¿Cómo escribir tu página de “Quién soy” con storytelling?

Si te gusta escribir, es interesante que tengas una web, no solo para dar a conocer tus libros o para compartir los artículos de tu blog. También puedes utilizarla para desarrollar tu marca personal, para contar quién eres, qué haces y cómo lo haces. Porque, de verdad, créeme, nada conecta más con tus lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus artículos y libros. En este vídeo-post te comparto ¿cómo escribir tu página de “Quién soy” con storytelling?

No solo te cuento la teoría, también te pongo el ejemplo de mi propia página y te destripo los secretos para escribirla. La puedes leer aquí antes de seguir con el post y de ver el vídeo.

En un artículo anterior te hablaba sobre el arte del Storytelling. En él comentaba que sirve para contar el relato de una marca y también como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, tenemos el ejemplo de cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy”.

Narrar la página “Quién soy”

Para escribir este relato, nos sirve el esquema clásico aristotélico de la estructura en tres actos que también vale para la ficción: planteamiento, nudo y desenlace. Seguro que lo utilizas en tu escritura o lo recuerdas de tus años de escuela. En el planteamiento, debemos presentarnos, hablar sobre nuestros valores y misión. En el desarrollo/nudo es donde sucede lo primordial. Donde conocemos más sobre tu historia, vemos tu conflicto y cómo has superado los obstáculos. Recuerda que en una buena historia siempre, siempre, siempre tiene que haber un conflicto, un cambio. El protagonista (es decir, tú) no puede ser el mismo que al comienzo, tiene que sufrir una transformación. En el desenlace deben unirse de forma lógica todos los puntos de la historia. Es el momento de hablar de tus logros y de tu visión.

Hasta aquí la teoría. Pero, ¿qué te parece si analizamos un caso práctico para aterrizarlo? Como todo queda en casa, no se me ocurre mejor ejemplo que mi propia página de Quien soy. Sería interesante que la leyeras antes para hacerte una idea de lo que viene a continuación porque voy literalmente a destripar 🔪🔪🔪 mi página:

  • Para el planteamiento, en lugar de utilizar un orden cronológico temporal y empezar a contar desde lo más antiguo a lo más reciente, comienzo in media res, es decir, anticipando el conflicto. Así comienza el 90% de las series actuales, con el cadáver en el suelo. Toda la trama trata de reconstruir lo que ha ocurrido hacia delante y hacia atrás. Genera mucha expectación y engancha. Este arranque lo utilizo para presentarme, anunciar mis valores y anticipar a lo que me dedico en la actualidad.
  • En la primera parte del nudo, comienzo a contar mi infancia, cómo era de niña, lo que me gustaba hacer. ¿Por qué cuento esto? Porque para mi historia es relevante, porque fui una niña atrapada en las palabras. Importante: todo lo que cuentes en tu historia tiene que tener un sentido. No vale contar anécdotas o chistes.
  • En la parte final del nudo hablo sobre mi “trabajo alimenticio”, a qué aprendizajes, obstáculos y retos me enfrenté.
  • En el desenlace, escribo sobre el momento “revelación”, el clímax de la historia que desencadena mi evolución. También junto todos los puntos y vuelvo al principio, para rescatar de nuevo los valores, la misión y la visión.

Utilizando estas piezas y componentes del storytelling, estoy segura de que te va a quedar un página de “Quién soy” más que resultona. Ahhh, se me olvidaba contarte que en la web utilizo un truco visual que funciona muy bien: dividir tu historia en párrafos y ponerle un titular a cada parte. Sería algo así como mini-capítulos. Además, lo genial de tener esta página escrita es que también puedes aplicarla (acortando algún párrafo) a la descripción de tu perfil de LinkedIn.

Por último, recuerda que tu página de “Quién soy” no está escrita en piedra, está en continua evolución como tú. Tendrás que ir modificándola a medida que vayas cambiando, para contar nuevos logros, retos o giros en tu vida personal y profesional.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo escribir tu página de ‘Quién soy’ con storytelling. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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El registro de una obra y los derechos de autor

Dime la verdad, ¿te lees toda la letra pequeña de los contratos que firmas? Yo no. Y alguna vez he tenido un buen disgusto por no pararme en los detalles legales. Te confieso que este tema me parece un aburrimiento, pero es importante conocerlo para que no te la cuelen. Por eso en este post-podcast te hablo sobre el registro de una obra y los derechos de autor.

Hace años, cuando trabajaba en un banco, a la mayoría de los clientes les pasaba lo mismo. No siempre tenemos un abogado a mano que nos interprete las cláusulas y el lenguaje jurídico es farragoso y enrevesado. Pero una vez que has firmado, solo te queda el derecho a reclamar y a la pataleta.

Lo mismo sucede en el mundo editorial. Aunque el registro de una obra en el Registro de la Propiedad Intelectual no es un paso obligatorio ni imprescindible para publicar tu libro, es importante que lo tengas en cuenta si vas a enviar tu novela, relatos, ensayo, etc., a algún concurso o a editoriales.

Si tienes un número registral, este siempre será un respaldo legal frente a plagios y otros problemas derivados de la autoría. Te ahorrará muchos disgustos.

En este episodio del podcast he invitado a Cristina López Barrio, escritora finalista del Premio Planeta 2017 y abogada especializada en Propiedad Intelectual, para que nos hable de la importancia del registro legal y de los dos tipos de derechos de autor: los derechos morales y los derechos de explotación.

El registro de una obra

Es un trámite sencillo y asequible que no te llevará mucho tiempo. Tendrás que ir al Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Antes de la pandemia, la presencia física era obligatoria para dar fe de la autoría y firmar como autor/a. Con la COVID-19 es bastante probable que lo puedas tramitar vía online siempre que dispongas de un certificado digital o firma electrónica.

En Internet encontrarás toda la información sobre la oficina de registro más cercana a ti (dirección, teléfono, email), así como el procedimiento para realizar el trámite y los documentos necesarios. Te pedirán una o dos copias del manuscrito encuadernadas (o su versión digital), una fotocopia de tu DNI y el pago de la tasa correspondiente (entre 10-15 euros dependiendo de la ciudad).

Una vez registrada, tu obra pasa por un proceso de valoración para certificar que la autoría te pertenece, que no hay copia de otra obra anterior ni indicios de plagio. Este trámite suele tardar semanas o meses, dependiendo de la carga de trabajo que tenga el Registro.

Después de la valoración, te darán un número registral que puedes poner en tu manuscrito antes de enviarlo a concursos y editoriales. Así siempre podrás certificar tu autoría, dado que la fecha de registro es la que se tiene en cuenta a efectos legales si surge algún problema de plagio o de robo de la obra.

Los derechos de autor

Cristina López Barrio nos cuenta que hay dos tipos según el Derecho Continental y más en concreto en el Derecho Civil Español:

  1. Derechos morales. Son irrenunciables ya que están vinculados a la autoría del escritor. Por tanto, son intransferibles.
  2. Derechos de explotación. Como por ejemplo, el derecho de edición, reproducción, comunicación pública o transformación para adaptar una novela a una serie de televisión o al cine. Estos derechos son susceptibles de ser cedidos a una editorial. Las condiciones de explotación aparecen reflejadas en las cláusulas de los contratos de edición. Por eso es tan importante leer bien todo el contenido jurídico.

Las editoriales tradicionales suelen quedarse durante bastantes años estos derechos de explotación e impiden que los autores tengan poder de acción y de decisión sobre sus obras y los beneficios de estas. En la edición tradicional las editoriales suelen acogerse a los derechos de explotación durante tres, cinco, diez años… Esto no ocurre en la autoedición, dado que los derechos de explotación siempre van a pertenecer a los autores. Es importante que lo tengas en cuenta y lo valores a la hora de plantearte publicar tu obra.

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Recomendaciones para documentar una historia de ficción

Antes de ponernos a escribir nuestra novela o libro de relatos, es importante tener en cuenta un paso previo: la documentación. Esta fase de la escritura trata de la recopilación de una serie de datos e informaciones que permitan contextualizar y ambientar la historia. La contextualización es fundamental porque crea el marco espaciotemporal de una obra. El mundo que estamos creando necesita beber de unas fuentes reales que le confieran verosimilitud y credibilidad. En este vídeo-post te comparto recomendaciones para documentar una historia de ficción y no morir en el intento.

La documentación puede ser tan extensa como quieras. Pero ten en cuenta que si es demasiado exhaustiva, puede “comerse” a la narración, es decir, corres el riesgo de sepultar al lector bajo un montón de cifras, datos y detalles históricos que le aburran y que no permitan avanzar a la acción. Toda documentación que incluyas en tu obra debe estar justificada y formar parte de la vida de los personajes que estás creando.

Aunque estés escribiendo una historia de ciencia ficción, también tendrás que crear unas coordenadas de espacio y tiempo de tu mundo fantástico. Y si tu novela es histórica, muy cercana a la realidad, la documentación tendrá que ser más detallada y exhaustiva para no meter la pata. Eso ocurrió con mi novela breve “La mujer que vendía el tiempo” en la que toda la acción transcurre en 1940 en Londres durante la batalla de Inglaterra. Si bien no sucede en el frente de guerra, tuve que documentarme sobre los tipos de aviones, las armas, los globos antiaéreos, la vida en la ciudad, etc… También detalles para no cometer anacronismos como si existían los bolígrafos o no en aquella época.

El proceso de documentación puede ser anterior a la escritura o puedes ir haciéndolo de forma paralela según vas escribiendo para no esperar a tener toda la información y quedarte paralizado. Ve avanzando y cuando te surjan dudas de contexto, puedes ir solucionándolas por el camino. Aunque lo ideal es tener todo el material antes de arrancar a escribir.

Aquí van cinco recomendaciones para documentarte:

  1. Tener claro el tema que vas a tratar. Es importante hacer una lista de detalles de la época en los que te vas a centrar: comida, vestimenta, edificios, hechos históricos, peinados, costumbres… Anota todos aquellos frentes que quieres abrir en tu historia.
  2. Estudio de campo del contexto histórico. Si se trata de un periodo alejado del momento actual, la labor de documentación será más ardua porque ese tipo de datos se pierden en el tiempo y es más difícil encontrar información veraz. Aquí Google será tu gran aliado para encontrar mapas de ciudades, imágenes, cuadros… Te recomiendo que utilices algún tipo de programa de organización de obras, como Scrivener, para guardar todos los enlaces, fotos y documentos que encuentres. Cuando tienes poco material, es manejable. Pero si va tomando volumen, llegará un momento en el que pierdas las referencias.
  3. Asegúrate de que las fuentes sean fiables. Esta frase nos la decían mucho los profesores en la carrera de Periodismo. Ahora con Internet es más fácil encontrar documentación que cuando yo era estudiante y tenía que patearme hemerotecas, bibliotecas y registros oficiales para hacer un reportaje. Pero también es más peligroso. No te fíes de la Wikipedia porque cualquiera puede crear una entrada. Están bien los artículos para hacerte una primera idea, pero acude a las páginas de sitios oficiales y verificados, tipo Ministerios, NASA, observatorios oficiales, archivos de periódicos…
  4. Realiza entrevistas a expertos. Queda con aquellas personas que conozcan a la perfección el tema de tu historia, hazles preguntas, pídeles bibliografía y agradece su colaboración en tu libro.
  5. Pégate un viaje al sitio donde vas a ambientar tu obra. Lo mejor para crear un buen escenario es visitar y conocer de primera mano el lugar donde va a suceder la acción. Si puedes permitírtelo, la inmersión en el contexto de tu ficción le dará una verosimilitud y credibilidad extra.

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¿Qué hago cuando termine mi libro?

Cuando un autor está llegando al punto final de su novela, libro de relatos, poemario, ensayo, etc… hay una pregunta que le obsesiona: ¿qué hago cuando termine mi libro?

Bien, siempre puedes dejarlo metido en un cajón o en una carpeta de tu ordenador pero estoy segura de que quieres que tu historia llegue a los lectores. ¿Qué pasos tienes que dar una vez que pones la palabra FIN? En este episodio de mi canal de podcast “Pasión por la escritura creativa”, te comparto qué tienes que hacer para avanzar en el camino de la publicación de tu manuscrito. Paso a paso, para que no te pierdas en el viaje editorial que tiene cierta complejidad.

  1. Contacta con un lector profesional para que elabore un informe de lectura. Te dará una visión externa de tu obra, la valorará, pondrá de relevancia los puntos fuertes y débiles y te dará pistas sobre cuáles son las editoriales más afines en las que podría encajar. Es importante que busques a un profesional de la lectura para que te comparta su opinión objetiva, igual que si tienes un problema legal vas a un abogado o si te duele una muela, vas a un dentista. Aunque todos sepamos leer, eso no significa que cualquiera pueda hacer un informe de valoración. Hay que tener conocimientos muy detallados del mercado editorial.
  2. Revisa tu manuscrito. Sigue los consejos del lector profesional y corrige todos aquellos puntos débiles que pueda tener tu obra.
  3. Busca un corrector ortotipográfico y de estilo. No hay nada peor que un manuscrito lleno de faltas de ortografía. Cuando tengas la versión final de tu libro, envíaselo a un corrector para que pula los últimos detalles como erratas, signos de puntuación, estilo… Sobre todo si vas a autopublicar tu historia, dado que no habrá un filtro del editor. Así que asegúrate de que esté revisado para dar la mejor impresión a tus lectores.
  4. Registra tu obra en el Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Este no es un punto imprescindible pero valóralo, sobre todo si vas a enviar tu manuscrito a concursos o a varias editoriales para tener las espaldas cubiertas en caso de plagio. Una vez lleves una copia de la obra y pagues las tasas, el proceso se demora unos meses hasta que finalmente se aprueba y te dan un número de registro.
  5. Decide si vas a ir por el camino de la autopublicación o de la editorial tradicional. El informe de lectura del lector profesional ya te habrá dado pistas sobre por dónde puedes moverte. Si merece más la pena que inviertas tu mismo en la publicación de tu libro o podría encajar en el mercado editorial. Si es este este segundo caso, no te vuelvas loco y mandes tu novela sin criterio como si no hubiera un mañana. Busca aquellas editoriales que se acercan más al estilo de tu obra, que han publicado libros similares. Y por supuesto, no envíes una novela a una editorial que solo publica relato, o envíes un poemario a una editorial de ensayo. Por eso es tan importante conocer el mercado en el que te mueves.
  6. Valora la posibilidad de un agente literario. Si tu libro tiene posibilidades en el mercado y hay editoriales que apostarían por publicarlo, también puedes buscar un agente en lugar de dedicarte tú a enviar tu libro. Ten en cuenta que el agente es un representante que cobra un porcentaje por los servicios que presta al autor.

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Puntos débiles de una novela recién terminada

correcciones textos literarios

Cuando hemos sido novatos en la escritura todos, absolutamente todos, hemos cometido un montón de errores. Es lo que tiene ser principiante en alguna actividad, tienes que meter mucho la pata para aprender de la experiencia y cada vez perfeccionar más la técnica. Eso pasa cuando escribimos nuestra primera novela y no la hemos corregido lo suficiente. Por eso en este vídeo-post te comparto cinco puntos débiles de una novela recién terminada.

Ejerzo como lectora profesional en editoriales y agencias desde el año 2006 y en todo este tiempo he detectado una serie de flaquezas que cometen todos los autores noveles. Te las comparto para que puedes detectarlas en tu manuscrito y solucionarlas antes de enviar tu obra a una editorial o agencia literaria.

En este post comentaba en qué consistía la lectura editorial y cómo la figura del lector profesional suele estar vinculada a una editorial o a una agencia literaria. He trabajado para diferentes sellos de Penguin Random House y para la agencia literaria Dos Passos. Ahora tengo mi propia agencia literaria con dos socios, Tres pies al gato.

En la época pre-crisis, es decir, antes de 2008-2009, leí mucho, muchísimo, más de 300 lecturas de libros maravillosos y otros no tanto. Había presupuesto para dedicar a la labor de “filtro” que en el fondo es lo que hace un buen lector: seleccionar para el editor aquellos libros que merecería la pena ser publicados teniendo en cuenta el enfoque editorial que se esté buscando.

Cuando no hay una editorial por medio, el lector hace de filtro directo para el autor. Es una especie de testeo de si el “producto” merece la pena o habría que corregirlo antes de ponerlo en circulación, ya sea para enviarlo a una editorial o para autopublicarlo. Se trata de hacer de espejo donde el autor pueda ver reflejados los puntos débiles de su obra que tendría que retocar. Es, digamos, una lectura más crítica y en profundidad para convertir el borrador en una novela, libro de relatos, ensayo, etc…

Por mi experiencia, las flaquezas de la mayoría de los manuscritos de novela que leo están en:

  • Los personajes. Suelen ser planos y sin profundidad. Estereotipos faltos de vida que caen en lugares comunes. Está claro que Madame Bovary solo hay una pero si la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para empatizar con ella.
  • La acción y la tensión. A veces los comienzos de las novelas son tan buenos que luego es difícil mantener el nivel. Se frustran las expectativas del lector y las acciones se convierten en una sucesión de anécdotas sin pies ni cabeza.
  • La credibilidad de la historia. Cuando un escritor cuenta una historia, está creando un pacto con el lector. Y si ese pacto se rompe, toda la ficción se viene abajo. Esto nos lleva a la siguiente problemática de los borradores: la vida de uno mismo no es ficción; en cambio, la ficción sí es una recreación de la vida, un material veraz que tiene que convertirse en universal, en literario.
  • El narrador. ¿Quién cuenta y desde dónde lo cuenta? Hay borradores de novela en los que comienza a contar la historia una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor.
  • El estilo. Los lectores profesionales normalmente buscamos rasgos frescos y diferenciadores, que no te sugieran el tan temido “esto ya lo he leído antes”. El estilo es complicado de definir. Es algo tan personal e intransferible porque tiene mucho que ver con la mirada del autor. Si bien, se puede “copiar” el de otros autores, hacerse con un estilo propio es como conocerse a uno mismo, como saber qué ropa o qué corte de pelo te va mejor. A veces me encuentro estilos pedantes, pastelosos, plagados de metáforas y adjetivos ñoños, demasiado informativos…

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Beneficios de la escritura creativa para la salud

Con el inicio de la pandemia a partir de marzo de 2020, hemos sido más conscientes que nunca de lo fundamental que es tener salud. Porque es verdad que hasta que no tenemos alguna molestia física o nos ponemos enfermos, no nos damos cuenta de lo importante que es estar bien. Centrarnos en el bienestar propio debería ser una prioridad en nuestro día a día. Por eso, en este vídeo-post quiero compartirte siete beneficios de la escritura creativa para tu salud. Para que compruebes que practicar la escritura es un hábito más que saludable.

1. Incrementa la relajación

La escritura te permite entrar en flow, ese estado en el que todo fluye, estás relajado y el tiempo pasa sin darte cuenta. Si te gusta escribir seguro que alguna vez has vivido esta sensación de dejarte llevar, muy similar a los momentos de meditación o de mindfulness. Los niveles de estrés y ansiedad se rebajan.

2. Crea un hábito

La escritura te permite crear una rutina en tu vida. Dedicarle a tu pasión media hora al día o más tiempo el fin de semana, crea una estructura fija que genera equilibrio y te aleja de las preocupaciones diarias.

3. Sirve de terapia

Escribir por pasión es sanador. Poner en palabras lo que sientes, piensas, lo que te pasa cada día, sirve para superar baches y malas rachas. Permite liberar cargas emocionales y poner orden en el caos cotidiano. Si algo no entiendes demasiado, intenta escribirlo y verás cómo le encuentras un sentido.

4. Mejora la memoria

Incrementa tu capacidad de retentiva al crear asociaciones y conceptos nuevos. Tu cerebro va construyendo ese mundo imaginario y reteniendo los datos que está desarrollando. Antes de tomar “rabos de pasas para la memoria” como dice el refrán, escribe todo lo que se te pase por la mente.

5. Ayuda a comunicarse mejor

Cuando escribes estás ordenando información y organizando conceptos diversos con cierto criterio. Por ejemplo, crear una escaleta de una novela o trazar la coherencia interna de un libro de relatos es una forma de comunicar tu proyecto de una manera más eficaz.

6. Apoya el aprendizaje

Somos homo narrator, el cerebro de nuestra especia está preparado para aprender a través de estructuras narrativas. Por eso es tan importante contarles historias a los niños, para abrir su mente a nuevas asociaciones de conceptos y también para desarrollar su curiosidad y empatía.

7. Aumenta tu creatividad

Este artículo de LinkedIn comenta cuál será la habilidad más valorada en la pospandemia. Adivina… Sí, la creatividad va a ser una de las aptitudes más importantes para los trabajos futuros. No es más que la resolución de problemas de una forma diferente. La escritura, al crear mundos y situaciones, te permite enfrentarte a un conflicto en la ficción. Si luego se te presenta en la vida real, ya tendrás la solución al problema. Es como tener por adelantado la experiencia de algo que todavía no te ha ocurrido.

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¿Cómo promocionar tu libro autoeditado?

Desde hace unos años, la autoedición se ha abierto paso con fuerza en el mundo editorial. Y cada vez son más los autores que optan por esta vía para dar a conocer su obra. Pero muchos creen que con escribir y publicar ya está todo hecho. Que será la editorial la que se encargue de la publicidad, la difusión y las ventas. Nada más lejos de la realidad. El panorama editorial ha cambiado mucho en los últimos quince años con la expansión de las Redes Sociales y plataformas de autoedición tipo Amazon. Los autores y autoras me contactan para comentarme que su libro no se vende y sobre todo me sueltan la gran pregunta: ¿cómo promocionar tu libro autoeditado?

Así está el panorama editorial

Antes me gustaría hacer un resumen de cómo está el entorno editorial para que te hagas una idea del mundo en el que te mueves. ¿Te acuerdas de aquellos armarios de fichas bibliográficas de las bibliotecas? Si has nacido en el último cuarto del siglo XX o antes, no hace falta que te explique cómo eran. Si eres un millennial, seguro que estás buscando una imagen de este objeto en google (o deberías, porque son una monada). Esos armarios eran como el Oráculo de Delfos, la Casa de las Vestales o el Templo de Salomón, un compendio de sabiduría al que acudir buscando iluminación y sabiduría. Se buscaba en ellos con fe, ¿tendrán el libro aquí o me tendré que ir a la biblioteca de Algete?; ¿se habrá perdido la ficha?; ¿qué ha pasado con las referencias de la AR a la AS?

Hoy todas esas fichas están en el armario de internet. San Google se encarga de traerte a tu casa todos los resultados de tu búsqueda. Todo está ahí y para lo bueno o lo malo no se perderá jamás (veremos cómo avanza la ley de derecho al olvido…).

Ya hace más de 20 años que aquellos armarios me parecían un mundo. Pensaba ¿cómo puede haber tantísimos libros en el planeta y bastante gente para catalogarlos todos? Ahora, la cantidad de referencias se me hace tan abrumadora como la infinitud del universo. Y los que no están publicados todavía: Como lectora profesional, llevo 20 manuscritos leídos desde enero hasta hoy (junio de 2021). Me da la sensación de que todo el planeta está sentado frente al ordenador pariendo y pariendo novelas, libros de relatos, biografías, ensayos…

Hace poco me escribió un autor de literatura infantil para contarme que hacía muchísimos esfuerzos pero que no se vendía, que la editorial no le estaba apoyando, que su libro era muy interesante pero que no alcanzaba la difusión suficiente para llegar a las editoriales ni a los lectores. Y la semana pasada, un poeta ecuatoriano, me escribió para contarme prácticamente lo mismo. A todos les hablo de los siguientes escollos (u oportunidades, según se mire) que he identificado en el panorama editorial actual.

La forma de hacer las cosas ha cambiado…

…y tú no te has dado ni cuenta. Soy así de sincera, lo digo sin tapujos. Tú te desplazas en un tren a vapor y ahora un dron te trae el pan a casa. Debido a la transformación digital y al desarrollo de las Redes Sociales, el mundo editorial ha cambiado radicalmente en los últimos años. La entrada en el mercado de editoriales de autopublicación y de plataformas tipo Amazon y similares, ha provocado que la audiencia esté muy atomizada y que las grandes editoriales “de toda la vida” hayan modificado sus criterios de publicación. Cada vez se complica más promocionar tu libro autoeditado.

“Busco un agente o una editorial tradicional, como las de antes”…

…me comentan algunos autores. Y les digo, vale, sube a mi máquina del tiempo y viajemos al pasado. Quedémonos sentados en el sofá de tu casa a ver si entra por la puerta un editor que quiera publicar tus cuentos como le pasó a Grace Paley en los años ’50…

Al mercado saturado y al aumento del número de impactos informativos que recibe la audiencia cada día, se une la falta de apoyo al escritor por parte de las editoriales que no pueden asumir una oferta cada vez más amplia. Los agentes editoriales también estamos en la misma situación, buscando voces nuevas que se diferencien, que no sea “más de lo mismo”. Pero hay tal acumulación de representados que es difícil de gestionar tanta oferta cuando se publican 90.073 libros al año, es decir, 1.732 por semana y ¡246 al día! (cifras de la Federación de Gremios de Editores de España en 2019). Todavía no hay cifras de 2020, pero sospecho que el confinamiento debido a la pandemia ha provocado un crecimiento exponencial de las obras autoeditadas.

Diferénciate con tu marca personal

Por eso, se hace cada vez más necesaria la participación activa de los autores en la promoción de sus libros: La utilización de estrategias de marketing, publicidad y visibilidad en Redes Sociales con el fin de dar a conocer la obra propia e incrementar las ventas. Incluso los autores que publican con grandes editoriales comerciales y que manejan muy buenas cifras de venta, tienen internamente tanta competencia entre sus propios compañeros de editorial, que no da tiempo a hacer campañas extensas. Ellas y ellos mismos tienen que mover y gestionar sus Redes Sociales (o contratar a un Community Manager) y hacer las promociones de sus libros en Facebook y Twitter Ads.

Si quieres acercarte a las editoriales y que un agente te represente, primero tendrás que mostrar tus diferencias, ser visible, hacerte querer, comunicarte con tu audiencia, fidelizarla y más tarde, presentar unas cifras de ventas. Es un camino largo y perseverante, lo sé, y no existen atajos, ni fórmulas mágicas. Se impone más que nunca que investigues sobre tu marca personal, la manera en que los demás te están percibiendo, la huella que dejas en tus lectores, lo que los otros dicen de ti en las reseñas, blogs, páginas especializadas…

Técnicas y herramientas para promocionar tu libro autoeditado

Llegados a este punto, te voy a compartir seis herramientas que te pueden ser muy útiles para dar a conocer y difundir tu libro.

1. El clásico boca oreja. Corre la voz entre nuestros conocidos. Invita a tus amigos a que lean tu obra y compartan su experiencia. Es fundamental, sobre todo en los primeros pasos de la promoción, que te apoyes en familiares y amigos que te ayuden a impulsar tu proyecto.

2. Redes sociales. Creo que no te descubro nada nuevo si te digo que las Redes Sociales son nuestro mejor aliado para darnos a conocer. Salvo que quieras invertir en publicidad de pago, son gratuitas y puedes subir todo el contenido que quieras. Lo mejor es que te crees una página profesional de Facebook, una cuenta de Instagram o de Twitter para promocionar tu libro. Tendrás que tener en cuenta que el perfil de cada red social es distinto y también el público que la frecuenta. Así que deberás adaptar el contenido en función de la plataforma. Pero eso sí, la clave del éxito para promocionar tu libro autoeditado es que seas constante y perseverante con tus publicaciones e interactúes con tus seguidores.

“Es que les envío mi libro por messenger y me marcan como spam”

En este punto de las Redes Sociales me gustaría hacer un gran paréntesis para comentarte una mala praxis que llevo detectando desde hace un tiempo. Para que evites caer en ella en la medida de lo posible. No envíes tu libro a cualquiera nada más pedirle amistad en Facebook, por ejemplo. Te bloquearán y marcarán como spam. Déjame que te cuente una historia personal que ilustra esta práctica tan fea.

Hace casi 20 años, yo trabajaba en una sucursal bancaria. Y como era la más joven, la pringada y la última en llegar, me mandaban a hacer puerta fría, a recorrer las calles en busca de locales que quisieran cambiar de TPV o necesitaran una línea de financiación. Pasé tardes enteras – otoñales e invernales – entrando en tiendas a contar mi rollo. ¿Y sabéis el resultado? Menos cero. ¿Por qué? Porque nadie me conocía, ¿cómo iban a confiarme su dinero? ¿Cómo va a comprar tu libro cualquier persona, si lo primero que haces al pedirle amistad en Facebook es enviarle publicidad? Ehhhh, ¿tú quién eres y por qué entras en mi casa sin permiso? ¿No te recuerda a los antiguos vendedores de enciclopedias?

El punto de despegue en mi carrera de looser vendedora se produjo en una tienda de antigüedades. Me encantaba aquel sitio. Entraba para curiosear, para toquetear las preciosidades restauradas, sin venderle nada a la dueña, una chica que tendría unos 35 en aquella época. Comencé a ir todas las tardes, a interesarme por su trabajo, por su vida…No recuerdo cuántas semanas tardó en cambiar el TPV por el de la entidad en la que yo trabajaba y en abrir un Plan de Pensiones, pero supongo que fue el mismo tiempo que en sincerarse y hasta contarme que tenía los pechos operados… Primera regla de oro en el mundo digital: No puedes vender nada antes de que te conozcan, de que confíen en ti.

3. Marketing Digital. Además de la Redes Sociales, es importante que construyas tu ecosistema digital creando una página web dedicada a tu libro, donde haya también información sobre ti, la trama de la obra, el “making of“, la llamada de acción a la venta, reseñas, entrevistas… Y puedes contar con un blog que permita a los visitantes leer lo que escribes antes de comprar tu obra y aumentar el tráfico a tu web.

Trazando un plan digital

En todo esto del marketing digital hay una Gran Verdad: Si no estás dispuesto a invertir tiempo o dinero para promocionar tu libro autoeditado – o más bien las dos cosas – en conocerte a ti y a tu audiencia, en tener conversaciones con tu público, en mantenerte al día en las Redes Sociales, lo vas a tener tremendamente complicado. Porque esto va de tener un plan estratégico y de llevar a cabo todas las acciones tácticas que estén en tu mano para alcanzar tus objetivos de visibilidad y venta. Si no tienes tiempo para formarte porque no conoces bien el lenguaje online, o lo tuyo es escribir y punto, te recomiendo que busques a un profesional que lo haga, si de verdad estás comprometido con la difusión de tu obra.

Ya te he comentado que ser constante es una de las reglas de oro. No vale publicar hoy diez entradas y dejar tu mundo virtual abandonado un mes. Hay que estar siempre, sin agobios y sin estar todo el día pegado al móvil o al ordenador. Se trata de organizar tus comunicaciones, por ejemplo una vez a la semana, y utilizar herramientas de programación. Ahorrarás muchísimo tiempo y no tendrás que preocuparte de ¿qué publico hoy?… hoy no he publicado nada… ¿y mañana? De verdad, déjate de sufrimientos inútiles que no sirven para nada. Vale más que dediques dos horas a la semana a programarlo todo y te olvides.

4. Marketing Convencional. Al mismo tiempo que vas dejando tu huella en internet para promocionar tu libro autoeditado, también debes tener en cuenta los medios tradicionales. La radio, la televisión y la prensa siguen manteniendo un público bastante significativo y es recomendable tener visibilidad en ellos.

5. Echar mano de blogueros. Cuantas más reseñas tengas de tu libro, mayor posicionamiento SEO tendrá tu contenido, es decir, San Google colocará tu libro en los primeros resultados de búsqueda. Y no pienses que solo los blogueros literarios con mayor número de seguidores van a ser capaces de hacer una mejor promoción. A mayor número de seguidores, mayor alcance, eso está claro. Pero también es importante que tu libro reciba cariño y un buen trato. Quizá blogueros con menor relevancia te pueden aportar este plus.

6. Ferias de libros y presentaciones. Este es otro clasicazo que no podemos perder de vista. El mundo digital a día de hoy es imprescindible. Pero hay que combinarlo con acudir a ferias y realizar presentaciones como herramienta para conocer en real a tu público, hablar directamente con tus lectores, conocer su opinión de la obra y conseguir que compartan la experiencia también en sus Redes. Lo ideal es que mundo físico y digital vayan de la mano.

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre cómo promocionar tu libro autoeditado. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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La técnica del robo en la escritura

Seguro que alguna vez te has quedado sin ideas para escribir. O te has atascado en un argumento porque piensas que cuanto más lees, más tienes la sensación de que todo está ya escrito. Esta afirmación es bastante más común de lo que crees y además te confieso que es una realidad. Leyendo el libro de guión, “La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine”, me he dado cuenta de que llevamos desde la tragedia griega escribiendo lo mismo. Shakespeare reinventó los temas y a partir de ahí…toda historia sigue unos patrones universalmente reconocibles. ¿Entonces? ¿Qué hacemos si no hay nada nuevo bajo el sol? En este post + podcast te comparto la técnica del robo en la escritura.

En un grupo de escritores de Facebook en el que participo, una escritora que está corrigiendo su primer libro para autopublicarlo (una distopía de ciencia-ficción) comentaba que estaba a punto de llorar porque cuantas más novelas leía de su género, más descubría que muchas ideas que aparecían en su novela ya estaban de manera similar en libros con mucho éxito que no había leído antes. Mi recomendación fue… dejar de leer forever 🙂 No, en serio, nunca dejes de leer. Lo que le comentamos muchas personas en el grupo es que las ideas, los argumentos, las tramas, los personajes, las motivaciones son universales, pero que lo que difiere es la VISIÓN, desde dónde se cuenta y cómo se cuenta. Y eso es único e intransferible.

Dos personas podemos estar viendo una misma escena y contarla desde puntos de vista totalmente distintos. Uno se puede fijar en la luz, en los detalles y el otro en las relaciones entre los personajes, en el sonido de fondo… La literatura es una VISIÓN sobre la vida, no me cansaré de repetirlo.

Llegados a este punto entonces, lo mejor es relajarse y robar. Así de claro, robar. En el buen sentido de la palabra, ya me entiendes. Porque ¿es robar algo que ya ha sido robado? Se trata de reinventar las visiones sobre las mismas historias. ¿Y qué podemos “tomar prestado”, amigos de lo ajeno? Salvo plagiar la novela palabra por palabra, T-O-D-O lo demás:

  • Estructura. Los grandes clásicos nunca fallan. Lee a Charles Dickens (cualquiera de sus novelas) y haz un mapa del argumento. Dónde están los puntos de giro, cómo avanza y retrocede en el tiempo, dónde pone la acción y dónde la descripción… Copia los puntos del mapa y rellénalos con tu historia.
  • Comienzo. Si no sabes cómo arrancar, fíjate en un principio que te guste y cambia las palabras, donde dice “abuelo” pon “tío”, donde pone “casa de la playa”, pon “piso en el extrarradio”… Es decir, utiliza el andamio y luego rellena con tu argumento.
  • Estilo. Esto es bastante fácil de robar, dado que si te gusta un género o estás escribiendo algo similar, es probable que leas mucho de él y se te acabará “pegando” el ritmo de las frases, la musicalidad, el campo semántico…
  • Motivaciones de los personajes. Para esto Shakespeare es el rey. De hecho, la mayoría de las series actuales, son copias de los actantes del siglo XVI. Pues sí que hemos avanzado…Obviamente la sociedad ha cambiado pero nos siguen moviendo las mismas cosas: el poder, el dinero, los celos, la venganza, la traición, la mentira, el miedo, el amor…

El escritor Ronaldo Menéndez en su libro de relatos “Covers. En soledad y compañía”  utiliza esta técnica del “robo” magistralmente. Es un ejercicio de intertextualidad, de vasos comunicantes con otros escritores. Todos los cuentos son versiones y homenajes a diversos autores. Se apropia de elementos de otros cuentos o de películas, un mismo personaje, técnica narrativa, estructura…Te invito a que lo leas porque es un libro donde se aprende un montón, no solo a escribir relato corto, sino sobre otras obras literarias y cinematográficas. Porque ya lo decía el actor W.C. Fields, “Algo digno de tenerse es algo digno de robar”.

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¿Qué elementos debes incluir en tu storytelling?

Storytelling. Seguro que esta palabreja anglosajona te suena. Pero, ¿qué es? En este vídeo-post anterior te compartía la definición del arte de contar historias. Y te comentaba que tiene principalmente dos derivadas: contar el relato de una marca (brand story) o como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, podemos utilizar este arte para construir nuestra marca personal y adaptarla a la narración de nuestra página “Quién soy” en la web o las Redes Sociales. Pero antes de meternos en harina, es conveniente saber qué elementos debes incluir en tu storytelling.

Como escritores, es interesante que en la actualidad tengamos una web, no solo para dar a conocer nuestros libros o para compartir los artículos de nuestro blog. También podemos utilizarla para contar quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos.

Porque, de verdad créeme, nada conecta más con nuestros lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus posts y libros. Y para eso, el arte del storytelling es el arte de la seducción con palabras. En este vídeo-post te comparto los seis elementos fundamentales que debe incluir un relato narrado con esta técnica para que puedas aplicarlos a la escritura de tu historia personal.

Antes de empezar a escribir

Nuestro relato personal siempre está conectado a la identidad y a la reputación, es decir, a lo que comunicamos sobre nosotros y a lo que los demás dicen de nosotros. Por eso, antes de ponerte manos a la obra con tu storytelling, es interesante hacer una reflexión sobre la esencia profunda de lo que somos, preguntarse acerca de los siguientes puntos:

  • Valores. Cuáles son mis creencias, los pilares de mi vida que constituyen mi valor diferenciador con respecto a los otros.
  • Misión. Por qué hago lo que hago, cuáles son mis motivaciones, por qué me levanto cada mañana. 
  • Visión. Dónde quiero estar dentro de por ejemplo tres años, hasta dónde quiero llegar con mi escritura.  

Una vez que tengas los tres aspectos anteriores bien claros, es hora de ponerse a contar tu historia personal.

Elementos que debes incluir en tu storytelling

Entonces, ¿qué no puede faltar en una buena historia?

  1. Un comienzo impactante. ¿Por qué no empezar con una pregunta para la que nadie tiene respuesta? Esas grandes preguntas existenciales que seguro que te has hecho alguna vez.
  2. Conflicto. En toda historia hay siempre una transformación, un momento de cambio, ¿dónde estabas y dónde estás y qué ha ocurrido para que haya esa evolución?
  3. Tema. La idea principal que sirve de foco a toda la historia. En el caso de la página de “Quién soy”, el tema principal es mostrar quién eres, contar lo más emocionalmente posible tu historia de evolución y tu relación con la escritura.
  4. Experiencias personales. Se trata de utilizar aquellas historias que te representan, que son la esencia de lo que eres. Deja la ficción para tus novelas, aquí se trata de ser lo más cercano a ti mismo que puedas.
  5. Sentido. Tu historia debería tener el objetivo de persuadir, seducir con tus palabras y conectar empáticamente con tu audiencia.
  6. Autenticidad. Las historias honestas y reales son las más interesantes. Además, a día de hoy, con la transparencia que nos da internet y las redes sociales, es difícil mantener un “personaje ficticio” durante mucho tiempo. ¡Y es tan cansado inventarse una vida!

Con estos componentes fundamentales ya puedes empezar a construir tu relato, tanto para la página “Quién soy” de tu web como para aplicarlo a tu estrategia de Redes Sociales.

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Storytelling, ¿qué es y para qué sirve?

Storytelling. Me A-P-A-S-I-O-N-A. He dado varias charlas sobre el arte de contar historias en empresas, universidades y startups. Podría estar hablando horas y horas sobre este tema… Pero, tranqui, voy a intentar resumir en este post, qué es y para qué sirve este palabrejo del mundo anglosajón.

La definición clásica y ampliada dice así: Storytelling es el arte de contar una historia usando un lenguaje sensorial presentado de tal forma que trasmite a los oyentes la capacidad de interiorizar, comprender y crear significado personal de ello. A mi me gusta más la definición menos formal: contar historias es dejar que te lleguen y toquen el corazón y la cabeza, lo racional y lo instintivo. Como dijo la poeta Maya Angelou:

“La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.

Es en EEUU donde surgieron los primeros y grandes ejemplos de este arte. Pensemos en Walt Disney, en Steve Jobs, o en Barack Obama. En España no hemos empezado a darnos cuenta de su importancia hasta bien poco.

En definitiva y después de tanto rollo, el storytelling es el arte de contar historias con el objetivo de seducir, de convencer a alguien de una idea, un proyecto, una empresa… Y esta es una diferencia significativa con respecto a la literatura: la ficción es ficción y no cumple con ninguna función de convencer. Si tuviera un objetivo, ¿cuál sería? ¿Entretener, conectar con el lector…? Pero el storytelling es una historia real (o a veces ficcionada) que nos ayuda a alcanzar un objetivo. Es utilizar la capacidad y el poder narrativo para conseguir mayor empatía y conexión con nuestro público.

Somos un relato con piernas

Somos primates mutualistas, seres sociales que desde que habitábamos las cuevas, empezamos a buscar una forma de poner orden en todo el caos que es la vida. Desde las pinturas de Altamira hasta Facebook, todo es relato. ¿Quién no tiene en mente la escena de nuestros antepasados tribales, reunidos alrededor del fuego en una noche sin luna, contando historias? El chamán inventaba narraciones para alertar de los peligros, transmitir la cultura y los valores de la tribu, aleccionar sobre el bien y el mal…Aunque es bastante probable que fueran las mujeres las que contaran mejores historias. Tenían más tiempo para fantasear mientras recolectaban la miel y las bayas.

Hace unos años leí el ensayo antropológico “Sapiens. De animales a dioses” del historiador israelí Yuval Noah Harari y me impactó. En uno de los capítulos del comienzo, escribe sobre el desarrollo de la conversación en nuestros ancestros, y la define como la necesidad de hablar con los otros acerca de los otros. Es decir, de chismorrear y cotillear.

Dice el autor en una entrevista “Solemos pensar que el chisme es algo malo y poco importante, pero actualmente muchos científicos creen que el lenguaje humano evolucionó sobre todo para chusmear y cotillear, que la función central del lenguaje humano era hablar de las otras personas. Esto tiene sentido si uno piensa en la supervivencia y en que no basta con saber sobre el tiempo, sobre los leones o los peligros del entorno. Como los humanos son seres sociales, su supervivencia depende de la cooperación con otras personas de su tribu. Salen a cazar con los otros, pelean juntos contra otra tribu, compiten por los recursos”. Es decir, necesitamos historias para crear redes de cooperación.

¿Por qué son tan importantes los relatos?

Las cifras y los datos se olvidan, en cambio las emociones se almacenan para siempre en la amígdala cerebral, la parte más antigua del cerebro reptiliano que también acoge el miedo y el instinto de supervivencia. No sé si recordáis la película Django desencadenado. Si no la habéis visto, os la recomiendo. Sin entrar en spoiler, os cuento que transcurre en el sur de EEUU en 1852, unos años antes de la guerra civil, en pleno apogeo del esclavismo. El protagonista es un esclavo negro que trata de conseguir su libertad y salvar a su mujer. En toda la película sobrevive gracias a las historias, al don de la comunicación para escapar de las situaciones más inverosímiles y peligrosas.

Está comprobado que:

  • Cuando la información está presentada en forma de un hecho o una estadística, solo entre un 5-10% de la gente la retiene.
  • Si la información se muestra como una estadística y una historia, entre el 25-30% de la gente la retiene.
  • Pero si la información está contada en forma de una historia, entre el 65-70% de la gente la retiene.

Cuando alguien te cuenta una historia, tu cerebro la procesa y la relaciona inmediatamente con tu propia experiencia. Así aumentan las posibilidades de que retengas esa información. Siempre recordamos las historias, puede que se olviden los detalles, pero la secuencia estructurada de hechos no.

Ahora más que nunca, las historias interesan, las historias importan y cuantas más historias más rica es nuestra visión del mundo. Cada vez tenemos menos tiempo, vamos más acelerados y las redes sociales han propiciado una viralidad que nos convierte en homo narrator, contadores de historias que se propagan como los virus.

¿Para qué sirve el Storytelling?

¿Qué podemos hacer para aprovechar la atmósfera fantástica que se genera a través de las historias? Podemos utilizarlas de dos formas:

  • Para contar la historia de una marca (brand story): puede ser nuestra marca personal, nuestra empresa o la compañía para la que trabajemos. Este relato está conectado a la identidad y a la reputación, es decir, a lo que la marca comunica sobre ella misma y a lo que los demás dicen de ella. En esta derivada del storytelling nos encontramos con valores, creencias, mensaje clave, el manifiesto de marca, el valor diferenciador de otras marcas, etc… Es decir, con el porqué y la esencia de una compañía. Hay que tener estos puntos muy claros para empezar a contar la historia.
  • Como técnica de marketing: En el marketing tradicional la narrativa tiene el objetivo de vender a través de las campañas publicitarias. Consiste básicamente en conectar emocionalmente con los usuarios, ya sea en un discurso hablado, por escrito, en vídeos, en la tienda online o a través de una historia en redes sociales con su personaje y su trama. En una palabra, se trata de empatizar con el comprador. Ahora que la comunicación es “virtual”, el storytelling se adapta perfectamente al medio, demostrando que también a través de Internet consigue apelar al lado emocional de las personas, generando así la relación de confianza y fidelidad que todas las marcas buscan.

Las marcas comerciales son en definitiva relatos, una narración coherente a lo largo del tiempo y de todos los canales por los que se comunica con la audiencia. La publicidad está llena de ejemplos de empresas que utilizan a la perfección los elementos de las narraciones:

  • crean personajes de carne y hueso para humanizar la marca,
  • sacan brillo a las grandes historias que han sobrevivido a los siglos por sus enseñanzas morales,
  • trabajan con los temas universales (miedo, amor, odio, muerte, amistad, dicotomía bien/mal…) y los valores de cada sociedad y época histórica.

Construir una historia sólida lleva tiempo (¡que se lo pregunten a Coca-Cola o McDonald’s!) y además los relatos van cambiando con la sociedad a medida que esta evoluciona. Por eso este arte no solo sirve para las grandes compañías sino para las marcas personales que somos cada uno de nosotros. ¿Qué historia es la que tú estás contando? Cuando te presentas a alguien desconocido, ¿qué le cuentas? ¿Y en una presentación profesional? ¿Contarías lo mismo ahora que hace 5 años, 10 años…? ¿Qué contabas cuando eras niñ@?

Me queda muuuuucho que contarte sobre la estructura del storytelling y cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy” o los mensajes de nuestra marca en redes sociales. Pero eso será en otro artículo, que este ya está quedando largo.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué es y para qué sirve el storytelling. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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