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«Posición de tiro» de Ramón Rodríguez

Desde la mirada del asesino

Gracias a mi faceta de lectora profesional tengo el privilegio de poder leer con antelación unos cincuenta manuscritos al año (telita) de los que solo un pequeño porcentaje llegan a ver la luz. Bien porque alguna editorial decide publicarlo o bien porque el/la autor/a que ha solicitado mi informe de lectura, se lanza a la piscina y lo autopublica. El caso de “Posición de tiro” de Ramón Rodríguez es un ejemplo de los segundos y tuve la fortuna de que cayera en mis manos (y mis ojos) en 2018 antes de que lo leyera nadie más. Aún siendo un primer borrador, me pareció un texto redondo, rebosante de buenas ideas en lo que concierne al argumento, la voz del narrador, la ambientación y la interacción entre los personajes.

La gran baza de este thriller es la narración en primera persona, la capacidad que tiene la novela para meterte en la cabeza de un asesino a sueldo que prepara con minuciosidad su trabajo, consciente de que cualquier fallo diminuto puede dar al traste con sus planes. Si partimos de que la buena ficción no solo cuenta historias, sino que también intenta comprenderlas más que juzgarlas, esta novela cumple con creces la premisa. Entenderás cómo funciona la mente de este francotirador sin escrúpulos… hasta que una chica desconocida tambalea su esquema de valores.

Una novela cinematográfica

No olvidemos que su autor, Ramón Rodríguez, es guionista, luego no podía ser de otra manera que su narrativa visual y cinematográfica acabara impregnando su faceta literaria. De hecho, recuerdo que le comenté en el informe de lectura que podría plantearse también escribir el guion de una película. ¿Por qué no?

En esta novela negra abunda la tensión y los giros imprevistos sustentados por una buena estructura y tiempo interno. Las escenas que transcurren durante la búsqueda de la posición idónea de tiro son un perfecto manual descriptivo. Tiene un subtexto potente, que le da profundidad al relato más allá de la anécdota. La “historia B” de crecimiento y redención del francotirador hilvana muy bien la trama. Y es un relato universal que llega al corazón del lector, una historia impactante que, de verdad, no deja indiferente a quien la lee. Te agarra la emoción desde la primera página. A pesar de lo “extrañas” que pueden parecer las motivaciones y las acciones de un francotirador, la historia está empapada de verdad.

Personajes imposibles de olvidar

Otro de los grandes hallazgos de la novela son sus personajes. El protagonista es redondo, de carne y hueso, perfectamente construido, con un millón de aristas y de sombras. Todo lo vemos a través de sus ojos. Ejercicio complicado el de narrar en primera, pero el autor consigue a través de la contención que esa voz se clave en la mente del lector y sea coherente a lo largo de toda la narración. Su trabajo, como él mismo dice, es esperar. Y en esos momentos de espera, reflexionar sobre la vida, la muerte y la condición humana. Mostrar el paso de la frialdad a la empatía no es sencillo, pero el momento epifánico es tan sutil que se muestra entre líneas. El protagonista está rodeado de un coro de personajes igual de maravillosos como la paseadora de perros, los ladrones, los mafiosos, el portero… Sin caer en los tópicos ni en los lugares comunes. Realismo, crudeza y gotas de humor para una primera novela con una gran proyección.

Te gustará si…

  • Te apasiona el thriller negro.
  • Lo tuyo son las historias de asesinos a sueldo.
  • Quieres disfrutar de una narración trepidante y cargada de significado.
  • Te apetece engancharte y no poder dejar de leer.
  • Tienes interés por saber cómo es la vida cotidiana de un asesino.

«Posición de tiro», Ramón Rodríguez

Disponible en Amazon


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«Las hormigas también gritan»

las hormigas también gritan

Jugar con el hormiguero

¿Quién no ha jugado de niño a meter un palito en un hormiguero y observar cómo los insectos se revolucionan? O a pisar el reguero de esforzadas trabajadoras que se dirigen a su agujero cargadas de comida. Lo hemos hecho todos, sí, tú también, aunque ya no lo recuerdes. Pero si hubiésemos podido escuchar sus alaridos por las compañeras muertas o por el grano de trigo desperdiciado, seguro que hubiéramos dejado en paz a estos diminutos seres. Porque «Las hormigas también gritan» o al menos es lo que nos propone su autor, Ignacio Rubio Arese, en esta colección de microrrelatos.

En este libro hay hormigas literatas que beben de multitud de géneros y fuentes, hormigas imaginativas que recrean baobas, bicicletas, ventrílocuos y hasta partisanos, hormigas guerreras que coquetean con la violencia y la muerte. El lector asiste a las idas y venidas de estas curiosas criaturas por sus túneles como un observador privilegiado que estuviera delante de un terrario.

Hormigas tan parecidas a nosotros

Además de gritar, estas hormigas tienen una infancia muy parecida a la nuestra, o al menos a la de la generación nacida en los ochenta, esa del balón de Naranjito, de carreras de chapas y de canciones de Rosa León. El hallazgo de estas minificciones es la mezcla tan rara de referentes, desde Machado, hasta el Capitán América, pasando por las películas de indios y vaqueros, el cubismo o la Guerra Civil. O quizá tampoco es tan extraña, porque ya se sabe que lo siniestro no es más que lo extraño en lo familiar. El lector va saltando de sorpresa en sorpresa, de microhistorias que conforman todo un mundo de sensaciones, de ositos de felpa y recreos jugando a las canicas.

Debut literario

Dice el autor de «Las hormigas también gritan» en la biografía de la solapa que quería ser bombero, mosquetero y torero, y acabó siendo profesor de secundaria que también tiene un poco de apagafuegos, espadachín y diestro del capote con los adolescentes a los que enseña.

Y para terminar, un poco de making of de esta reseña. Resulta que el escritor, o sea Nacho, me encontró en ese gran bazar de microficciones que es Facebook. Pero dio la casualidad de que ya nos conocíamos de antes. ¿Cómo? Pues sí, yo no lo recordaba pero hubo un tiempo en el que bailaba swing (eso da para algo más que un microrrelato) y coincidimos en unas clases en Madrid. ¡Qué lejana me parece aquella época en la que se bailaba! En definitiva, ha sido un azar genial que este libro llegara a mis manos. Larga vida a tus hormigas, Nacho, y que sigan moviéndose al ritmo de la música como hacíamos entonces.

Te gustará si…

  • El microrrelato es tu género.
  • Lo tuyo son pequeñas grandes historias cargadas de imaginación y creatividad.
  • Te pone que te sorprendan en cada página con una narración diferente.
  • Crees que la infancia es uno de los territorios por excelencia de la ficción.
  • Te apetece una colección fresca, llena de vida y chispa.

«Las hormigas también gritan», Ignacio Rubio Arese

Editorial Enkuadres

Diciembre de 2019


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«Una piscina en la bodega» de Carmen Sogo

La humedad de lo cotidiano

Piscina, bodega, grifo de agua corriente, playa, lluvias e incluso cerveza. Todos los grados de humedad están presentes en este libro de relatos que narra historias de una España múltiple y a la vez inmutable. Un viaje en el tiempo, desde el presente hasta principios del siglo XX es lo que nos proponen los cuentos de «Una piscina en la bodega» de Carmen Sogo.

Como si la autora utilizara una moviola hacia atrás, van pasando por nuestra pantalla las vidas de mujeres y hombres que se empeñan en salir adelante a pesar de todo, en superar las piedras que se van encontrando en el camino. Momentos fugaces, pero reveladores, plagados de emociones diseccionadas con un potente bisturí lírico.

Detalles mínimos y atmósferas sugerentes

Los personajes de las historias que conforman «Una piscina en la bodega» nos hablan del hambre y la riqueza, de la servidumbre y la libertad, del vértigo y la firmeza, del sexo y la ingenuidad, del campo y las ciudades, territorios contradictorios y unidos con el pegamento de lo mínimo. Escenarios sugerentes y atmósferas que envuelven al lector porque resultan reconocibles y a su vez extraños, como expulsados del tiempo y del espacio. Seres de carne y hueso que claman por contar su verdad y como dice la protagonista de uno de ellos, «Si pudiera elegir me pasaría el resto de mi vida inventando cuentos».

Escritora entre dos elementos, el agua y el aire

Publicado por La Colección El pez volador, nacida en abril de 2013 en el entorno del Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado.  El sello se ha convertido en una cantera de autores/as de relato corto de gran calidad. La autora de este libro es un ejemplo más de esos/as escritores/as que están a medio camino de dos elementos, que nadan y vuelan, que no encuentran lugar en un espacio cuyo discurso excesivamente comercial va en contra de la producción literaria.

Te gustará si…

  • El relato corto es tu género.
  • Las historias con atmósferas y escenarios bien trazados te resuenan.
  • Crees que se puede escribir con elementos minúsculos.
  • Quieres conocer la historia de España a través de una mirada personal.
  • Te apetece una Literatura diferente, fuera de los márgenes.

«Una piscina en la bodega», Carmen Sogo

Colección El pez volador

Madrid, febrero de 2020


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«Si esta calle fuera mía» de Stefanie Kremser

Si esta calle fuera mía

Por las calles de la vida

Cuando leí este libro en febrero de 2020 quedaban escasas semanas para comenzar el confinamiento por la pandemia en España. Quién se iba a imaginar lo que ocurriría durante los siguientes tres meses y la relevancia que iban a cobrar las calles en nuestras vidas. De nuevo, la realidad superó con creces a la ficción y nos ha devuelto a algo que los medios llaman «nueva normalidad». Pero este post no va del dichoso virus, va de «Si esta calle fuera mía» de Stefanie Kremser, una delicia de narración autobiográfica que lleva el subtítulo de «Relatos sobre llegadas y despedidas».

Y eso son exactamente, un conjunto de narraciones cortas que se van hilvanando a través del tiempo y del espacio para crear la historia de la vida de la autora. Desde su infancia en Gierath y Sao Paulo hasta su actual residencia en Barcelona, vamos visitando (y recreando) ciudades de cinco países distintos entre América y Europa. Un viaje cosmopolita y contradictorio, en el que se mezclan los patrones culturales, sociales y políticos para conformar la biografía multimigratoria de la autora. Yo solo he vivido en dos ciudades distintas del mismo país y sin embargo, me puedo imaginar el cambio vital que se produce entre mudanza y mudanza, que en el caso de Kremser asciende a veintidós direcciones distintas.

Una reflexión sobre la memoria

Dicen que tu hogar está donde está la gente que amas. Yo no estoy muy de acuerdo con esta frase y después de leer «Si esta calle fuera mía», me reafirmo en la idea de que puedes crear en cada calle de cada ciudad, un lugar acogedor en el que sentirte como en casa. Basta con hacer limpieza en cada mudanza, hacerse amigo de la incertidumbre, absorber cada instante y tener bien atada la memoria, ese hilo rojo que va conectando nuestro pasado, presente y futuro y va conformando lo que somos. Porque los lugares también tienen memoria. Pero, ¿dónde están el norte y el sur, si la tierra gira constantemente por el todo?, se pregunta la autora.

Adónde voy, de dónde vengo

Otros temas presentes en estas calles de Kremser son el desarraigo, la identidad, la infancia con su dulce ignorancia («la infancia es un mundo particular al que jamás se puede volver»), la complejidad para narrar de manera ordenada la caleidoscópica existencia que no es más que la suma de diferentes etapas, de todos esos yoes que somos capaces de recordar a través del tiempo, la certeza de que lo vivido nunca es lo que guardamos en la memoria. Y sobre todo, la necesidad de contarse a uno mismo para no perderse por el dédalo de callejuelas que acaba siendo nuestra vida.

Te gustará si…

  • La autoficción es tu género.
  • Las historias sobre la identidad y la memoria te resuenan.
  • Crees que la vida es un viaje.
  • Quieres un libro entretenido y con una fuerte carga de profundidad.
  • Te apetece leer Literatura que te haga reflexionar.

Si esta calle fuera mía, Stefanie Kremser

Editorial Entre Ambos

Traducción de Palmira Feixas

Barcelona, enero de 2020


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Claves para viajar al planeta Gueden. Reseña de «La mano izquierda de la oscuridad», Úrsula K. Le Guin

Todos tenemos un pasado

Hace algo más de cuatro años, en lo que me parece que fue otra vida, publicaba reseñas, relatos y entrevistas en una revista literaria online que se llamaba A sangre y letras. Escribo «se llamaba» porque desapareció después de siete números. ¿Y por qué te cuento esto en un post de reseña? Porque esta semana he empezado a trabajar con una nueva escritora. Se llama Laura y me ha pedido ayuda para continuar su novela, de la que lleva escritas unas veinticinco páginas. Es una historia genial, con un trabajazo enorme de estructura y desarrollo de personajes. Estoy entusiasmada con la posibilidad de asistir al proceso de escritura.

El caso es que su novela tiene ciertas similitudes con La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula K. Le Guin. Y así recordé que hace unos tres años publiqué una reseña de esta novela, que va más allá de la ciencia ficción, en la extinta A sangre y letras. Como todo el material de esa revista ha desaparecido en el ciberespacio, la rescato para el blog y os la comparto en la sección de reseñas. Y aquí va…

La ciencia ficción me apasiona

Agujeros de gusano, horizonte de sucesos, teletransporte, velocidad relativa… Me fascina todo lo que tiene que ver con la posibilidad de los viajes interestelares. Supongo que desde que vi la película 2001, una odisea en el espacio cuando tenía cinco años (por supuesto, sin entender nada pero alucinada con las imágenes), la ciencia ficción es un género que me interesa. Pero he de reconocer que nunca me había atrevido con Úrsula K. Le Guin. Así que pregunté a los expertos en la autora y me recomendaron este título, La mano izquierda de la oscuridad, publicado en 1969, que la lanzó a la fama gracias a los premios Nébula y Hugo que recibió.

Con sinceridad, las primeras veinte páginas me costó leerlas

No os voy a mentir, las primeras veinte páginas me costaron un horror. ¿Por qué? El universo Le Guin es complejo, sobre todo cuando te enfrentas virgen a ella. Demasiados términos y referencias que se me escapaban. Me daba la sensación de que era una segunda parte o de que me había perdido el principio.

Antes de rendirme y devolverlo a la biblioteca, decidí dejarlo reposar y llevármelo de vacaciones a la playa. Parece que con la brisa marina y el mar de fondo, las piezas empezaron a encajar y a entender lo que estaba contando esta maestra de la ciencia ficción. Al final, me ha resultado una novela muy entretenida y por encima de todo una gran historia épica de amor, que va más allá del racismo y del sexismo. Una historia cuya diversidad psicológica y sociológica nos permite explorar los valores de nuestra propia cultura.

Pero me hubiese gustado tener antes unas claves de lectura para enfrentarme a las singularidades del planeta Gueden a modo de Lonely Planet. Por tanto, esto no va a ser una reseña típica sino un listado de cosas que deberías saber si decides viajar a este mundo increíble.

Gueden, un planeta del Ekumen

Gueden (Gethen en el original en inglés) es un planeta ubicado dentro del universo Hainish o Ekumen en el que conviven variadas razas humanoides que descienden de una única civilización ancestral, proveniente del planeta Hain. Este Ekumen está organizado como una federación galáctica de mundos habitados por seres humanos.

El nombre deriva del griego ecúmene que hace referencia al mundo habitado. Parece ser que lo que ocurrió hace miles de años fue que la civilización hainita se derrumbó y los planetas coloniales (entre los que estaba la Tierra), olvidaron que existían otros mundos humanos.

Las historias del Ekumen narran el esfuerzo para restablecer una civilización a escala galáctica y el resurgimiento de los viajes interestelares, basándose en la velocidad relativa: se tardan años en ir de una estrella a otra pero equivale a un corto espacio de tiempo para el viajero. Este posee un aparato, el ansible, que le permite la comunicación instantánea con su nave. En este punto, me recordó quizá a los viajes del Enterprise en la saga Star Trek.

Cómo miden el tiempo los guedianos

La mano izquierda de la oscuridad nos traslada a 2.500 años en el futuro, al igual que otras novelas de la misma temática y contexto como Planeta de exilio (1966) y La ciudad de las ilusiones (1967).

Los guedenianos tienen una curiosa forma de dividir sus días, meses y años. Los días tienen diez partes u «horas», la primera de las cuales comienza al mediodía. Cada día del mes tiene su propio nombre. Los días no se agrupan en semanas, sino que el mes se divide en dos mitades de trece días. Los nombres de los días de la segunda mitad derivan de los de la primera mitad pero con un prefijo añadido.

Los años no se numeran secuencialmente. El año en curso es siempre el «año uno» y los demás se cuentan como años antes o después del actual, año más uno o año menos uno. Para trazar sus registros históricos, los habitantes de Gueden emplean hechos conocidos que señalan fechas fijas del pasado.

Clima glacial y curiosa geografía

El eje de Gueden, a diferencia del de la Tierra, no está inclinado, lo cual provoca que tenga estaciones globales. En el tiempo en que la historia de la novela está ambientada, Gueden se encuentra en una era glacial. Los polos y una gran porción de la tierra que los rodea están cubiertos permanentemente por glaciares.

El clima es muy frío incluso en las zonas habitadas. En algunos sitios es imposible viajar en invierno, puesto que la nieve cubre las rutas. Uno de los personajes, nativo de Gueden, compara un día con una temperatura de treinta grados con estar dentro de un horno de fundición. Uno de los grandes momentos de la trama sucede cuando los personajes principales tienen que atravesar la región glacial inhóspita para cruzar de un país a otro. Es una epopeya al estilo clásico.

Gueden tiene cuatro continentes y un archipiélago. Dos de los continentes, Orgoreyn y Karhide, están conectados. En ellos se desarrolla la acción de la novela. Los otros continentes son Sith y Perunter, el continente antártico. Gueden también es conocido como Invierno en el Ekumen por el clima extremo que predomina en el planeta.

Habitantes hermafroditas y andróginos

Los habitantes de Gueden son seres humanos andróginos y hermafroditas. Durante aproximadamente tres semanas de cada mes son sexualmente neutros y durante la semana restante son de uno u otro sexo, según queda determinado por interacción de sus feromonas con la pareja sexual. Esta es la etapa conocida como kémmer, algo parecido al celo animal. Así que cada individuo es capaz de ser padre y madre. Pero ¡sorpresa! nunca sabe a priori si le va a tocar ser hombre o mujer. Es como una ruleta rusa sexual, aunque en ocasiones el individuo puede elegir el sexo, según su preferencia, por medio de drogas.

Los guedenianos están adaptados física y culturalmente al frío. Son robustos y de baja estatura. Yo me los imagino un poco neandertales. Conocen a la perfección el  contenido calórico de las distintas clases de alimento. Las adaptaciones físicas pueden ser producto de la manipulación genética que hicieron los hainitas al sembrar las formas de vida humanoides en los mundos del Ekumen.

El sexo biológico no es una constante

Posiblemente trataban de maximizar el éxito reproductivo en el mundo glacial de Gueden, bien como un experimento destinado a determinar si una sociedad sin relaciones de dominación sexual podía dedicarse a la guerra, o simplemente porque los antiguos ingenieros biológicos sentían curiosidad por la manera en que se comportarían tales gentes. Lo cual me recuerda bastante al concepto de 2001, una odisea en el espacio.

Le Guin desarrolló esta idea para investigar cuál era la esencia que quedaba de la naturaleza humana cuando el sexo biológico dejaba de ser una constante; es decir, cuando se eliminaba la lucha de sexos que rige en la civilización desde que el mundo es mundo. A la autora le sirve también para explorar nuestra identidad sexual y nuestros tabúes, poniendo de relieve la reacción de los hermafroditas ante la existencia de personas con un solo sexo como el protagonista.

Cosas que le pasan al Enviado en Gueden (sin spoiler)

Genry Ai es “El Enviado” a Gueden por el Ekumen. Su misión es conseguir que el planeta se una a la liga de los mundos habitados. Cuando comienza la novela, lleva dos años en la capital del país de Karhide, intentando que el primer ministro Derem Estraven le consiga una cita con el rey Argaven. Pero la entrevista demuestra que el rey está loco. Estraven es acusado de traición y exiliado. Entonces el señor Ai se marcha a Orgoreyn, el otro gran país al cual ha huido Estraven. El tiempo pasa y en lugar de convencer a los orgotas para que acepten su propuesta diplomática, consideran que Ai es un espía y lo envían a una granja de confinamiento «voluntario» en el norte del planeta. Y hasta ahí puedo contar para no destrozarte la mejor parte de la novela, cuando empieza de verdad la acción y se pone interesante.

Un planeta sin guerras

Esta novela, al igual que la mayor parte de la obra de ciencia ficción de Le Guin, se distingue por su interés en las ciencias sociales, sobre todo la sociología y la antropología. Investiga aspectos inusuales de las culturas alienígenas que presentan mensajes y reflexiones sobre nuestra propia cultura. Por eso algunos críticos califican su obra como ciencia ficción blanda frente a las corrientes materialistas y fisicistas que califican como ciencia ficción dura.

Nos encontramos ante una sociedad neutral, una sociedad en la cual el conflicto sexual no desempeña ningún papel. Le Guin afirma provocativamente que si existiera tal mundo, este no tendría una historia de guerra porque al faltar el sentido de la dualidad implícito en las divisiones de sexo, a los guedenianos les faltaría el componente necesario del nacionalismo. Su sentido del nosotros contra ellos se vería mitigado por su intuitiva comprensión de que no hay diferencias. Tiene sentido la idea, ¿cuántas guerras se han iniciado por una rivalidad sexual? Si no hubiesen existido Helena y Paris, adiós a la Guerra de Troya, a la Odisea y la Ilíada.

Alianzas determinadas por la geografía

A pesar de todo lo anterior, los guedenianos cuentan con un elaborado sistema de prestigio social en el cual los individuos realizan sutiles maniobras para asegurar su posición. El rechazo hacia los otros es artificial y temporal. Las alianzas van y vienen y las costumbres culturales que prevalecen están determinadas y protegidas por la división más clara entre grupos: la geografía. Existen naciones y diferentes tipos de sociedad, pero es en los límites donde se mezclan. Hay un sentido latente de hostilidad que es útil para propósitos políticos internos, pero no tienen un verdadero deseo de conquistar otra nación. Con lo cual, el concepto de guerra total es desconocido para las sociedades guedenianas.

Te animo a leerla

Espero que estas seis claves te sirvan para adentrarte en el complejo universo de Le Guin, cargado de mitos, de simbología y de un potente lirismo que me sobrecogió. Como demuestra el poema que Estraven le recita a Genry en el clímax de su aventura glacial:

La luz es la mano izquierda de la oscuridad,

Y la oscuridad es la mano derecha de la luz.

Las dos son una, vida y muerte, juntas

Como amantes en kémmer,

Como manos unidas,

Como el término y el camino.

Luz, oscuridad. Miedo, coraje. Frío, calor. Hembra, macho. Somos dos y uno. Solo sombras en la nieve.

Fuente: “La mano izquierda de la oscuridad”, Ed. Minotauro; Wikipedia


Te gustará si…

  • Adoras los relatos de ciencia ficción en los que no solo aparezcan naves espaciales y alienígenas experimentando con los humanos.
  • Eres fan de las historias de amor con un toque diferente.
  • Las historias épicas con la estructura del «viaje del héroe» son lo tuyo.
  • Buscas una novela que te haga pensar y cuestionarte los valores de nuestra sociedad.
  • Estás pasando mucho calor y quieres que en la ficción esté todo congelado.

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Espero que esta reseña te anime a leer la novela y si la lees, por favor déjame un comentario. Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiendo este post con quien creas que le puede interesar.