¿Qué te está impidiendo terminar tu novela?

¿Te has preguntado alguna vez cuál es el principal obstáculo que te impide poner punto final a tu historia? Yo es algo que reflexiono bastante por mi trabajo como mentora en el que ayudo a escritores a desarrollar sus proyectos creativos. A lo largo de estos años he identificado la razón por la que unos terminan su novela y otros no.

¿Quieres saber cuál es el mayor impedimento que nos frena a la hora de terminar lo que empezamos a escribir con mucha ilusión? Te lo comparto en este vídeo-post y también sus causas mentales subyacentes para que puedas reflexionar y sacar a la luz eso que te está “poniendo palos en las ruedas” a tu escritura.  

¿Por qué perdemos la motivación inicial y abandonamos?

Sé por experiencia propia (y ajena) que en numerosas ocasiones tenemos ideas maravillosas para comenzar una historia, pero con el paso de los días vamos perdiendo las ganas y nos vamos desinflando para escribir. ¿Por qué? Quizá no descubra la fórmula de la Coca-Cola y sea algo que tú ya intuyes. El principal impedimento para no terminar el proyecto de escritura que empezamos somos nosotros mismos. Somos nuestro peor antagonista. Somos expertos en ponernos “palos en las ruedas”.

Nuestro cerebro es muy inteligente y es capaz de engañarnos, de lanzarnos mensajes infundados que nos impiden avanzar. ¿Y qué se esconde debajo de todo esto? Sin entrar demasiado en cuestiones psicológicas que utilizamos en coaching, una de las herramientas con las que trabajo en los procesos de escritura, lo que subyace son creencias limitantes, patrones aprendidos probablemente desde la infancia que para nuestro cerebro son reales. Pero son solo eso, creencias sin fundamento.

La principal creencia limitante relacionada con la escritura

Lo veo en muchos escritores principiantes cuando se encuentran con su primer obstáculo. La señal que les envía su cerebro es “no voy a ser capaz de poner el punto final”. Y si no te crees capaz, no vas a ser capaz. Así de sencillo, es una realidad física que la energía con la que te hablas es la energía que te mueve a hacer las cosas. Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que nos decimos. 

Esta creencia limitante está muy relacionada con los miedos. Hay de dos tipos que suelen estar en conflicto:

El miedo a brillar, el miedo a hacernos visibles, a exponernos ante los demás, el miedo al qué dirán, al ridículo… Es un miedo relacionado con la aprobación externa

El miedo a fracasar, miedo a no cumplir las expectativas, miedo al bloqueo… Es un miedo relacionado con el síndrome del impostor y el perfeccionismo. Este miedo es incluso más inconsciente e infundado que el miedo a brillar, porque el fracaso no existe como tal. El único fracaso es no avanzar y quedarse paralizado. 

Y así estamos, dándole vueltas y vueltas a nuestros miedos de todos los colores. Nuestro cerebro se busca las estrategias para validar estas creencias irracionales que muchas veces son heredadas de nuestra familia o vienen de la infancia. Entonces nos vamos poniendo obstáculos a nosotros mismos, nos autosaboteamos por miedo. 

Racionalizamos nuestras creencias limitantes 

Nuestro cerebro racionaliza el autosabotaje inconsciente convirtiendo los miedos en excusas y procrastinación. Tengo un listado enorme de excusas que yo misma me pongo para procrastinar y que también identifico en los alumnos de las mentorías. Todas las excusas empiezan por “es que”. La más recurrente sin duda: “es que no tengo tiempo”

Te diré que nunca jamás vas a tener tiempo para la escritura si lo haces por afición, a no ser que fabriques ese tiempo en tu día a día, que busques el espacio y arañes minutos a otras actividades para sentarte a escribir. El tiempo es una cuestión de prioridades. Cuando te pongas esa excusa, abre la opción de “tiempo de uso” de tu móvil y mira cuántas horas has pasado navegando por internet sin criterio o consumiendo redes sociales. Te asombrará la cantidad de tiempo que podrías aprovechar para escribir. Pero tu cerebro es capaz de inventar esa excusa que no tiene ninguna base real: tienes tiempo, solo tienes que aprovecharlo para algo útil. 

Y esta es la principal diferencia que existe entre los que terminan de escribir una novela y los que no: a pesar del autosabotaje, de los miedos infundados que su cerebro transforma en excusas, son capaces de resistir, de tomar acción, de avanzar y de no dejarse llevar por sus propios engaños. Y siguen sacando minutos de su día a día para escribir. 

Así que no te creas los mensajes negativos que te lanza tu cerebro y sigue adelante. Y si necesitas ayuda externa para controlar tu autosabotaje y avanzar, te invito a que veas los beneficios que te puede aportar un proceso de mentoría personalizada como Impulsa tu escritura.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué te está impidiendo terminar tu novela. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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