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Tres razones por las cuales vas a escribir toda la vida

Lo sé. A veces te dan ganas de dejar de escribir, te entra el bajón. Te planteas ¿para qué escribo? ¿A dónde me lleva todo esto?

Yo me lo suelo cuestionar bastante, sobre todo en horas bajas, cuando parece que toda tu vida se va a pique y no puedes corregir el rumbo…. Pero esa es otra historia.

Por suerte la semana pasada me llegó este vídeo de Dimitri Uralov, un coach financiero al que sigo desde hace años. Se titula “Vas a trabajar toda la vida”. Él da tres razones por las cuales piensa que los que tenemos 40 años o menos no vamos a poder dejar de trabajar.

Lejos de lanzar un mensaje pesimista y derrotista, te explica por qué debes abrazar este valor del trabajo. Y sobre todo, ser feliz haciendo lo que mejor sabes hacer. Te invito a que inviertas 14 minutos en verlo porque es revelador.

Así que he grabado un vídeo en esta línea. Para contarte las tres razones por las cuales creo que vas a seguir escribiendo toda tu vida a pesar de todos los inconvenientes y bajones. Es un vídeo optimista, lo prometo, para darte ánimos y para que desates el poder de las palabras y las abraces.

Las tres razones que se desarrollan en el vídeo:

  1. Lo has hecho toda la vida, desde que eres niñ@: no puedes dejar de poner tu vida en palabras.
  2. Todos tenemos una vocación artística que debemos desarrollar: hay gente que pinta, otra que esculpe, otros tocan un instrumento o se suben a un escenario.
  3. No puedes dejar de hacerlo: es una necesidad como comer o dormir, algo fisiológico que te obliga a desatar todas las palabras que llevas dentro.

Y ahora, dale al play y deja que te cuente las tres razones por las cuales vas a escribir toda la vida. Vale, sí, lo que se ve al fondo es el mar, la bahía de Cádiz 😎

Vídeos relacionados:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Convierte tus historias personales en universales

¿Quieres saber cómo transformar tus historias personales en literatura? ¿Cómo convertir lo que te ocurre en tu día a día en ficción?

Estas preguntas sobre la universalidad de las historias surgen a raíz de dos reflexiones:

  • La primera está relacionada con mi trabajo. Como lectora profesional, leo muchos manuscritos que llevan la etiqueta de “autoficción”. Parece ser un género que está muy de moda. Y me pregunto: ¿todos los que escribimos nos autoficcionamos? ¿Escribimos basándonos en nuestras historias personales? ¿En lo que nos ocurre entre levantarnos de la cama y acostarnos? La respuesta es SÍ. Todos escribimos de lo que conocemos, incluso los escritores de género fantástico o de ciencia-ficción.
  • La segunda tiene que ver con una novela que estoy leyendo: “La pasión” de Jeanette Winterson. El epígrafe que encabeza el libro dice:

“Navegando con furia te alejaste del hogar paterno, fuiste más allá de los escollos del mar y ahora habitas un país extranjero”, “Medea”.

Y estas reflexiones me llevan a pensar sobre el poder que tienen los textos para tocarnos el alma. Para resonarnos, del latín re-sonare: volver a sonar, sonar mucho. Esta frase la escribió el griego Eurípides (431 c.C.) en su tragedia “Medea”, un texto formidable con una protagonista sabia, fuerte, hábil, luchadora, respetada y temida por todos. Y me planteo cómo estas palabras me tocan a mí después de tantos siglos, cómo me dice tantas cosas algo escrito en ese tiempo y en ese lugar tan ajenos a mí.

La literatura son vasos comunicantes

Porque la literatura son las vidas personales que se tejen unas a otras. Se convierten en universales y llegan a nosotros a través del tiempo y el espacio. Pero, ¿qué hace que esa colección de anécdotas personales sean algo más que un relato pormenorizado de lo que hago en mi día a día sin trascendencia? Para convertir el relato personal en universal hacen falta tres pilares:

  1. La emoción: es aquello que engancha y empatiza con el lector.
  2. El conflicto: sin descenso a los infiernos, ruptura y cambio no hay literatura.
  3. El momento epifánico: el punto de inflexión en el que el protagonista se da cuenta de una revelación, de un aprendizaje clave para evolucionar y convertirse en otra persona.

Y ahora, dale al play y dime en los comentarios si crees que hay algún punto más que permita que un relato se convierta en universal.

Vídeo relacionado:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Atascad@ en la trama? Pinta, baila o haz teatro en lugar de escribir

Desconecta por un tiempo

Lo reconozco. En ocasiones, cuando me atasco en la trama de un relato, lo mejor que puedo hacer es desconectar durante un tiempo. Darme un descanso y no forzar las cosas. Si no ves la luz al final del túnel, déjalo reposar, escribe un género distinto o comienza otro relato.

También es muy beneficioso dedicarse a leer, salir de tu entorno, o cambiar de arte. ¿Y si durante un tiempo en lugar de escribir, aprendes a pintar, a bailar, a hacer teatro o a tejer? Cualquier otra actividad que te permita estar activ@ y que tu mente siga trabajando en la escritura en un segundo plano.

Espero que este vídeo te sirva para devolverte la ilusión por tu escritura.

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¿Te has quedado sin ideas para tu novela? [Vídeo-truco para avanzar en tu escritura]

En el vídeo de la semana pasada hablaba del enorme problema que supone tener demasiadas buenas ideas que contar en tu novela. Pero, ¿qué pasa cuando se te agota la creatividad para las descripciones, los diálogos o las metáforas? ¿Cómo puedes recuperar la inspiración?

¿Quieres saber cuál es la fuente inagotable para incentivar tu imaginación y que nunca te falten los recursos en tu escritura?

Aquí tienes el cuarto vídeo de la serie veraniega, fresca y playera, en la que te cuento trucos en menos de un minuto para avanzar en tu escritura. 👇👇

Vídeo-truco

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Lee cosas parecidas a lo que estás escribiendo. Te permite asimilar el estilo de ese autor que ha escrito antes lo que tú quieres escribir. O te puede dar ideas para construir un nuevo personaje, una descripción o una subtrama. Por ejemplo, a una autora a la que estoy ayudando con su novela de género chick lit, le he recomendado que lea Sheila Levine está muerta y vive en Nueva YorkCumbres borrascosas o cualquier novela de Ingrid Noll, una divertidísima escritora alemana de novela policíaca. Porque la autora descubrió escribiendo el final de su novela, que necesitaba darle un punto más negro.