Ganador del reto VÍDEORELATO de junio 2023

¡Ya tenemos nuevo cuento ganador del reto VÍDEORELATO! Hemos recibido historias geniales desde lugares tan distantes como España, México, Argentina, Puerto Rico…

El relato premiado del mes de junio de 2023 es de María Virginia Rojas que nació y vive en Puerto Rico. Es psicóloga y fue una niña lectora y escritora aficionada de poesías y cuentos. Se animó a aprender sobre este oficio leyendo y tomando cursos de teoría narrativa. Terminó una maestría en Escritura Creativa en la rama de Narrativa. Como parte de los requisitos para este grado, desarrolló una colección de cuentos que espera poder publicar pronto.

Su historia trata sobre un malentendido en una pareja con mucha chispa y humor. Puedes verla y escucharla en el vídeo de más abajo. Aquí tienes el texto completo:

El reemplazo

Rogelio sintoniza en el televisor los infomerciales que transmiten durante las noches de lunes a viernes. Los sábados los repiten hasta el cansancio. Una mujer comenta sobre los cambios experimentados por los hombres cuando disminuye la producción de testosterona. Horrorizado, se agarra la cabeza al escuchar que los síntomas se asemejan a la menopausia espantosa que afecta a Andreína, su esposa. Comprueba que no le falta nada cuando palpa la tonicidad de sus bíceps. El infomercial promueve una crema que provee una apariencia juvenil porque disimula las bolsas que salen debajo de los ojos. Verifica el contorno de sus ojos y suspira aliviado.

Sintoniza otro canal y da una palmada en la cama cuando se percata de que en la tele hablan sobre un medicamento dirigido a prolongar las erecciones. «¡Qué afán de amargarle el día a uno!». Regresa al anterior y la mujer del primer infomercial aclara que el cansancio es natural «en esa etapa de la vida». Rogelio se sacude como un perro recién bañado y golpea el pecho convencido de que tiene la fuerza de un león.

Escucha la voz de Andreína y activa el modo de “No escuchar tonterías”. Utiliza la frase salvavidas para responder cuando no ha prestado atención a su esposa.

—¿Qué voy a pensar? —dice él sin apartar la vista del celular.

—¿De qué? —Ella entorna los ojos—. Te digo que mi problema es el cosito.

El hombre, confundido, agita las manos con suavidad y las pone en su entrepierna. Palpa y sonríe al descubrir que el ataque de Andreína aún no ha exterminado el tuétano de su masculinidad.

—No se engancha como antes y es una pena porque es el mejor que he tenido en la vida.

Rogelio percibe, ofendido, la nostalgia de la mujer. Siente un apretón en el pecho, y reflexiona sobre cómo reparar la infelicidad de su esposa. Pensaba que había sido su único hombre. Recuerda que, en la noche de bodas, ella lloraba y temblaba. Consideró dejar la primera vez para otro día, pero después de varias copas de vino el asunto quedó olvidado.

—¿Cómo llegamos a este punto? — dice Rogelio y Busca la mirada de Andreína.

—Primero, se le iba la energía, lo agitaba, daba toquecitos y lo soplaba a ver si se daba el milagro.

—Oye, no es para tanto.

—Claro, tú siempre lo tienes como quieres.

La crueldad de su esposa lo decepciona y le indigna que se proyecte como una amazona en los temas de alcoba. Agradece a Dios que esta discusión surge cuando sus hijos no viven en casa.

—Es que se apaga de repente.

—Podemos evaluar opciones… —propone Rogelio  con esperanza.

—Mi vida, por eso traigo el tema. —Ella se sienta al lado del esposo—. Perdí las esperanzas, pronto no va a hacer nadita.

A Rogelio le baja una corriente fría que se detiene en la ingle.

—Te has puesto pálido —dice ella frunciendo el ceño.

—Hoy no he comido bien… —Respira profundo.

—Menos mal, volviendo a lo otro, quiero encontrar el suplente antes que… caput — ella pasa el índice por el cuello.

A él le parece una exageración asumir que no hay remedio.

—No me quiero quedar sin servicio —dice ella.

Ni en la época que trabajó dieciséis horas diarias se sintió tan utilizado. Si hubiese conocido a la desvergonzada que lleva su esposa por dentro, el historial íntimo sería una mezcla de jalapeño y miel y no un recuerdo moribundo.

—Tengo que confesarte… —La mujer entrelaza los dedos.

—Ah, ¿sí?

—Identifiqué unos candidatos. —Se acaricia el pelo—. Falta tenerlos en la mano para saber cómo funcionan.

Rogelio siente la lengua, pesada, muerta, y permanece callado.

—Por algún sitio hay que empezar, mi vida. —Andreína guiña un ojo.

Ella le pide que la ayude a escoger, que él es más ducho en la materia. «Por supuesto, de nacimiento», piensa él.

—Para comprar cualquier bobería, comparas miles de opciones. ¿Te acuerdas de…

—¡Por Dios, esto es distinto! —la interrumpe.

—Claro, reconozco que es más sofisticado que comprar zapatos, camisas…

Ella suplica que visiten el centro comercial y él se pregunta qué negocio resolverá estos menesteres. Se pone una camiseta, pantalón bermuda y unas chanclas. Va hacia el auto donde lo espera la esposa con una tonelada de maquillaje en la cara.

—Me envié por email algunas alternativas —comenta Andreína.

Rogelio conduce como autómata y lamenta que ella tenga todo tan adelantado.

—Tú sabes, mejor que nadie, lo que necesito —dice juguetona.

—Claro…

Obedece cuando la mujer pide que estacione frente a Purple Communications. La sigue hasta el mostrador de celulares. Le perturba el esmero de la mujer cuando compara los móviles en exhibición y las imágenes que guarda en el teléfono.

—¡Los dos que más me gustan están en oferta!

El rostro de Andreína se ilumina gracias a la luz que emana de los celulares. Con ternura, confronta el tamaño y el peso de cada aparato. La mujer se emociona cuando la vendedora le informa que sus favoritos llegaron en color rojo. Le dice a Rogelio que escoja uno, selecciona el más económico. Cuando la dependienta le entrega la caja del teléfono, Andreína revisa el interior.

—¡Aquí está! —Agita un cable frente a la cara de Rogelio.

—¿Qué?

—El cosito, hombre. Tengo que cuidarlo para que no me pase lo mismo.

Andreína desenrolla el cargador del celular y lo conecta a su teléfono viejo.

—Mira, usan el mismo. —Besa a su marido en la mejilla.

Él piensa que hubiese sido más práctico conseguir un cargador genérico en la farmacia. Paga el celular y, aliviado, le pide a Andreina que cuide bien el cosito.

—Con la vida —dice ella.

Después de ajustarse el pantalón en la cintura, Rogelio toma una bocanada de aire y se siente como un león.


Ahora dale al play si quieres ver y escuchar el relato ganador del reto VÍDEORELATO de junio 2023. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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2 responses on "Ganador del reto VÍDEORELATO de junio 2023"

  1. Excelente entrevista, felicitaciones por el reconocimiento

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