¿Qué son los giros de la trama?

Seguro que has escuchado más de una vez en tu vida la expresión, «¡vaya giro dramático de los acontecimientos!». En la ficción esta frase significa lo mismo que en la realidad. Que en una novela, película, serie, obra de teatro… siempre hay unos puntos cruciales que hacen avanzar la acción y mantienen la tensión narrativa. En definitiva, los giros son esos acontecimientos que provocan un cambio para impulsar la trama o moverla en otra dirección.

Hay tres grandes giros en la estructura clásica de tres actos: primer punto o conflicto, punto medio o midpoint y climax. También puede haber giros menores que le dan un pequeño empuje a la trama, pero no cambian lo esencial de la dirección de la historia. En este vídeo te cuento en detalle el primer gran punto de giro, el conflicto, y el giro menor del comienzo, el incidente detonador.

Te pongo ejemplos clásicos (y no tan clásicos) de la literatura, el cine y las series de streaming. Así podrás anotar con claridad cómo funcionan y de qué premisas puedes partir para aplicarlos a tus propias historias.

En el vídeo te hablo de «Drácula», el clásico de Bram Stoker, de mi novela «La mujer que vendía el tiempo» , de  «Matrix», de la serie de Netflix «After life» y de «La fotografía», una novela de Penélope Lively.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué son los giros de la trama. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Errores al escribir una novela y cómo solucionarlos

Todos los novelistas, absolutamente todos, tienen algo en común: han escrito por primera vez en su vida una novela. Y salvo que alguien diga lo contrario, todos son humanos y seguro que han cometido errores de bulto cuando empezaron a escribir.

Por mi faceta de lectora profesional, desde el año 2006 he leído cientos de manuscritos para editoriales y agencias literarias y en muchos de ellos he detectado una serie de puntos débiles que se pueden subsanar. En este episodio de mi podcast te quiero compartir los cinco errores más comunes al escribir una novela y cómo solucionarlos.

Pero hay más de cinco, en concreto tengo una guía donde he recogido las once claves para corregir estos puntos débiles. Te puedes descargar el mega ebook aquí, es gratis.

Y ahora sí, vamos con el detalle de los cinco errores más comunes y cómo puedes solventarlos antes de empezar a enviar tu manuscrito a editoriales o agencias literarias.

El comienzo: la historia no arranca

Me encuentro muchos manuscritos de novelas cuya historia no arranca, no termina de despegar. ¿Cuándo empieza una historia? Hay tantas maneras de comenzar una novela que daría para una tesis. Pero lo más importante (y la única regla, si es que existe alguna) es que la frase inicial agarre al lector por el cuello y le obligue literalmente a traspasar el umbral de la primera página.

Pero también asegúrate de que no empiezas demasiado en “alto” la historia y que luego no puedas mantener ese nivel porque así se frustran las expectativas del lector.

A veces leo novelas que empiezan como un tren a vapor, como aquellas antiguas máquinas del siglo XIX. Son muy lentas, comienzan con la vida cotidiana del protagonista, pero sin ningún tipo de relevancia: el personaje se despierta, desayuna, se viste… Así es muy difícil que el lector siga leyendo más allá de la página 10. Hay que engancharlo rápido o se aburrirá.

Uno de los arranques más atractivos es el comienzo in media res. Debajo del podcast, en la sección de los contenidos relacionados, tienes el enlace a un post en el que describo este tipo de inicios de novela.

¿Qué puedes hacer si tu comienzo no termina de arrancar? Si empiezas con la descripción de un ambiente o con el pasado de un personaje, asegúrate de que sea relevante y no te pares en detalles que no tienen importancia. También puede que tu arranque parta de un conflicto inicial que no tiene consistencia suficiente para generar expectativas en el lector. Por ejemplo, tu protagonista va por la calle y se le pierde un guante. Sería más interesante si pierde a su hijo o un maletín con un millón de euros, ¿no te parece?

El tema

Me parece el punto más esencial de cualquier historia. El tema es el foco principal al que se dirige la novela. Respondería a la pregunta ¿de qué va esta historia?, ¿qué quiere contar este relato? Sirve también para definir el género en el que se enmarca. Es conveniente que haya un único tema principal aunque puede haber temas secundarios.

Muchas veces me encuentro con novelas que van dando bandazos entre un tema y otro. ¿Es una novela de investigación en la que se resuelve un misterio? ¿Se trata de una historia sobre una ciudad? ¿O de relato sobre un hombre en plena crisis sentimental?

En ocasiones, la mezcla de varias historias que compiten en importancia hacen que el relato vaya dando tumbos. Unas veces “juega” a una cosa y otras veces a otra, pero no hay un equilibrio. Parece como si el autor estuviera en una partida de póker y al mismo tiempo en una de parchís con las mismas reglas.

Habría que tomar una decisión: ¿cuál de todas las historias es la principal? Y seguir el hilo de la trama desde el principio hasta el final, intercalando las tramas secundarias.

Al comienzo de mis clases de novela, hacemos ejercicios para focalizar el tema como por ejemplo, hacer un listado de diez temas muy muy concretos que se quieran tratar. Y también les pido a los alumnos que hagan una sinopsis de la historia que van a contar. Se trata de sintetizar el tema y los subtemas para ayudarte a poner foco y no andarte por las ramas. ¡Ojo, no es lo mismo tema que argumento! Debajo del podcast tienes también un enlace a un post sobre este asunto.

Verosimilitud y credibilidad

Cuando un escritor cuenta una historia, está creando un pacto con el lector. Y si ese pacto se rompe, toda la ficción se viene abajo. Esto nos lleva a otra problemática de los borradores de novela que leo: la vida de uno mismo no es ficción; en cambio, la ficción sí es una recreación de la vida, un material veraz que tiene que convertirse en universal, en literario.

La vida real está plagada de coincidencias asombrosas y las aceptamos sin reservas. Como por ejemplo cuando hace mucho tiempo que no ves a una persona, de pronto te acuerdas de ella por alguna razón y ¡casualmente! te la encuentras en el autobús al día siguiente. Estas coincidencias pasan y punto. Pero en la ficción el escritor tiene que crear esta verosimilitud en el mundo que está fabricando. Pueden ocurrir las cosas más asombrosas, pero tienen que estar justificadas.

Uno de los errores que cometemos cuando empezamos a escribir es pensar que el lector se va a creer lo que le contemos porque así ocurrió en la realidad y son los hechos fidedignos. Todo lo contrario, la realidad supera la ficción pero esto no es literatura. Hay que dar sensación de credibilidad pero sin caer en lo real.

Exceso de documentación

Este error tiene mucho que ver con el punto anterior: la verosimilitud y la credibilidad. Si queremos ser demasiado fidedignos a la realidad y metemos mucha documentación en nuestra novela, corremos el riesgo de abrumar al lector con detalles sin importancia. Demasiado dato se «come» la narración, ralentiza la acción y es el enemigo number one de la tensión y la intriga.

Si te entretienes a cada momento en descripciones sin relevancia o conversaciones banales para incluir toda la información que has obtenido en tu proceso de documentación, lo más probable es que el lector se aburra y se salte páginas de tu novela buscando la acción.

La documentación debe ser la mínima posible y tiene que estar bien imbricada en la vida y los diálogos de los personajes. No la sueltes toda en párrafos descriptivos.

También puede ser que te pares demasiado a explicar un sueño de un personaje, o intentes darle una coherencia y una lógica. O a lo mejor te estés metiendo demasiado en el pensamiento de tus personajes o en su pasado sin relevancia. Cuidado con esto también.

Maniqueismo de los personajes, el bien y el mal absoluto

Y llegamos ya al último de los errores al escribir una novela y cómo solucionarlos. Está relacionado con los protagonistas de la historia. La principal debilidad que encuentro en los personajes es que suelen ser planos y sin profundidad. Estereotipos faltos de vida que caen en lugares comunes. Damos por hecho que una portera, una prostituta, un banquero, una bailarina, un empresario… se comportará de una manera determinada solo por la «etiqueta» que llevan. Pero los humanos somos algo más.

En la vida real no hay buenos buenísimos ni malos malísimos. Las personas somos una gama de grises infinita. Y los personajes deben destilar esa humanidad, esa forma errática y en ocasiones impredecible de actuar que da profundidad y redondez a su carácter. Está claro que Madame Bovary solo hay una, pero si la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para empatizar con ella.

No se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino de un conflicto de intereses entre personajes antagónicos. Los personajes tienen que tener sus virtudes y defectos, destilando siempre verosimilitud y credibilidad como el resto de la historia.

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Miedo al qué dirán de mí si escribo esto

Cuando hace más de veinte años empecé a escribir en serio, es decir, a ir a clases de escritura, a leer mis textos en público, a presentarme a concursos de relatos, me empezó a entrar el pánico por la vergüenza de qué pensarían los demás al leer mis historias. ¡Qué pudor! ¡Qué miedo al qué dirán de mí si escribo esto!

¿La gente pensará que me ha ocurrido de verdad lo que cuento en este relato? ¿Dónde pongo el límite de mi vida privada? ¿Hasta dónde puedo contar? ¿Mis padres o mis amigos sabrán que esa escena está basada en una anécdota real?

El pudor y la mojigatería son miedos bloqueantes que impiden a los autores noveles avanzar y encontrar su propio estilo. Además hacen que la escritura pierda naturalidad y frescura.

La represión por el qué dirán los demás ha frustrado de cuajo muchas carreras prometedoras. Si quieres deshacerte de este bloqueo, en este vídeo-post te explico cómo con ejemplos y desde mi experiencia de mojigata perdida cuando empecé a exponerme a los lectores.

La vida privada y la ajena es un material fabuloso para convertir en ficción. Pero la literatura no se puede quedar en la anécdota, tiene que trascenderla y convertirse en una historia universal. Cuando somos autores/as principiantes todavía no tenemos las herramientas y la técnica narrativa suficiente como para transformar los hechos reales en ficción. Entonces calcamos la anécdota tal cual sucedió y eso nos da vergüenza porque pensamos «cuando Fulanito o Menganita lee esto, se va a dar cuenta de que es real».

Con el paso de los años aprendes a «camuflar» la realidad y se te irá quitando el pudor. Lo sé porque yo lo he vivido, y después de todos los relatos publicados en antologías, del libro de cuentos y de la novela, me da un poco igual lo que los demás piensen de lo que escribo. Pero para llegar a este punto necesitas mucho entrenamiento.

Si la anécdota que vas a utilizar es muy cercana a la realidad, quizá quieras contárselo a la persona implicada antes de que se publique, para no encontrarte con sorpresas desagradables. Al final has «aireado» algo que ocurrió en la intimidad y que puede llegar a los lectores. Aunque yo soy de la opinión de que todo lo que se escribe es ficción porque está pasado por un tamiz de los recuerdos individuales que no tienen nada que ver con los de la otra persona. Pero esa es solo mi opinión.

Otro miedo al qué dirán de mí si escribo esto de los/as autores/as noveles se materializa en este pensamiento: «¿creerán los lectores que todo lo que cuento en la novela me ha ocurrido a mí?». Ten en cuenta que el narrador nunca es el autor, independientemente de si utilizas una voz en primera, segunda, omnisciente o testigo.

Donde más se nota que nos reprimimos a la hora de escribir es en las escenas de sexo. Metemos a los lectores en la vida íntima de nuestros personajes, pero luego les escatimamos los momentos más tórridos. No se trata de convertir nuestra novela en pornografía pura, pero si la historia lo requiere, ¿por qué no tratar con sutileza, sugiriendo e insinuando el encuentro sexual? Siempre de forma coherente y equilibrada con las acciones y la psicología de tus personajes.

El pudor y la mojigatería se nota también en el lenguaje, en la utilización de palabrotas, palabras malsonantes o sexuales. Tampoco podemos ser rácanos en este sentido, siempre que la historia lo requiera. A lo mejor tu personaje no diría «pene» sino «polla». Si retorcemos el lenguaje buscando ser elegantes, estaremos siendo infieles a la historia y poco verosímiles con la realidad de nuestros personajes.

A veces utilizamos eufemismos evidentes y manidos (mujer de color=negra; persona invidente=ciego) para no alejarnos de lo que creemos que es el lenguaje correcto y normativo. De nuevo, lo que esto esconde es el miedo al qué dirán si pongo «cabrón» en lugar de «idiota».

Se trata de no ofender a ningún colectivo, pero hay que tener en cuenta que las palabras no son lo ofensivo, sino el cómo y el para qué se utilizan. Dentro de nuestra ficción tenemos que adecuarlas al personaje para que sea verosímil, pero sin caer en la descalificación que en ocasiones puede ser motivo de constituir algún delito.

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¿De dónde partir para comenzar una novela?

Hay momentos en la vida en los que nos brotan sin control las historias de la cabeza. Pero también hay otras etapas en las que no sabemos qué contar ni por dónde empezar a escribir. Por eso en este episodio de mi podcast te comparto cuatro fuentes de inspiración de las que puedes partir para comenzar tu novela cuando estás en momentos de sequía creativa.

Algunos escritores consideran que la historia que han contado en su novela ya estaba contada, es decir, ya existía en un «plano abstracto» del mundo de las ideas. Lo que han hecho ellos, dicen, es traer esa historia a este plano de la realidad para ponerla al servicio de los lectores. Sí, sé que esto suena un poco friki y esotérico, pero estos autores dicen que han actuado como mediums, como intermediarios entre los dos planos, el visible y el invisible.

La verdad es que la mayoría de los que escribimos lo hacemos porque hemos leído a otros/as y nos han dejado una huella. La literatura es un gran tapiz de vasos comunicantes en el que todos los hilos están unidos entre las historias del pasado y las del futuro.

Así que ¿de dónde partir? ¿Cómo materializar esa historia que ya está «pululando» sobre nuestra cabeza y plasmarla en el mundo real? Estos son cuatro puntos de arranque para activar el comienzo:

  • Las frases. Todo aquello que escuchas cuando vas por la calle, en el autobús, en el metro, en un bar… y que no sabes por qué te ha resonado. Quizá no es la primera frase de tu novela, pero puede inspirarte el comienzo. Yo suelo anotar todo lo que me interesa en la aplicación de recordatorios del móvil o en notas de voz.
  • Las ideas. ¿Y qué es una idea? Todo aquello que lees en diferentes formatos y te llama a la atención. Yo saco muchísimas ideas de mis lecturas: periódicos, dominicales, revistas especializadas… Mi novela «La mujer que vendía el tiempo» surge precisamente de la lectura de un artículo en la revista de innovación Yorokobu en el que conocí la historia de Ruth Belville que luego inspiró a mi personaje protagonista. Todas las ideas para posibles temas las apunto en mi cuaderno de ideas. Puede que te parezcan inconexas a priori, pero si las has pensado y relacionado en tu cabeza, significa que para ti tienen un significado profundo y conectado. De ti depende encontrar esa unión.
  • El mundo de los sentidos. La vista, el olfato, el oído, el tacto… Yo soy muy visual y siempre parto de imágenes. Pero puedes arrancar con un olor o un sonido. Los sentidos son una fuente inagotable para utilizar en las descripciones y para darle verosimilitud a las sensaciones y sentimientos de nuestros personajes.
  • La experiencia propia y la ajena. Todos los que escribimos, lo hacemos sobre lo que conocemos y nos importa. Anécdotas de la infancia, del primer trabajo, situaciones que hemos vivido en una relación sentimental, una historia que nos contó una prima o un amigo… Puede ser un material muy rico para plasmar en una novela porque nada como utilizar la propia vida y la vida ajena para darle cuerpo y alma a una historia. Pero recuerda siempre que la literatura tiene que trascender las anécdotas para convertirse en universal, es decir, ese material tendrás que recrearlo y convertirlo en ficción.

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¿Cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo?

Hay autores/as que tienen una voz personalísima, un estilo inconfundible que deja una huella profunda en los lectores. Esa voz es como el ADN de ese escritor. ¿Cuánto tiempo crees que lleva construirla? ¿Hay cifras exactas? ¿Se puede contabilizar en días, meses o años? En este vídeo-post te comparto mi visión sobre cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo.

Y también te cuento lo que necesitas para desarrollar la voz propia en tu escritura y las bases sobre las que se construye un estilo a largo plazo.

Vamos a poner un símil entre la escritura y tocar un instrumento musical. Imagínate que hay dos personas con el mismo talento que quieren aprender a tocar el piano. Una ensaya tres horas al día y la otra seis. ¿Cuál crees que encontrará primero su estilo? Está claro, la que más horas dedique a la actividad. Lo mismo ocurre con la escritura, cuanto más tiempo pases escribiendo, antes encontrarás la voz que mejor se adapta a tu forma de contar las cosas.

Paralelamente, el estilo narrativo se va adquiriendo con las lecturas de otros/as autores/as y con el estudio de la técnica.

El estilo se desarrolla al mismo tiempo que se va descubriendo. ¿Por qué? Porque va en consonancia con el crecimiento del escritor. La mirada sobre el mundo que luego se plasma en la literatura es única y depende de las vivencias y las circunstancias de cada cual. Por eso, la voz está en continua construcción, va mutando y transformándose a lo largo de los años.

La escritura no se puede desligar de la vida. Se va nutriendo de las lecturas que hacemos de aquellos autores que más nos resuenan, que nos emocionan y nos impactan. De ese proceso de imitación partimos todos los que escribimos. Porque Mozart, volviendo al símil musical, hay uno solo. Desde muy niño era un prodigio de la naturaleza, un talento innato que, gracias a la disciplina y el hábito, encontró desde la infancia su forma original de componer y tocar el piano. Lo mismo ocurre con algunos escritores especialmente dotados desde su nacimiento.

El resto vamos desarrollando nuestra voz a lo largo del tiempo gracias a las miles de horas de práctica, las lecturas y la imitación de los autores que parece que escriben directamente para nosotros.

Yo empecé imitando a Raymond Carver en mis relatos y al cabo de los años, mi estilo ha ido evolucionando sobre todo hacia autoras como Lorrie Moore. Me parece que este enriquecimiento es interesante, porque sin perder la esencia que te hace único, te permite ir variando los géneros y tocar otras temáticas. Y todo ello sin quedarte anquilosado en una misma voz.

Encontrar tu estilo es imposible de cuantificar en un tiempo concreto porque depende de todos los factores anteriores y en literatura no hay cifras exactas. Ahora bien, lo fundamental es que no dejes nunca de escribir.

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¿Qué es la lectura profesional?

lectura profesional

“¿Y dices que te pagan por leer? ¿Y puedes hacerlo tumbada en el sofá y en pijama?”… Cuando le comento a la gente que no trabaja en el mundo editorial que soy lectora profesional, siempre me miran con cara de incredulidad y me preguntan cosas por el estilo. “Pero si leer y escribir lo hace todo el mundo, ¿cómo que esa actividad vale dinero?” Cierto, leer y escribir son las dos primeras cosas “serias” que nos enseñan en el colegio después de pintar con los dedos y colorear sin salirse de las líneas, tareas que ahora vistas con la perspectiva de los años me parecen mucho más interesantes… A lo que voy, todos sabemos leer y escribir y lo hemos tenido que hacer en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en el periodo escolar.

Entonces, ¿cuál es el plus que aporta un lector profesional? Imagínate que quieres reformar tu cocina o necesitas hacer tu declaración de la Renta o te duele un horror la muela del juicio. ¿A quién acudirías? En cada caso a su profesional correspondiente. Asegúrate de que llamas a un obrero, un asesor financiero y un dentista, y además en ese orden. Esto que parece tan obvio, en el mundo de la escritura parece que hay que justificarlo continuamente. “No, como mi madre sabe leer, le he impreso la novela que estoy escribiendo y aprovechando la comida de Navidad se la he dado para que le eche un vistazo”…

No, no pongo en duda que tu madre lea. La mía también es una gran lectora pero antes que lectora es mi madre y me quiere a morir. No podría ser jamás objetiva. Hazte un favor, si tienes una novela, libro de relatos, ensayo, guion o cualquier cosa escrita que creas que tiene potencial para ser publicado, no se la des a nadie de tu familia. Necesita la mirada de un “lector cero” para que la valore y te haga un informe.

Qué incluye un informe de valoración

lectura profesional para editorialesTengo que reconocer que me encanta la visión romántica y frívola del lector que tiene la gente: ese ser relajado que se tumba en el sofá con una batamanta y el portátil sobre el regazo, y lee mientras escucha su lista favorita de Spotify… Pero la realidad es mucho menos sexy. Es un trabajo que requiere de gran concentración, de ir tomando notas, de ejercitar la memoria para saber qué posibles errores de fechas, de nombres o de continuidad de escenas se pueden producir…Vamos, que no recomiendo hacerlo tumbado. Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra: es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal: es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables: este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción: las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo: ¿quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes: cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo: la voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria: normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Si tienes un borrador de novela o cualquier otra tipología de libro guardado en una carpeta de tu ordenador (o mejor aún, en un cajón de tu escritorio) y no sabes qué hacer con ello, lo más práctico para salir de dudas es dárselo a un profesional y testarlo. Quién sabe, igual se convierte en el próximo bestseller.

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¿Cómo crear un curriculum atractivo en LinkedIn? [Guía descargable de regalo]

15 claves de un curriculum impactante en LinkedIn

Este post va de seducción. Sí, del latín seducere: persuadir, embargar o cautivar el ánimo de alguien. Porque ¿qué crees si no que hace un currículum, ya sea en papel o en su versión LinkedIn? Ese alguien puede ser el departamento de Recursos Humanos de tu empresa soñada, un cliente que necesita tus servicios, la competencia de tu sector que está buscando perfiles diferentes o – ¿por qué no? – un lector de tus libros o artículos que quiere saber más sobre tu vida profesional. En este podcast-post quiero compartirte cómo crear un currículum atractivo en LinkedIn.

Un currículum es algo más que un listado de títulos

Un currículum es algo más que el listado de empresas en las que has trabajado, los estudios y cursos que tienes o las habilidades adquiridas. Eso está muy bien, pero en el siglo XXI se necesita algo más para atraer la atención hacia ti en un escenario en el que cada vez nos parecemos todos más, en el que a base de las mismas carreras, masters, postgrados… el valor diferencial de las personas se está perdiendo.

Saber volar… ¿Te acuerdas del anuncio de la Cuenta Nómina del banco ING de hace unos años? Te invito a verlo antes de seguir leyendo. Está basado en “Espantapájaros”, un poema de Oliverio Girondo en el que cuenta por qué se enamoró locamente de María Luisa: “Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa”… No hace falta que vueles, solo piensa:  ¿Qué te hace diferente de alguien que tiene tus mismos estudios, y tus mismos años de experiencia en, casualmente, tu mismo sector profesional? ¿Qué puedes aportar al mundo que tú y solo tú sabes hacer? Esto tiene mucha relación con tus valores, tu visión y tu misión en la vida.

Utiliza la potencia de LinkedIn

Cuando hace unos años, me acogí al ERE de la empresa en la que trabajaba (si quieres leer más sobre esto, date una vuelta por mi historia), los que nos marchamos tuvimos unos meses pagados en una agencia de recolocación para reenfocar nuestras carreras y encontrar un puesto acorde con nuestro currículum. Había cursos de formación en nuevas habilidades y me apunté a uno de ellos: cómo hacer tu currículum en LinkedIn. Cuál sería mi sorpresa cuando llegué al aula y allí está mi foto proyectada en la pared. La formadora estaba poniendo como ejemplo de impactante y original mi perfil de LinkedIn. Ejemmm… Cierto que yo dentro del mundo bancario en el que trabajé era una «rara avis»: por mi formación alejada de lo financiero y por mi desarrollo de carrera vinculado con el marketing, la gestión contenidos y las redes sociales.

¿Te gustaría saber qué lo hace diferente? ¿Qué es lo que invita a seguir leyendo?

¿Cómo puedes sacar el máximo partido a tu currículum gracias al poder de las palabras?

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Soy Nuria Sierra, experta en desatar el poder ancestral de las palabras. Ayudo a escritores y emprendedores a encontrar las palabras que necesitan para conseguir sus objetivos. He preparado un completo ebook con las 5 claves de un currículum impactante en LinkedIn. Gracias a ellas conocerás la manera de sacar el mejor partido a tu valor diferencial.

eBook: 15 claves de un currículum impactante en LinkedIn.

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Claves de una novela de misterio para triunfar

La novela de misterio, también conocida como de detectives o novela negra, es una de las más complicadas de escribir, dado que el público lector es muy exigente y el/la autor/a tiene que manejar en su cabeza la construcción de personajes muy diferentes: el detective, el asesino, la víctima… Este género de intriga siempre esconde un secreto, puede ser un asesinato, un secuestro, un robo… Y a través de una serie de pistas, relevantes o falsas, hay que ir descubriendo al culpable del crimen. En este vídeo-post te comparto una serie de claves de una novela de misterio para triunfar. 

Crear un argumento «sexy» en el sentido de que sea atractivo para el lector y mantener el suspense durante muchas páginas, no resulta fácil. Requiere de mucha habilidad y capacidad de análisis. También te exigirá una labor de investigación y de documentación exhaustiva para convertir en verosímil esa historia criminal. El lector sabe que es ficción pero debe ser lo más creíble posible, debe tener la sensación de que podría haber ocurrido de verdad.

Aquí van los siete elementos más comunes y fundamentales de este género novelístico. Espero que los pongas en práctica y le des vida a esa historia inquietante que lleva un tiempo rondándote.

  1. El detonante de la acción es siempre un asesinato, secuestro, robo… cualquier tipo de crimen cometido en extrañas circunstancias. Wilkie Collins inaugura en 1868 este género de detectives con su novela «La piedra lunar». Más de 1.000 páginas y un manejo brutal de las primeras personas. Te la recomiendo porque en este libro ya están apuntadas todas las claves del misterio y la estructura es una auténtica obra de ingeniería.
  2. Hay que ir dejando «miguitas» al lector, es decir, pistas para que pueda ir descubriendo al culpable. Para que se sienta un poco detective y juegue a resolver el misterio. Puede haber pistas falsas y reales, pero lo más importante es que no sean demasiado evidentes.
  3. Todos tus personajes tienen que tener una historia personal. Así el lector puede empatizar con tus protagonistas. Te permitirá crear relaciones y subtramas que enriquezcan la obra para que no sea un simple rompecabezas.
  4. El lugar donde ocurren los hechos cobra protagonismo. Tendrás que describir minuciosamente los escenarios porque la ambientación – sitios lúgubres y siniestros en muchas ocasiones, aunque no siempre – mete al lector de lleno en la situación. El lenguaje descriptivo genera una atmósfera de suspense e intriga.
  5. Aunque es ficción, tiene que ser una historia verosímil. La credibilidad ayuda a que los lectores te sigan el juego, si se creen lo que está pasando seguirán leyendo. Deben tener la sensación de que esa historia rocambolesca podría haber sucedido.
  6. Acción, acción y acción. Siempre tiene que haber movimiento y de vez en cuando un «susto» para que se dispare la adrenalina del lector. Saber combinar la descripción con la acción de tal forma que se mantenga el equilibrio narrativo y el lector no se aburra, pero que tampoco tenga la sensación de estar continuamente subido en una montaña rusa.
  7. El desenlace debe unir todos los puntos de la trama. Debe ser esperado en el sentido de consecuente con todo lo que se ha contado. Puede (y debe) ser un final sorpresivo y poco previsible, pero no podemos engañar ni defraudar las expectativas del lector. Si el asesino es el vecino del quinto (por ejemplo), este personaje tiene que haber aparecido en algún momento de la historia. Hay que procurar no caer en los finales tipo «Deus ex machina».

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Referencias literarias:

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¿Cómo crear una rutina en tu escritura?

A veces la vida se nos va de las manos. Y reconozcámoslo, hay mil cosas más importantes que escribir. Salvo que vivas de tus novelas y tu editor esté dándote con el látigo todos los días. Pero si escribes por placer, por la sencilla razón de que te encanta y es tu pasión, en ocasiones la vida se desborda y tienes otras prioridades. Por eso en este podcast-post quiero compartirte cómo crear una rutina en tu escritura, aunque te parezca odiosa o precisamente por eso.

Hay momentos en los que todo parece un verdadero desbarajuste: mudanzas, cambios de ciudad, viajes constantes, problemas en el trabajo, hijos enfermos… Incluso en las vacaciones de verano cambiamos el ritmo y todo se vuelve caótico. A mí me pasa que por mucho que intento mantener en agosto la constancia de posts, de vídeos y de publicaciones en las redes sociales, este mes se me va de las manos y el caos puede conmigo.

Bien, esto pasa y tampoco hay que castigarse por ello. Sirve para aprender lo importante que es tener las cosas planificadas con antelación. Así que entonando el «mea culpa», este artículo lo escribo para que me sirva como recordatorio, y para personas como yo, que aunque son organizadas, dejan bastante campo a la improvisación. ¡Es tan aburrida la planificación! Pero por otro lado, reconozco que la estructura es liberadora de tiempo, minimiza imprevistos y riesgos y te permite tener capacidad de reacción.

Vaya por delante que este post no solo sirve para planificar tu escritura, sino también otras facetas de tu vida que te cueste poner en piloto automático. Porque se trata de crear «caminos mentales» que no te supongan un esfuerzo extra para que las tareas sean más llevaderas, de integrar hábitos en tu rutina diaria.

¿Qué cinco prácticas puedes llevar a cabo?

  1. Incorporar el hábito a una rutina ya establecida. Piensa que hay mil cosas que haces en una cadena rutinaria. Por ejemplo, antes de acostarte te pones el pijama, te lavas la cara, te cepillas los dientes, te pones crema de noche… Y estoy segura de que siempre lo haces en el mismo orden sin darte cuenta. Tengo una amiga que dirige una tienda online de cosmética coreana. La rutina nocturna de exfoliantes, esencias y cremas consta de 10 pasos ¡¡¡10!!! Al principio cuesta entender que tengas que ponerte 10 productos en un orden determinado todas las noches…pero se acaba convirtiendo en una rutina. Con la escritura, pasa lo mismo. Elige una hora del día, siempre la misma e intégrala dentro de tu rutina. Por ejemplo, voy a escribir una hora o media hora entre el café de la merienda y recoger a los niños de la clase de inglés, o entre mi entrenamiento del gimnasio y la hora de la cena. La idea es integrarlo como un paso más dentro de tu día a día.
  2. La repetición es la clave. Una vez que has elegido la hora dentro de tus tareas rutinarias, siéntate y escribe. ES-CRI-BE. Esto significa cerrar las redes sociales, el email, silenciar el móvil… Evitar distracciones y aunque no te salga nada, porque no todos los días está uno con la inspiración a flor de piel, escribe palabras, frases inconexas, recuerdos, posibles párrafos, comienzos de capítulos, descripción de un personaje…
  3. Apunta tu rutina. En post-it, anotaciones en el calendario, avisos en el móvil…Hora de escribir, escribir, escribir…
  4. Recuérdate los «para qué» del hábito. Es importante asociar tu escritura a para qué escribes, cuál es la zanahoria que te motiva a seguir avanzando. Así será más fácil que no lo abandones. Es como el que odia ir al gimnasio pero recuerda que tiene el colesterol alto y hacer ejercicio es muy beneficioso para su salud, para evitar por ejemplo un ataque al corazón. Y es más sencillo si lo pones en positivo, es decir, piensa en las ventajas que tiene el nuevo hábito de escribir. Este es el típico consejo que te dan cuando quieres dejar de fumar, piensa en tooooodos los beneficios para tu salud.
  5. Empieza escribiendo en cortos espacios de tiempo. Yo odiaba correr. Empecé hace 17 años unos días de verano que pasé en Sitges. Mi pareja de aquel entonces corría y me aficionó. Al principio, daba pasitos como un ganso loco y no más de 5 minutos. Pero al final de aquella semana de vacaciones, ya trotaba ida y vuelta por el paseo marítimo. Llegué a correr la media maratón de Madrid. Y ahora no es que sea Usain Bolt, pero hacer 10 kilómetros en un entrenamiento normal, no me asustan. Empieza con 5 minutos, que luego serán 10 y cuando te des cuenta, todas las horas de tu día te parecerán pocas.

Resumiendo, la incorporación del hábito de la escritura en el resto de rutinas de tu vida te permite planificar para avanzar tanto en un relato como en una novela. Solo puedes corregir el rumbo si estás en movimiento. Pero aunque la planificación sea fundamental, deja margen para la improvisación. Algunas veces también hay que dejarse llevar un poco, no?

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre cómo crear una rutina en tu escritura. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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¿Cómo escribir un libro de viajes?

Una de las actividades que más me gusta hacer, además de escribir, es viajar. Antes de la pandemia, todos los años me hacía una escapada para conocer otros países, su cultura, sus valores, sus gentes, su historia, su gastronomía… Viajar nos permite abrir la mente a otras formas de entender la vida y relativizar el lugar en el que nacimos y/o vivimos. Las vivencias y experiencias de nuestros viajes son un material muy jugoso para construir una guía que sirva de utilidad para otros viajeros. Por eso en este vídeo-post te comparto cómo escribir un libro de viajes usando tu propio contenido. Y quién sabe, que se pueda convertir en un bestseller del turismo.

Podemos recopilar los recuerdos de nuestros viajes en un cuaderno para nosotros o nuestra familia, como unas memorias de esa escapada. Pero también podemos hacer un libro con datos de utilidad y recomendaciones para otras personas que quieran visitar el mismo destino. Se puede convertir en una obra interesante para compartir con otros lectores.

Antes de nada, te recomiendo que durante tu viaje lleves siempre un cuaderno a mano para ir anotando todo. Ya se sabe que «la peor tinta es mejor que la mejor memoria». Toma apuntes en el momento porque cuando llegues agotado al hotel por la noche ya habrás olvidado los detalles del día. También puedes dejarte notas de voz o recordatorios en el móvil para más tarde poder recopilar toda la información.

Y ahora sí, ¿qué puedes escribir que sea de interés para otros viajeros?

Recomendaciones útiles

Seguro que alguna vez has encontrado un restaurante donde la relación calidad-precio es excepcional y has pensado en recomendárselo a amigos y familiares. Cuando haces un viaje a una ciudad que no conoces con más razón te gustaría que alguien te hubiera hablado de ese bar o esa taberna donde se come de lujo. Otras recomendaciones que puedes anotar son los medios de transporte más seguros para viajar por esa ciudad o país, los lugares de ocio más peculiares, los alojamientos con clase, las librerías más curiosas…

Detalles personalizados

Para hacer más creíble tu guía y enganchar a los lectores puedes contar anécdotas e historias personales que enriquezcan el texto de tal forma que no parezca solo un listado de referencia, sino que tenga alma y chispa. Nada interesa más que conocer en primera persona las experiencias de alguien que visita por primera vez un lugar. El choque cultural siempre es un elemento que genera tensión y acción en un texto.

Fotos de lugares interesantes

Puedes incluir fotos de monumentos y lugares históricos para hacer tu guía más didáctica. Pero imágenes con tu punto de vista, que sean originales, no las típicas postales que podrías comprar en cualquier tienda de souvenirs.

Rutas curiosas

Por ejemplo, la ruta de las iglesias, la ruta de los bares con las mejores tapas, la ruta de las librerías con encanto,… o cómo viajar entre varias ciudades de un país para conocer un determinado estilo arquitectónico o los escritores más famosos de cada región…

Datos climatológicos

Una de las informaciones más útiles para incluir en la guía es la mejor época del año para viajar a esa zona. Por ejemplo, en el trópico es mejor no coincidir con la época de huracanes, en verano es mejor no viajar al sur de España por el calor extremo o en enero a Rusia por las intensas nevadas. El clima te puede echar a perder el viaje y es importante saber cuáles son los meses más idóneos para visitar según qué regiones. Aunque ya se sabe que la meteorología no es una ciencia exacta.

Aprovecha todo ese material del viaje para compartirlo con el resto de viajeros y que tu libro se convierta en una referencia turística.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo escribir un libro de viajes. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiendo este post sobre cómo escribir un libro de viajes a quien creas que le puede interesar.