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Errores al escribir una novela y cómo solucionarlos

Todos los novelistas, absolutamente todos, tienen algo en común: han escrito por primera vez en su vida una novela. Y salvo que alguien diga lo contrario, todos son humanos y seguro que han cometido errores de bulto cuando empezaron a escribir.

Por mi faceta de lectora profesional, desde el año 2006 he leído cientos de manuscritos para editoriales y agencias literarias y en muchos de ellos he detectado una serie de puntos débiles que se pueden subsanar. En este episodio de mi podcast te quiero compartir los cinco errores más comunes al escribir una novela y cómo solucionarlos.

Pero hay más de cinco, en concreto tengo una guía donde he recogido las once claves para corregir estos puntos débiles. Te puedes descargar el mega ebook aquí, es gratis.

Y ahora sí, vamos con el detalle de los cinco errores más comunes y cómo puedes solventarlos antes de empezar a enviar tu manuscrito a editoriales o agencias literarias.

El comienzo: la historia no arranca

Me encuentro muchos manuscritos de novelas cuya historia no arranca, no termina de despegar. ¿Cuándo empieza una historia? Hay tantas maneras de comenzar una novela que daría para una tesis. Pero lo más importante (y la única regla, si es que existe alguna) es que la frase inicial agarre al lector por el cuello y le obligue literalmente a traspasar el umbral de la primera página.

Pero también asegúrate de que no empiezas demasiado en “alto” la historia y que luego no puedas mantener ese nivel porque así se frustran las expectativas del lector.

A veces leo novelas que empiezan como un tren a vapor, como aquellas antiguas máquinas del siglo XIX. Son muy lentas, comienzan con la vida cotidiana del protagonista, pero sin ningún tipo de relevancia: el personaje se despierta, desayuna, se viste… Así es muy difícil que el lector siga leyendo más allá de la página 10. Hay que engancharlo rápido o se aburrirá.

Uno de los arranques más atractivos es el comienzo in media res. Debajo del podcast, en la sección de los contenidos relacionados, tienes el enlace a un post en el que describo este tipo de inicios de novela.

¿Qué puedes hacer si tu comienzo no termina de arrancar? Si empiezas con la descripción de un ambiente o con el pasado de un personaje, asegúrate de que sea relevante y no te pares en detalles que no tienen importancia. También puede que tu arranque parta de un conflicto inicial que no tiene consistencia suficiente para generar expectativas en el lector. Por ejemplo, tu protagonista va por la calle y se le pierde un guante. Sería más interesante si pierde a su hijo o un maletín con un millón de euros, ¿no te parece?

El tema

Me parece el punto más esencial de cualquier historia. El tema es el foco principal al que se dirige la novela. Respondería a la pregunta ¿de qué va esta historia?, ¿qué quiere contar este relato? Sirve también para definir el género en el que se enmarca. Es conveniente que haya un único tema principal aunque puede haber temas secundarios.

Muchas veces me encuentro con novelas que van dando bandazos entre un tema y otro. ¿Es una novela de investigación en la que se resuelve un misterio? ¿Se trata de una historia sobre una ciudad? ¿O de relato sobre un hombre en plena crisis sentimental?

En ocasiones, la mezcla de varias historias que compiten en importancia hacen que el relato vaya dando tumbos. Unas veces “juega” a una cosa y otras veces a otra, pero no hay un equilibrio. Parece como si el autor estuviera en una partida de póker y al mismo tiempo en una de parchís con las mismas reglas.

Habría que tomar una decisión: ¿cuál de todas las historias es la principal? Y seguir el hilo de la trama desde el principio hasta el final, intercalando las tramas secundarias.

Al comienzo de mis clases de novela, hacemos ejercicios para focalizar el tema como por ejemplo, hacer un listado de diez temas muy muy concretos que se quieran tratar. Y también les pido a los alumnos que hagan una sinopsis de la historia que van a contar. Se trata de sintetizar el tema y los subtemas para ayudarte a poner foco y no andarte por las ramas. ¡Ojo, no es lo mismo tema que argumento! Debajo del podcast tienes también un enlace a un post sobre este asunto.

Verosimilitud y credibilidad

Cuando un escritor cuenta una historia, está creando un pacto con el lector. Y si ese pacto se rompe, toda la ficción se viene abajo. Esto nos lleva a otra problemática de los borradores de novela que leo: la vida de uno mismo no es ficción; en cambio, la ficción sí es una recreación de la vida, un material veraz que tiene que convertirse en universal, en literario.

La vida real está plagada de coincidencias asombrosas y las aceptamos sin reservas. Como por ejemplo cuando hace mucho tiempo que no ves a una persona, de pronto te acuerdas de ella por alguna razón y ¡casualmente! te la encuentras en el autobús al día siguiente. Estas coincidencias pasan y punto. Pero en la ficción el escritor tiene que crear esta verosimilitud en el mundo que está fabricando. Pueden ocurrir las cosas más asombrosas, pero tienen que estar justificadas.

Uno de los errores que cometemos cuando empezamos a escribir es pensar que el lector se va a creer lo que le contemos porque así ocurrió en la realidad y son los hechos fidedignos. Todo lo contrario, la realidad supera la ficción pero esto no es literatura. Hay que dar sensación de credibilidad pero sin caer en lo real.

Exceso de documentación

Este error tiene mucho que ver con el punto anterior: la verosimilitud y la credibilidad. Si queremos ser demasiado fidedignos a la realidad y metemos mucha documentación en nuestra novela, corremos el riesgo de abrumar al lector con detalles sin importancia. Demasiado dato se «come» la narración, ralentiza la acción y es el enemigo number one de la tensión y la intriga.

Si te entretienes a cada momento en descripciones sin relevancia o conversaciones banales para incluir toda la información que has obtenido en tu proceso de documentación, lo más probable es que el lector se aburra y se salte páginas de tu novela buscando la acción.

La documentación debe ser la mínima posible y tiene que estar bien imbricada en la vida y los diálogos de los personajes. No la sueltes toda en párrafos descriptivos.

También puede ser que te pares demasiado a explicar un sueño de un personaje, o intentes darle una coherencia y una lógica. O a lo mejor te estés metiendo demasiado en el pensamiento de tus personajes o en su pasado sin relevancia. Cuidado con esto también.

Maniqueismo de los personajes, el bien y el mal absoluto

Y llegamos ya al último de los errores al escribir una novela y cómo solucionarlos. Está relacionado con los protagonistas de la historia. La principal debilidad que encuentro en los personajes es que suelen ser planos y sin profundidad. Estereotipos faltos de vida que caen en lugares comunes. Damos por hecho que una portera, una prostituta, un banquero, una bailarina, un empresario… se comportará de una manera determinada solo por la «etiqueta» que llevan. Pero los humanos somos algo más.

En la vida real no hay buenos buenísimos ni malos malísimos. Las personas somos una gama de grises infinita. Y los personajes deben destilar esa humanidad, esa forma errática y en ocasiones impredecible de actuar que da profundidad y redondez a su carácter. Está claro que Madame Bovary solo hay una, pero si la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para empatizar con ella.

No se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino de un conflicto de intereses entre personajes antagónicos. Los personajes tienen que tener sus virtudes y defectos, destilando siempre verosimilitud y credibilidad como el resto de la historia.

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre los cinco errores comunes al escribir una novela y cómo solucionarlos. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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¿De dónde partir para comenzar una novela?

Hay momentos en la vida en los que nos brotan sin control las historias de la cabeza. Pero también hay otras etapas en las que no sabemos qué contar ni por dónde empezar a escribir. Por eso en este episodio de mi podcast te comparto cuatro fuentes de inspiración de las que puedes partir para comenzar tu novela cuando estás en momentos de sequía creativa.

Algunos escritores consideran que la historia que han contado en su novela ya estaba contada, es decir, ya existía en un «plano abstracto» del mundo de las ideas. Lo que han hecho ellos, dicen, es traer esa historia a este plano de la realidad para ponerla al servicio de los lectores. Sí, sé que esto suena un poco friki y esotérico, pero estos autores dicen que han actuado como mediums, como intermediarios entre los dos planos, el visible y el invisible.

La verdad es que la mayoría de los que escribimos lo hacemos porque hemos leído a otros/as y nos han dejado una huella. La literatura es un gran tapiz de vasos comunicantes en el que todos los hilos están unidos entre las historias del pasado y las del futuro.

Así que ¿de dónde partir? ¿Cómo materializar esa historia que ya está «pululando» sobre nuestra cabeza y plasmarla en el mundo real? Estos son cuatro puntos de arranque para activar el comienzo:

  • Las frases. Todo aquello que escuchas cuando vas por la calle, en el autobús, en el metro, en un bar… y que no sabes por qué te ha resonado. Quizá no es la primera frase de tu novela, pero puede inspirarte el comienzo. Yo suelo anotar todo lo que me interesa en la aplicación de recordatorios del móvil o en notas de voz.
  • Las ideas. ¿Y qué es una idea? Todo aquello que lees en diferentes formatos y te llama a la atención. Yo saco muchísimas ideas de mis lecturas: periódicos, dominicales, revistas especializadas… Mi novela «La mujer que vendía el tiempo» surge precisamente de la lectura de un artículo en la revista de innovación Yorokobu en el que conocí la historia de Ruth Belville que luego inspiró a mi personaje protagonista. Todas las ideas para posibles temas las apunto en mi cuaderno de ideas. Puede que te parezcan inconexas a priori, pero si las has pensado y relacionado en tu cabeza, significa que para ti tienen un significado profundo y conectado. De ti depende encontrar esa unión.
  • El mundo de los sentidos. La vista, el olfato, el oído, el tacto… Yo soy muy visual y siempre parto de imágenes. Pero puedes arrancar con un olor o un sonido. Los sentidos son una fuente inagotable para utilizar en las descripciones y para darle verosimilitud a las sensaciones y sentimientos de nuestros personajes.
  • La experiencia propia y la ajena. Todos los que escribimos, lo hacemos sobre lo que conocemos y nos importa. Anécdotas de la infancia, del primer trabajo, situaciones que hemos vivido en una relación sentimental, una historia que nos contó una prima o un amigo… Puede ser un material muy rico para plasmar en una novela porque nada como utilizar la propia vida y la vida ajena para darle cuerpo y alma a una historia. Pero recuerda siempre que la literatura tiene que trascender las anécdotas para convertirse en universal, es decir, ese material tendrás que recrearlo y convertirlo en ficción.

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¿Cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo?

Hay autores/as que tienen una voz personalísima, un estilo inconfundible que deja una huella profunda en los lectores. Esa voz es como el ADN de ese escritor. ¿Cuánto tiempo crees que lleva construirla? ¿Hay cifras exactas? ¿Se puede contabilizar en días, meses o años? En este vídeo-post te comparto mi visión sobre cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo.

Y también te cuento lo que necesitas para desarrollar la voz propia en tu escritura y las bases sobre las que se construye un estilo a largo plazo.

Vamos a poner un símil entre la escritura y tocar un instrumento musical. Imagínate que hay dos personas con el mismo talento que quieren aprender a tocar el piano. Una ensaya tres horas al día y la otra seis. ¿Cuál crees que encontrará primero su estilo? Está claro, la que más horas dedique a la actividad. Lo mismo ocurre con la escritura, cuanto más tiempo pases escribiendo, antes encontrarás la voz que mejor se adapta a tu forma de contar las cosas.

Paralelamente, el estilo narrativo se va adquiriendo con las lecturas de otros/as autores/as y con el estudio de la técnica.

El estilo se desarrolla al mismo tiempo que se va descubriendo. ¿Por qué? Porque va en consonancia con el crecimiento del escritor. La mirada sobre el mundo que luego se plasma en la literatura es única y depende de las vivencias y las circunstancias de cada cual. Por eso, la voz está en continua construcción, va mutando y transformándose a lo largo de los años.

La escritura no se puede desligar de la vida. Se va nutriendo de las lecturas que hacemos de aquellos autores que más nos resuenan, que nos emocionan y nos impactan. De ese proceso de imitación partimos todos los que escribimos. Porque Mozart, volviendo al símil musical, hay uno solo. Desde muy niño era un prodigio de la naturaleza, un talento innato que, gracias a la disciplina y el hábito, encontró desde la infancia su forma original de componer y tocar el piano. Lo mismo ocurre con algunos escritores especialmente dotados desde su nacimiento.

El resto vamos desarrollando nuestra voz a lo largo del tiempo gracias a las miles de horas de práctica, las lecturas y la imitación de los autores que parece que escriben directamente para nosotros.

Yo empecé imitando a Raymond Carver en mis relatos y al cabo de los años, mi estilo ha ido evolucionando sobre todo hacia autoras como Lorrie Moore. Me parece que este enriquecimiento es interesante, porque sin perder la esencia que te hace único, te permite ir variando los géneros y tocar otras temáticas. Y todo ello sin quedarte anquilosado en una misma voz.

Encontrar tu estilo es imposible de cuantificar en un tiempo concreto porque depende de todos los factores anteriores y en literatura no hay cifras exactas. Ahora bien, lo fundamental es que no dejes nunca de escribir.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Qué es la lectura profesional?

lectura profesional

“¿Y dices que te pagan por leer? ¿Y puedes hacerlo tumbada en el sofá y en pijama?”… Cuando le comento a la gente que no trabaja en el mundo editorial que soy lectora profesional, siempre me miran con cara de incredulidad y me preguntan cosas por el estilo. “Pero si leer y escribir lo hace todo el mundo, ¿cómo que esa actividad vale dinero?” Cierto, leer y escribir son las dos primeras cosas “serias” que nos enseñan en el colegio después de pintar con los dedos y colorear sin salirse de las líneas, tareas que ahora vistas con la perspectiva de los años me parecen mucho más interesantes… A lo que voy, todos sabemos leer y escribir y lo hemos tenido que hacer en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en el periodo escolar.

Entonces, ¿cuál es el plus que aporta un lector profesional? Imagínate que quieres reformar tu cocina o necesitas hacer tu declaración de la Renta o te duele un horror la muela del juicio. ¿A quién acudirías? En cada caso a su profesional correspondiente. Asegúrate de que llamas a un obrero, un asesor financiero y un dentista, y además en ese orden. Esto que parece tan obvio, en el mundo de la escritura parece que hay que justificarlo continuamente. “No, como mi madre sabe leer, le he impreso la novela que estoy escribiendo y aprovechando la comida de Navidad se la he dado para que le eche un vistazo”…

No, no pongo en duda que tu madre lea. La mía también es una gran lectora pero antes que lectora es mi madre y me quiere a morir. No podría ser jamás objetiva. Hazte un favor, si tienes una novela, libro de relatos, ensayo, guion o cualquier cosa escrita que creas que tiene potencial para ser publicado, no se la des a nadie de tu familia. Necesita la mirada de un “lector cero” para que la valore y te haga un informe.

Qué incluye un informe de valoración

lectura profesional para editorialesTengo que reconocer que me encanta la visión romántica y frívola del lector que tiene la gente: ese ser relajado que se tumba en el sofá con una batamanta y el portátil sobre el regazo, y lee mientras escucha su lista favorita de Spotify… Pero la realidad es mucho menos sexy. Es un trabajo que requiere de gran concentración, de ir tomando notas, de ejercitar la memoria para saber qué posibles errores de fechas, de nombres o de continuidad de escenas se pueden producir…Vamos, que no recomiendo hacerlo tumbado. Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra: es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal: es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables: este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción: las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo: ¿quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes: cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo: la voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria: normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Si tienes un borrador de novela o cualquier otra tipología de libro guardado en una carpeta de tu ordenador (o mejor aún, en un cajón de tu escritorio) y no sabes qué hacer con ello, lo más práctico para salir de dudas es dárselo a un profesional y testarlo. Quién sabe, igual se convierte en el próximo bestseller.

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Claves de una novela de misterio para triunfar

La novela de misterio, también conocida como de detectives o novela negra, es una de las más complicadas de escribir, dado que el público lector es muy exigente y el/la autor/a tiene que manejar en su cabeza la construcción de personajes muy diferentes: el detective, el asesino, la víctima… Este género de intriga siempre esconde un secreto, puede ser un asesinato, un secuestro, un robo… Y a través de una serie de pistas, relevantes o falsas, hay que ir descubriendo al culpable del crimen. En este vídeo-post te comparto una serie de claves de una novela de misterio para triunfar. 

Crear un argumento «sexy» en el sentido de que sea atractivo para el lector y mantener el suspense durante muchas páginas, no resulta fácil. Requiere de mucha habilidad y capacidad de análisis. También te exigirá una labor de investigación y de documentación exhaustiva para convertir en verosímil esa historia criminal. El lector sabe que es ficción pero debe ser lo más creíble posible, debe tener la sensación de que podría haber ocurrido de verdad.

Aquí van los siete elementos más comunes y fundamentales de este género novelístico. Espero que los pongas en práctica y le des vida a esa historia inquietante que lleva un tiempo rondándote.

  1. El detonante de la acción es siempre un asesinato, secuestro, robo… cualquier tipo de crimen cometido en extrañas circunstancias. Wilkie Collins inaugura en 1868 este género de detectives con su novela «La piedra lunar». Más de 1.000 páginas y un manejo brutal de las primeras personas. Te la recomiendo porque en este libro ya están apuntadas todas las claves del misterio y la estructura es una auténtica obra de ingeniería.
  2. Hay que ir dejando «miguitas» al lector, es decir, pistas para que pueda ir descubriendo al culpable. Para que se sienta un poco detective y juegue a resolver el misterio. Puede haber pistas falsas y reales, pero lo más importante es que no sean demasiado evidentes.
  3. Todos tus personajes tienen que tener una historia personal. Así el lector puede empatizar con tus protagonistas. Te permitirá crear relaciones y subtramas que enriquezcan la obra para que no sea un simple rompecabezas.
  4. El lugar donde ocurren los hechos cobra protagonismo. Tendrás que describir minuciosamente los escenarios porque la ambientación – sitios lúgubres y siniestros en muchas ocasiones, aunque no siempre – mete al lector de lleno en la situación. El lenguaje descriptivo genera una atmósfera de suspense e intriga.
  5. Aunque es ficción, tiene que ser una historia verosímil. La credibilidad ayuda a que los lectores te sigan el juego, si se creen lo que está pasando seguirán leyendo. Deben tener la sensación de que esa historia rocambolesca podría haber sucedido.
  6. Acción, acción y acción. Siempre tiene que haber movimiento y de vez en cuando un «susto» para que se dispare la adrenalina del lector. Saber combinar la descripción con la acción de tal forma que se mantenga el equilibrio narrativo y el lector no se aburra, pero que tampoco tenga la sensación de estar continuamente subido en una montaña rusa.
  7. El desenlace debe unir todos los puntos de la trama. Debe ser esperado en el sentido de consecuente con todo lo que se ha contado. Puede (y debe) ser un final sorpresivo y poco previsible, pero no podemos engañar ni defraudar las expectativas del lector. Si el asesino es el vecino del quinto (por ejemplo), este personaje tiene que haber aparecido en algún momento de la historia. Hay que procurar no caer en los finales tipo «Deus ex machina».

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Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Referencias literarias:

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¿Cómo escribir un libro de viajes?

Una de las actividades que más me gusta hacer, además de escribir, es viajar. Antes de la pandemia, todos los años me hacía una escapada para conocer otros países, su cultura, sus valores, sus gentes, su historia, su gastronomía… Viajar nos permite abrir la mente a otras formas de entender la vida y relativizar el lugar en el que nacimos y/o vivimos. Las vivencias y experiencias de nuestros viajes son un material muy jugoso para construir una guía que sirva de utilidad para otros viajeros. Por eso en este vídeo-post te comparto cómo escribir un libro de viajes usando tu propio contenido. Y quién sabe, que se pueda convertir en un bestseller del turismo.

Podemos recopilar los recuerdos de nuestros viajes en un cuaderno para nosotros o nuestra familia, como unas memorias de esa escapada. Pero también podemos hacer un libro con datos de utilidad y recomendaciones para otras personas que quieran visitar el mismo destino. Se puede convertir en una obra interesante para compartir con otros lectores.

Antes de nada, te recomiendo que durante tu viaje lleves siempre un cuaderno a mano para ir anotando todo. Ya se sabe que «la peor tinta es mejor que la mejor memoria». Toma apuntes en el momento porque cuando llegues agotado al hotel por la noche ya habrás olvidado los detalles del día. También puedes dejarte notas de voz o recordatorios en el móvil para más tarde poder recopilar toda la información.

Y ahora sí, ¿qué puedes escribir que sea de interés para otros viajeros?

Recomendaciones útiles

Seguro que alguna vez has encontrado un restaurante donde la relación calidad-precio es excepcional y has pensado en recomendárselo a amigos y familiares. Cuando haces un viaje a una ciudad que no conoces con más razón te gustaría que alguien te hubiera hablado de ese bar o esa taberna donde se come de lujo. Otras recomendaciones que puedes anotar son los medios de transporte más seguros para viajar por esa ciudad o país, los lugares de ocio más peculiares, los alojamientos con clase, las librerías más curiosas…

Detalles personalizados

Para hacer más creíble tu guía y enganchar a los lectores puedes contar anécdotas e historias personales que enriquezcan el texto de tal forma que no parezca solo un listado de referencia, sino que tenga alma y chispa. Nada interesa más que conocer en primera persona las experiencias de alguien que visita por primera vez un lugar. El choque cultural siempre es un elemento que genera tensión y acción en un texto.

Fotos de lugares interesantes

Puedes incluir fotos de monumentos y lugares históricos para hacer tu guía más didáctica. Pero imágenes con tu punto de vista, que sean originales, no las típicas postales que podrías comprar en cualquier tienda de souvenirs.

Rutas curiosas

Por ejemplo, la ruta de las iglesias, la ruta de los bares con las mejores tapas, la ruta de las librerías con encanto,… o cómo viajar entre varias ciudades de un país para conocer un determinado estilo arquitectónico o los escritores más famosos de cada región…

Datos climatológicos

Una de las informaciones más útiles para incluir en la guía es la mejor época del año para viajar a esa zona. Por ejemplo, en el trópico es mejor no coincidir con la época de huracanes, en verano es mejor no viajar al sur de España por el calor extremo o en enero a Rusia por las intensas nevadas. El clima te puede echar a perder el viaje y es importante saber cuáles son los meses más idóneos para visitar según qué regiones. Aunque ya se sabe que la meteorología no es una ciencia exacta.

Aprovecha todo ese material del viaje para compartirlo con el resto de viajeros y que tu libro se convierta en una referencia turística.

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¿Cómo escribir tu página de «Quién soy» con storytelling?

Si te gusta escribir, es interesante que tengas una web, no solo para dar a conocer tus libros o para compartir los artículos de tu blog. También puedes utilizarla para desarrollar tu marca personal, para contar quién eres, qué haces y cómo lo haces. Porque, de verdad, créeme, nada conecta más con tus lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus artículos y libros. En este vídeo-post te comparto ¿cómo escribir tu página de «Quién soy» con storytelling?

No solo te cuento la teoría, también te pongo el ejemplo de mi propia página y te destripo los secretos para escribirla. La puedes leer aquí antes de seguir con el post y de ver el vídeo.

En un artículo anterior te hablaba sobre el arte del Storytelling. En él comentaba que sirve para contar el relato de una marca y también como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, tenemos el ejemplo de cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy”.

Narrar la página «Quién soy»

Para escribir este relato, nos sirve el esquema clásico aristotélico de la estructura en tres actos que también vale para la ficción: planteamiento, nudo y desenlace. Seguro que lo utilizas en tu escritura o lo recuerdas de tus años de escuela. En el planteamiento, debemos presentarnos, hablar sobre nuestros valores y misión. En el desarrollo/nudo es donde sucede lo primordial. Donde conocemos más sobre tu historia, vemos tu conflicto y cómo has superado los obstáculos. Recuerda que en una buena historia siempre, siempre, siempre tiene que haber un conflicto, un cambio. El protagonista (es decir, tú) no puede ser el mismo que al comienzo, tiene que sufrir una transformación. En el desenlace deben unirse de forma lógica todos los puntos de la historia. Es el momento de hablar de tus logros y de tu visión.

Hasta aquí la teoría. Pero, ¿qué te parece si analizamos un caso práctico para aterrizarlo? Como todo queda en casa, no se me ocurre mejor ejemplo que mi propia página de Quien soy. Sería interesante que la leyeras antes para hacerte una idea de lo que viene a continuación porque voy literalmente a destripar 🔪🔪🔪 mi página:

  • Para el planteamiento, en lugar de utilizar un orden cronológico temporal y empezar a contar desde lo más antiguo a lo más reciente, comienzo in media res, es decir, anticipando el conflicto. Así comienza el 90% de las series actuales, con el cadáver en el suelo. Toda la trama trata de reconstruir lo que ha ocurrido hacia delante y hacia atrás. Genera mucha expectación y engancha. Este arranque lo utilizo para presentarme, anunciar mis valores y anticipar a lo que me dedico en la actualidad.
  • En la primera parte del nudo, comienzo a contar mi infancia, cómo era de niña, lo que me gustaba hacer. ¿Por qué cuento esto? Porque para mi historia es relevante, porque fui una niña atrapada en las palabras. Importante: todo lo que cuentes en tu historia tiene que tener un sentido. No vale contar anécdotas o chistes.
  • En la parte final del nudo hablo sobre mi «trabajo alimenticio», a qué aprendizajes, obstáculos y retos me enfrenté.
  • En el desenlace, escribo sobre el momento «revelación», el clímax de la historia que desencadena mi evolución. También junto todos los puntos y vuelvo al principio, para rescatar de nuevo los valores, la misión y la visión.

Utilizando estas piezas y componentes del storytelling, estoy segura de que te va a quedar un página de «Quién soy» más que resultona. Ahhh, se me olvidaba contarte que en la web utilizo un truco visual que funciona muy bien: dividir tu historia en párrafos y ponerle un titular a cada parte. Sería algo así como mini-capítulos. Además, lo genial de tener esta página escrita es que también puedes aplicarla (acortando algún párrafo) a la descripción de tu perfil de LinkedIn.

Por último, recuerda que tu página de «Quién soy» no está escrita en piedra, está en continua evolución como tú. Tendrás que ir modificándola a medida que vayas cambiando, para contar nuevos logros, retos o giros en tu vida personal y profesional.

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Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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El registro de una obra y los derechos de autor

Dime la verdad, ¿te lees toda la letra pequeña de los contratos que firmas? Yo no. Y alguna vez he tenido un buen disgusto por no pararme en los detalles legales. Te confieso que este tema me parece un aburrimiento, pero es importante conocerlo para que no te la cuelen. Por eso en este post-podcast te hablo sobre el registro de una obra y los derechos de autor.

Hace años, cuando trabajaba en un banco, a la mayoría de los clientes les pasaba lo mismo. No siempre tenemos un abogado a mano que nos interprete las cláusulas y el lenguaje jurídico es farragoso y enrevesado. Pero una vez que has firmado, solo te queda el derecho a reclamar y a la pataleta.

Lo mismo sucede en el mundo editorial. Aunque el registro de una obra en el Registro de la Propiedad Intelectual no es un paso obligatorio ni imprescindible para publicar tu libro, es importante que lo tengas en cuenta si vas a enviar tu novela, relatos, ensayo, etc., a algún concurso o a editoriales.

Si tienes un número registral, este siempre será un respaldo legal frente a plagios y otros problemas derivados de la autoría. Te ahorrará muchos disgustos.

En este episodio del podcast he invitado a Cristina López Barrio, escritora finalista del Premio Planeta 2017 y abogada especializada en Propiedad Intelectual, para que nos hable de la importancia del registro legal y de los dos tipos de derechos de autor: los derechos morales y los derechos de explotación.

El registro de una obra

Es un trámite sencillo y asequible que no te llevará mucho tiempo. Tendrás que ir al Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Antes de la pandemia, la presencia física era obligatoria para dar fe de la autoría y firmar como autor/a. Con la COVID-19 es bastante probable que lo puedas tramitar vía online siempre que dispongas de un certificado digital o firma electrónica.

En Internet encontrarás toda la información sobre la oficina de registro más cercana a ti (dirección, teléfono, email), así como el procedimiento para realizar el trámite y los documentos necesarios. Te pedirán una o dos copias del manuscrito encuadernadas (o su versión digital), una fotocopia de tu DNI y el pago de la tasa correspondiente (entre 10-15 euros dependiendo de la ciudad).

Una vez registrada, tu obra pasa por un proceso de valoración para certificar que la autoría te pertenece, que no hay copia de otra obra anterior ni indicios de plagio. Este trámite suele tardar semanas o meses, dependiendo de la carga de trabajo que tenga el Registro.

Después de la valoración, te darán un número registral que puedes poner en tu manuscrito antes de enviarlo a concursos y editoriales. Así siempre podrás certificar tu autoría, dado que la fecha de registro es la que se tiene en cuenta a efectos legales si surge algún problema de plagio o de robo de la obra.

Los derechos de autor

Cristina López Barrio nos cuenta que hay dos tipos según el Derecho Continental y más en concreto en el Derecho Civil Español:

  1. Derechos morales. Son irrenunciables ya que están vinculados a la autoría del escritor. Por tanto, son intransferibles.
  2. Derechos de explotación. Como por ejemplo, el derecho de edición, reproducción, comunicación pública o transformación para adaptar una novela a una serie de televisión o al cine. Estos derechos son susceptibles de ser cedidos a una editorial. Las condiciones de explotación aparecen reflejadas en las cláusulas de los contratos de edición. Por eso es tan importante leer bien todo el contenido jurídico.

Las editoriales tradicionales suelen quedarse durante bastantes años estos derechos de explotación e impiden que los autores tengan poder de acción y de decisión sobre sus obras y los beneficios de estas. En la edición tradicional las editoriales suelen acogerse a los derechos de explotación durante tres, cinco, diez años… Esto no ocurre en la autoedición, dado que los derechos de explotación siempre van a pertenecer a los autores. Es importante que lo tengas en cuenta y lo valores a la hora de plantearte publicar tu obra.

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre el registro de una obra y los derechos de autor. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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Recomendaciones para documentar una historia de ficción

Antes de ponernos a escribir nuestra novela o libro de relatos, es importante tener en cuenta un paso previo: la documentación. Esta fase de la escritura trata de la recopilación de una serie de datos e informaciones que permitan contextualizar y ambientar la historia. La contextualización es fundamental porque crea el marco espaciotemporal de una obra. El mundo que estamos creando necesita beber de unas fuentes reales que le confieran verosimilitud y credibilidad. En este vídeo-post te comparto recomendaciones para documentar una historia de ficción y no morir en el intento.

La documentación puede ser tan extensa como quieras. Pero ten en cuenta que si es demasiado exhaustiva, puede «comerse» a la narración, es decir, corres el riesgo de sepultar al lector bajo un montón de cifras, datos y detalles históricos que le aburran y que no permitan avanzar a la acción. Toda documentación que incluyas en tu obra debe estar justificada y formar parte de la vida de los personajes que estás creando.

Aunque estés escribiendo una historia de ciencia ficción, también tendrás que crear unas coordenadas de espacio y tiempo de tu mundo fantástico. Y si tu novela es histórica, muy cercana a la realidad, la documentación tendrá que ser más detallada y exhaustiva para no meter la pata. Eso ocurrió con mi novela breve «La mujer que vendía el tiempo» en la que toda la acción transcurre en 1940 en Londres durante la batalla de Inglaterra. Si bien no sucede en el frente de guerra, tuve que documentarme sobre los tipos de aviones, las armas, los globos antiaéreos, la vida en la ciudad, etc… También detalles para no cometer anacronismos como si existían los bolígrafos o no en aquella época.

El proceso de documentación puede ser anterior a la escritura o puedes ir haciéndolo de forma paralela según vas escribiendo para no esperar a tener toda la información y quedarte paralizado. Ve avanzando y cuando te surjan dudas de contexto, puedes ir solucionándolas por el camino. Aunque lo ideal es tener todo el material antes de arrancar a escribir.

Aquí van cinco recomendaciones para documentarte:

  1. Tener claro el tema que vas a tratar. Es importante hacer una lista de detalles de la época en los que te vas a centrar: comida, vestimenta, edificios, hechos históricos, peinados, costumbres… Anota todos aquellos frentes que quieres abrir en tu historia.
  2. Estudio de campo del contexto histórico. Si se trata de un periodo alejado del momento actual, la labor de documentación será más ardua porque ese tipo de datos se pierden en el tiempo y es más difícil encontrar información veraz. Aquí Google será tu gran aliado para encontrar mapas de ciudades, imágenes, cuadros… Te recomiendo que utilices algún tipo de programa de organización de obras, como Scrivener, para guardar todos los enlaces, fotos y documentos que encuentres. Cuando tienes poco material, es manejable. Pero si va tomando volumen, llegará un momento en el que pierdas las referencias.
  3. Asegúrate de que las fuentes sean fiables. Esta frase nos la decían mucho los profesores en la carrera de Periodismo. Ahora con Internet es más fácil encontrar documentación que cuando yo era estudiante y tenía que patearme hemerotecas, bibliotecas y registros oficiales para hacer un reportaje. Pero también es más peligroso. No te fíes de la Wikipedia porque cualquiera puede crear una entrada. Están bien los artículos para hacerte una primera idea, pero acude a las páginas de sitios oficiales y verificados, tipo Ministerios, NASA, observatorios oficiales, archivos de periódicos…
  4. Realiza entrevistas a expertos. Queda con aquellas personas que conozcan a la perfección el tema de tu historia, hazles preguntas, pídeles bibliografía y agradece su colaboración en tu libro.
  5. Pégate un viaje al sitio donde vas a ambientar tu obra. Lo mejor para crear un buen escenario es visitar y conocer de primera mano el lugar donde va a suceder la acción. Si puedes permitírtelo, la inmersión en el contexto de tu ficción le dará una verosimilitud y credibilidad extra.

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¿Qué hago cuando termine mi libro?

Cuando un autor está llegando al punto final de su novela, libro de relatos, poemario, ensayo, etc… hay una pregunta que le obsesiona: ¿qué hago cuando termine mi libro?

Bien, siempre puedes dejarlo metido en un cajón o en una carpeta de tu ordenador pero estoy segura de que quieres que tu historia llegue a los lectores. ¿Qué pasos tienes que dar una vez que pones la palabra FIN? En este episodio de mi canal de podcast «Pasión por la escritura creativa», te comparto qué tienes que hacer para avanzar en el camino de la publicación de tu manuscrito. Paso a paso, para que no te pierdas en el viaje editorial que tiene cierta complejidad.

  1. Contacta con un lector profesional para que elabore un informe de lectura. Te dará una visión externa de tu obra, la valorará, pondrá de relevancia los puntos fuertes y débiles y te dará pistas sobre cuáles son las editoriales más afines en las que podría encajar. Es importante que busques a un profesional de la lectura para que te comparta su opinión objetiva, igual que si tienes un problema legal vas a un abogado o si te duele una muela, vas a un dentista. Aunque todos sepamos leer, eso no significa que cualquiera pueda hacer un informe de valoración. Hay que tener conocimientos muy detallados del mercado editorial.
  2. Revisa tu manuscrito. Sigue los consejos del lector profesional y corrige todos aquellos puntos débiles que pueda tener tu obra.
  3. Busca un corrector ortotipográfico y de estilo. No hay nada peor que un manuscrito lleno de faltas de ortografía. Cuando tengas la versión final de tu libro, envíaselo a un corrector para que pula los últimos detalles como erratas, signos de puntuación, estilo… Sobre todo si vas a autopublicar tu historia, dado que no habrá un filtro del editor. Así que asegúrate de que esté revisado para dar la mejor impresión a tus lectores.
  4. Registra tu obra en el Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Este no es un punto imprescindible pero valóralo, sobre todo si vas a enviar tu manuscrito a concursos o a varias editoriales para tener las espaldas cubiertas en caso de plagio. Una vez lleves una copia de la obra y pagues las tasas, el proceso se demora unos meses hasta que finalmente se aprueba y te dan un número de registro.
  5. Decide si vas a ir por el camino de la autopublicación o de la editorial tradicional. El informe de lectura del lector profesional ya te habrá dado pistas sobre por dónde puedes moverte. Si merece más la pena que inviertas tu mismo en la publicación de tu libro o podría encajar en el mercado editorial. Si es este este segundo caso, no te vuelvas loco y mandes tu novela sin criterio como si no hubiera un mañana. Busca aquellas editoriales que se acercan más al estilo de tu obra, que han publicado libros similares. Y por supuesto, no envíes una novela a una editorial que solo publica relato, o envíes un poemario a una editorial de ensayo. Por eso es tan importante conocer el mercado en el que te mueves.
  6. Valora la posibilidad de un agente literario. Si tu libro tiene posibilidades en el mercado y hay editoriales que apostarían por publicarlo, también puedes buscar un agente en lugar de dedicarte tú a enviar tu libro. Ten en cuenta que el agente es un representante que cobra un porcentaje por los servicios que presta al autor.

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