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El síndrome del impostor en la escritura

¿Qué es el síndrome del impostor? ¿Cómo puede afectar a tus objetivos como escritor/a? El síndrome del impostor lo puedes encontrar en psicología y se define como un malestar emocional que viene acompañado de un sentimiento de “no merecimiento”, de no creerte que eres merecedor de un determinado trabajo, casa, coche, posición social, pareja, etc… En este post voy a aplicar el término al arte de escribir: el síndrome del impostor en la escritura.

No nos creemos que somos escritores

Escritor es aquel que escribe, con mayor o menor acierto, pero que dedica su tiempo y su esfuerzo a escribir. A veces, puede darse el caso de que no te creas esta condición, que por mucho que escribas no te sientas escritor, que no mereces escribir. Que llegues a considerarte un fraude.

Esto puede llevar a compararte con otros escritores que tienen muchísimo éxito y que están en la cima de sus carreras. La comparación constante conduce a la frustración y a abandonar tu pasión, porque piensas que nunca llegarás a conseguir reconocimiento. Pero compararse con J.K. Rowling o Stephen King o cualquier otro/a autor/a que lleva décadas trabajando, que ha tenido sus fracasos y sus obstáculos, es un freno que no te permite avanzar a ti en tu proceso de crecimiento como escritor. Te confesaré algo, siempre habrá alguien que escriba mejor que tú. Lo importante es que encuentras tu voz y el valor de tu escritura.

“Cursillistas” perpetuos 

El síndrome del impostor también provoca que, al no creerte que eres escritor, sientas la necesidad de hacer más cursos y acumular más teoría. Si bien, la formación continua es clave para avanzar en la escritura, llega un momento en el que hay que lanzarse a escribir en serio y romper tus miedos. Tener las herramientas y saber las técnicas es fundamental. Pero hay que practicar, atreverse a enviar relatos a concursos, mandar tu novela a una editorial,… Salir de tu zona de pánico y empezar a creértelo. Atrévete.

Ahora dale al play si quieres conocer más en detalle el síndrome del impostor en la escritura. Si este tema te resuena, por favor déjame un comentario más abajo:

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Comenzar una historia in media res, ¿qué significa?

Podemos comenzar nuestro relato o novela de varias maneras. Partiendo de la estructura del viaje del héroe, podemos, por ejemplo, arrancar en orden cronológico desde el inicio, presentando al protagonista y su vida antes de la aventura (comienzo ab ovo) o podemos empezar desde el final, casi cuando está a punto de terminar la historia (comienzo in extremis). Pero una de las fórmulas más poderosas y atractivas para el lector es comenzar una historia in media res.

Empezar con el protagonista “metido en faena”

¿Qué significa entonces in media res? Que la historia comienza con el protagonista ya metido en la acción, cuando ya han sucedido hechos importantes y el personaje está en mitad del conflicto.

A partir de ese punto, podemos contar hacia atrás para ver cómo ha llegado nuestro héroe a esa situación. Y posteriormente, seguir contando hacia delante hasta alcanzar el final de la historia.

El comienzo más utilizado de las series actuales

Es un tipo de comienzo que están utilizando gran cantidad de series actuales. Se trata de captar la atención del espectador desde la primera escena. Este inicio genera tensión e induce a seguir leyendo o viendo el episodio, dado que juega con nuestra curiosidad, queremos saber más, ¿cómo ha llegado el/la protagonista a esa situación?

Pero este comienzo no es nada novedoso. Las grandes epopeyas griegas y romanas ya comenzaban así, como la Iliada y la Odisea de Homero o la Eneida de Virgilio.

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¿Cuál es el peor enemigo de tu escritura?

“Todavía no he terminado la novela pero ya estoy corrigiendo desde el principio”, este comentario se lo escucho a algunos alumnos en clase de novela. Y les digo, “no puedes corregir mientras estás escribiendo”. ¿Por qué? Porque cada actividad reside en un hemisferio cerebral y si las juntamos las dos, es como si estuviéramos escuchando dos voces al mismo tiempo. ¿A cuál de las dos vas a hacer caso? ¿Quieres saber cuál es el peor enemigo de tu escritura?

Primero escribe, luego corrige

Actividades como imaginar o crear, están en el lado creativo del cerebro, el derecho. Cuando estamos ejercitando la escritura creativa se activa el hemisferio de los sentimientos y las artes. No puede haber cortapisas, hay que dejar que esa parte escritora juegue y se divierta. En cambio, la corrección es el territorio de la parte izquierda, la analítica, lógica y racional. El escritor que imagina no se puede ver juzgado por el crítico interno que nos pone frenos, que nos mete miedos y que nos corrige.

Ambas facetas son imprescindibles pero hay que hacerlas cada una en su momento. Si estás corrigiendo al mismo tiempo que escribes, no acabarás nunca el relato o la novela, te cansarás de escuchar esa vocecita que te dice “esto no está perfecto, dale una vuelta más, quita una coma, pon un punto…” Agotador. Por eso muchos autores dicen que publican para dejar de corregir. Y es verdad, hay que buscar la excelencia y olvidarse de la perfección, que además no existe. Primero escribe sin ponerte límites y, cuando tengas toda la novela terminada, empieza a corregir. Corregir un texto es una parte fundamental del proceso. Como decía A. Chéjov:

“El arte de escribir es el arte de borrar”

No escuches demasiado la voz de tu crítico interno

Creo que ya has llegado a la conclusión de que el peor enemigo a la hora de escribir somos nosotros mismos, nuestro juez interior. Ese que nos mete los miedos, las dudas, que nos dice que no lo vamos a conseguir, que no valemos, que nadie nos va a leer, que nunca llegaremos a publicar nada digno… Hazte un favor, no le hagas demasiado caso a la voz de tu crítico. Solo te está protegiendo porque le da pánico lo desconocido, el qué dirán, qué habrá más allá cuando pongas el punto final a tu historia. Revisa, corrige y busca la mejor versión posible de tu texto. Pero no dejes que la voz de tu crítico interno te ponga palos en las ruedas a la hora de escribir, mantenlo encerrado y amordázalo hasta que termines tu relato o novela.

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Recomendaciones para escribir en tiempos de crisis

En estos tiempos raros de confinamiento debido a la pandemia del “dichosovirus”, es normal que hayamos perdido el ritmo de nuestras vidas y que se nos haga cuesta arriba cada día que pasa. Pero creo que ahora, más que nunca, es necesaria la ficción, el poder de imaginar, viajar con las palabras, vivir otras experiencias gracias a las historias que nos contamos. Por eso es tan importante seguir escribiendo, no desanimarnos y contar todo lo que llevamos dentro. En este vídeo-post te comparto recomendaciones para escribir en tiempos de crisis.

Son pequeños consejos, trucos que a mí me sirven para seguir escribiendo en los momentos de bajón. Espero que te resulten útiles. Y por favor, nunca dejes de escribir.

1. Crear una rutina

Esto lo dicen todos los expertos, así que no voy a aportar nada nuevo en este sentido. Y la verdad es que tienen toda la razón, lo mejor para no perder tu ritmo de vida es crear unos hábitos diarios. El 90% de mi trabajo lo realizo en casa, así que estoy acostumbrada a teletrabajar y estos días de confinamiento no han hecho merma en mi rutina. Pero si nunca has trabajado en remoto desde tu casa, te recomiendo que te anotes en la agenda las tareas que vas a hacer cada día. Como si fueras a la oficina. Y en esa programación, es importante que dejes un espacio para escribir, al menos media hora al día. Reserva el hueco y cumple con el horario.

2. Utilizar el “cuaderno de ideas”

Este es un momento perfecto para sacar ese “cuaderno de ideas”, físico o documento word (como es mi caso), donde tienes anotados esos “fogonazos” creativos que te van surgiendo, donde has apuntado conversaciones con amigos, frases de desconocidos, imágenes de un parque, enlaces a publicaciones interesantes… Ese batiburrillo de ideas para construir relatos que llevas meses o años guardando, pero nunca te has parado a revisar. Ya no tienes la excusa del tiempo. También puedes empezar un proyecto nuevo de novela o escribir simplemente las reflexiones que te pasan por la cabeza estos días.

3. Apuntarte a las cadenas de escritura

Están surgiendo muchas cadenas de escritura colectiva en las Redes. Quizá es interesante que te unas para mantener el contacto con personas que tienen tu misma pasión. Esta iniciativa de Facebook consiste en escribir una novela entre todos los que quieran apuntarse. Ya está iniciada desde hace algunos días. Tendrás que leer el comienzo y pedir “la vez” para organizar en qué orden va cada participante. Cuando te toque, solo tienes que escribir la continuación del relato. Quién sabe hasta dónde va a llegar esta historia del confinamiento.

Intentando aportar mi granito de arena para que estos días se hagan más llevaderos, he abierto un grupo de Facebook llamado Escribiendo historias de ficción. Si te apetece, búscalo y pide unirte a él. El objetivo es escribir historias de ficción mientras dure el confinamiento. Cada dos días lanzaré una propuesta de escritura individual para compartir los  relatos con el grupo. También haré directos sobre técnicas narrativas y trucos para escribir. Solo hablaremos de escritura y de libros para leer durante estos días. Porque más que nunca necesitamos la ficción.

También han surgido muchos concursos de microrrelatos, como este organizado por el Club de los paraguas perdidos. La extensión máxima del microcuento es de cien palabras, el  tema es “Hogar, dulce hogar” y finaliza el 5 de abril. Te animo a que participes y no solamente porque yo estoy en el jurado 🙂

Además, este es un momento ideal para revisar todos los relatos que tenías por ahí guardados en carpetas y enviarlos a concursos. En esta página tienes un listado completísimo de certámenes en español ordenados por fecha de finalización.

4. Leer, leer y leer

Nunca me cansaré de repetir esta recomendación. Cualquier escritor/a que se precie, ha sido antes lector/a y sigue leyendo de forma compulsiva. Es la manera idónea para aprender cómo otros autores han resuelto los problemas de escritura que tú puedes tener. Aprovecha para leer a los clásicos, para adquirir nuevos títulos en formato electrónico o pedírselos a tu librería física más cercana en todostuslibros.com

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Cinco recomendaciones para escribir tu novela

Cuanto más escribo, más claro tengo que hay determinados trucos que ayudan a avanzar en el proceso de escritura de una novela. Son sugerencias sencillas basadas en mi experiencia, pequeños consejos que he probado y a mi me han funcionado. En este post quiero compartirte cinco recomendaciones para escribir tu novela.

  1. Ten claro el tema. ¿De qué vas a hablar en tu novela? ¿Qué le quieres contar a los lectores? Es importante que tengas enfocado el tema principal porque será el faro que te ilumine cuando estés atascado y no sepas cómo continuar. Cuanto más concreto sea el tema, mucho mejor. Y ten claros también los temas secundarios que pueden estar relacionados con el principal.
  2. Escribe primero el capítulo final. Una vez tengas escrito el comienzo, escribe el capítulo final. Sirve de GPS, para que tengas trazado el recorrido, el punto de origen y el punto de destino al que quieres llegar. No hace falta que lo tengas todo mega claro, pero sí cómo quieres que termine tu protagonista. Luego puedes cambiar y corregir en función del desarrollo de la novela. Pero tener un punto de llegada desde el principio es muy motivador y aspiracional.
  3. Ponte un plazo y comprométete públicamente con él. Si no te pones una fecha límite para terminar al menos el primer borrador de tu novela, lo irás postergando, procrastinando y nunca la terminarás porque tenemos muchísimas cosas más importantes que hacer en la vida. Ponte un plazo realista y cuéntaselo a tu pareja, familiares, amigos… Comprometerse con los demás, es una forma de motivarte a escribir.
  4. Lee, lee y lee. Todas las novelas que tengan relación con la tuya, con tu tema y con lo que estás contando, te pueden servir para ver cómo otros/as autores/as han resuelto dudas que te pueden surgir a la hora de presentar a un personaje, describir un ambiente, narrar la acción… Leer diferentes géneros también te ayuda a conocer otras voces, otros estilos de contar historias.
  5. Fórmate. Mientras escribes, nunca dejes de apuntarte a cursos y talleres. Estar siempre en continua formación y vinculado a grupos de personas que tengan tu misma pasión por la escritura, te ayuda a no sentirte solo y a no tirar la toalla. En internet, tienes un montón de contenidos gratuitos, por ejemplo, en mi blog y cursos de formación de diferentes temáticas.

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Parálisis por análisis en la escritura, ¿qué es?

Hace años trabajaba en una entidad financiera gestionando contenidos y Redes Sociales. En ese trabajo, cuando teníamos que lanzar un proyecto de creación de una nueva página web, sufríamos un síndrome conocido como “parálisis por análisis”. Entraban en juego tantas variables y departamentos diferentes (Marketing, Producto, Desarrollo TI, Sistemas…) que llegaba un momento en el que no sabíamos muy bien por dónde avanzar. Nos quedábamos paralizados. Analizábamos cada punto hasta la extenuación y nos bloqueábamos. Vale, esto en el mundo empresarial parece claro, pero ¿qué es la parálisis por análisis en la escritura?

Este concepto me lo ha recordado un alumno de mi curso de novela que me comentó lo siguiente: Ya tengo las fichas de mis protagonistas y secundarios. Y ahora Nuria, ¿qué hago? ¿Sigo con las de los antagonistas o empiezo a escribir el primer capítulo? Mi respuesta fue: Arranca, tira millas.

En ocasiones, creemos que para comenzar a escribir nos hace falta tener más documentación, formarnos más, tener el mapa completo de la novela estudiado, trazar el recorrido de los personajes… Y sí, todo lo anterior está fantástico. Sobre todo si estás empezando a escribir, es importante que te pares a planificar antes de arrancar. Pero tener más herramientas no hará que te sueltes a escribir, porque a escribir solo se aprende escribiendo. La parálisis por análisis es una forma de procrastinación, de posponer el objetivo fundamental de nuestra escritura por miedos como el fracaso o el qué dirán.

Dejarnos de excusas y poner las primeras palabras de nuestra historia es la mejor forma de terminarla. Como en la vida, a veces las cosas no hay que pensarlas tanto, no hay que dar tantas vueltas a la cabeza. Si hay algo que te está obsesionando y necesitas contarlo, lánzate. Luego ya tendrás tiempo de corregirla y revisarla. Lo bueno de la escritura, a diferencia de la vida, es que puedes escribir todos los borradores que te hagan falta.

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¿Eres escritor de mapa o de brújula?

La semana pasada en el curso de novela que imparto en Sevilla, los alumnos estaban trabajando la escaleta de contenido de sus historias. Algunos de ellos me miraron un poco asombrados y desbordados: Nuria, ¿cómo voy a detallar lo que ocurre en todos los capítulos si todavía no sé muy bien qué va a pasar? Tengo el principio y el final pero lo demás… puf, no sé, dejo que el protagonista actúe y voy escribiendo sobre la marcha. Y así es como surgió el debate de: ¿eres escritor de mapa o de brújula?

¿Cómo? ¿Qué es eso?

Vale, vayamos por partes, les dije, una escaleta definida y planificada desde el principio, antes de ponerse a escribir, no vale para todo el mundo. Porque escribimos como somos. Igual que hay personas más estructuradas y organizadas, también hay escritores que prefieren tener todo el recorrido trazado antes de empezar el viaje de la escritura. En cambio, otros prefieren dejarse llevar por la aventura de escribir.

¿Sois escritores de mapa o de brújula?, les pregunté. Me miraron como la vaca al tren. Así que les conté qué diferencias hay entre unos y otros. Y les lancé una recomendación: si estás escribiendo tu primera novela, te conviene sentarte antes a planificar la estructura para no llevarte luego sorpresas desagradables una vez que has escrito unas cuantas páginas. Aunque lo ideal es ser un escritor mixto: planificar el recorrido y dejarte llevar por las acciones de los personajes. George R.R. Martin, en lugar de mapa o brújula, los llama escritores arquitectos y jardineros, que, la verdad, me parece mucho más romántico.

Escritura de mapa

Escribir de esta forma implica saber el punto de partida, el destino y tener clara la ruta que vamos a seguir en nuestro camino. Es como planificar un viaje antes de coger el coche. ¿De dónde saldré, a dónde quiero llegar, por qué puntos tengo que pasar en mi recorrido? Tiene sus ventajas y sus inconvenientes:

Ventajas:
  • Tienes preparada la novela antes de ponerte a escribirla, luego no te llevarás sorpresas por el camino.
  • Sabes a dónde vas y te ahorras tiempo si vas a sentarte a escribir todos los días.
  • Controlas la escritura y la voz del narrador desde el principio hasta el final.
  • Puedes ver dónde falla tu historia porque tienes todos los puntos marcados.
Inconvenientes:
  • Demasiada planificación puede ahogar la creatividad y la frescura de la improvisación.
  • Puedes cansarte de la idea inicial antes de ponerte a escribir.
  • El trabajo de planificación te quitará trabajo de escritura.

Escritura de brújula

Este tipo de escritura permite saber dónde está el norte, es decir, tener más o menos una idea aproximada de lo que se quiere contar, y luego dejarse llevar. Pero sin una planificación previa, escribiendo según se va andando el camino. Tiene también sus ventajas e inconvenientes:

Ventajas

  • Es una escritura más creativa y espontánea.
  • Da lugar a historias menos rígidas y encorsetadas.
  • Sigue el impulso creativo y se deja llevar por la primera idea “feliz” que surja.

Inconvenientes

  • Necesita un mayor trabajo de revisión y corrección, dado que no hay una planificación previa.
  • Es más fácil bloquearse porque una vez que se termina la trama de la primera idea, luego ya no hay un plan para continuar.
  • Si te das cuenta de que has equivocado la ruta cuando ya has llegado a la mitad del camino, es más difícil virar el barco y tendrás que comenzar de nuevo.

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¿Qué extensión deben tener los capítulos de una novela?

A veces me llegan por email algunas consultas sobre técnica narrativa que me dejan un poco asombrada. Quizá porque yo doy por hecho determinada información que ya tengo asumida por mis años de experiencia. Pero me doy cuenta de que hay un montón de dudas que no debería dar por sabidas. Por ejemplo, ¿qué extensión tienen que tener los capítulos de una novela?

En el vídeo de esta semana he hecho un recopilatorio de cuatro consultas que me han llegado en enero de suscriptores del canal de YouTube y de alumnos de mi curso de novela.

Resuelvo las siguientes dudas:
  • ¿Qué extensión tienen que tener los capítulos de una novela? No hay un extensión mínima, ni máxima. Habrá capítulos de una sola página y otros de veinte. Todo depende de la trama y el ritmo. Lo que sí tienen que estar bien definidas son las escenas.
  • ¿La figura del antagonista puede ser “algo no físico”? Por supuesto, el antagonista puede ser un ser físico, puede ser un condicionante mental (miedo, inseguridad, desconocimiento…) o un dios-demonio no visible que maneja los hilos de los personajes. Si tu novela tiene todos estos elementos, perfecto. Lo importante es que sepas que el antagonista siempre se opone a los deseos y los objetivos del protagonista.
  • ¿Se puede transformar un guion de un cortometraje en una novela? Se puede, pero necesitarás añadir muchísimo más contenido. Para eso es importante que hayas perfilado bien a tus personajes. Si lo sabes todo de su “vida” podrás utilizar elementos de su pasado, por ejemplo, para ampliar el argumento y tener más hilos con los que construir nuevas tramas.
  • ¿Cuál es la trama más interesante: un thriller de misterio con fantasmas o un drama social realista? Pues depende. Siempre a gusto del autor/a. ¿Qué te apetece más escribir? Ten en cuenta que pasarás mucho tiempo metido/a en esa historia, luego asegúrate de que te resulta atractiva. No pienses en el qué dirán los lectores, piensa en lo que te gustaría leer a ti y cuál es la historia que te resuena.

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¿Cómo escribir a pesar de tener todo en contra?

A veces tenemos demasiadas cosas en la vida y vamos aplazando la escritura para cuando tengamos tiempo, para cuando nos jubilemos, para cuando ganemos la lotería… ¿No serán excusas que nos vamos poniendo para no afrontar nuestros miedos e inseguridades? ¿O de verdad lo tenemos todo en contra para no escribir? Este post reúne una serie de reflexiones, consejos y trucos para escribir incluso mientras te pasan cosas en la vida. Porque, ¿cómo escribir a pesar de tener todo en contra?

El ejemplo de Irère Némirovsky

Irène Némirovsky fue una novelista ucraniana de origen judío, nacida en 1903, que vivió en Francia desde su juventud. Aunque se había convertido al catolicismo en 1939, fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers en 1942. Más tarde fue deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto de ese año. En sus 39 años de vida (los últimos cuatro perseguida por los nazis), escribió 18 novelas, 5 libros de cuentos y la biografía de Chéjov, que es una auténtica maravilla. Y ahora me dirás, “claro, era Némirovsky”. ¿Y sabes lo único que te diferencia de ella? Que no se ponía excusas, que escribía y escribía y escribía, sin pensar en si tenía tiempo o no, si vivía en la Francia ocupada de 1940, o si acabaría en un campo de exterminio.

Cómo escribir a pesar de todo

Recibo emails en los que los suscriptores del blog me cuentan su día a día y sobre todo sus ganas de escribir pero siempre hay un montón de obstáculos y de trabas en el camino. Me escriben razones como las siguientes, y estas son mis contestaciones:

  • <<Admiro profundamente a la gente que escribe, que vive de la escritura, que disfruta y se deleita de ella y por si fuera poco, todo le sale natural. Lo digo porque para mí es un “gran peso”, una pesadilla que me persigue todo el día y también por las noches>>. No, escribir no siempre es placentero. A veces se sufre y se invierten muchas horas en corregir, revisar, limpiar, quitar y volver a reescribir. No siempre se encuentran las palabras adecuadas y no siempre somos capaces de transmitir a los lectores lo que tenemos en nuestra cabeza. Pero la pasión supera al dolor. Esa es la ecuación.
  • <<Quiero escribir, lo anhelo con toda mi alma, necesito vaciar…no sé qué…no sé si decir mi alma, mi corazón o mi cabeza, pero algo en mí necesito vaciar>>. Bienvenida al club. Escribir en muchos casos es vaciarse, es compartir con los lectores tus historias con el fin de sentirte acompañado/a. Es también montar un puzzle, un rompecabezas con miles de piezas que hay que colocar para que el lector vea la imagen final de lo que le quieres contar. De tu corazón, de tu alma, de tu cabeza, de todo al mismo tiempo.
  • <<Mi problema es el tiempo, mi poca inspiración y poca preparación, ja,ja, ja (no es nada verdad??). Trabajo todo el día en una oficina, atiendo público, no tengo nana, llego a casa a hacer todo lo que no se hizo en el día, “intento” hacer alguna actividad física (eso también es importante) y luego…en las últimas horas de la noche “estoy rendida”>>. Estas son las excusas que nos ponemos para no escribir. No son más que parapetos contra el miedo, contra las inseguridades: miedo a fracasar, miedo al que dirán, miedo a las críticas, miedo a brillar, miedo al ridículo… La excusa del tiempo se combate con buenos hábitos de organización, la de la preparación con un montón de cursos y recursos gratuitos que hay en internet, la de la inspiración con trabajo, esfuerzo, constancia y dedicación.
  • <<Me pasa que de pronto despierto… dos, tres de la mañana y es una tormenta  de ideas, frases y diálogos que están allí queriendo escapar…y luego se esfuma por completo>>. Ten a mano un cuaderno y un bolígrafo en la mesilla de noche y cuando te asalten las ideas, tramas, personajes o frases geniales, apúntalas. A la mañana siguiente tendrás ese material y podrás revisar si realmente es interesante y merece la pena utilizarlo. Si no lo anotas, lo olvidarás fácilmente.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle cómo escribir a pesar de tener todo en contra. Si quieres compartir algún truco que tú hayas probado y te funcione, por favor déjame un comentario más abajo:

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¿Cómo puedes encontrar tiempo para escribir?

“Es que termino muy tarde de trabajar. Es que mis hijos me ocupan todo el tiempo libre… estoy muy cansado para hacer nada cuando llego a casa… los fines de semana hago limpieza a fondo o me marcho al campo a desconectar…” Nos ponemos tantos “es que”, tantas excusas para no hacer lo que debemos hacer… Vamos dejando siempre la escritura para más tarde, para cuando tengamos tiempo. Pues te voy a dar una mala noticia, nunca vas a tener tiempo si no lo buscas, si no lo sacas de otra actividad y te enfocas en la escritura. Entonces, ¿cómo puedes encontrar tiempo para escribir?

Los pequeños hábitos marcan la diferencia

He preferido enfocar este post a pequeñas cosas que están en tu mano, que solo con cambiar tus hábitos, notarás la diferencia. Pero advierto, no creo en las reglas estándar escritas en piedra para todos. Cada escritor es un mundo y lo más práctico (y productivo) es conocerse a uno mismo, testarse, ver qué cosas te funcionan mejor y repetirlas. Sé que esto no es sencillo, el sistema educativo tradicional nos ha preparado a todos para la fábrica, para trabajar bajo los mismos patrones, para tener horas y espacios de producción determinados. Por suerte los paradigmas están cambiando.

Consejos para encontrar tiempo

En la siguiente lista hay consejos que he ido probando a lo largo de los últimos años para encontrar tiempo para escribir. Estos son lo que me funcionan. Utiliza aquellos que te vayan bien a ti y ponlos a prueba. Como en la escritura, no hay fórmulas mágicas. Si las hubiera, sería un aburrimiento:

  • Agrupación de tareas en días. Organizo la agenda (en papel, soy una romántica) con antelación y coloco las tareas que voy a hacer en los siguientes días, divididos por categoría de trabajo: el lunes lo dedico a programar las redes sociales, el martes a escribir posts, el miércoles a leer manuscritos, el jueves a escribir ficción…O a veces lo fragmento en horas dentro del mismo día: dos horas para escribir, dos para leer… Si solo tienes media hora para escribir al día, márcala en tu agenda, deja ese espacio reservado única y exclusivamente para escribir. La idea de agendar el tiempo de esa tarea es «sitiar» al cerebro, decirle que te vas a concentrar solo en escribir, en enfocarte en un único tema, aunque sea un rato reducido. Es una forma muy sencilla de encontrar tiempo para escribir.
  • Poner plazos. Trabajar con fechas en España es duro, lo sé…Mientras que en otros países es algo lógico marcarse plazos, aquí lo dejamos todo para el último día. Siempre que me piden algún texto o informe, pregunto ¿Para cuándo? No he encontrado otra forma de poder organizar mi trabajo y sobre todo de desmenuzar las tareas que conlleva un proyecto. Por ejemplo, me va a llevar X días leer el manuscrito y otros X hacer el informe. O necesito X horas para generar los contenidos de las Redes Sociales del escritor Y y una vez que tengan el ok, necesitaré X horas para programar los espacios. Además, tener un objetivo temporal me sirve para luchar contra la resistencia y la procrastinación, que son miedos a si seré capaz de hacerlo, a qué pasará si…voy acallando a mi “juez” interior marcándome objetivos medibles y acotados por el reloj. Si vas dejando tu novela para cuando tengas tiempo, créeme, nunca lo vas a tener. Ponte una fecha, escríbela por todas partes, hazte una camiseta, cuéntasela a tu gente o tatúatela… Es la única forma de que te comprometas con tu escritura.
  • Levantarse pronto o acostarse tarde. ¿Eres alondra o búho? ¡¡Cuántas veces habré escuchado esta frase!! Me levanto entre 7:00 – 8:00 de lunes a viernes. Me gustaría hacerlo antes, pero soy búho hasta la médula, y a mis años ya me he dado por vencida. ¿Por qué tengo que madrugar si es lo más parecido a que me arranquen el hígado? Hay gente que es más productiva a las 6 de la mañana y otras personas que están a tope a las 10 de la noche. Yo estudié toda la carrera de noche y sigo viva. Adoro el silencio de la oscuridad y mi cabeza funciona mejor según va avanzando el día. Escribe cuando estés más despierto, si es antes de ir a trabajar por las mañanas o al volver del trabajo por la tarde o cuando la familia duerme, lo deciden tus biorritmos.
  • Elegir un espacio. Somos animales de costumbres. Incluso cuando éramos una tribu nómada, elegíamos una cueva para resguardarnos de la lluvia. Como te decía en el punto anterior, prefiero el silencio así que muchos días trabajo en la biblioteca que hay cerca de mi casa. Me ayuda a concentrarme y me «obliga» a no estar haciendo llamadas o cogiendo el teléfono, que puedo hacer en otros momentos del día. Pero conozco escritores que escriben en cafeterías abarrotadas, en trenes (sin vagón de silencio), en su casa con la televisión puesta o encerrados en un cuarto sin ventanas. Siempre que tengas adquirido el hábito de escribir, lo harás en cualquier parte, aunque yo soy partidaria de tener «una habitación propia».
  • Cerrar las redes sociales y el resto de programas. Qué difícil es esto, sobre todo si trabajas como yo en proyectos online. La idea es la misma que en el primer punto: concentrarse en la tarea sin distracción. Mensajes que entran y necesitas contestar ya o sucede una desgracia en el mundo, gente que te saluda por el chat…Si eres de los que escriben a mano, lo tienes mucho más fácil. De momento el cuaderno y el boli no tienen conexión a internet. Yo estoy pegada todo el día al portátil y es un verdadero reto cerrar todas las demás aplicaciones. Estoy pensando volver al papel…
  • Moverse. Si vas a escribir varias horas/días seguidos, lo mejor para relajarse y cargar las pilas, es moverse, salir a la calle, dar un paseo, ir al gimnasio, nadar, bailar…Cualquier cosa que te active. En este artículo comentaba las lecciones del deporte que sirven para la escritura y hablaba sobre mi rutina de entrenamiento físico. Necesito deportes de sudar y de adrenalina. El yoga me estresa.
  • Utilizar programas de organización. El tiempo se esfuma, se evapora, se pierde, pero también se gana. Y en esto último la tecnología es la diosa. Hay que aprovecharla en nuestro beneficio para que nos facilite la vida. Te cuento mi caso: abro un documento de word y lo guardo tan bien, tan bien, que luego no soy capaz de encontrarlo. Tengo la documentación de la nueva novela que estoy preparando desorganizada y dispersa. Una idea en un documento, un enlace interesante en otro, un trozo de diálogo que se me ocurrió mientras iba en el autobús, carpetas con imágenes de lugares para la ambientación, otras con fotos de vestidos de la época, una web que tenía una cosa que…¡¡¡El caos!!! Hasta que descubrí Scrivener, un programa bien interesante para escritores, que te permite escribir y organizar tus textos, tenerlos en un único lugar y poder compilarlos rápidamente. ¡Una pasada!

Constancia y sin excusas

Resumiendo, la mejor manera de encontrar tiempo para escribir, es tener constancia y no ponerse excusas. Escribe aunque solo sea un párrafo todos los días, y no pasa nada si al día siguiente lo borras. El músculo se entrena dándole caña de forma sistemática. Si escribes en casa, cuántas cosas «chulas» hay que hacer en lugar de escribir, sobre todo si estás atascado, ¿verdad? Poner la lavadora, tender la ropa, una pelusa en el suelo, el vecino que necesita azúcar, la gata que quiere jugar y te araña las piernas, los deberes de los niños, el partido del Mirandés… ¿Cuántas excusas somos capaces de inventarnos? El que quiere algo encuentra el momento y la forma de hacerlo; el que no, encuentra excusas.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle cómo puedes encontrar tiempo para escribir. Si quieres compartir alguno más que hayas probado, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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