Entradas

¿Qué es un informe de lectura profesional?

En este post anterior te comentaba en qué consiste el trabajo de lector profesional. Se trata de una figura muy importante en el ámbito de las editoriales y agencias literarias porque sirve de filtro entre el manuscrito del autor y el editor o agente. Bien, ¿y cómo se materializa su trabajo? En un informe de lectura que presenta a las editoriales, agencias o a los/as autores/as que se lo solicitan directamente. Entonces, ¿qué es un informe de lectura profesional?

¿Qué es un informe de lectura profesional?

También lo encontrarás nombrado como informe editorial. Es un documento que refleja los puntos principales de un manuscrito. Lo solicitan las agencias literarias, editoriales o autores/as particulares con el fin de valorar una obra, conocer si tiene peso específico para ser publicada, saber cuáles son sus puntos fuertes y débiles y obtener una puntuación literaria y comercial. Sirve para dar pistas al agente, editor y autor/a sobre el potencial que tiene el manuscrito, su salida comercial y los lectores que podrían estar interesados en el libro.

¿Qué incluye un informe de lectura profesional?

Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra. Es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal. Es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables. Este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción. Las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo. ¿Quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes. Cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo. La voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria. Normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué es un informe de lectura profesional. Y déjame un comentario si el tema te resuena.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

¿En qué consiste el trabajo de un lector profesional?

Cuando hablo con personas que no pertenecen al mundo editorial y les cuento que soy lectora profesional, me miran con cara de extrañeza y me preguntan, ¿te pagan por leer? Sí, me pagan por leer en cualquier parte del planeta. La figura del lector profesional es muy importante en el ámbito de las editoriales y agencias literarias porque sirve de filtro entre el manuscrito del autor y el editor o agente. Pero, ¿en qué consiste el trabajo de un lector profesional?

¿Quién es el lector profesional?

Es la persona que lee con criterio literario y comercial el borrador de un libro y valora si es apto para ser publicado, en base a una serie de parámetros establecidos en un informe de lectura. Fuera del mundo editorial es una figura muy desconocida.

El proceso sería el siguiente: El autor termina de escribir su manuscrito y lo envía a una editorial o a su agente. Ellos son los que deciden que debe ser leído por un lector externo que valore los puntos débiles y fuertes de la obra. El informe de lectura es el documento que elabora el lector después de haber leído el contenido. Recoge facetas como la sinopsis, las impresiones y la valoración personal del lector, la revisión de la estructura, los personajes, la temática, el estilo y el tono… así como las posibles editoriales en las que podría encajar (en el caso de una agencia literaria), el género, el público objetivo al que podría ir dirigida y una puntuación numérica (del 0 a 10), literaria y comercial.

¿Qué formación tiene un lector profesional?

Normalmente, los lectores trabajan como freelance para editoriales, agencias literarias o, como en mi caso, para autores/as que me contactan a través de mi página. Suelen venir del mundo de las letras (filólogos, periodistas,…) y tienen formación a través de escuelas online, master de edición, doctorados de literatura… Aunque más importante que una titulación oficial, lo que se valora en un lector a la hora de trabajar es su bagaje de lecturas y su experiencia en el mundo editorial. Hay que haber leído mucho, muchísimo, y te tiene que gustar horrores la literatura, para saber si un manuscrito tiene el valor literario y comercial como para ser publicado.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre en qué consiste el trabajo de un lector profesional. Y déjame un comentario si el tema te resuena.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

¿Con qué criterios leen los escritores?

Una de las claves fundamentales para aprender a escribir es leer, leer y leer. Pero, ¿te has parado alguna vez a pensar cómo leen los escritores? ¿Si tienen algunos criterios o pautas para adentrarse en la lectura? En este vídeo-post te comparto una serie de recomendaciones para que puedas leer con un cierto orden y no te pierdas en la ingente cantidad de libros que podrías escoger. Basado en la forma en la que leen los que se dedican profesionalmente a la escritura, porque ¿con qué criterios leen los escritores?

Cada uno tiene su método y su lógica, pero las pautas siguientes te pueden servir como recomendaciones para organizar tus lecturas (porque, seamos sinceros, nunca jamás podremos leer todo lo que se ha publicado y lo que se publica cada año).  Y sobre todo, para aprender de los autores y las autoras que han recorrido antes el camino que tú estás iniciando en la escritura. Para “apropiarte” de aquello que te gusta y que podrías adaptar a tu forma de escribir.

1. Elegir una época histórica

Así puedes aprender el contexto socio-cultural de esa época, de los autores que vivieron en ese momento histórico, por ejemplo, Antigua Grecia, Roma, Siglo de Oro, siglo XIX… Este método te permite también conectar diferentes regiones o países. Mientras en España se escribía El Quijote, ¿qué escribían en Francia o en Inglaterra?

2. Especializarte en un solo autor o autora

El inconveniente que tiene este criterio es que te tiene que gustar muchísimo ese escritor/a porque si no acabarás saturado. Recuerdo que un verano me leí todos los cuentos de Carver y acabé algo cansada, a pesar de mi enamoramiento por este autor. Pero la ventaja es que de esta forma puedes conocer en profundidad su obra, sus temas, sus estructuras, personajes… y convertirte en un verdadero experto.

3. Leer todos los autores de una corriente literaria

Leer todos los autores/as de una determinada etiqueta literaria, adentrarte en el realismo mágico, el gótico sureño, el realismo sucio, la Generación del 27,… te permite también aprender sobre las vidas de esos escritores y los diferentes lugares en los que han vivido, sus conexiones entre ellos y el impacto sobre corrientes posteriores.

4. Hacerte experto en un género literario

Este criterio te permite convertirte también en un experto de ese género, si lo haces de forma sistemática, así como de los autores que se enmarcan en él, de diferentes lugares y épocas. Especializarte en ciencia ficción, terror, relato, novela negra, de detectives…

Ahora dale al play si quieres conocer más en detalle con qué criterios leen los escritores. Si esto te resuena, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

¿Qué habilidades hay que desarrollar para escribir?

Como cualquier actividad que emprendas, escribir requiere de una serie de habilidades que tendrás que desarrollar si quieres seguir en el camino sin desistir. En este post te comparto cuatro que me parecen fundamentales. Probablemente hay muchas más, pero sin estas, estarás algo perdido.

1. Perseverancia

La constancia y la fortaleza te van a hacer falta para mantenerte en el proceso de escritura sin tirar la toalla. Todos los días escribiendo un poco, quizá solo media hora, un párrafo… ser perseverante es la clave. Como decía Doris Lessing:

“El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia”.

2. Resiliencia

Relacionada con la habilidad anterior, está la resiliencia. Esta palabra viene del mundo de la física y la química. Es la capacidad de resistencia que tienen los materiales, por ejemplo, sería la capacidad del acero para volver a su forma original a pesar de los golpes que recibe y los intentos por deformarlo. En psicología se utiliza para designar la capacidad de los seres humanos para adaptarnos a las situaciones adversas, para sobreponernos ante un trauma, crisis, muerte… La escritura no es en sí misma una situación adversa, es una pasión y una necesidad. Pero la resiliencia te servirá para sobreponerte a los “noes” de las editoriales o a la frustración por no conseguir, por ejemplo, llegar a un número mayor de lectores con tus libros.

3. Hábito de lectura

Para ser escritor, es necesario e imprescindible desarrollar el hábito de la lectura. Somos lo que leemos, el cúmulo de lecturas que hemos hecho a lo largo de la vida. No te cierres a la posibilidad de conocer lo que han escrito los autores y las autoras que te preceden para “robarles” (en el buen sentido de la palabra) aquellas fórmulas que te gustan de ellos/as.

4. Curiosidad

Estar siempre atento a todo lo que veas, escuches, sientas… Todo puede ser material narrativo. Apunta lo que te suceda en un “cuaderno de ideas” que puedes ir recopilando para luego darles forma y convertir en ficción. La escritura es un punto de vista sobre lo que nos ocurre, por eso es importante estar despierto en la vida.

Ahora dale al play si quieres conocer más en detalle qué habilidades hay que desarrollar para escribir. Si esto te resuena, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

¿Qué barreras mentales te impiden escribir?

¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que te impide escribir? ¿Por qué no acabas de dar el paso? Sí, tienes esa idea para una novela o un cuento, pero hay algo que te impide avanzar. Las barreras mentales son limitaciones que nos ponemos a nosotros mismos para no hacernos cargo de alguna tarea, en este caso de la escritura. Estos frenos autoimpuestos esconden miedos y constituyen la excusa perfecta para no tomar acción, para aplazar nuestra pasión. ¿Qué barreras mentales te impiden escribir? En este vídeo-post te comparto las cuatro barreras que, por mi experiencia de estos años (y por haberlas vivido), son las más comunes entre los que comienzan a escribir.

1. No tengo edad

“Ya estoy muy mayor para escribir, esto era un sueño que tenía yo de joven, pero ahora…” ¿Dónde está el límite para hacer algo en la vida? Bueno, si quieres ser astronauta o correr una maratón, sin haber hecho deporte antes, igual sí que son importantes los años. Pero para escribir nunca es tarde. Cualquier momento es perfecto para empezar.

2. No tengo tiempo

El tiempo es igual para todos. Tenemos veinticuatro horas al día, tú decides qué hacer con ellas y cómo invertirlas. ¿Tumbarte en el sofá a ver la tele y atocinarte? ¿O sentarte delante del ordenador o del cuaderno y ponerte manos a la obra? El tiempo se hace. Cada día dedícale un momento, media hora, una hora… para escribir un párrafo o dos. Ser constante es la clave.

3. Nunca he escrito antes

Algo habrás escrito, no sé, de niño en el colegio, en el instituto, una redacción sobre la primavera o el Día de la Madre… La escritura es un talento que tiene que coincidir con tu pasión, pero se acaba aprendiendo si tienes esa necesidad. Hay muchísima formación y cursos online con los que puedes aprender las herramientas y tácticas básicas de la escritura.

4. No me voy a hacer famoso

Esta barrera está muy relacionada con los objetivos que persigas en tu escritura. “No voy a vivir de esto, no voy a hacerme rico…” Bien, si quieres tener éxito o hacerte famoso, quizá no deberías escribir. La escritura es una necesidad y una pasión. Pero a priori, no tienes una bola de cristal para predecir el futuro, luego no sabes si triunfarás y si tu escritura llegará a los lectores. Tienes las mismas probabilidades del “sí” que del “no”. Pero hasta que no le pongas acción y comiences a escribir, no sabrás hasta dónde puedes llegar.

Ahora dale al play si quieres conocer más en detalle qué barreras mentales te impiden escribir. Si esto te resuena, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

¿Puedes ser escritor aunque no leas?

A veces escucho la frase, “me encanta escribir, quiero ser escritor, pero no leo mucho”. Esto me deja bastante sorprendida. Imagínate que quieres ser cocinero, pero no te gusta comer ni probar lo que cocinas. O quieres ser pintor, pero no vas a los museos. O quieres hacer danza clásica, pero no has ido nunca a un ballet. O quieres ser cantante, pero no escuchas música ni vas a conciertos. Esto que parece absurdo y que no tiene ningún sentido, ocurre. En este video-post quiero reflexionar sobre si puedes ser escritor aunque no leas.

Si lees, se nota

Y mucho. Cuando me llega un manuscrito para hacer un informe de lectura y las primeras diez páginas me tienen enganchada y emocionada, estoy convencida de que ese escritor ha sido y es lector. Efectivamente, tener una buena capacidad narrativa es fruto de lecturas variadas. Se nota de lejos si un escritor ha sido y es lector. Porque la voz y el estilo de un autor se va conformando en función de los escritores y las escritoras que ha leído en su vida.

La literatura son vasos comunicantes

Además, me parece un planteamiento empobrecido. Porque la literatura son vasos comunicantes, somos herederos de una larga tradición, nos comunicamos con el pasado, el presente y el futuro a través de las palabras. Es probable que todo lo que se haya escrito y lo que se escribirá esté conectado (¡Ehhhhh! que me pongo intensa y filosófica :-). La realidad es que necesitas saber qué se ha escrito antes para “imitar” y ver cómo han resuelto los escritores anteriores lo que tú quieres hacer. Una de las mejores formas de aprender a escribir es leyendo, ejercitar tu escritura a través de los ojos de otros. Si quieres ser escritor, lee, lee, lee, lo que quieras, cualquier género, pero lee.

Ahora dale al play si quieres conocer más en detalle si puedes ser escritor aunque no leas. Si esta reflexión te resuena, por favor déjame un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenido relacionado:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

Guía para corregir los puntos débiles de tu novela [Ebook gratis]

Tienes una novela terminada pero te da pereza corregirla. Lo sé, lo sé, es lo más tedioso y desagradecido del proceso de escritura. Sin embargo, es necesario que revises tu texto, sin llegar a la extenuación ni a la locura, para que quede excelente y puedas empezar a enviar tu obra a editoriales o pensar en autopublicarla. Pero, ¿por dónde empezar? ¿Qué es lo que tengo que chequear? ¿Falla en algún punto o en varios? ¿Los personajes son creíbles? ¿La estructura es interesante? ¿La voz del narrador es coherente? ¿Y si el comienzo no engancha? ¡¡Horrorrrr!! Todo son dudas…

¿Te gustaría saber cuáles son los puntos débiles de tu novela?

¿Qué podrías mejorar para que fuera excelente?

¿Cómo puedes estar segur@ de que tienes un buen texto entre las manos?

Desde 2006 trabajo como lectora profesional para diferentes sellos de Penguin Random House y para la agencia literaria Dos Passos. En la época antes de la crisis leí mucho, muchísimo, más de 300 lecturas de libros maravillosos y otros no tanto. Había presupuesto para dedicar a la labor de “filtro” que en el fondo es lo que hace un buen lector: seleccionar para el editor aquellos libros que merecerían la pena ser publicados teniendo en cuenta el enfoque editorial que se esté buscando.

Lo que hago básicamente es testar el “producto”, analizar si merece la pena o habría que corregirlo antes de ponerlo en circulación, ya sea para enviarlo a una editorial o para autopublicarlo. Hago de espejo para que el autor pueda ver reflejados los puntos débiles de su obra que tendría que retocar. Es, digamos, una lectura más crítica y en profundidad para convertir el borrador en una novela, libro de relatos, ensayo, etc…

Por mi experiencia, las flaquezas de la mayoría de los borradores de ficción que leo están recogidos en los 11 puntos que tienes en la guía descargable. Hay más, pero lo cierto es que estos son fundamentales. Si bien, no flojean todos a la vez, es cierto que si uno falla, hace que el resto pierda fuerza. Lo mejor es que haya un equilibrio entre todos los pilares de la historia. Espero que esta guía te resulte útil y te sirva para poder corregir tu novela y convertirla en un bestseller.

———————————-

Soy Nuria Sierra, experta en desatar el poder ancestral de las palabras. Ayudo a escritores y emprendedores a encontrar las palabras que necesitan para conseguir sus objetivos. He preparado un ebook con las 11 claves para que tú mism@ revises y corrijas tu novela. Gracias a ellas conocerás los puntos débiles de tu texto y te ayudará a darles la vuelta.

eBook: Guía para corregir los puntos débiles de tu novela.

Rellena tu nombre e email a continuación y tendrás acceso inmediato

Además, te agregaré a mi lista exclusiva para que puedas estar al tanto de más contenido de calidad.

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes 😃

5 puntos débiles de los borradores de libros [Segunda Parte]

Hace dos semanas publiqué un artículo sobre los 5 puntos débiles que tenían la mayoría de los borradores de libros de ficción que he leído en mi vida. Al lanzarlo me pareció un post bastante sencillo, y pensé, a quién le va a interesar esto. Pero cuál sería mi sorpresa cuando vi el número de veces que se ha compartido y empecé a leer vuestros comentarios. Así que nunca podemos dar nada por supuesto. En vista de la buena acogida, aquí va la segunda parte, las otras cinco flaquezas de la mayoría de los manuscritos que leo. ¡¡Y son unos cuantos!! Espero que resulte al menos igual de útil y leída que la primera. Porque segundas partes también pueden ser excelentes, aunque ahora no se me ocurre ninguna 😃

  • Comienzo. ¿Cuándo empieza una historia? Hay tantas maneras de comenzar una novela que daría para una tesis. Pero lo más importante (y la única regla, si es que existe alguna) es que la frase inicial agarre al lector por el cuello y le obligue literalmente a traspasar el umbral de la primera página. Pero también asegúrate de que no empiezas demasiado en “alto” la historia y que luego no puedas mantener ese nivel porque así se frustran las expectativas del lector. Se puede comenzar con una larga descripción, la de un paisaje natural o urbano (como hace Chéjov), con una conversación, con una autopresentación del narrador (como en “Moby Dick”), con una reflexión filosófica o con un marco histórico para contextualizar el relato. Uno de mis comienzos clásicos favoritos es el de “Historia de dos ciudades” de Charles Dickens:

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo».

  • Final. Tanto el principio como el final de una novela, tienen que estar íntimamente ligados y ser coherentes con toda la estructura del relato. Pero como en los comienzos, no hay demasiadas reglas y si las hay, están para saltárselas 😉 Si bien, este punto de la estructura no lo voy a tratar en este post porque se haría eterno, sí os contaré que Hemingway fue el primer autor que se cargó de un plumazo el primer acto de la estructura clásica: ya sabéis, planteamiento, nudo y desenlace de toda la vida. Él decidió que ya teníamos suficiente información en nuestro imaginario colectivo como para saltarnos los comienzos. Pero unas décadas antes, A. Chéjov ya había destrozado el tercer acto, es decir, el final de la historia. El autor ruso creía que hay conflictos que no se pueden resolver. Hay cosas que pasan en la literatura pero no en la vida, porque la vida siempre sigue. Más tarde, desde Salinger y sobre todo desde Carver, la estructura se desbarata y ya no hay ni principio ni final. Hay un momento epifánico en el que los personajes entienden algo (se hace luz sobre un conocimiento que estaba oculto) pero no se resuelve nada. La vida continúa y por tanto los finales deben ser abiertos. Yo no me creo los finales que cierran demasiado. Como lectora, no me dejan margen a la imaginación. Uno de mis “The End” favoritos (aunque está bastante cerrado) es el de “El gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald: [SPOILER]

«Había recorrido un largo camino para llegar a este verde césped, y su sueño debió de parecerle tan próximo que no le sería imposible lograrlo. No sabía ya que estaba detrás de él en alguna parte de aquella vasta oscuridad, más allá de la ciudad, donde los oscuros campos se desplegaban bajo las sombras de la noche. Gatsby creía en la luz verde, el orgiástico futuro que, año tras año, aparece ante nosotros…Nos esquiva, pero no importa; mañana correremos más de prisa, abriremos los brazos, y…un buen día…Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado».

[Un inciso: si te interesa el tema de la estructura de las obras de ficción, te recomiendo que escuches esta charla del escritor argentino Federico Falco. A partir del minuto 24 habla sobre comienzos y finales, aunque todo el podcast merece muchísimo la pena.]

  • Tiempo. También muy relacionado con la estructura, está el punto del tiempo interno de la narración. Lo más sencillo es contar una historia en el orden cronológico en el que se sucedieron los acontecimientos. Pero es aburrida hoy en día. Estamos bastante cansados de consumir historias sobre todo en el formato cinematográfico. Los cambios temporales le dan frescura y dinamismo a los textos: los retrocesos temporales o flashback; la visión anticipada de lo que va a ocurrir en el futuro o flashforward; las estructuras fragmentadas que van dando saltos en el pasado y en el futuro y que hay que reconstruir una vez acabada la historia como Pulp Fiction… Una de mis estructuras favoritas, sobre todo para construir relato corto, es in media res, es decir, comenzar en medio de la historia, cuando ya han sucedido muchas cosas, e ir retrocediendo y avanzando hasta superar de nuevo el comienzo y poner el punto y final. Así es como empiezan la mayoría de los capítulos de las series actuales de televisión. No te limites a contar linealmente de un punto A a uno B, juega con los cambios temporales. Tendrás que construir primero la historia de forma lineal y luego ir cortándola para introducir los saltos.
  • Ambientación. Toda historia sucede en un espacio. Las largas descripciones estaban fantásticas en el siglo XIX, antes del cine y de la televisión. Pero ahora tenemos otra forma de leer, más rápida y apresurada, donde la acción prima sobre la descripción. A mi me encanta leer clásicos; eso sí, lo hago en vacaciones cuando tengo más tiempo. El resto del año prefiero textos que fluyan. Eso no significa que no haya descripciones, pero estas tienen que hacerse con cuatro pinceladas, sin demorarse en los detalles. En el siglo XXI donde todo es visual y estamos aburridos de consumir imágenes en internet, tenemos suficiente información en la cabeza sobre ciudades y lugares de todo el planeta. Es difícil que una descripción de ambiente no caiga en el costumbrismo. Lo que sí sigue siendo interesante es el recurso de los fenómenos meteorológicos, tanto para marcar el paso del tiempo en la historia (las estaciones del año) como para mostrar los estados anímicos o como síntoma metafórico de las vidas interiores de los personajes: nevadas, tempestades en el mar, lluvia de ceniza, calor que derrite a los pájaros… Pero de nuevo, sin caer en la descripción demasiado pormenorizada y sobre adjetivada. Estoy pensando en <<Afuera está la primera inmunda>> de Silvina Ocampo, <<Un tiempo implacable de noviembre>> de “Casa desolada” (Dickens) o <<la muerte del sol>> de “La máquina del Tiempo” (H.G. Wells)
  • Tema. Lo he puesto en último lugar pero me parece el punto más esencial de cualquier historia. El tema es el foco principal al que se dirige la novela. Respondería a la pregunta ¿de qué va esta historia?, ¿qué quiere contar este relato? Sirve también para definir el género en el que se enmarca. Es conveniente que haya un único tema principal aunque puede haber temas secundarios. Muchas veces me encuentro con novelas que van dando bandazos entre un tema y otro. ¿Es una novela de investigación en la que se resuelve un misterio? ¿Es una historia sobre una ciudad? ¿Es un relato sobre un hombre en plena crisis sentimental? En ocasiones, la mezcla de varias historias que compiten en importancia hacen que el relato vaya dando tumbos. Unas veces “juega” a una cosa y otras veces a otra, pero no hay un equilibrio. Parece como si el autor estuviera en una partida de póker y al mismo tiempo en una de parchís con las mismas reglas. Habría que tomar una decisión: ¿cuál de todas las historias es la principal? Y seguir el hilo de la trama desde el principio hasta el final, intercalando las tramas secundarias.

Comentaba en el artículo anterior sobre los personajes, la acción y la tensión, la credibilidad, el narrador y el estilo. Son puntos tan importantes como los anteriores. Si bien, no flojean todos a la vez, es cierto que si uno falla, hace que el resto pierda fuerza. Lo mejor es que haya un equilibrio entre todos los pilares de la historia, ya sea una novela o un libro de relatos.

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes 😃

5 puntos débiles de los borradores de libros

correcciones textos literarios

En este post comentaba en qué consistía la lectura editorial y cómo la figura del lector profesional suele estar vinculada a una editorial o a una agencia literaria. Desde 2006 he trabajado para diferentes sellos de Penguin Random House y para la agencia literaria Dos Passos. En la época pre-crisis leí mucho, muchísimo, más de 300 lecturas de libros maravillosos y otros no tanto. Había presupuesto para dedicar a la labor de “filtro” que en el fondo es lo que hace un buen lector: seleccionar para el editor aquellos libros que merecería la pena ser publicados teniendo en cuenta el enfoque editorial que se esté buscando.

Cuando no hay una editorial por medio, el lector hace de filtro directo para el autor. Es una especie de testeo de si el “producto” merece la pena o habría que corregirlo antes de ponerlo en circulación, ya sea para enviarlo a una editorial o para autopublicarlo. Se trata de hacer de espejo donde el autor pueda ver reflejados los puntos débiles de su obra que tendría que retocar. Es, digamos, una lectura más crítica y en profundidad para convertir el borrador en una novela, libro de relatos, ensayo, etc…Por mi experiencia, las flaquezas de la mayoría de los borradores de ficción que leo están en:

  • Los personajes: suelen ser planos y sin profundidad. Estereotipos faltos de vida que caen en lugares comunes. Está claro que Madame Bovary solo hay una pero si la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para empatizar con ella.
  • La acción y la tensión: a veces los comienzos de las novelas son tan buenos que luego es difícil mantener el nivel. Se frustran las expectativas del lector y las acciones se convierten en una sucesión de anécdotas sin pies ni cabeza.
  • La credibilidad de la historia: cuando un escritor cuenta una historia, está creando un pacto con el lector. Y si ese pacto se rompe, toda la ficción se viene abajo. Esto nos lleva a la siguiente problemática de los borradores: la vida de uno mismo no es ficción; en cambio, la ficción sí es una recreación de la vida, un material veraz que tiene que convertirse en universal, en literario.
  • El narrador: ¿quién cuenta y desde dónde lo cuenta? Hay borradores de novela en los que comienza a contar la historia una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor.
  • El estilo: los lectores normalmente buscamos rasgos frescos y diferenciadores, que no te sugieran el tan temido “esto ya lo he leído antes”. El estilo es complicado de definir. Es algo tan personal e intransferible porque tiene mucho que ver con la mirada del autor. Si bien, se puede “copiar” el de otros autores, hacerse con un estilo propio es como conocerse a uno mismo, como saber qué ropa o qué corte de pelo te va mejor. A veces me encuentro estilos pedantes, pastelosos, plagados de metáforas y adjetivos ñoños, demasiado informativos…

Hay más puntos débiles que se pueden mejorar. Pero no quiero extenderme más, así que los dejaremos para otra ocasión.

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes 😃

Los viajes como material de escritura y trucos para aprovecharlos

el-viaje-como-material-literario-cavafis

¿Qué harías si tuvieras todo el dinero y la libertad para disfrutar de tu tiempo? Yo lo tengo claro: viajar, leer y escribir. Aunque lucho contra mi “respeto” a volar desde unas turbulencias titánicas en un viaje a Grecia, me encanta conocer otros países. Sí, a veces voy agarrada al reposabrazos del asiento como si eso me fuera a salvar la vida, pero el placer que me produce patear otras ciudades, probar platos diferentes o ver cómo se vive el día a día en lugares distintos, vence a mi miedo. Viajo con menos frecuencia de lo que me gustaría, aunque parezca lo contrario en mis redes sociales, que magnifican cualquier detalle. Hace poco, un contacto de Facebook me escribió: tú que siempre estás viajando, ¿por qué no abres un blog de viajes? Quién sabe…en alguna otra vida… Pero sí me dio una idea, ¿qué tiene que ver la escritura con los viajes? T-O-D-O

Género y estructura

Está claro que la literatura de viajes es un género bien potente y en esto los americanos son los reyes (Jack Kerouac, Patricia Highsmith, John Steinbeck…) que luego transforman en esas road movies que tenemos todos en mente. El viaje es siempre movimiento y permite que la acción se desarrolle con una fluidez natural. También sirve como recurso estructural para una novela, es decir, de andamiaje para la trama: un personaje tiene que ir de un punto A a uno B, tendrá que pasar por una serie de dificultades y peligros que le conducirán a una “batalla final” en la que resultará ganador o perdedor, pero en cualquier caso, se habrá convertido en otra persona diferente. Este esquema anterior muy reducido, es lo que se conoce como “viaje del héroe”. En esta entrada de la wikipedia está perfectamente explicado este mito único que es la base del 90% de las historias desde las leyendas griegas o bíblicas hasta “La Guerra de las Galaxias”. Es una forma universal y épica de contar un relato que entronca con nuestras experiencias más ancestrales. ¿Quién no se ve reflejado en ese héroe que sufre tantas dificultades hasta conseguir su objetivo?

Después de un buen viaje no regresamos a nuestra casa siendo los mismos. De igual manera, después de leer un buen libro también deberíamos ser diferentes, deberíamos haber cambiado nuestra forma de pensar. “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros”, decía Kafka. El viaje representa, por tanto, un proceso de cambio igual que la literatura, donde hay un conflicto y un momento epifánico, esto es, una revelación, un instante excepcional que cambia las cosas, marcando un antes y un después en el personaje.

Ambientación

La escritura también es tiempo y espacio. Sin ambientación, sin un lugar que podría ser cualquier parte o ningún sitio, los relatos no existen. Hay novelas en las que el lugar en que transcurren es fundamental, es un personaje más. Por ejemplo Barcelona en “La ciudad de los prodigios” de Eduardo Mendoza, París en “Rayuela” de Cortázar, Nueva Orleans en los relatos de Kate Chopin o la América rural sureña de la obra de Flannery O’Connor. En otras ocasiones, el espacio no es una ciudad o una zona reconocible, sino un lugar universal que podría ser cualquier parte. Por ejemplo, en mis relatos de “Nido ajeno” los espacios importan solo como una extensión de los sentimientos de los personajes o como metáfora de un estado de ánimo. Extraigo la esencia que puede tener un pueblo o un paisaje para transformarlo en algo universal, que cualquiera podría reconocer, pero sin decir nunca dónde ha sucedido. La ambientación de mi relato “En su boca”  es la bahía de Cádiz; en “El viento del norte siempre trae lluvia” todo el conflicto sucede en el barrio de Salamanca de Madrid; en “Un ascensor en la colina”, aunque los lectores piensen que es Valparaíso, Chile, realmente el escenario surgió después de un viaje a la decante Oporto. Cualquiera de las ambientaciones son válidas siempre que sean acordes con la historia: mientras la primera requiere de una mayor documentación si no conoces el lugar, la segunda necesita una mirada distinta que convierta lo local en universal. En ambos casos, lo más interesante es poder viajar y/o vivir en el lugar que sirve de telón a tu relato.

Trucos para aprovechar el viaje en tu escritura

  • Lleva siempre un cuaderno encima: no sé a ti pero a mí las “mejores” ideas se me ocurren en los momentos más insospechados. Y ya se sabe que “la peor tinta es mejor que la mejor memoria”. Anota todo aquello que te llama la atención: una conversación que escuchas en un autobús o en la barra de un bar, los nombres de lugares curiosos, los sentimientos que te inspira una cala desierta en Mallorca o una plaza en el centro de Varsovia. También es muy útil la aplicación de “Notas” del móvil que luego puedes copiar y enviarte los textos al ordenador.
  • No subestimes los desplazamientos cotidianos: en ciudades como Madrid, ir y volver del trabajo te puede suponer unas dos horas diarias. Si vas en transporte público, además de leer, puedes aprovechar para poner en orden todas las notas y apuntes que has ido tomando, para describir el carácter de un personaje o para, lo que más me gusta, fijarte en los otros viajeros e inventar sus vidas. ¿A dónde irá la chica de los ojos verdes y las botas militares? ¿En qué trabaja el hombre de las gafas que va leyendo un ensayo político?

    Mapa de Amsterdam

    Dentro del laberinto, Amsterdam

  • Consulta mapas: lo reconozco, soy una friki de los mapas. Uno de mis sitios favoritos es el Archivo General de Indias de Sevilla con sus cartas de navegación que iban dibujando el planeta según se descubrían nuevos territorios. Me encantan los mapas en papel y siempre que visito una nueva ciudad, procuro ir a la Oficina de Turismo para hacerme con uno. Visualmente te permiten trazar el recorrido por las calles donde se moverán tus personajes, marcar las distancias entre puntos de la ciudad o conocer las fronteras naturales como ríos, lagos, montañas… Si hay un mapa que me vuelve loca, ese es el laberíntico de Amsterdam 😄
  • Déjate llevar por las sensaciones: la escritura tiene mucho que ver con la mirada, con la forma en que cada uno tenemos de enfocar un detalle arquitectónico, una playa, un campo nevado, una bandada de golondrinas… Abandonarse a un paisaje es conectar con las emociones de ese lugar y con las tuyas. Escribe lo que te hace sentir y déjalo que duerma como material descriptivo hasta que decidas la manera en que lo vas a utilizar en tu historia. Incluso puedes hacer este ejercicio mientras paseas por la ciudad o el pueblo en el que vives. Aunque hayas pasado mil veces por esa calle, seguro que si lo haces de forma consciente, encontrarás un nuevo punto de vista. Yo a veces paseo como una “guiri” por Madrid, voy como una turista sorprendida por el centro a pesar de que llevo viviendo en la zona 14 años.
  • Escribe durante y corrige después: decía unos párrafos más arriba que el viaje es siempre acción. Psicológicamente ese movimiento nos hace avanzar también en la escritura. Los desplazamientos son el momento idóneo para darle vida a la trama o construir los diálogos. Cuando paramos o volvemos del viaje, es más útil escribir descripciones sin acción o corregir lo escrito. Y como todo en la escritura, este truco no es ciencia cierta y a cada uno nos funciona una forma de actuar en función de nuestra manera de ser.

Como lees, son consejos sencillos que puedes aplicar incluso en tus viajes cotidianos. Espero que te sirvan si estás en pleno proceso de construcción de una novela, libro de relatos, ensayo, etc…y si sientes que necesitas una ayuda extra, aquí tienes toda la información sobre mi servicio de asesoramiento literario.

¿Se te ocurre algún truco más para aprovechar los viajes? Entonces cuéntamelo en un comentario y si te ha gustado el post, no dudes en compartirlo 👇👇👇