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¿De dónde partir para comenzar una novela?

Hay momentos en la vida en los que nos brotan sin control las historias de la cabeza. Pero también hay otras etapas en las que no sabemos qué contar ni por dónde empezar a escribir. Por eso en este episodio de mi podcast te comparto cuatro fuentes de inspiración de las que puedes partir para comenzar tu novela cuando estás en momentos de sequía creativa.

Algunos escritores consideran que la historia que han contado en su novela ya estaba contada, es decir, ya existía en un “plano abstracto” del mundo de las ideas. Lo que han hecho ellos, dicen, es traer esa historia a este plano de la realidad para ponerla al servicio de los lectores. Sí, sé que esto suena un poco friki y esotérico, pero estos autores dicen que han actuado como mediums, como intermediarios entre los dos planos, el visible y el invisible.

La verdad es que la mayoría de los que escribimos lo hacemos porque hemos leído a otros/as y nos han dejado una huella. La literatura es un gran tapiz de vasos comunicantes en el que todos los hilos están unidos entre las historias del pasado y las del futuro.

Así que ¿de dónde partir? ¿Cómo materializar esa historia que ya está “pululando” sobre nuestra cabeza y plasmarla en el mundo real? Estos son cuatro puntos de arranque para activar el comienzo:

  • Las frases. Todo aquello que escuchas cuando vas por la calle, en el autobús, en el metro, en un bar… y que no sabes por qué te ha resonado. Quizá no es la primera frase de tu novela, pero puede inspirarte el comienzo. Yo suelo anotar todo lo que me interesa en la aplicación de recordatorios del móvil o en notas de voz.
  • Las ideas. ¿Y qué es una idea? Todo aquello que lees en diferentes formatos y te llama a la atención. Yo saco muchísimas ideas de mis lecturas: periódicos, dominicales, revistas especializadas… Mi novela “La mujer que vendía el tiempo” surge precisamente de la lectura de un artículo en la revista de innovación Yorokobu en el que conocí la historia de Ruth Belville que luego inspiró a mi personaje protagonista. Todas las ideas para posibles temas las apunto en mi cuaderno de ideas. Puede que te parezcan inconexas a priori, pero si las has pensado y relacionado en tu cabeza, significa que para ti tienen un significado profundo y conectado. De ti depende encontrar esa unión.
  • El mundo de los sentidos. La vista, el olfato, el oído, el tacto… Yo soy muy visual y siempre parto de imágenes. Pero puedes arrancar con un olor o un sonido. Los sentidos son una fuente inagotable para utilizar en las descripciones y para darle verosimilitud a las sensaciones y sentimientos de nuestros personajes.
  • La experiencia propia y la ajena. Todos los que escribimos, lo hacemos sobre lo que conocemos y nos importa. Anécdotas de la infancia, del primer trabajo, situaciones que hemos vivido en una relación sentimental, una historia que nos contó una prima o un amigo… Puede ser un material muy rico para plasmar en una novela porque nada como utilizar la propia vida y la vida ajena para darle cuerpo y alma a una historia. Pero recuerda siempre que la literatura tiene que trascender las anécdotas para convertirse en universal, es decir, ese material tendrás que recrearlo y convertirlo en ficción.

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¿Cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo?

Hay autores/as que tienen una voz personalísima, un estilo inconfundible que deja una huella profunda en los lectores. Esa voz es como el ADN de ese escritor. ¿Cuánto tiempo crees que lleva construirla? ¿Hay cifras exactas? ¿Se puede contabilizar en días, meses o años? En este vídeo-post te comparto mi visión sobre cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo.

Y también te cuento lo que necesitas para desarrollar la voz propia en tu escritura y las bases sobre las que se construye un estilo a largo plazo.

Vamos a poner un símil entre la escritura y tocar un instrumento musical. Imagínate que hay dos personas con el mismo talento que quieren aprender a tocar el piano. Una ensaya tres horas al día y la otra seis. ¿Cuál crees que encontrará primero su estilo? Está claro, la que más horas dedique a la actividad. Lo mismo ocurre con la escritura, cuanto más tiempo pases escribiendo, antes encontrarás la voz que mejor se adapta a tu forma de contar las cosas.

Paralelamente, el estilo narrativo se va adquiriendo con las lecturas de otros/as autores/as y con el estudio de la técnica.

El estilo se desarrolla al mismo tiempo que se va descubriendo. ¿Por qué? Porque va en consonancia con el crecimiento del escritor. La mirada sobre el mundo que luego se plasma en la literatura es única y depende de las vivencias y las circunstancias de cada cual. Por eso, la voz está en continua construcción, va mutando y transformándose a lo largo de los años.

La escritura no se puede desligar de la vida. Se va nutriendo de las lecturas que hacemos de aquellos autores que más nos resuenan, que nos emocionan y nos impactan. De ese proceso de imitación partimos todos los que escribimos. Porque Mozart, volviendo al símil musical, hay uno solo. Desde muy niño era un prodigio de la naturaleza, un talento innato que, gracias a la disciplina y el hábito, encontró desde la infancia su forma original de componer y tocar el piano. Lo mismo ocurre con algunos escritores especialmente dotados desde su nacimiento.

El resto vamos desarrollando nuestra voz a lo largo del tiempo gracias a las miles de horas de práctica, las lecturas y la imitación de los autores que parece que escriben directamente para nosotros.

Yo empecé imitando a Raymond Carver en mis relatos y al cabo de los años, mi estilo ha ido evolucionando sobre todo hacia autoras como Lorrie Moore. Me parece que este enriquecimiento es interesante, porque sin perder la esencia que te hace único, te permite ir variando los géneros y tocar otras temáticas. Y todo ello sin quedarte anquilosado en una misma voz.

Encontrar tu estilo es imposible de cuantificar en un tiempo concreto porque depende de todos los factores anteriores y en literatura no hay cifras exactas. Ahora bien, lo fundamental es que no dejes nunca de escribir.

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Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Qué es la lectura profesional?

lectura profesional

“¿Y dices que te pagan por leer? ¿Y puedes hacerlo tumbada en el sofá y en pijama?”… Cuando le comento a la gente que no trabaja en el mundo editorial que soy lectora profesional, siempre me miran con cara de incredulidad y me preguntan cosas por el estilo. “Pero si leer y escribir lo hace todo el mundo, ¿cómo que esa actividad vale dinero?” Cierto, leer y escribir son las dos primeras cosas “serias” que nos enseñan en el colegio después de pintar con los dedos y colorear sin salirse de las líneas, tareas que ahora vistas con la perspectiva de los años me parecen mucho más interesantes… A lo que voy, todos sabemos leer y escribir y lo hemos tenido que hacer en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en el periodo escolar.

Entonces, ¿cuál es el plus que aporta un lector profesional? Imagínate que quieres reformar tu cocina o necesitas hacer tu declaración de la Renta o te duele un horror la muela del juicio. ¿A quién acudirías? En cada caso a su profesional correspondiente. Asegúrate de que llamas a un obrero, un asesor financiero y un dentista, y además en ese orden. Esto que parece tan obvio, en el mundo de la escritura parece que hay que justificarlo continuamente. “No, como mi madre sabe leer, le he impreso la novela que estoy escribiendo y aprovechando la comida de Navidad se la he dado para que le eche un vistazo”…

No, no pongo en duda que tu madre lea. La mía también es una gran lectora pero antes que lectora es mi madre y me quiere a morir. No podría ser jamás objetiva. Hazte un favor, si tienes una novela, libro de relatos, ensayo, guion o cualquier cosa escrita que creas que tiene potencial para ser publicado, no se la des a nadie de tu familia. Necesita la mirada de un “lector cero” para que la valore y te haga un informe.

Qué incluye un informe de valoración

lectura profesional para editorialesTengo que reconocer que me encanta la visión romántica y frívola del lector que tiene la gente: ese ser relajado que se tumba en el sofá con una batamanta y el portátil sobre el regazo, y lee mientras escucha su lista favorita de Spotify… Pero la realidad es mucho menos sexy. Es un trabajo que requiere de gran concentración, de ir tomando notas, de ejercitar la memoria para saber qué posibles errores de fechas, de nombres o de continuidad de escenas se pueden producir…Vamos, que no recomiendo hacerlo tumbado. Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra: es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal: es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables: este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción: las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo: ¿quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes: cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo: la voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria: normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Si tienes un borrador de novela o cualquier otra tipología de libro guardado en una carpeta de tu ordenador (o mejor aún, en un cajón de tu escritorio) y no sabes qué hacer con ello, lo más práctico para salir de dudas es dárselo a un profesional y testarlo. Quién sabe, igual se convierte en el próximo bestseller.

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¿Cómo crear un curriculum atractivo en LinkedIn? [Guía descargable de regalo]

15 claves de un curriculum impactante en LinkedIn

Este post va de seducción. Sí, del latín seducere: persuadir, embargar o cautivar el ánimo de alguien. Porque ¿qué crees si no que hace un currículum, ya sea en papel o en su versión LinkedIn? Ese alguien puede ser el departamento de Recursos Humanos de tu empresa soñada, un cliente que necesita tus servicios, la competencia de tu sector que está buscando perfiles diferentes o – ¿por qué no? – un lector de tus libros o artículos que quiere saber más sobre tu vida profesional. En este podcast-post quiero compartirte cómo crear un currículum atractivo en LinkedIn.

Un currículum es algo más que un listado de títulos

Un currículum es algo más que el listado de empresas en las que has trabajado, los estudios y cursos que tienes o las habilidades adquiridas. Eso está muy bien, pero en el siglo XXI se necesita algo más para atraer la atención hacia ti en un escenario en el que cada vez nos parecemos todos más, en el que a base de las mismas carreras, masters, postgrados… el valor diferencial de las personas se está perdiendo.

Saber volar… ¿Te acuerdas del anuncio de la Cuenta Nómina del banco ING de hace unos años? Te invito a verlo antes de seguir leyendo. Está basado en “Espantapájaros”, un poema de Oliverio Girondo en el que cuenta por qué se enamoró locamente de María Luisa: “Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa”… No hace falta que vueles, solo piensa:  ¿Qué te hace diferente de alguien que tiene tus mismos estudios, y tus mismos años de experiencia en, casualmente, tu mismo sector profesional? ¿Qué puedes aportar al mundo que tú y solo tú sabes hacer? Esto tiene mucha relación con tus valores, tu visión y tu misión en la vida.

Utiliza la potencia de LinkedIn

Cuando hace unos años, me acogí al ERE de la empresa en la que trabajaba (si quieres leer más sobre esto, date una vuelta por mi historia), los que nos marchamos tuvimos unos meses pagados en una agencia de recolocación para reenfocar nuestras carreras y encontrar un puesto acorde con nuestro currículum. Había cursos de formación en nuevas habilidades y me apunté a uno de ellos: cómo hacer tu currículum en LinkedIn. Cuál sería mi sorpresa cuando llegué al aula y allí está mi foto proyectada en la pared. La formadora estaba poniendo como ejemplo de impactante y original mi perfil de LinkedIn. Ejemmm… Cierto que yo dentro del mundo bancario en el que trabajé era una “rara avis”: por mi formación alejada de lo financiero y por mi desarrollo de carrera vinculado con el marketing, la gestión contenidos y las redes sociales.

¿Te gustaría saber qué lo hace diferente? ¿Qué es lo que invita a seguir leyendo?

¿Cómo puedes sacar el máximo partido a tu currículum gracias al poder de las palabras?

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Y más abajo tienes el enlace para descargar de forma gratuita la guía “15 claves de un currículum impactante en LinkedIn”.

Soy Nuria Sierra, experta en desatar el poder ancestral de las palabras. Ayudo a escritores y emprendedores a encontrar las palabras que necesitan para conseguir sus objetivos. He preparado un completo ebook con las 5 claves de un currículum impactante en LinkedIn. Gracias a ellas conocerás la manera de sacar el mejor partido a tu valor diferencial.

eBook: 15 claves de un currículum impactante en LinkedIn.

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Lecciones del deporte que sirven para la escritura

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¿En qué se parecen el deporte y la escritura? ¿Podríamos extraer alguna característica del ejercicio físico que se pueda aplicar al proceso de escribir? A priori te diré que cualquier actividad que practiques y en la que quieras convertirte en un experto, te va a requerir esfuerzo, disciplina y tiempo. En este podcast-post te comparto seis lecciones del deporte que sirven para la escritura.

Pero antes, déjame que te cuente mi experiencia personal. Te confieso que nunca he sido una gran deportista. De niña era más bien patosa. Aprobaba la gimnasia con un suficiente pelado y era un pelín “paquete” en el equipo de baloncesto del colegio. Con trece años empecé a jugar los veranos al voley playa y eso sí que me gustaba. No el hecho en sí de competir, sino la brisa, la arena, el sol, darse un baño al terminar el partido… las sensaciones, vamos. No, no he sido nunca muy fan del deporte. Me aburren cuando los ponen en la televisión, salvo los de los Juegos Olímpicos, el patinaje, la gimnasia rítmica, la natación sincronizada… que me parecen bellísimos.

Sin embargo, hace unos veinte años empecé a ir habitualmente al gimnasio y luego comencé a correr. Me costó muchísimo incluir esta rutina en mi vida. Eso que dicen que se tarda veintiún días en establecer un hábito, te aseguro que con el deporte no funciona. Necesitas mucho esfuerzo, voluntad, tesón o llámalo “por narices que esto lo hago yo”. Comencé corriendo cinco minutos, luego quince… hasta que en 2010 acabé la media maratón de Madrid.

Ahora corro, monto bici, nado, hago entrenamientos personales y clases colectivas en el gimnasio: boxeo, cardio combat, spinning, abdominales, bodypump… Un variadito para no aburrirme. Y lo tengo tan integrado en mi día a día que cuando no voy al gimnasio, me falta algo. Pero te aseguro que me ha llevado muuuuucho tiempo y que aún, cuando suena el despertador a las 07:00 hrs para ir al gimnasio (sobre todo en invierno, cuando llueve o se está tan a gustito bajo el edredón), me pienso varias veces el levantarme. Pero después de todos estos años de entrenamiento, esfuerzo y disciplina, he aprendido seis lecciones del deporte que sirven para la escritura.

El escritor japonés Haruki Murakami escribió en 2007 un libro que es como el best seller del running: “De qué hablo cuando hablo de correr”. Para mi gusto, aunque pretende ser divulgativo, es un libro espeso y difícil, probablemente porque estoy bastante peleada, estilísticamente hablando, con el autor. Pero tiene algunos hallazgos interesantes como la soledad del corredor, disfrutar de una cerveza después de correr o la reivindicación de la siesta, con los que estoy muy de acuerdo.

Históricamente hemos dividido el cuerpo y la mente en territorios estancos, como si estuvieran peleados: el cuerpo, mundano y la mente, pura espiritualidad. Actualmente, la ciencia sabe de la importancia y la relación tan estrecha que hay entre cerebro y todo lo demás. Y yo, después de todos estos años, me he dado cuenta que de la práctica del ejercicio, se pueden extraer algunas herramientas interesantes para aplicar a la escritura.

1. Luchar contra los límites.

Cuando practicas ejercicio continuado, siempre hay un límite en que tu cuerpo dice “vale, ya está bien, me rindo”. Y es en ese umbral donde se trabaja: cada día ir un poco más allá, correr un minuto más, hacer cuatro abdominales más, o levantar tres kilos más. En el caso de la escritura, sin llegar a caer en el perfeccionismo que inmoviliza, siempre hay que luchar contra la frustración de ese relato que no funciona y no sabes por qué, el atasco en una escena de la novela o ese final que se resiste.

2. Competir contra uno mismo.

Cuando te planteas hacer un tiempo en una carrera, es tu tiempo, no es el del keniata maratoniano que está en la élite mundial. No puedes compararte con nadie, solo bajar el cronómetro que hiciste tú en la carrera anterior.

En la escritura ocurre lo mismo. Siempre buscando la excelencia, se trata de escribir mejor que hace diez años, de conocer con más criterio el estilo y la voz propios, de tener una técnica cada vez más depurada. Además, cada autor/a tenemos un público, un nicho de lectores que no se puede comparar, porque no a todos nos gustan los mismos libros.

3. La importancia del descanso.

Para seguir rindiendo en el deporte, todo deportista sabe que  necesita recargar pilas durmiendo y dejar de hacer ejercicio durante algún día de la semana para no sobrecargar el cuerpo. En el caso de la escritura, los escritores también necesitamos ese descanso. Es una actividad mental intensa en la que se está continuamente uniendo conceptos y conectando distintas partes del cerebro.

Mi descanso es la lectura. Cuando estoy atascada en algún punto del relato, leo alguna obra de un género parecido o de un estilo que pueda servirme para una voz o un personaje.

4. Socialización.

Aunque me gusta montar en bicicleta o ir a correr sola, reconozco que voy al gimnasio porque me divierto. Y sobre todo porque es una forma de socializar, de conocer a más gente que está como tú, esforzándose, dedicando una hora al día a su cuerpo y a ellos mismos, sudando y en muchos casos, pasándolo mal. Uno de los principales motivos de abandono de la escritura es la soledad, demasiadas horas con uno mismo, luchando contra un párrafo, desesperándote porque no te salen las palabras…

Por eso, los talleres y escuelas de escritura cumplen un papel fundamental, no solo en la formación técnica de los autores, sino en la emocional. Juntarse con personas que tienen tus mismas inquietudes y pasiones es lo mejor que te puede pasar. Yo estuve diez años asistiendo al Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, donde comparto experiencias con una gran familia de escritores.

5. Vencer el miedo al ridículo.

Cuando empiezas una nueva actividad deportiva, te sientes estúpido, te miras al espejo y te dices pero ¿qué hago si no me entero de los pasos, de la coreografía, si ya estoy sudando antes de montarme en la bici, la gente me mira cuando corro…? Nuestro cerebro es experto en ponernos excusas, “palos en las ruedas” para no seguir con el ejercicio.

Y déjame que te diga que no eres el centro del universo, que nadie te está mirando y que es muy probable que el resto de la gente esté pensando lo mismo que tú. Esto es una tremenda liberación, de verdad. Y esto también se aprende en las clases de escritura: exponer tus textos a los demás, hacerte visible, que te lean y valoren tu escrito es una forma de darse cuenta de que nadie te juzga a ti, sino a tu texto.

6. Estar presente.

Estamos siempre en el pasado (¿qué habría pasado si…?) o en el futuro (¿qué pasará si…?)… vivimos la vida en condicional. Pero cuando el cuerpo está en movimiento, disfruta del “aquí y ahora”, y no tiene otra cosa en la que pensar. Eso mismo ocurre con la escritura: te permite fluir en el presente y estar concentrado en esa tarea, solo avanzar.

Sin entrar en los beneficios físicos del deporte (mantenimiento del peso, bajada del colesterol, regulación de la presión arterial, aumento del tono muscular…), a mi me aporta energía, flexibilidad mental, concentración, coordinación…

Te animo a que practiques algún deporte, pero no hace falta que te pongas a correr maratones. Elige algún ejercicio con el que te sientas a gusto: nadar, jugar al ping-pong, bailar swing, boxear… o si eres de los afortunados que viven cerca del mar, salir a pasear por la playa. Porque como decía George Orwell, “El deporte tomado en serio es como la guerra pero sin tiros”.

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El registro de una obra y los derechos de autor

Dime la verdad, ¿te lees toda la letra pequeña de los contratos que firmas? Yo no. Y alguna vez he tenido un buen disgusto por no pararme en los detalles legales. Te confieso que este tema me parece un aburrimiento, pero es importante conocerlo para que no te la cuelen. Por eso en este post-podcast te hablo sobre el registro de una obra y los derechos de autor.

Hace años, cuando trabajaba en un banco, a la mayoría de los clientes les pasaba lo mismo. No siempre tenemos un abogado a mano que nos interprete las cláusulas y el lenguaje jurídico es farragoso y enrevesado. Pero una vez que has firmado, solo te queda el derecho a reclamar y a la pataleta.

Lo mismo sucede en el mundo editorial. Aunque el registro de una obra en el Registro de la Propiedad Intelectual no es un paso obligatorio ni imprescindible para publicar tu libro, es importante que lo tengas en cuenta si vas a enviar tu novela, relatos, ensayo, etc., a algún concurso o a editoriales.

Si tienes un número registral, este siempre será un respaldo legal frente a plagios y otros problemas derivados de la autoría. Te ahorrará muchos disgustos.

En este episodio del podcast he invitado a Cristina López Barrio, escritora finalista del Premio Planeta 2017 y abogada especializada en Propiedad Intelectual, para que nos hable de la importancia del registro legal y de los dos tipos de derechos de autor: los derechos morales y los derechos de explotación.

El registro de una obra

Es un trámite sencillo y asequible que no te llevará mucho tiempo. Tendrás que ir al Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Antes de la pandemia, la presencia física era obligatoria para dar fe de la autoría y firmar como autor/a. Con la COVID-19 es bastante probable que lo puedas tramitar vía online siempre que dispongas de un certificado digital o firma electrónica.

En Internet encontrarás toda la información sobre la oficina de registro más cercana a ti (dirección, teléfono, email), así como el procedimiento para realizar el trámite y los documentos necesarios. Te pedirán una o dos copias del manuscrito encuadernadas (o su versión digital), una fotocopia de tu DNI y el pago de la tasa correspondiente (entre 10-15 euros dependiendo de la ciudad).

Una vez registrada, tu obra pasa por un proceso de valoración para certificar que la autoría te pertenece, que no hay copia de otra obra anterior ni indicios de plagio. Este trámite suele tardar semanas o meses, dependiendo de la carga de trabajo que tenga el Registro.

Después de la valoración, te darán un número registral que puedes poner en tu manuscrito antes de enviarlo a concursos y editoriales. Así siempre podrás certificar tu autoría, dado que la fecha de registro es la que se tiene en cuenta a efectos legales si surge algún problema de plagio o de robo de la obra.

Los derechos de autor

Cristina López Barrio nos cuenta que hay dos tipos según el Derecho Continental y más en concreto en el Derecho Civil Español:

  1. Derechos morales. Son irrenunciables ya que están vinculados a la autoría del escritor. Por tanto, son intransferibles.
  2. Derechos de explotación. Como por ejemplo, el derecho de edición, reproducción, comunicación pública o transformación para adaptar una novela a una serie de televisión o al cine. Estos derechos son susceptibles de ser cedidos a una editorial. Las condiciones de explotación aparecen reflejadas en las cláusulas de los contratos de edición. Por eso es tan importante leer bien todo el contenido jurídico.

Las editoriales tradicionales suelen quedarse durante bastantes años estos derechos de explotación e impiden que los autores tengan poder de acción y de decisión sobre sus obras y los beneficios de estas. En la edición tradicional las editoriales suelen acogerse a los derechos de explotación durante tres, cinco, diez años… Esto no ocurre en la autoedición, dado que los derechos de explotación siempre van a pertenecer a los autores. Es importante que lo tengas en cuenta y lo valores a la hora de plantearte publicar tu obra.

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Recomendaciones para documentar una historia de ficción

Antes de ponernos a escribir nuestra novela o libro de relatos, es importante tener en cuenta un paso previo: la documentación. Esta fase de la escritura trata de la recopilación de una serie de datos e informaciones que permitan contextualizar y ambientar la historia. La contextualización es fundamental porque crea el marco espaciotemporal de una obra. El mundo que estamos creando necesita beber de unas fuentes reales que le confieran verosimilitud y credibilidad. En este vídeo-post te comparto recomendaciones para documentar una historia de ficción y no morir en el intento.

La documentación puede ser tan extensa como quieras. Pero ten en cuenta que si es demasiado exhaustiva, puede “comerse” a la narración, es decir, corres el riesgo de sepultar al lector bajo un montón de cifras, datos y detalles históricos que le aburran y que no permitan avanzar a la acción. Toda documentación que incluyas en tu obra debe estar justificada y formar parte de la vida de los personajes que estás creando.

Aunque estés escribiendo una historia de ciencia ficción, también tendrás que crear unas coordenadas de espacio y tiempo de tu mundo fantástico. Y si tu novela es histórica, muy cercana a la realidad, la documentación tendrá que ser más detallada y exhaustiva para no meter la pata. Eso ocurrió con mi novela breve “La mujer que vendía el tiempo” en la que toda la acción transcurre en 1940 en Londres durante la batalla de Inglaterra. Si bien no sucede en el frente de guerra, tuve que documentarme sobre los tipos de aviones, las armas, los globos antiaéreos, la vida en la ciudad, etc… También detalles para no cometer anacronismos como si existían los bolígrafos o no en aquella época.

El proceso de documentación puede ser anterior a la escritura o puedes ir haciéndolo de forma paralela según vas escribiendo para no esperar a tener toda la información y quedarte paralizado. Ve avanzando y cuando te surjan dudas de contexto, puedes ir solucionándolas por el camino. Aunque lo ideal es tener todo el material antes de arrancar a escribir.

Aquí van cinco recomendaciones para documentarte:

  1. Tener claro el tema que vas a tratar. Es importante hacer una lista de detalles de la época en los que te vas a centrar: comida, vestimenta, edificios, hechos históricos, peinados, costumbres… Anota todos aquellos frentes que quieres abrir en tu historia.
  2. Estudio de campo del contexto histórico. Si se trata de un periodo alejado del momento actual, la labor de documentación será más ardua porque ese tipo de datos se pierden en el tiempo y es más difícil encontrar información veraz. Aquí Google será tu gran aliado para encontrar mapas de ciudades, imágenes, cuadros… Te recomiendo que utilices algún tipo de programa de organización de obras, como Scrivener, para guardar todos los enlaces, fotos y documentos que encuentres. Cuando tienes poco material, es manejable. Pero si va tomando volumen, llegará un momento en el que pierdas las referencias.
  3. Asegúrate de que las fuentes sean fiables. Esta frase nos la decían mucho los profesores en la carrera de Periodismo. Ahora con Internet es más fácil encontrar documentación que cuando yo era estudiante y tenía que patearme hemerotecas, bibliotecas y registros oficiales para hacer un reportaje. Pero también es más peligroso. No te fíes de la Wikipedia porque cualquiera puede crear una entrada. Están bien los artículos para hacerte una primera idea, pero acude a las páginas de sitios oficiales y verificados, tipo Ministerios, NASA, observatorios oficiales, archivos de periódicos…
  4. Realiza entrevistas a expertos. Queda con aquellas personas que conozcan a la perfección el tema de tu historia, hazles preguntas, pídeles bibliografía y agradece su colaboración en tu libro.
  5. Pégate un viaje al sitio donde vas a ambientar tu obra. Lo mejor para crear un buen escenario es visitar y conocer de primera mano el lugar donde va a suceder la acción. Si puedes permitírtelo, la inmersión en el contexto de tu ficción le dará una verosimilitud y credibilidad extra.

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¿Qué hago cuando termine mi libro?

Cuando un autor está llegando al punto final de su novela, libro de relatos, poemario, ensayo, etc… hay una pregunta que le obsesiona: ¿qué hago cuando termine mi libro?

Bien, siempre puedes dejarlo metido en un cajón o en una carpeta de tu ordenador pero estoy segura de que quieres que tu historia llegue a los lectores. ¿Qué pasos tienes que dar una vez que pones la palabra FIN? En este episodio de mi canal de podcast “Pasión por la escritura creativa”, te comparto qué tienes que hacer para avanzar en el camino de la publicación de tu manuscrito. Paso a paso, para que no te pierdas en el viaje editorial que tiene cierta complejidad.

  1. Contacta con un lector profesional para que elabore un informe de lectura. Te dará una visión externa de tu obra, la valorará, pondrá de relevancia los puntos fuertes y débiles y te dará pistas sobre cuáles son las editoriales más afines en las que podría encajar. Es importante que busques a un profesional de la lectura para que te comparta su opinión objetiva, igual que si tienes un problema legal vas a un abogado o si te duele una muela, vas a un dentista. Aunque todos sepamos leer, eso no significa que cualquiera pueda hacer un informe de valoración. Hay que tener conocimientos muy detallados del mercado editorial.
  2. Revisa tu manuscrito. Sigue los consejos del lector profesional y corrige todos aquellos puntos débiles que pueda tener tu obra.
  3. Busca un corrector ortotipográfico y de estilo. No hay nada peor que un manuscrito lleno de faltas de ortografía. Cuando tengas la versión final de tu libro, envíaselo a un corrector para que pula los últimos detalles como erratas, signos de puntuación, estilo… Sobre todo si vas a autopublicar tu historia, dado que no habrá un filtro del editor. Así que asegúrate de que esté revisado para dar la mejor impresión a tus lectores.
  4. Registra tu obra en el Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Este no es un punto imprescindible pero valóralo, sobre todo si vas a enviar tu manuscrito a concursos o a varias editoriales para tener las espaldas cubiertas en caso de plagio. Una vez lleves una copia de la obra y pagues las tasas, el proceso se demora unos meses hasta que finalmente se aprueba y te dan un número de registro.
  5. Decide si vas a ir por el camino de la autopublicación o de la editorial tradicional. El informe de lectura del lector profesional ya te habrá dado pistas sobre por dónde puedes moverte. Si merece más la pena que inviertas tu mismo en la publicación de tu libro o podría encajar en el mercado editorial. Si es este este segundo caso, no te vuelvas loco y mandes tu novela sin criterio como si no hubiera un mañana. Busca aquellas editoriales que se acercan más al estilo de tu obra, que han publicado libros similares. Y por supuesto, no envíes una novela a una editorial que solo publica relato, o envíes un poemario a una editorial de ensayo. Por eso es tan importante conocer el mercado en el que te mueves.
  6. Valora la posibilidad de un agente literario. Si tu libro tiene posibilidades en el mercado y hay editoriales que apostarían por publicarlo, también puedes buscar un agente en lugar de dedicarte tú a enviar tu libro. Ten en cuenta que el agente es un representante que cobra un porcentaje por los servicios que presta al autor.

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Puntos débiles de una novela recién terminada

correcciones textos literarios

Cuando hemos sido novatos en la escritura todos, absolutamente todos, hemos cometido un montón de errores. Es lo que tiene ser principiante en alguna actividad, tienes que meter mucho la pata para aprender de la experiencia y cada vez perfeccionar más la técnica. Eso pasa cuando escribimos nuestra primera novela y no la hemos corregido lo suficiente. Por eso en este vídeo-post te comparto cinco puntos débiles de una novela recién terminada.

Ejerzo como lectora profesional en editoriales y agencias desde el año 2006 y en todo este tiempo he detectado una serie de flaquezas que cometen todos los autores noveles. Te las comparto para que puedes detectarlas en tu manuscrito y solucionarlas antes de enviar tu obra a una editorial o agencia literaria.

En este post comentaba en qué consistía la lectura editorial y cómo la figura del lector profesional suele estar vinculada a una editorial o a una agencia literaria. He trabajado para diferentes sellos de Penguin Random House y para la agencia literaria Dos Passos. Ahora tengo mi propia agencia literaria con dos socios, Tres pies al gato.

En la época pre-crisis, es decir, antes de 2008-2009, leí mucho, muchísimo, más de 300 lecturas de libros maravillosos y otros no tanto. Había presupuesto para dedicar a la labor de “filtro” que en el fondo es lo que hace un buen lector: seleccionar para el editor aquellos libros que merecería la pena ser publicados teniendo en cuenta el enfoque editorial que se esté buscando.

Cuando no hay una editorial por medio, el lector hace de filtro directo para el autor. Es una especie de testeo de si el “producto” merece la pena o habría que corregirlo antes de ponerlo en circulación, ya sea para enviarlo a una editorial o para autopublicarlo. Se trata de hacer de espejo donde el autor pueda ver reflejados los puntos débiles de su obra que tendría que retocar. Es, digamos, una lectura más crítica y en profundidad para convertir el borrador en una novela, libro de relatos, ensayo, etc…

Por mi experiencia, las flaquezas de la mayoría de los manuscritos de novela que leo están en:

  • Los personajes. Suelen ser planos y sin profundidad. Estereotipos faltos de vida que caen en lugares comunes. Está claro que Madame Bovary solo hay una pero si la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para empatizar con ella.
  • La acción y la tensión. A veces los comienzos de las novelas son tan buenos que luego es difícil mantener el nivel. Se frustran las expectativas del lector y las acciones se convierten en una sucesión de anécdotas sin pies ni cabeza.
  • La credibilidad de la historia. Cuando un escritor cuenta una historia, está creando un pacto con el lector. Y si ese pacto se rompe, toda la ficción se viene abajo. Esto nos lleva a la siguiente problemática de los borradores: la vida de uno mismo no es ficción; en cambio, la ficción sí es una recreación de la vida, un material veraz que tiene que convertirse en universal, en literario.
  • El narrador. ¿Quién cuenta y desde dónde lo cuenta? Hay borradores de novela en los que comienza a contar la historia una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor.
  • El estilo. Los lectores profesionales normalmente buscamos rasgos frescos y diferenciadores, que no te sugieran el tan temido “esto ya lo he leído antes”. El estilo es complicado de definir. Es algo tan personal e intransferible porque tiene mucho que ver con la mirada del autor. Si bien, se puede “copiar” el de otros autores, hacerse con un estilo propio es como conocerse a uno mismo, como saber qué ropa o qué corte de pelo te va mejor. A veces me encuentro estilos pedantes, pastelosos, plagados de metáforas y adjetivos ñoños, demasiado informativos…

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Pautas para escribir novela de ciencia ficción

¿Quién no ha pensado alguna vez en el futuro? En los avances tecnológicos que llegarán en las próximas décadas, en si viajaremos en el tiempo, o si viviremos en otros sistemas solares. Y la gran pregunta, ¿hay alguien ahí fuera en la oscuridad del Universo? La literatura de ciencia ficción es el campo perfecto para especular sobre lo que vendrá, para explorar mundos desconocidos o cuestionar el papel de la especie humana. En este vídeo-post te comparto las pautas para escribir novela de ciencia ficción.

¿Qué es la ciencia ficción?

Son historias que suceden en el futuro con elementos diferentes a la realidad actual. También pueden estar ubicadas en el pasado, las llamadas ucronías, en un universo paralelo donde todo ocurrió de forma distinta y se ha abierto una línea temporal alternativa, por ejemplo es el caso de “El hombre en el castillo” de Philip K. Dick.

¿Qué dos tipo de ciencia ficción hay?

Los expertos hablan de una división entre:

Aunque algunos de ellos han cultivado las dos vertientes de la ciencia ficción en diferentes obras o etapas de su escritura.

Similitudes con otros géneros

La base de la construcción de una novela es muy similar aunque se trate de diferentes géneros. Escribas ciencia ficción o novela histórica tendrás que tener muy en cuenta la verosimilitud y coherencia de lo que se cuenta en la obra. Cuando escribes, estás creando un mundo para el lector. Ese mundo está regido por una serie de reglas que no puedes saltarte, por muy fantástica que sea tu historia.

Deberás trabajar también la descripción y caracterización de los personajes, así como la trama y el desenlace. Relacionado con este último punto, ten cuidado con los finales deus ex maquina, no puedes sacarte de la manga un cierre sin sentido. Todos los hilos de la trama deben tener coherencia con lo que se ha ido contando en la historia.

Pautas para escribir novela de ciencia ficción

La ciencia ficción como el resto de géneros novelísticos tiene una serie de elementos que son su impronta personal:

  • El eje central es lo humano. Aunque el mundo futuro sea lo más alejado de la realidad, las emociones y valores humanos siempre deben estar presentes. Incluso si se trata de razas extraterrestres, robots, o seres tipo Alien.
  • El escenario es la clave. La construcción del mundo, universo, planeta… en el que sucede tu novela debe estar creado a la perfección. ¿Cómo van a vestir, cómo van a moverse, cómo van a ser las casas o las calles…? Muy importante que sigas el paradigma “muestra, no digas”. No le expliques al lector los detalles, haz que los personajes interactúen y a través de la acción describan el escenario.
  • Las leyes físicas y sociales que rigen el mundo. ¿Qué cultura, valores, reglas de comportamiento de la materia va a tener tu planeta? ¿Hay gravedad, cómo es el frío o el calor? ¿Cómo se reproducen los seres de tu historia? ¿Existe el bien y el mal? ¿Son juzgados por un código penal? ¿Respetan a los ancianos? ¿Cómo distribuyen los alimentos? ¿Trabajan o toda la producción la generan los robots?
  • La base científica y tecnológica. Si en tu historia hay viajes en el tiempo y en el espacio, tendrás que diseñar las naves que permitan estos desplazamientos por el Universo. ¿Existe la teletransportación? ¿Cómo son las armas con las que se defienden? Para aprender a escribir ciencia ficción te recomiendo que leas y leas a los/as autores/as de las diferentes modalidades y también revistas científicas. Aunque sean de carácter divulgativo, te pueden dar muchas pistas sobre avances tecnológicos e inventos futuros.

Referencias bibliográficas de las que hablo en el vídeo

Algunas obras clásicas que te comparto en el vídeo para señalar ejemplos del género:

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