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Lecciones del deporte que sirven para la escritura

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¿En qué se parecen el deporte y la escritura? ¿Podríamos extraer alguna característica del ejercicio físico que se pueda aplicar al proceso de escribir? A priori te diré que cualquier actividad que practiques y en la que quieras convertirte en un experto, te va a requerir esfuerzo, disciplina y tiempo. En este podcast-post te comparto seis lecciones del deporte que sirven para la escritura.

Pero antes, déjame que te cuente mi experiencia personal. Te confieso que nunca he sido una gran deportista. De niña era más bien patosa. Aprobaba la gimnasia con un suficiente pelado y era un pelín «paquete» en el equipo de baloncesto del colegio. Con trece años empecé a jugar los veranos al voley playa y eso sí que me gustaba. No el hecho en sí de competir, sino la brisa, la arena, el sol, darse un baño al terminar el partido… las sensaciones, vamos. No, no he sido nunca muy fan del deporte. Me aburren cuando los ponen en la televisión, salvo los de los Juegos Olímpicos, el patinaje, la gimnasia rítmica, la natación sincronizada… que me parecen bellísimos.

Sin embargo, hace unos veinte años empecé a ir habitualmente al gimnasio y luego comencé a correr. Me costó muchísimo incluir esta rutina en mi vida. Eso que dicen que se tarda veintiún días en establecer un hábito, te aseguro que con el deporte no funciona. Necesitas mucho esfuerzo, voluntad, tesón o llámalo «por narices que esto lo hago yo». Comencé corriendo cinco minutos, luego quince… hasta que en 2010 acabé la media maratón de Madrid.

Ahora corro, monto bici, nado, hago entrenamientos personales y clases colectivas en el gimnasio: boxeo, cardio combat, spinning, abdominales, bodypump… Un variadito para no aburrirme. Y lo tengo tan integrado en mi día a día que cuando no voy al gimnasio, me falta algo. Pero te aseguro que me ha llevado muuuuucho tiempo y que aún, cuando suena el despertador a las 07:00 hrs para ir al gimnasio (sobre todo en invierno, cuando llueve o se está tan a gustito bajo el edredón), me pienso varias veces el levantarme. Pero después de todos estos años de entrenamiento, esfuerzo y disciplina, he aprendido seis lecciones del deporte que sirven para la escritura.

El escritor japonés Haruki Murakami escribió en 2007 un libro que es como el best seller del running: «De qué hablo cuando hablo de correr». Para mi gusto, aunque pretende ser divulgativo, es un libro espeso y difícil, probablemente porque estoy bastante peleada, estilísticamente hablando, con el autor. Pero tiene algunos hallazgos interesantes como la soledad del corredor, disfrutar de una cerveza después de correr o la reivindicación de la siesta, con los que estoy muy de acuerdo.

Históricamente hemos dividido el cuerpo y la mente en territorios estancos, como si estuvieran peleados: el cuerpo, mundano y la mente, pura espiritualidad. Actualmente, la ciencia sabe de la importancia y la relación tan estrecha que hay entre cerebro y todo lo demás. Y yo, después de todos estos años, me he dado cuenta que de la práctica del ejercicio, se pueden extraer algunas herramientas interesantes para aplicar a la escritura.

1. Luchar contra los límites.

Cuando practicas ejercicio continuado, siempre hay un límite en que tu cuerpo dice «vale, ya está bien, me rindo». Y es en ese umbral donde se trabaja: cada día ir un poco más allá, correr un minuto más, hacer cuatro abdominales más, o levantar tres kilos más. En el caso de la escritura, sin llegar a caer en el perfeccionismo que inmoviliza, siempre hay que luchar contra la frustración de ese relato que no funciona y no sabes por qué, el atasco en una escena de la novela o ese final que se resiste.

2. Competir contra uno mismo.

Cuando te planteas hacer un tiempo en una carrera, es tu tiempo, no es el del keniata maratoniano que está en la élite mundial. No puedes compararte con nadie, solo bajar el cronómetro que hiciste tú en la carrera anterior.

En la escritura ocurre lo mismo. Siempre buscando la excelencia, se trata de escribir mejor que hace diez años, de conocer con más criterio el estilo y la voz propios, de tener una técnica cada vez más depurada. Además, cada autor/a tenemos un público, un nicho de lectores que no se puede comparar, porque no a todos nos gustan los mismos libros.

3. La importancia del descanso.

Para seguir rindiendo en el deporte, todo deportista sabe que  necesita recargar pilas durmiendo y dejar de hacer ejercicio durante algún día de la semana para no sobrecargar el cuerpo. En el caso de la escritura, los escritores también necesitamos ese descanso. Es una actividad mental intensa en la que se está continuamente uniendo conceptos y conectando distintas partes del cerebro.

Mi descanso es la lectura. Cuando estoy atascada en algún punto del relato, leo alguna obra de un género parecido o de un estilo que pueda servirme para una voz o un personaje.

4. Socialización.

Aunque me gusta montar en bicicleta o ir a correr sola, reconozco que voy al gimnasio porque me divierto. Y sobre todo porque es una forma de socializar, de conocer a más gente que está como tú, esforzándose, dedicando una hora al día a su cuerpo y a ellos mismos, sudando y en muchos casos, pasándolo mal. Uno de los principales motivos de abandono de la escritura es la soledad, demasiadas horas con uno mismo, luchando contra un párrafo, desesperándote porque no te salen las palabras…

Por eso, los talleres y escuelas de escritura cumplen un papel fundamental, no solo en la formación técnica de los autores, sino en la emocional. Juntarse con personas que tienen tus mismas inquietudes y pasiones es lo mejor que te puede pasar. Yo estuve diez años asistiendo al Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, donde comparto experiencias con una gran familia de escritores.

5. Vencer el miedo al ridículo.

Cuando empiezas una nueva actividad deportiva, te sientes estúpido, te miras al espejo y te dices pero ¿qué hago si no me entero de los pasos, de la coreografía, si ya estoy sudando antes de montarme en la bici, la gente me mira cuando corro…? Nuestro cerebro es experto en ponernos excusas, «palos en las ruedas» para no seguir con el ejercicio.

Y déjame que te diga que no eres el centro del universo, que nadie te está mirando y que es muy probable que el resto de la gente esté pensando lo mismo que tú. Esto es una tremenda liberación, de verdad. Y esto también se aprende en las clases de escritura: exponer tus textos a los demás, hacerte visible, que te lean y valoren tu escrito es una forma de darse cuenta de que nadie te juzga a ti, sino a tu texto.

6. Estar presente.

Estamos siempre en el pasado (¿qué habría pasado si…?) o en el futuro (¿qué pasará si…?)… vivimos la vida en condicional. Pero cuando el cuerpo está en movimiento, disfruta del «aquí y ahora», y no tiene otra cosa en la que pensar. Eso mismo ocurre con la escritura: te permite fluir en el presente y estar concentrado en esa tarea, solo avanzar.

Sin entrar en los beneficios físicos del deporte (mantenimiento del peso, bajada del colesterol, regulación de la presión arterial, aumento del tono muscular…), a mi me aporta energía, flexibilidad mental, concentración, coordinación…

Te animo a que practiques algún deporte, pero no hace falta que te pongas a correr maratones. Elige algún ejercicio con el que te sientas a gusto: nadar, jugar al ping-pong, bailar swing, boxear… o si eres de los afortunados que viven cerca del mar, salir a pasear por la playa. Porque como decía George Orwell, «El deporte tomado en serio es como la guerra pero sin tiros».

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre las lecciones del deporte que sirven para la escritura. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

También puedes escuchar este episodio en IvoxxSpotify y Google Podcasts.

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¿Cómo mantenerse enfocado en la escritura?

¿Sientes que no logras coger el ritmo a tu escritura? ¿Que te distraes fácilmente? ¿Que empiezas una historia con mucha ilusión pero a los pocos días la abandonas? Normal, esto nos pasa a todos los que escribimos. Es difícil mantenerse enfocado en la escritura porque la vida es una apisonadora, puede pasar por encima de todo. Tenemos familia, trabajo, obligaciones, responsabilidades… el día a día nos come y vamos aparcando nuestra afición. En este vídeo-post te comparto recomendaciones sobre cómo mantenerse enfocado en la escritura.

Como decía John Lennon, «La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes».

Sí, tú quieres escribir, pero lo vas dejando porque siempre hay algo más importante que hacer, ¿verdad? Nos han enseñado que en la vida tenemos que ser útiles y productivos y sobre todo, ganar dinero con lo que hacemos. Como la escritura es una afición, en muchos casos no remunerada, vamos dejando a un lado la actividad que probablemente nos hace más felices y nos alimenta el alma. Aquí van las cuatro pautas que te pueden servir para mantener el foco en tu escritura. A pesar de todo lo que te vaya sucediendo en la vida.

1. Pregúntate para qué escribes

Los porqués son las causas y están siempre en el pasado. Si quieres avanzar en tu escritura, mejor pregúntate el para qué escribes, cuáles son tus objetivos, qué te motiva para seguir. El para qué es como la zanahoria que se le pone al burro para que avance, es tu incentivo y tu aliciente. Es como cuando empiezas a ir al gimnasio. Si no tienes un para qué potente, nunca cogerás el hábito y lo abandonarás con la primera excusa que te surja.

¿Escribes para publicar, para que te lean, para mostrar tu historia al mundo? Si tu objetivo es hacerte rico y famoso, mejor que te dediques a otra actividad.

2. Escribe todos los días

Solo se aprende a escribir escribiendo. Pueden ser quince o veinte minutos al día dedicados a escribir. No hace falta que sea un relato elaborado, pueden ser párrafos sueltos, o reflexiones de tu cuaderno de ideas… Para que el hábito se instaure en tu vida, ponte una alarma en el móvil que te recuerde que tienes que hacerlo. Poco a poco, ese «tener que» se convertirá en «querer» y en una necesidad que no podrás dejar.

3. Ponte retos

La idea es tener un acicate para terminar tu historia en un plazo determinado de tal forma que no la vayas dejando abandonada. Un reto puede ser enviar un relato a un concurso, o mandar tu novela a las editoriales que consideras afines o participar en retos de escritura semanales como hay muchos en los grupos de Facebook. En mi grupo «Escribiendo historias de ficción» estamos llevando a cabo un juego durante el mes de marzo de 2021. Si quieres unirte, puedes pedir el acceso aquí.

4. Apúntate a un curso de escritura

A veces nos quedamos bloqueados en un punto de la historia. A lo mejor hemos escrito unas cuantas páginas de una novela pero no sabemos seguir. Por mi experiencia, muchas veces esto ocurre porque nos falta técnica narrativa y herramientas de escritura. Y es normal porque solemos empezar a escribir de forma autodidacta. Pero llega un momento en el que necesitamos subir un nivel más. La formación es el atajo para acortar tu camino y hacer crecer tu escritura. Además te permite adentrarte en el mundo literario, que tiene su complejidad. Búscate un asesor o un lector profesional para que te ayude a enfocar tu historia.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo mantenerse enfocado en la escritura. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Trucos para desbloquear la escritura de tu novela

Como estar rodeada de paredes de ladrillos y no tener ningún superpoder para atravesarlas. A veces me siento así cuando me enfrento a un capítulo de una novela o cuando estoy frente a un relato complicado. Atascada, bloqueada, sin salida. Se ha hablado hasta la náusea de este tema, lo sé, como del miedo a la hoja en blanco o del pánico al qué dirán los lectores. Y sin embargo, sigue y sigue sucediendo. Vale, los que escribimos somos humanos… ya está desvelado el secreto. Por eso, en este vídeo-post te comparto trucos para desbloquear la escritura de tu novela.

¿Cuál es la fórmula mágica? No existe, no me canso de repetirlo. Cada autor es un mundo, y aquellos consejos que funcionan para algunos, para otros no sirven de nada. Pero sí hay una serie de pautas que pueden ayudarte a romper el muro y empezar a ver la luz:

1. Planifica. Antes de pegarte cabezazos contra el muro, hay una fase previa que yo me suelo saltar, lo reconozco. Es la fase de planificación, que para mí es un aburrimiento. Adoro la documentación, me lo paso en grande leyendo sobre un tema o buscando fotos para ambientar los vestidos de una época. Pero odio tener que sentarme a planificar. Si eres un escritor de mapa (no creo mucho en esta clasificación, pero en fin…), te encantará trazar un plan y tenerlo todo atado antes de ponerte a escribir. Yo soy más de brújula y sobre todo más del método de Muriel Spark, que no empezaba a escribir hasta tener mentalmente un comienzo satisfactorio. En definitiva, si vas a escribir algo que tenga más de 20 páginas, haz un esquema previo y fichas de personajes.

2. Mata a un personaje. Cuando ya estés bloqueado y no sepas cómo continuar con una trama que se te ha venido abajo, asesina a un personaje protagónico y párate a pensar cómo va a afectar a la vida de los otros personajes. Si le da “vidilla” a la historia, además de un giro inesperado, sigue por ese camino.

3. Invéntate un personaje. Es similar al ejemplo anterior, sácate de la manga un personaje nuevo que te permita comenzar con una subtrama novedosa. A lo mejor no te lleva a ninguna parte, pero te puede dar ideas para desatascarte.

4. Escribe el final. Es una de las pautas que más me sirven para avanzar y que recomiendo a los autores. Normalmente empezamos a escribir porque hemos tenido una idea “genialísima”, o hemos parido una primera frase “perfecta”. Pero esto es como los matrimonios, al principio hay un enamoramiento loco pero en cuanto empiezan los problemas, ya puedes tener un fin en mente, un propósito y una intención que quieres transmitir con esa historia. Escribe a dónde quieres llegar. Puede que luego lo cambies, pero si en tu viaje tienes un punto de llegada, es más fácil que puedas trazar la ruta, aunque sea un camino tortuoso.

5. Pórtate mal con tus personajes. Hazles putaditas, ponlos a prueba, permítete ser malvado y búscate la vida para que salgan del agujero (o no). No hay nada mejor que la estructura del viaje del héroe que se lleva utilizando en literatura desde La Odisea para darle frescura a una historia que no sabes continuar. Inventa conflicto tras conflicto y cuando tu protagonista ya esté en el sótano de sus miserias, recuerda que siempre hay un sótano del sótano. Y vamos con los últimos cinco trucos para desbloquear la escritura de tu novela.

6. Revisa las motivaciones del protagonista. ¿Por qué está haciendo lo que hace, por qué quiere ir a ese lugar, por qué tiene esa relación con el antagonista? Conocer los motivos, los actantes (razones que mueven a la acción) permite recomponer una trama caída. Si sabes qué es lo que mueve de verdad a tus personajes, podrás adelantarte al futuro y dar el siguiente paso para desbloquearte.

7. Párate y piensa sobre qué estás escribiendo. Ocurre con bastante frecuencia que empezamos a escribir con un tema en mente, voy a hablar de la dependencia emocional de las mujeres, o del paso del tiempo, o de la esclavitud en el sur de EEUU, pero en el fondo no tenemos muy claro qué queremos contar. El tema es fundamental en cualquier relato, es el foco de la narración. Intenta que sea lo más concreto posible, que aunque haya temas secundarios, el principal siempre sirva de guía. Si estás dando bandazos a la historia, es muy probable que no tengas claro el tema. No pasa nada, párate e intenta escribir en una frase de qué va tu novela. Como si fuera un titular de prensa o un tuit.

8. Escribe algo que no tenga nada que ver. Si estás escribiendo un novelón de aventuras, altérnalo con un relato corto con mucho humor e ironía. O si estás escribiendo género fantástico, altérnalo con algún texto de corte realista. La idea es “engañar” a la mente, hacer que se centre en otra cosa mientras tu inconsciente está trabajando para encontrar una solución al bloqueo.

9. Lee cosas parecidas a lo que estás escribiendo. Te permite asimilar el estilo de ese autor que ha escrito antes lo que tú quieres escribir. O te puede dar ideas para construir un nuevo personaje o una subtrama.

10. Olvídate de la perfección. Primero porque no existe. Segundo porque es enemiga de la acción. Tercero porque es una excusa más para ponerte a escribir. Sigue escribiendo, aunque te falten piezas y escenas. Ya volverás sobre ellas. O a lo mejor descubres más tarde que no hacían falta.

Seguro que alguno de los anteriores trucos te sirve para vencer el bloqueo. Si aún así no lo logras, déjate ayudar por alguien que te asesore y vea desde fuera dónde puede estar el problema de tu novela. Si crees que yo puedo ser esa persona, escríbeme contándome tu caso.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre los trucos para desbloquear la escritura de tu novela. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo mantenerse motivado cuando estás de bajón?

Hay momentos de la vida en los que nos sentimos desmotivados y faltos de energía para escribir. Por circunstancias externas o por cosas cotidianas, no tienes ganas de contar historias. No sabemos muy bien por qué, pero sentimos que nos fallan las fuerzas. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo mantenerse motivado cuando estás de bajón?

En este vídeo-post te comparto tres recomendaciones basadas en mi experiencia que espero que te resulten útiles y puedas aplicar a tu día a día como escritor/a.

1. Aislarse de los comentarios externos

Es difícil, lo sé, romper con las opiniones de los demás. Esas personas, bienintencionadas seguro, que te dicen lo que tienes o no tienes que hacer. Ellos hablan desde sus miedos y objeciones, intentando hacer valer su punto de vista. Pueden lanzarte comentarios del tipo «¿Por qué escribes, si eso no sirve para nada?… pierdes el tiempo… ya vas a empezar otra novela… ya estás escribiendo otra chorradita de cuento», etcétera.

Lo que tienes que tener muy claro es que quieres seguir en el camino de la escritura, saber cuáles son tus objetivos e ir a por ellos. Lo que opinen los demás, te tiene que traer sin cuidado si tú sabes cuál es tu pasión. Huye, de verdad, de la energía negativa que te rodea y sigue adelante.

2. Ponte retos con un plazo concreto

Piensa qué sería un reto para ti: ¿Terminar la novela en una fecha concreta?; ¿Presentarte a concursos de relatos?; ¿Escribir un capítulo diario? Tú decides. Pero ponte un plazo para cumplir tu reto y comprométete con él. Compártelo con algún amigo, familiar, pareja… para que tu compromiso sea público y te sientas más motivado a cumplirlo.

3. Rodéate de energía similar a la tuya

Si en el punto 1 hablaba de huir de comentarios negativos, la mejor forma de contrarrestar esto es unirte a personas que están en tu misma onda. Apasionados de la escritura y la literatura que sepan valorar tu esfuerzo y entiendan el camino que has emprendido. Encontrarás mucho contenido por internet, canales de YouTube, como el mío :-), con formación para escritores, recomendaciones de libros, grupos de Facebook donde compartir tus escritos, cursos y talleres de escritura creativa… Únete a los que están en tu misma vibración.

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El síndrome del impostor en la escritura

¿Qué es el síndrome del impostor? ¿Cómo puede afectar a tus objetivos como escritor/a? El síndrome del impostor lo puedes encontrar en psicología y se define como un malestar emocional que viene acompañado de un sentimiento de «no merecimiento», de no creerte que eres merecedor de un determinado trabajo, casa, coche, posición social, pareja, etc… En este post voy a aplicar el término al arte de escribir: el síndrome del impostor en la escritura.

No nos creemos que somos escritores

Escritor es aquel que escribe, con mayor o menor acierto, pero que dedica su tiempo y su esfuerzo a escribir. A veces, puede darse el caso de que no te creas esta condición, que por mucho que escribas no te sientas escritor, que no mereces escribir. Que llegues a considerarte un fraude.

Esto puede llevar a compararte con otros escritores que tienen muchísimo éxito y que están en la cima de sus carreras. La comparación constante conduce a la frustración y a abandonar tu pasión, porque piensas que nunca llegarás a conseguir reconocimiento. Pero compararse con J.K. Rowling o Stephen King o cualquier otro/a autor/a que lleva décadas trabajando, que ha tenido sus fracasos y sus obstáculos, es un freno que no te permite avanzar a ti en tu proceso de crecimiento como escritor. Te confesaré algo, siempre habrá alguien que escriba mejor que tú. Lo importante es que encuentras tu voz y el valor de tu escritura.

«Cursillistas» perpetuos 

El síndrome del impostor también provoca que, al no creerte que eres escritor, sientas la necesidad de hacer más cursos y acumular más teoría. Si bien, la formación continua es clave para avanzar en la escritura, llega un momento en el que hay que lanzarse a escribir en serio y romper tus miedos. Tener las herramientas y saber las técnicas es fundamental. Pero hay que practicar, atreverse a enviar relatos a concursos, mandar tu novela a una editorial,… Salir de tu zona de pánico y empezar a creértelo. Atrévete.

Ahora dale al play si quieres conocer más en detalle el síndrome del impostor en la escritura. Si este tema te resuena, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo?

¡¡¡Hemos llegado a los 100 suscriptores en el canal de YouTube!!! Sí, sí, ya sé que es una cifra muy modesta comparada con los cientos de miles que tienen otros canales a los que sigo y admiro. Pero para mí es todo un logro porque nunca pensé que fuera un medio interesante en mi sector y porque me daba pánico hacer un vídeo. Me veía fea y artificial, y me daba un miedo horrible la visibilidad. A base de hacer más y más vídeos, me di cuenta de que lo importante no soy yo, sino mi mensaje. Y ese mensaje por suerte está llegando a la audiencia y calando. Por eso, quiero celebrar este pequeño gran paso para mí con este vídeo-post sobre ¿cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo después de trabajar 17 años en un banco?

Además de ser un vídeo-post de celebración, es un reto de uno de los suscriptores del canal, que me dejó un comentario: ¿Te apetecería hacer un vídeo especial sobre literatura, pero relacionado contigo, cuando lleguemos a los 100 suscriptores? Dicho y hecho, adoro los retos 🙂 Espero que te sirva de inspiración, ayuda y motivación lo que cuento en él, porque lo importante no es mi historia sino lo que puede servir en tu vida.

En el vídeo hablo de cómo fui construyendo un «plan B» mientras trabajaba para otros, de cómo pude dejar aquel trabajo, de cómo me hice lectora profesional, de cómo seguí escribiendo y leyendo sin parar a lo largo de los años, de los miedos, las ayudas y de este viaje duro y a la vez maravilloso, que es emprender en el mundo literario.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo después de trabajar 17 años en un banco. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario. Son de gran ayuda para crear nuevos contenidos gracias a tus dudas e inquietudes:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo resistir y no tirar la toalla en la escritura?

¿Llevas un tiempo pensando en abandonar la escritura? ¿Has recibido muchas negativas y estás a punto de tirar la toalla? Todos hemos pasado por momentos complicados en los que nos hubiese encantado mandar nuestra escritura a tomar por saco. ¿Quieres saber qué cosas puedes hacer para seguir resistiendo y perseverar? Hay tres tips que a mi me han ayudado a resistir y no tirar la toalla en la escritura.

En el mundo actual, es difícil hacer frente a los obstáculos. Porque vivimos en una sociedad en la que queremos todo para ya, en la que buscamos el éxito fácil y rápido. La cultura de la perseverancia está menospreciada. Y es importante trabajar la resiliencia. Si bien, creo que hay un punto en que hay que darse por vencido, también hay muchos momentos en los que la capacidad de resistir nos lleva a un nivel superior que nunca habríamos imaginado. Se trata de tomarlo como un reto, de ir un poco más allá sin desfallecer.

Tres claves que te pueden servir para continuar en el camino de la escritura

  1. Ten claros tus objetivos. ¿Te has planteado cuál es tu visión de la escritura? ¿Para qué escribes? Para ser leído,  publicar, <<forrarte>>, disfrutar, para dejar escrita tu historia a tus nietos… Sea cual sea tu objetivo, tenlo siempre presente porque será la guía que te indique el camino y no permita que desfallezcas.
  2. No seas tan exigente contigo mismo. Nos solemos tratar muy mal y exigirnos demasiado. Escribes, ¡ya eres un héroe! No hace falta terminar un relato o una novela, o ganar 1.000 concursos… A veces hay que darse el permiso de no escribir, tomarse un tiempo para hacer otras cosas y no castigarse con una actividad que no nos satisface en un momento dado.
  3. Conéctate a un grupo de apasionados por la escritura. Haz cursos, talleres, comparte en grupos de Facebook, apúntate a clubes de lectura… La escritura es una actividad muy solitaria y ayuda mucho estar conectado con otras personas que resuenan contigo, que tienen tus mismas preocupaciones. Con ellas puedes contrastar tu escritura, aprender nuevas técnicas y sentirte acompañado.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre cómo resistir y no tirar la toalla en la escritura. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Cómo gestionar la decepción en la escritura?

¿Has enviado un manuscrito a varias editoriales y te lo han rechazado en todas? ¿Mandas relatos a concursos pero nunca resultan ganadores? ¿Vas a clase de escritura creativa con un cuento que te ilusiona pero tus compañeros te lo critican? Todos hemos sufrido en algún momento una decepción en nuestras vidas, no solo en la escritura, sino también en una relación amorosa, en un ascenso laboral frustrado, en un despido del trabajo, en un negocio hundido… ¿Quieres saber cómo gestionar la decepción en la escritura? 

Creo que una de las actividades más gratificantes y a la vez más decepcionantes es la escritura. La decepción es una pérdida de la ilusión, de las expectativas que tenías puestas en ese proyecto de escritura o de vida. Eso siempre va a ocurrir, pero de ti depende no quedarte en ese agujero de tristeza, dolor y pena que te hará convertirte en un cínico, amargado y resentido. Se puede salir fortalecido del proceso de duelo que genera la decepción. Aquí te doy unas pautas:

  1. Vive el duelo, no lo niegues y date el permiso de no escribir durante ese periodo de desilusión. Necesitas tiempo para despedirte de lo que podría haber sido, reordenar el cambio de situación y generar nuevas expectativas.
  2. Tú decides cómo reaccionar ante la situación. Si ser una víctima o hacerte responsable y tomar acción. Seguir escribiendo es la mejor forma de no caer en el pozo de amargura de la decepción.
  3. Porque aunque algo no haya ocurrido en el pasado, o esté ocurriendo en el presente, no significa que no vaya a ocurrir en el futuro. Nunca sabes lo que está por venir, no te cierres puertas.
  4. Actúa con mentalidad de crecimiento y aprendizaje. ¿Qué conclusiones positivas puedes extraer de este proceso?
  5. Evita los pensamientos negativos del tipo soy un fracasado, la escritura no es para mí, no sé por qué sigo escribiendo si no valgo para esto. No te digo que todo vaya a ser color de rosa y flower power, pero intenta minimizar el impacto del victimismo porque caerás en la autodecepción.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre cómo gestionar la decepción en la escritura y salir fortalecido de ella.  Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Qué escribo si ya todo está contado?

Seguro que más de una vez te has preguntado, ¿sobre qué voy a escribir si todas las historias están contadas? O también has pensado que lo que escribías no era tuyo, sino algo «copiado» de otros autores. Pues sí, todo está ya escrito. Porque somos herederos de una larga tradición cultural (en nuestro caso occidental, griega y romana) y el arte es un vaso comunicante entre el pasado, el presente y el futuro. Los mitos fundacionales de nuestra cultura se repiten constantemente y han generado a lo largo de la historia los argumentos universales, aquella estructura que se repite con los mismos elementos pero adaptados a cada época y autor. Así que quítate el miedo y la ansiedad por pensar, ¿qué escribo si ya todo está contado?

Los grandes temas de la Humanidad se repiten constantemente. Siempre hablamos de lo mismo: la vida, el amor y la muerte. Argumentos que podemos reinventar y adaptar a nuestra propia voz. Porque son historias universales, muy eficaces y fácilmente reconocibles para los que compartimos una misma cultura y valores.

En el vídeo de este post te pongo el ejemplo de un argumento universal que puedes utilizar para escribir tu propia historia, adaptando sus elementos. Para contártelo, me he basado en un libro que estoy leyendo sobre cine (más abajo te pongo el enlace por si te interesa buscarlo). Y aunque el lenguaje literario y cinematográfico son diferentes, tienen bastantes puntos en común.

El argumento o temática universal es la búsqueda del tesoro, que procede de la tradición de «Jasón y los argonautas». Esta historia de la búsqueda del vellocino de oro siempre tiene la misma estructura: el héroe recibe el encargo de rescatar un objeto (que suele estar cargado de espiritualidad, pero al mismo tiempo tiene un lado oscuro que genera codicia y rivalidad), sufre una serie de viajes y aventuras hasta alcanzar su destino donde una aliada (en el caso de Jasón es Medea) le ayuda a conseguir el objeto. Luego hay una huida precipitada con persecuciones y más aventuras. Y finalmente el héroe regresa a casa victorioso.

En la linea de este argumento que entronca con Jasón, tenemos las historias de espías (James Bond 007), de detectives («El Halcón Maltés») o el más famoso de los arqueólogos del planeta (Indiana Jones). Piénsalo por un momento, ¿a que todas estas historias tienen un esquema común? ¿A que ahora sientes menos la presión de qué escribo si ya todo está contado?

También nos encontramos en esta tradición con las road movies en las que no necesariamente hay un encargo de encontrar un objeto, sino una huida de un viajero que tiene que encontrarse a sí mismo o su camino en la vida. El género de ciencia-ficción también ha trabajado este mito en «2001, una odisea del espacio», tanto en su versión cinematográfica de Stanley Kubrick como en la novela de Arthur C. Clarke. En ambos casos, nuestro héroe, el comandante de la nave Discovery, recibe el encargo de investigar de dónde proceden las señales del extraño monolito que ha llegado a la luna, de buscar la comprensión del Universo.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre qué escribo si ya todo está contado y la importancia de los argumentos universales. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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Plagio: nociones básicas para no liarte

Hace unas semanas un suscriptor de mi canal de Youtube me dejó un comentario en un vídeo. Nunca imaginé que el tema del plagio podría despertar dudas o generar confusión, dado que, por mi formación de periodista, es un término que daba por hecho. Por eso no había pensado nunca hablar de él. Pero luego me dije: es verdad que en ficción hay una delgada línea entre lo que es una copia y lo que puede considerarse inspiración u homenaje. ¿Dónde está ese límite? Así que aquí va este post sobre plagio: nociones básicas para no liarte. Y para no caer en él.

El comentario de este suscriptor dice lo siguiente:

¿Podrías hablarnos sobre el plagio? Hay algunos conceptos de él que no me quedan muy claros y creo que podría ser muy interesante que nos hablarás de él, quizás, poniéndonos algunos ejemplos. Uno de mis quebraderos de cabeza está siendo que mi novela tiene ciertos elementos comunes a otra obra, sin embargo, estos no están tratados de la misma manera, pero temo que esto pueda ser considerado plagio por la similitud que tiene con otra obra. Estoy a punto de entrar en el proceso de corrección (es mi primera novela) y la verdad es que éste asunto del plagio me tiene un poco agobiado; sobre todo por que la inspiración y el plagio se diferencian por una delgada línea. También me gustaría saber si en el caso de que dos tramas fuesen similares, por tener elementos comunes, pero tratados de diferente forma a la original, si sería considerado plagio.

Yo le contesté que la literatura es un vaso comunicante entre escritores pasados, presentes y futuros. Igual que todo el arte. Somos herederos de una tradición y unas referencias culturales que no se pueden obviar. Desde la tragedia griega no se ha escrito nada nuevo y solo hay tres temas universales: la vida, el amor y la muerte. La diferencia estriba en la mirada que cada autor/a arroja sobre ellos, el tratamiento, el estilo, la voz…

Le puse como ejemplo una escena de mi novela «La mujer que vendía el tiempo»  en la que hago un guiño a «Lo que el viento se llevó», y no por eso es un plagio. También suelo manejar frases de otros autores que saco de contexto. Aunque siempre pongo encima de la mesa de dónde he sacado esa inspiración. En mi libro de relatos «Nido ajeno» tengo algunos cuentos que explícitamente son un homenaje a Carver y se los dedico porque «he copiado» su estilo.

En literatura podríamos hablar de plagio cuando copias literalmente una obra o párrafos completos, según el Diccionario de la RAE. O «españolizas», por ejemplo, «Crepúsculo», copiando toda la trama y personajes pero poniéndolos en un instituto de Cuenca. No sé si me explico.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre el plagio: nociones básicas para no liarte. Y también para conocer más ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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