¿Qué puedes aprender de los grandes clásicos?

En este vídeo-post te comparto varias enseñanzas que puedes extraer de los libros de toda la vida, esos que conoces de sobra y nunca te has parado a leer. A lo mejor has visto una adaptación cinematográfica o una serie de televisión, pero no has leído la obra completa. ¿Qué puedes aprender de los grandes clásicos?

El verano es una época perfecta para leer a los clásicos del siglo XIX, ya que tienen un tempo y un ritmo muy distinto al que nos tienen acostumbrados las redes sociales o las plataformas de streaming. Requieren de una lectura pausada y tranquila, dado que en estos clásicos abundan las descripciones de ambientes y la recreación de los detalles.

Aquí te propongo cinco más que conocidos. ¿Por qué? Por eso mismo, porque los damos por conocidos. Porque nos sabemos el argumento, hemos visto mil películas sobre ellos, pero ¿de verdad, los hemos leído? Y lo mejor de todo, ¿sabemos qué nos pueden enseñar? ¿Qué trucos utilizan los grandes autores? ¿Qué podemos “apropiarnos” de ellos para nuestra escritura?

Frankenstein, Mary Shelley

En el mismo verano en el que Polidori daba forma a su Vampyre, Mary Shelley dio a luz a su criatura. Alojados en dos villas junto a las orillas del lago Lemán (la famosa Villa Diodati), cerca de Ginebra, el círculo de amigos de Shelley pasaron aquel tormentoso, frío y oscuro verano contando historias de fantasmas y charlando en lugar de hacer excursiones o navegar. Habría que ver a la pandilla… De esa oscuridad nacerían las pesadillas y el arte, sumidos en ese caldo decimonónico de superstición, religión, razón, ciencia y romanticismo. Es un texto principalmente filosófico, que hace reflexionar sobre el sentido de la existencia, la figura del creador y la divinidad, la maldad y la fealdad, el miedo a lo desconocido… Es una novela de la que no se sale indemne.

Cumbres Borrascosas, Emily Brontë

Publicada por primera vez en 1847, ha dado lugar a mil  adaptaciones, incluyendo varias películas, dramatizaciones radiofónicas y televisivas, un musical, telenovelas y canciones. Todos tenemos en la cabeza que es la gran historia de amor, el super culebrón que no puede superar ningún serial colombiano…Pero nada más lejos de la realidad. Cumbres Borrascosas es una historia oscura y atormentada con una estructura innovadora para su época, que se suele comparar con un conjunto de muñecas de matryoshka, y que dejó a los críticos boquiabiertos. Por supuesto, se ganó el mito de incomprendida, tanto la obra como la autora. Si quieres aprender sobre descripción de ambientes y pintura de los espacios, sumérgete en la finca Cumbres Borrascosas y la Granja de los Tordos. Y seguimos con qué puedes aprender de los grandes clásicos.

Madame Bovary, Gustave Flaubert

He de reconocer que es de esos clasicazos con los que nunca me atreví por su tamaño. Hace pocos años lo leí durante el verano en la playa y me enamoré del personaje. Bien es cierto que es una obra realista con un comienzo bastante lento para mi gusto. Pero que tiene tantas capas de significado profundo en Emma que tendré que volver a leerla para exprimir al máximo su épica y su alegoría. Si quieres aprender cómo se construye la psicología de un personaje con todas sus aristas y redondeces, esta es tu novela. Solo la escena maravillosa de Emma con su amante dentro del coche de caballos, esa elipsis que Flaubert utiliza para contar la escena de amor pasional de los protagonistas, es una de las cumbres de la literatura. Magistral: lee y “copia”.

Historia de dos ciudades, Charles Dickens 

De este maestro habría que leerlo todo porque es un grande en la construcción de “culebrones”, de relatos con unos personajes inolvidables, de argumentos universales y “copiados” hasta la náusea. Si quieres aprender a estructurar y a crear una trama que enganche, ya sabes. Pero ¿por qué esta novela? Primero, porque tiene el comienzo más maravilloso de todos los tiempos. Y segundo, porque es un poco diferente a las demás que escribió. En su mayoría eran historias protagonizadas por niños o adolescentes que pretendían denunciar a la sociedad británica de la época y las consecuencias de la industrialización. Pero en esta novela histórica se narra la vida en el siglo XVIII. Se desarrolla entre Londres y París, en los comienzos de la Revolución Francesa. Fue publicada en la revista All the Year Round (fundada por el propio Dickens, ¡¡qué crack!!) en 31 entregas semanales entre abril y noviembre de 1859.​ Fue la primera publicación de la revista con una enorme aceptación. Llegó a tener una tirada de 120.000 ejemplares. Un bestseller en toda regla, ¡vaya!

Y ahora vamos con el último qué puedes aprender de los grandes clásicos.

Drácula, Bram Stoker

¿Qué te voy a contar que no sepas del vampiro? Se han cumplido ya más de 120 años de la publicación de la novela y es alucinante lo bien que se mantiene, no solo el mito, sino la estructura del relato. Parece que fue escrito ayer. Si la lees, te vas a enamorar de los usos de la primera persona y el manejo de los puntos de vista. El recurso de contar la historia a través de cartas, telegramas, diarios de a bordo, recortes de periódico y otras pruebas escritas, ordenadas “luego” de forma cronológica, era algo ya muy visto en el siglo XIX. Lo habían hecho Frankenstein o Wilkie Collins, el pionero de la narrativa detectivesca, en La piedra lunar. Stoker escribía entonces para sacarse un dinero extra, novelas y relatos de corte sensacionalista, gótico y de terror que gustaban mucho a sus contemporáneos. Tras varios años interesado por el folklore europeo y tras absorber varias lecturas e influencias, construyó la novela que ha sentado las bases de lo que entendemos actualmente por un vampiro, a pesar de que para entonces ya existían Carmilla de Sheridan Le Fanu, Varney the Vampire de James Malcolm Rymer, y el Vampyre de John Polidori. Hay que decir que la película de Francis Ford Coppola es la versión que más se acerca al libro, aunque con un punto más romántico.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué puedes aprender de los grandes clásicos. Y déjame un comentario si se te ocurre algún clásico más del siglo XIX.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *