“Las hormigas también gritan”

las hormigas también gritan

Jugar con el hormiguero

¿Quién no ha jugado de niño a meter un palito en un hormiguero y observar cómo los insectos se revolucionan? O a pisar el reguero de esforzadas trabajadoras que se dirigen a su agujero cargadas de comida. Lo hemos hecho todos, sí, tú también, aunque ya no lo recuerdes. Pero si hubiésemos podido escuchar sus alaridos por las compañeras muertas o por el grano de trigo desperdiciado, seguro que hubiéramos dejado en paz a estos diminutos seres. Porque “Las hormigas también gritan” o al menos es lo que nos propone su autor, Ignacio Rubio Arese, en esta colección de microrrelatos.

En este libro hay hormigas literatas que beben de multitud de géneros y fuentes, hormigas imaginativas que recrean baobas, bicicletas, ventrílocuos y hasta partisanos, hormigas guerreras que coquetean con la violencia y la muerte. El lector asiste a las idas y venidas de estas curiosas criaturas por sus túneles como un observador privilegiado que estuviera delante de un terrario.

Hormigas tan parecidas a nosotros

Además de gritar, estas hormigas tienen una infancia muy parecida a la nuestra, o al menos a la de la generación nacida en los ochenta, esa del balón de Naranjito, de carreras de chapas y de canciones de Rosa León. El hallazgo de estas minificciones es la mezcla tan rara de referentes, desde Machado, hasta el Capitán América, pasando por las películas de indios y vaqueros, el cubismo o la Guerra Civil. O quizá tampoco es tan extraña, porque ya se sabe que lo siniestro no es más que lo extraño en lo familiar. El lector va saltando de sorpresa en sorpresa, de microhistorias que conforman todo un mundo de sensaciones, de ositos de felpa y recreos jugando a las canicas.

Debut literario

Dice el autor de “Las hormigas también gritan” en la biografía de la solapa que quería ser bombero, mosquetero y torero, y acabó siendo profesor de secundaria que también tiene un poco de apagafuegos, espadachín y diestro del capote con los adolescentes a los que enseña.

Y para terminar, un poco de making of de esta reseña. Resulta que el escritor, o sea Nacho, me encontró en ese gran bazar de microficciones que es Facebook. Pero dio la casualidad de que ya nos conocíamos de antes. ¿Cómo? Pues sí, yo no lo recordaba pero hubo un tiempo en el que bailaba swing (eso da para algo más que un microrrelato) y coincidimos en unas clases en Madrid. ¡Qué lejana me parece aquella época en la que se bailaba! En definitiva, ha sido un azar genial que este libro llegara a mis manos. Larga vida a tus hormigas, Nacho, y que sigan moviéndose al ritmo de la música como hacíamos entonces.

Te gustará si…

  • El microrrelato es tu género.
  • Lo tuyo son pequeñas grandes historias cargadas de imaginación y creatividad.
  • Te pone que te sorprendan en cada página con una narración diferente.
  • Crees que la infancia es uno de los territorios por excelencia de la ficción.
  • Te apetece una colección fresca, llena de vida y chispa.

“Las hormigas también gritan”, Ignacio Rubio Arese

Editorial Enkuadres

Diciembre de 2019


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Espero que esta reseña te anime a leer este libro de microrrelatos y si lo lees, por favor déjame un comentario. Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiendo este post con quien creas que le puede interesar.

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