¿Cómo enfrentarse a la hoja en blanco?

Seguro que más de una vez te has sentado a escribir sin tener mucha idea de lo que querías contar y has sentido el síndrome de la hoja en blanco, ese miedo al que hay que enfrentarse para poner la primera palabra y continuar tu historia. No esperes que aparezcan las musas o los duendes y te digan qué tienes que escribir. Es mejor trabajar de forma constante para evitar precisamente no sentir ese vacío. Entonces, ¿cómo enfrentarse a la hoja en blanco?

En este vídeo-post te comparto tres recomendaciones basadas en mi experiencia. Son hábitos que practico con frecuencia para tener siempre en mente ideas, personajes, argumentos… y no tener que esperar a ver si me viene la inspiración cuando me siento a escribir.

1.- Leer es la cura para todos los males

Leer te da ideas, es una gran fuente de inspiración. Por mi trabajo de lectora profesional, estoy constantemente leyendo manuscritos de diferentes géneros, además de libros ya publicados. Los fines de semana me gusta leer los suplementos y dominicales de los periódicos, esas revistas de temática variada que me resultan de lo más entretenidas. Siempre cuento que el personaje de mi novela “La mujer que vendía el tiempo”, surgió a raíz de la lectura de un artículo de la revista Yorokobu. Para que veas lo importante que es la lectura para un escritor.

2.- Apuntar lo que te resuene en un cuaderno de ideas

Anota en un cuaderno o documento digital todo aquello que te resuene, que te parezca interesante. Nunca sabes dónde te puede llevar esa idea. No hace falta que sigas un orden. De hecho, estoy convencida de que las mejores historias surgen de ideas cruzadas que a simple vista no tienen relación.

Otra fuente de inspiración es la calle, el día a día. Cuando escucho alguna frase o veo una imagen que me llama la atención, la apunto en una nota de voz del móvil o en la aplicación de recordatorios y luego la traspaso a mi cuaderno de ideas.

3.- Escribir todos los días, aunque sea un párrafo sin sentido 

La escritura es un músculo que se trabaja cada día. Si llevas mucho tiempo sin escribir no pretendas que el argumento de tu vida surja de la nada. Tienes que entrenar al menos diez minutos todos los días, realizar ese acto te lleva a crear un rutina. Y cuanto más habitúes a tu mente a escribir, más fácil será que aparezca la magia. No hace falta que escribas historias completas, puede ser pasar a un documento digital tus anotaciones del cuaderno de ideas, un párrafo que te ha venido a la mente, la descripción de un personaje, una conversación que has escuchado en el autobús…

Te animo a que pruebes estas recomendaciones durante un tiempo y a que practiques otra actividad artísticas que te suponga movimiento, por ejemplo bailar, pintar, cantar, hacer teatro… O correr, como es mi caso. Tu mente estará trabajando en un segundo plano para encontrar la salida a esa historia que te estás enfrentando.

Y si todo esto no surte efecto, igual tienes que estar un tiempo sin escribir, dejarlo pasar y flow… A veces nos empeñamos en lo que no puede ser o simplemente no es el momento. Como decía Cervantes:

Confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a amargas dificultades.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo enfrentarse a la hoja en blanco. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

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