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¿Cómo escribir a pesar de tener todo en contra?

A veces tenemos demasiadas cosas en la vida y vamos aplazando la escritura para cuando tengamos tiempo, para cuando nos jubilemos, para cuando ganemos la lotería… ¿No serán excusas que nos vamos poniendo para no afrontar nuestros miedos e inseguridades? ¿O de verdad lo tenemos todo en contra para no escribir? Este post reúne una serie de reflexiones, consejos y trucos para escribir incluso mientras te pasan cosas en la vida. Porque, ¿cómo escribir a pesar de tener todo en contra?

El ejemplo de Irère Némirovsky

Irène Némirovsky fue una novelista ucraniana de origen judío, nacida en 1903, que vivió en Francia desde su juventud. Aunque se había convertido al catolicismo en 1939, fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers en 1942. Más tarde fue deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto de ese año. En sus 39 años de vida (los últimos cuatro perseguida por los nazis), escribió 18 novelas, 5 libros de cuentos y la biografía de Chéjov, que es una auténtica maravilla. Y ahora me dirás, “claro, era Némirovsky”. ¿Y sabes lo único que te diferencia de ella? Que no se ponía excusas, que escribía y escribía y escribía, sin pensar en si tenía tiempo o no, si vivía en la Francia ocupada de 1940, o si acabaría en un campo de exterminio.

Cómo escribir a pesar de todo

Recibo emails en los que los suscriptores del blog me cuentan su día a día y sobre todo sus ganas de escribir pero siempre hay un montón de obstáculos y de trabas en el camino. Me escriben razones como las siguientes, y estas son mis contestaciones:

  • <<Admiro profundamente a la gente que escribe, que vive de la escritura, que disfruta y se deleita de ella y por si fuera poco, todo le sale natural. Lo digo porque para mí es un “gran peso”, una pesadilla que me persigue todo el día y también por las noches>>. No, escribir no siempre es placentero. A veces se sufre y se invierten muchas horas en corregir, revisar, limpiar, quitar y volver a reescribir. No siempre se encuentran las palabras adecuadas y no siempre somos capaces de transmitir a los lectores lo que tenemos en nuestra cabeza. Pero la pasión supera al dolor. Esa es la ecuación.
  • <<Quiero escribir, lo anhelo con toda mi alma, necesito vaciar…no sé qué…no sé si decir mi alma, mi corazón o mi cabeza, pero algo en mí necesito vaciar>>. Bienvenida al club. Escribir en muchos casos es vaciarse, es compartir con los lectores tus historias con el fin de sentirte acompañado/a. Es también montar un puzzle, un rompecabezas con miles de piezas que hay que colocar para que el lector vea la imagen final de lo que le quieres contar. De tu corazón, de tu alma, de tu cabeza, de todo al mismo tiempo.
  • <<Mi problema es el tiempo, mi poca inspiración y poca preparación, ja,ja, ja (no es nada verdad??). Trabajo todo el día en una oficina, atiendo público, no tengo nana, llego a casa a hacer todo lo que no se hizo en el día, “intento” hacer alguna actividad física (eso también es importante) y luego…en las últimas horas de la noche “estoy rendida”>>. Estas son las excusas que nos ponemos para no escribir. No son más que parapetos contra el miedo, contra las inseguridades: miedo a fracasar, miedo al que dirán, miedo a las críticas, miedo a brillar, miedo al ridículo… La excusa del tiempo se combate con buenos hábitos de organización, la de la preparación con un montón de cursos y recursos gratuitos que hay en internet, la de la inspiración con trabajo, esfuerzo, constancia y dedicación.
  • <<Me pasa que de pronto despierto… dos, tres de la mañana y es una tormenta  de ideas, frases y diálogos que están allí queriendo escapar…y luego se esfuma por completo>>. Ten a mano un cuaderno y un bolígrafo en la mesilla de noche y cuando te asalten las ideas, tramas, personajes o frases geniales, apúntalas. A la mañana siguiente tendrás ese material y podrás revisar si realmente es interesante y merece la pena utilizarlo. Si no lo anotas, lo olvidarás fácilmente.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle cómo escribir a pesar de tener todo en contra. Si quieres compartir algún truco que tú hayas probado y te funcione, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo puedes encontrar tiempo para escribir?

“Es que termino muy tarde de trabajar. Es que mis hijos me ocupan todo el tiempo libre… estoy muy cansado para hacer nada cuando llego a casa… los fines de semana hago limpieza a fondo o me marcho al campo a desconectar…” Nos ponemos tantos “es que”, tantas excusas para no hacer lo que debemos hacer… Vamos dejando siempre la escritura para más tarde, para cuando tengamos tiempo. Pues te voy a dar una mala noticia, nunca vas a tener tiempo si no lo buscas, si no lo sacas de otra actividad y te enfocas en la escritura. Entonces, ¿cómo puedes encontrar tiempo para escribir?

Los pequeños hábitos marcan la diferencia

He preferido enfocar este post a pequeñas cosas que están en tu mano, que solo con cambiar tus hábitos, notarás la diferencia. Pero advierto, no creo en las reglas estándar escritas en piedra para todos. Cada escritor es un mundo y lo más práctico (y productivo) es conocerse a uno mismo, testarse, ver qué cosas te funcionan mejor y repetirlas. Sé que esto no es sencillo, el sistema educativo tradicional nos ha preparado a todos para la fábrica, para trabajar bajo los mismos patrones, para tener horas y espacios de producción determinados. Por suerte los paradigmas están cambiando.

Consejos para encontrar tiempo

En la siguiente lista hay consejos que he ido probando a lo largo de los últimos años para encontrar tiempo para escribir. Estos son lo que me funcionan. Utiliza aquellos que te vayan bien a ti y ponlos a prueba. Como en la escritura, no hay fórmulas mágicas. Si las hubiera, sería un aburrimiento:

  • Agrupación de tareas en días. Organizo la agenda (en papel, soy una romántica) con antelación y coloco las tareas que voy a hacer en los siguientes días, divididos por categoría de trabajo: el lunes lo dedico a programar las redes sociales, el martes a escribir posts, el miércoles a leer manuscritos, el jueves a escribir ficción…O a veces lo fragmento en horas dentro del mismo día: dos horas para escribir, dos para leer… Si solo tienes media hora para escribir al día, márcala en tu agenda, deja ese espacio reservado única y exclusivamente para escribir. La idea de agendar el tiempo de esa tarea es «sitiar» al cerebro, decirle que te vas a concentrar solo en escribir, en enfocarte en un único tema, aunque sea un rato reducido. Es una forma muy sencilla de encontrar tiempo para escribir.
  • Poner plazos. Trabajar con fechas en España es duro, lo sé…Mientras que en otros países es algo lógico marcarse plazos, aquí lo dejamos todo para el último día. Siempre que me piden algún texto o informe, pregunto ¿Para cuándo? No he encontrado otra forma de poder organizar mi trabajo y sobre todo de desmenuzar las tareas que conlleva un proyecto. Por ejemplo, me va a llevar X días leer el manuscrito y otros X hacer el informe. O necesito X horas para generar los contenidos de las Redes Sociales del escritor Y y una vez que tengan el ok, necesitaré X horas para programar los espacios. Además, tener un objetivo temporal me sirve para luchar contra la resistencia y la procrastinación, que son miedos a si seré capaz de hacerlo, a qué pasará si…voy acallando a mi “juez” interior marcándome objetivos medibles y acotados por el reloj. Si vas dejando tu novela para cuando tengas tiempo, créeme, nunca lo vas a tener. Ponte una fecha, escríbela por todas partes, hazte una camiseta, cuéntasela a tu gente o tatúatela… Es la única forma de que te comprometas con tu escritura.
  • Levantarse pronto o acostarse tarde. ¿Eres alondra o búho? ¡¡Cuántas veces habré escuchado esta frase!! Me levanto entre 7:00 – 8:00 de lunes a viernes. Me gustaría hacerlo antes, pero soy búho hasta la médula, y a mis años ya me he dado por vencida. ¿Por qué tengo que madrugar si es lo más parecido a que me arranquen el hígado? Hay gente que es más productiva a las 6 de la mañana y otras personas que están a tope a las 10 de la noche. Yo estudié toda la carrera de noche y sigo viva. Adoro el silencio de la oscuridad y mi cabeza funciona mejor según va avanzando el día. Escribe cuando estés más despierto, si es antes de ir a trabajar por las mañanas o al volver del trabajo por la tarde o cuando la familia duerme, lo deciden tus biorritmos.
  • Elegir un espacio. Somos animales de costumbres. Incluso cuando éramos una tribu nómada, elegíamos una cueva para resguardarnos de la lluvia. Como te decía en el punto anterior, prefiero el silencio así que muchos días trabajo en la biblioteca que hay cerca de mi casa. Me ayuda a concentrarme y me «obliga» a no estar haciendo llamadas o cogiendo el teléfono, que puedo hacer en otros momentos del día. Pero conozco escritores que escriben en cafeterías abarrotadas, en trenes (sin vagón de silencio), en su casa con la televisión puesta o encerrados en un cuarto sin ventanas. Siempre que tengas adquirido el hábito de escribir, lo harás en cualquier parte, aunque yo soy partidaria de tener «una habitación propia».
  • Cerrar las redes sociales y el resto de programas. Qué difícil es esto, sobre todo si trabajas como yo en proyectos online. La idea es la misma que en el primer punto: concentrarse en la tarea sin distracción. Mensajes que entran y necesitas contestar ya o sucede una desgracia en el mundo, gente que te saluda por el chat…Si eres de los que escriben a mano, lo tienes mucho más fácil. De momento el cuaderno y el boli no tienen conexión a internet. Yo estoy pegada todo el día al portátil y es un verdadero reto cerrar todas las demás aplicaciones. Estoy pensando volver al papel…
  • Moverse. Si vas a escribir varias horas/días seguidos, lo mejor para relajarse y cargar las pilas, es moverse, salir a la calle, dar un paseo, ir al gimnasio, nadar, bailar…Cualquier cosa que te active. En este artículo comentaba las lecciones del deporte que sirven para la escritura y hablaba sobre mi rutina de entrenamiento físico. Necesito deportes de sudar y de adrenalina. El yoga me estresa.
  • Utilizar programas de organización. El tiempo se esfuma, se evapora, se pierde, pero también se gana. Y en esto último la tecnología es la diosa. Hay que aprovecharla en nuestro beneficio para que nos facilite la vida. Te cuento mi caso: abro un documento de word y lo guardo tan bien, tan bien, que luego no soy capaz de encontrarlo. Tengo la documentación de la nueva novela que estoy preparando desorganizada y dispersa. Una idea en un documento, un enlace interesante en otro, un trozo de diálogo que se me ocurrió mientras iba en el autobús, carpetas con imágenes de lugares para la ambientación, otras con fotos de vestidos de la época, una web que tenía una cosa que…¡¡¡El caos!!! Hasta que descubrí Scrivener, un programa bien interesante para escritores, que te permite escribir y organizar tus textos, tenerlos en un único lugar y poder compilarlos rápidamente. ¡Una pasada!

Constancia y sin excusas

Resumiendo, la mejor manera de encontrar tiempo para escribir, es tener constancia y no ponerse excusas. Escribe aunque solo sea un párrafo todos los días, y no pasa nada si al día siguiente lo borras. El músculo se entrena dándole caña de forma sistemática. Si escribes en casa, cuántas cosas «chulas» hay que hacer en lugar de escribir, sobre todo si estás atascado, ¿verdad? Poner la lavadora, tender la ropa, una pelusa en el suelo, el vecino que necesita azúcar, la gata que quiere jugar y te araña las piernas, los deberes de los niños, el partido del Mirandés… ¿Cuántas excusas somos capaces de inventarnos? El que quiere algo encuentra el momento y la forma de hacerlo; el que no, encuentra excusas.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle cómo puedes encontrar tiempo para escribir. Si quieres compartir alguno más que hayas probado, por favor déjame un comentario más abajo:

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Dentro de nada tu trabajo lo hará un robot… y lo sabes

La semana pasada presentamos en Madrid mi primera novela breve “La mujer que vendía el tiempo”. Empecé a escribirla en 2015 y en aquel entonces yo trabajaba en un banco. Sí, ahora me parece increíble… No me disgustaba lo que hacía pero odiaba la maquinaria del sistema. Me encontraba siempre fuera, todo me parecía un engranaje kafkiano y muchas veces estuve a punto de dejarlo. Pero marcharme sin un euro después de 17 años, no me parecía una buena salida… Y llegó mi rescate, que fue una bendición, en forma de ERE. Me acogí al despido, me indemnizaron, me dieron dinero por antigüedad, por la voluntariedad de acogerme al ERE y me compré mi tiempo. Me compré la posibilidad de reinventarme y de pensar en qué quería invertir esa vida tan preciosa que tenía por delante.

Y te preguntarás por qué te cuento todo esto

Cuando empecé a escribirla yo era una auténtica vendedora de tiempo. Trabajaba para el dinero de otros, en un sistema que no entendía, luchando contra los viejos paradigmas. Tenía siempre la sensación de ir contra el tiempo. Nunca tenía horas suficientes, siempre quería más para hacer más cosas, para llenar una vida profesional que no me satisfacía. Y de pronto me di cuenta de que estaba malgastando un montón de horas de mi vida en transportarme a un sitio para trabajar, que no me gustaba, para volver tardísimo a casa y repetir la secuencia todos los días con el parón del fin de semana… Me pareció que no estaba haciendo nada significativo, nada que dijera algo bueno de mi, solo nació, trabajó en un sitio que no le gustaba para ganar dinero y comprar cosas que no quería y… murió. Y era así de triste, de verdad…

Escribir la novela de “La mujer que vendía el tiempo” me permitió poner en orden mis ideas y tratar de explicarme mis obsesiones. ¿Qué es el tiempo? Durante tantos años trabajando con el concepto del dinero que es acumulable, me di cuenta que el tiempo es el único recurso, la única energía que no es almacenable ni renovable. Así me hice consciente de la necesidad de aprovechar correctamente esa energía, haciendo lo que hemos venido a hacer en este momento que nos ha sido dado, con las personas y las experiencias adecuadas.

Encuentra tu talento, no malvendas tu tiempo

Toda esta reflexión anterior, me lleva a la conclusión de que encontrar en la vida tu verdadero talento se está convirtiendo en una necesidad, dado que la tecnología está cambiando completamente el panorama profesional y el mundo empresarial. Los negocios ya no son lo que eran y las profesiones más demandadas, según el mapa de la empleabilidad en España de la Fundación Teléfonica, son las digitales: desarrolladores Java, ingenieros de Big Data, expertos en ciberseguridad…

¿Qué te encanta hacer, aquello que harías aunque no te pagaran? ¿Qué se te da bien hacer y solo tú sabes hacerlo de una determinada manera? ¿Cuál es tu pasión? ¿Tienes talento para algo en concreto? Apunta todo lo que se te ocurra, desde pequeñas cosas que creas que no tienen sentido hasta los trabajos que has tenido y en los que has disfrutado. Ahí tienes la clave…y ahora, ¿crees que habría alguien interesado en lo que tú haces genial y en cómo lo haces? ¿Crees que ayudarías a alguien con ese talento que tienes para…? Seguro que si te pones a pensarlo durante un rato con un papel y un boli, te saldrán ideas sorprendentes.

Porque si tu trabajo lo puede hacer un robot…

…dentro de nada lo hará un robot, eso seguro. Cada vez más trabajos manuales están siendo sustituidos por máquinas y en un futuro no muy lejano veremos transportes públicos sin conductor, cadenas de montaje controladas a distancia por un ordenador, máquinas limpiadoras que se mueven solas en los aeropuertos y centros comerciales, brazos mecánicos realizando operaciones a corazón abierto, robots humanoides cuidando a nuestros mayores en las residencias… Algunas de estas cosas ya son una realidad en países como Japón.

Hace falta un replantamiento y reorientación de las carreras profesionales de tal forma que tiendan más a la búsqueda del talento que cada persona puede desarrollar, que a las horas que puede venderle a una empresa. Porque los robots pueden trabajar 24/7 sin quejarse ni pedir aumento de sueldo ni horas extras. El paradigma del presentismo ha muerto (¡menos mal!) y la conciliación de la vida laboral y personal se impone en las sociedades occidentales. Los humanos tenemos entonces que aportar otro significado, otro sentido a la forma de trabajar. ¿Qué valor estás aportando tú?

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Sobre este cambio de paradigma y las oportunidades de la vida reflexiono en mi novela. Si te apetece leer “La mujer que vendía el tiempo”, puedes encontrarla en la librería Cervantes y Compañía, calle del Pez, 27 – Madrid. Es un regalo fantástico para estas Navidades que se acercan, palabrita de autora.

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¿Cómo organizar tu tiempo para escribir más y mejor?

Siempre me han fascinado las teorías sobre los universos paralelos, los viajes por el tiempo y su relatividad. Desde niña, adoro la ciencia-ficción y aunque no escriba en este género (¡¡me parece dificilísimo!!), me encanta leerlo. Así que no lo puedo evitar, me obsesiona el tiempo y sin embargo…[al final de este post te contaré un secreto].

Decía Albert Einstein que:

La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión persistente”. 

Yo creo que es la invención más torturadora del ser humano. Porque el concepto temporal no es más que un relato compartido por todo el planeta. De hecho es una invención del siglo XIX, nacido al calor de la Revolución Industrial y las máquinas de vapor. ¿Sabías que la forma de medir el tiempo surgió para estandarizar los horarios de los trenes en Inglaterra? Pero esa es otra historia…

Te confieso que este post se iba a llamar ¿Cómo ser más rentable en tu escritura?, pero después de trabajar tantos años en el sector financiero, la palabra rentabilidad me da un poco de grima, me sabe rancia y sobada. Tampoco me gusta mucho “productividad”. Pero vale, va de eso, de “producir más en tu escritura”.

He preferido enfocarlo a pequeñas cosas que están en tu mano, que solo con cambiar tus hábitos, notarás la diferencia. Pero advierto, no creo en las reglas estándar escritas en piedra para todos. Cada escrit@r es un mundo y lo más práctico (y productivo) es conocerse a uno mismo, testarse, ver qué cosas te funcionan mejor y repetirlas. Sé que esto no es sencillo, el sistema educativo tradicional nos ha preparado a todos para la fábrica, para trabajar bajo los mismos patrones, para tener horas y espacios de producción determinados…Por suerte los paradigmas están cambiando. 😃

En la siguiente lista hay consejos que he ido probando a lo largo de los últimos años y me funcionan. Utiliza aquellos que te vayan bien a ti y ponlos a prueba. Como en la escritura, no hay fórmulas mágicas. Si las hubiera, sería un aburrimiento 😄:

  • Agrupación de tareas en días. Organizo la agenda (en papel, soy una romántica) con antelación y coloco las tareas que voy a hacer en los siguientes días, divididos por categoría de trabajo: el lunes lo dedico a programar las redes sociales, el martes a escribir posts, el miércoles a leer manuscritos, el jueves a escribir ficción…O a veces lo fragmento en horas dentro del mismo día: dos horas para escribir, dos para leer… Si solo tienes media hora para escribir al día, márcala en tu agenda, deja ese espacio reservado única y exclusivamente para escribir. La idea de agendar el tiempo de esa tarea es “sitiar” al cerebro, decirle que te vas a concentrar solo en escribir, en enfocarte en un único tema, aunque sea un rato reducido.
  • Poner plazos. Trabajar con fechas en España es duro, lo sé…Mientras que en otros países es algo lógico marcarse plazos, aquí lo dejamos todo para el último día. Siempre que me piden algún texto o informe, pregunto ¿Para cuándo? No he encontrado otra forma de poder organizar mi trabajo y sobre todo de desmenuzar las tareas que conlleva un proyecto. Por ejemplo, me va a llevar X días leer el manuscrito y otros X hacer el informe. O necesito X horas para generar los contenidos de las Redes Sociales del escrit@r Y y una vez que tengan el ok, necesitaré X horas para programar los espacios. Además, tener un objetivo temporal me sirve para luchar contra la resistencia y la procrastinación, que son miedos a si seré capaz de hacerlo, a qué pasará si…voy acallando a mi “juez” interior marcándome objetivos medibles y acotados por el reloj. Si vas dejando tu novela para cuando tengas tiempo, créeme, nunca lo vas a tener. Ponte una fecha, escríbela por todas partes, hazte una camiseta, cuéntasela a tu gente o tatúatela…Es la única forma de que te comprometas con tu escritura.
  • Levantarse pronto o acostarse tarde. ¿Eres alondra o búho? ¡¡Cuántas veces habré escuchado esta frase!! Me levanto entre 7:30 – 8:00 de lunes a viernes. Me gustaría hacerlo antes, pero soy búho hasta la médula, y a mis años ya me he dado por vencida. ¿Por qué tengo que madrugar si es lo más parecido a que me arranquen el hígado? Hay gente que es más productiva a las 6 de la mañana y otras personas que están a tope a las 10 de la noche. Yo estudié toda la carrera de noche y sigo viva. Adoro el silencio de la oscuridad y mi cabeza funciona mejor según va avanzando el día. Escribe cuando estés más despierto, si es antes de ir a trabajar por las mañanas o al volver del trabajo por la tarde o cuando la familia duerme, lo deciden tus biorritmos.
  • Elegir un espacio. Somos animales de costumbres. Incluso cuando éramos una tribu nómada, elegíamos una cueva para resguardarnos de la lluvia. Como te decía en el punto anterior, prefiero el silencio así que muchos días trabajo en la biblioteca que hay cerca de mi casa. Me ayuda a concentrarme y me “obliga” a no estar haciendo llamadas o cogiendo el teléfono, que puedo hacer en otros momentos del día. Pero conozco escritor@s que escriben en cafeterías abarrotadas, en trenes (sin vagón de silencio), en su casa con la televisión puesta o encerrados en un cuarto sin ventanas. Siempre que tengas adquirido el hábito de escribir, lo harás en cualquier parte, aunque yo soy partidaria de tener “una habitación propia”.
  • Cerrar las redes sociales y el resto de programas. Qué difícil es esto, sobre todo si trabajas como yo en proyectos online. La idea es la misma que en el primer punto: concentrarse en la tarea sin distracción. Mensajes que entran y necesitas contestar ya o sucede una desgracia en el mundo, gente que te saluda por el chat…Si eres de los que escriben a mano, lo tienes mucho más fácil. De momento el cuaderno y el boli no tienen conexión a internet. Yo estoy pegada todo el día al portátil y es un verdadero reto cerrar todas las demás aplicaciones. Estoy pensando volver al papel…
  • Moverse. Si vas a escribir varias horas/días seguidos, lo mejor para relajarse y cargar las pilas, es moverse, salir a la calle, dar un paseo, ir al gimnasio, nadar, bailar…Cualquier cosa que te active. En este artículo comentaba las lecciones del deporte que sirven para la escritura y hablaba sobre mi rutina de entrenamiento físico. Necesito deportes de sudar y de adrenalina. El yoga me estresa.
  • Constancia y sin excusas. Escribe aunque solo sea un párrafo todos los días, y no pasa nada si al día siguiente lo borras. El músculo se entrena dándole caña de forma sistemática. Si escribes en casa, cuántas cosas “chulas” hay que hacer en lugar de escribir, sobre todo si estás atascad@, ¿verdad? Poner la lavadora, tender la ropa, una pelusa en el suelo, el vecino que necesita azúcar, la gata que quiere jugar y te araña las piernas, los deberes de los niños, el partido del Mirandés… ¿Cuántas excusas somos capaces de inventarnos? El que quiere algo encuentra el momento y la forma de hacerlo; el que no, encuentra excusas.
  • Utilizar programas de organización. El tiempo se esfuma, se evapora, se pierde, pero también se gana. Y en esto último la tecnología es la diosa. Hay que aprovecharla en nuestro beneficio para que nos facilite la vida. Te cuento mi caso: abro un documento de word y lo guardo tan bien, tan bien, que luego no soy capaz de encontrarlo. Tengo la documentación de la nueva novela que estoy preparando desorganizada y dispersa. Una idea en un documento, un enlace interesante en otro, un trozo de diálogo que se me ocurrió mientras iba en el autobús, carpetas con imágenes de lugares para la ambientación, otras con fotos de vestidos de la época, una web que tenía una cosa que…¡¡¡El caos!!! Hasta que descubrí Scrivener, un programa bien interesante para escritor@s, que te permite escribir y organizar tus textos, tenerlos en un único lugar y poder compilarlos rápidamente. ¡Una pasada!

Y ya para terminar, después de tanto hablar del tiempo y de lo que me obsesiona, te contaré el secreto prometido: no llevo reloj. Me lo quité hace casi tres años y no he tenido necesidad de volver a ponérmelo. ¿Qué pasaría si te lo quitas? Te dejo las instrucciones de Cortázar para darle cuerda al reloj por si quieres reflexionar sobre ello… 

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