¿Cómo crear una rutina en tu escritura? Aunque te parezca odiosa… o precisamente por eso

A veces la vida se nos va de las manos. Y reconozcámoslo, hay mil cosas más importantes que escribir. Salvo que vivas de tus novelas y tu editor esté dándote con el látigo todos los días. Pero si escribes por placer, por la sencilla razón de que te encanta y es tu pasión, en ocasiones la vida se desborda y tienes otras prioridades.

Para mi estos últimos dos meses han sido un verdadero desbarajuste: mudanza, casa y ciudad nuevas, viajes constantes… Por mucho que he intentado mantener el ritmo de posts, de vídeos y de publicaciones en las redes sociales, la semana pasada que estuve trabajando en Madrid, fue el caos y no lancé ningún contenido.

Bien, estas cosas pasan y tampoco hay que castigarse por ello. Sirven para aprender lo importante que es tener las cosas planificadas con antelación. Así que entonando el “mea culpa”, este artículo lo escribo para que me sirva como recordatorio, y para personas como yo, que aunque son organizadas, dejan bastante campo a la improvisación. ¡¡Es tan aburrida la planificación!! 😩😩 Pero por otro lado, reconozco que la estructura es liberadora de tiempo, minimiza imprevistos y riesgos y te permite tener capacidad de reacción.

Vaya por delante que este post no solo sirve para planificar tu escritura, sino también otras facetas de tu vida que te cueste poner en piloto automático. Porque se trata de crear “caminos mentales” que no te supongan un esfuerzo extra para que las tareas sean más llevaderas, de integrar hábitos en tu rutina diaria.

¿Qué cinco cosas puedes hacer?

  1. Incorporar el hábito a una rutina ya establecida. Piensa que hay mil cosas que haces en una cadena rutinaria. Por ejemplo, antes de acostarte te pones el pijama, te lavas la cara, te cepillas los dientes, te pones crema de noche… Y estoy segura de que siempre lo haces en el mismo orden sin darte cuenta. Tengo una amiga que dirige una tienda online de cosmética coreana. La rutina nocturna de exfoliantes, esencias y cremas consta de 10 pasos ¡¡10!! Al principio cuesta entender que tengas que ponerte 10 productos en un orden determinado todas las noches…pero se acaba convirtiendo en una rutina. Con la escritura, pasa lo mismo. Elige una hora del día, siempre la misma e intégrala dentro de tu rutina. Por ejemplo, voy a escribir una hora o media hora entre el café de la merienda y recoger a los niños de la clase de inglés, o entre mi entrenamiento del gimnasio y la hora de la cena. La idea es integrarlo como un paso más dentro de tu día a día.
  2. La repetición es la clave. Una vez que has elegido la hora dentro de tus tareas rutinarias, siéntate y escribe. ES-CRI-BE. Esto significa cerrar las redes sociales, el email, silenciar el móvil… Evitar distracciones y aunque no te salga nada, porque no todos los días está un@ con la inspiración a flor de piel, escribe palabras, frases inconexas, recuerdos, posibles párrafos, comienzos de capítulos, descripción de un personaje…
  3. Apunta tu rutina. En post-it, anotaciones en el calendario, avisos en el móvil…Hora de escribir, escribir, escribir…
  4. Recuérdate los “para qué” del hábito. Es importante asociar tu escritura a para qué escribes, cuál es la zanahoria que te motiva a seguir avanzando. Así será más fácil que no lo abandones. Es como el que odia ir al gimnasio pero recuerda que tiene el colesterol alto y hacer ejercicio es muy beneficioso para su salud, para evitar por ejemplo un ataque al corazón. Y es más sencillo si lo pones en positivo, es decir, piensa en las ventajas que tiene el nuevo hábito de escribir. Este es el típico consejo que te dan cuando quieres dejar de fumar, piensa en tooooodos los beneficios para tu salud.
  5. Empieza escribiendo en cortos espacios de tiempo. Yo odiaba correr. Empecé hace 14 años unos días de verano que pasé en Sitges. Mi novio de aquel entonces corría y me aficionó. Al principio, daba pasitos como un ganso loco y no más de 5 minutos. Pero al final de aquella semana de vacaciones, ya trotaba ida y vuelta por el paseo marítimo. Llegué a correr la media maratón de Madrid. Y ahora no es que sea Usain Bolt, pero hacer 10 kilómetros en un entrenamiento normal, no me asustan. Empieza con 5 minutos, que luego serán 10 y cuando te des cuenta, todas las horas de tu día te parecerán pocas.

Resumiendo, la incorporación del hábito de la escritura en el resto de rutinas de tu vida te permite planificar para avanzar tanto en un relato como en una novela. Solo puedes corregir el rumbo si estás en movimiento. Pero aunque la planificación sea fundamental, deja margen para la improvisación. Algunas veces también hay que dejarse llevar un poco, no? Flowwwww 😉

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes 

😃

 

4 comentarios
    • Nuria Sierra Dice:

      ¡Muchísimas gracias por leerlo y comentarlo, Isabel! Me alegro de que te resulte útil. Ponte un abrazo 🙂

      Responder

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