¿De dónde partir para comenzar una novela?

Hay momentos en la vida en los que nos brotan sin control las historias de la cabeza. Pero también hay otras etapas en las que no sabemos qué contar ni por dónde empezar a escribir. Por eso en este episodio de mi podcast te comparto cuatro fuentes de inspiración de las que puedes partir para comenzar tu novela cuando estás en momentos de sequía creativa.

Algunos escritores consideran que la historia que han contado en su novela ya estaba contada, es decir, ya existía en un “plano abstracto” del mundo de las ideas. Lo que han hecho ellos, dicen, es traer esa historia a este plano de la realidad para ponerla al servicio de los lectores. Sí, sé que esto suena un poco friki y esotérico, pero estos autores dicen que han actuado como mediums, como intermediarios entre los dos planos, el visible y el invisible.

La verdad es que la mayoría de los que escribimos lo hacemos porque hemos leído a otros/as y nos han dejado una huella. La literatura es un gran tapiz de vasos comunicantes en el que todos los hilos están unidos entre las historias del pasado y las del futuro.

Así que ¿de dónde partir? ¿Cómo materializar esa historia que ya está “pululando” sobre nuestra cabeza y plasmarla en el mundo real? Estos son cuatro puntos de arranque para activar el comienzo:

  • Las frases. Todo aquello que escuchas cuando vas por la calle, en el autobús, en el metro, en un bar… y que no sabes por qué te ha resonado. Quizá no es la primera frase de tu novela, pero puede inspirarte el comienzo. Yo suelo anotar todo lo que me interesa en la aplicación de recordatorios del móvil o en notas de voz.
  • Las ideas. ¿Y qué es una idea? Todo aquello que lees en diferentes formatos y te llama a la atención. Yo saco muchísimas ideas de mis lecturas: periódicos, dominicales, revistas especializadas… Mi novela “La mujer que vendía el tiempo” surge precisamente de la lectura de un artículo en la revista de innovación Yorokobu en el que conocí la historia de Ruth Belville que luego inspiró a mi personaje protagonista. Todas las ideas para posibles temas las apunto en mi cuaderno de ideas. Puede que te parezcan inconexas a priori, pero si las has pensado y relacionado en tu cabeza, significa que para ti tienen un significado profundo y conectado. De ti depende encontrar esa unión.
  • El mundo de los sentidos. La vista, el olfato, el oído, el tacto… Yo soy muy visual y siempre parto de imágenes. Pero puedes arrancar con un olor o un sonido. Los sentidos son una fuente inagotable para utilizar en las descripciones y para darle verosimilitud a las sensaciones y sentimientos de nuestros personajes.
  • La experiencia propia y la ajena. Todos los que escribimos, lo hacemos sobre lo que conocemos y nos importa. Anécdotas de la infancia, del primer trabajo, situaciones que hemos vivido en una relación sentimental, una historia que nos contó una prima o un amigo… Puede ser un material muy rico para plasmar en una novela porque nada como utilizar la propia vida y la vida ajena para darle cuerpo y alma a una historia. Pero recuerda siempre que la literatura tiene que trascender las anécdotas para convertirse en universal, es decir, ese material tendrás que recrearlo y convertirlo en ficción.

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¿Cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo?

Hay autores/as que tienen una voz personalísima, un estilo inconfundible que deja una huella profunda en los lectores. Esa voz es como el ADN de ese escritor. ¿Cuánto tiempo crees que lleva construirla? ¿Hay cifras exactas? ¿Se puede contabilizar en días, meses o años? En este vídeo-post te comparto mi visión sobre cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo.

Y también te cuento lo que necesitas para desarrollar la voz propia en tu escritura y las bases sobre las que se construye un estilo a largo plazo.

Vamos a poner un símil entre la escritura y tocar un instrumento musical. Imagínate que hay dos personas con el mismo talento que quieren aprender a tocar el piano. Una ensaya tres horas al día y la otra seis. ¿Cuál crees que encontrará primero su estilo? Está claro, la que más horas dedique a la actividad. Lo mismo ocurre con la escritura, cuanto más tiempo pases escribiendo, antes encontrarás la voz que mejor se adapta a tu forma de contar las cosas.

Paralelamente, el estilo narrativo se va adquiriendo con las lecturas de otros/as autores/as y con el estudio de la técnica.

El estilo se desarrolla al mismo tiempo que se va descubriendo. ¿Por qué? Porque va en consonancia con el crecimiento del escritor. La mirada sobre el mundo que luego se plasma en la literatura es única y depende de las vivencias y las circunstancias de cada cual. Por eso, la voz está en continua construcción, va mutando y transformándose a lo largo de los años.

La escritura no se puede desligar de la vida. Se va nutriendo de las lecturas que hacemos de aquellos autores que más nos resuenan, que nos emocionan y nos impactan. De ese proceso de imitación partimos todos los que escribimos. Porque Mozart, volviendo al símil musical, hay uno solo. Desde muy niño era un prodigio de la naturaleza, un talento innato que, gracias a la disciplina y el hábito, encontró desde la infancia su forma original de componer y tocar el piano. Lo mismo ocurre con algunos escritores especialmente dotados desde su nacimiento.

El resto vamos desarrollando nuestra voz a lo largo del tiempo gracias a las miles de horas de práctica, las lecturas y la imitación de los autores que parece que escriben directamente para nosotros.

Yo empecé imitando a Raymond Carver en mis relatos y al cabo de los años, mi estilo ha ido evolucionando sobre todo hacia autoras como Lorrie Moore. Me parece que este enriquecimiento es interesante, porque sin perder la esencia que te hace único, te permite ir variando los géneros y tocar otras temáticas. Y todo ello sin quedarte anquilosado en una misma voz.

Encontrar tu estilo es imposible de cuantificar en un tiempo concreto porque depende de todos los factores anteriores y en literatura no hay cifras exactas. Ahora bien, lo fundamental es que no dejes nunca de escribir.

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Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Qué es la lectura profesional?

lectura profesional

“¿Y dices que te pagan por leer? ¿Y puedes hacerlo tumbada en el sofá y en pijama?”… Cuando le comento a la gente que no trabaja en el mundo editorial que soy lectora profesional, siempre me miran con cara de incredulidad y me preguntan cosas por el estilo. “Pero si leer y escribir lo hace todo el mundo, ¿cómo que esa actividad vale dinero?” Cierto, leer y escribir son las dos primeras cosas “serias” que nos enseñan en el colegio después de pintar con los dedos y colorear sin salirse de las líneas, tareas que ahora vistas con la perspectiva de los años me parecen mucho más interesantes… A lo que voy, todos sabemos leer y escribir y lo hemos tenido que hacer en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en el periodo escolar.

Entonces, ¿cuál es el plus que aporta un lector profesional? Imagínate que quieres reformar tu cocina o necesitas hacer tu declaración de la Renta o te duele un horror la muela del juicio. ¿A quién acudirías? En cada caso a su profesional correspondiente. Asegúrate de que llamas a un obrero, un asesor financiero y un dentista, y además en ese orden. Esto que parece tan obvio, en el mundo de la escritura parece que hay que justificarlo continuamente. “No, como mi madre sabe leer, le he impreso la novela que estoy escribiendo y aprovechando la comida de Navidad se la he dado para que le eche un vistazo”…

No, no pongo en duda que tu madre lea. La mía también es una gran lectora pero antes que lectora es mi madre y me quiere a morir. No podría ser jamás objetiva. Hazte un favor, si tienes una novela, libro de relatos, ensayo, guion o cualquier cosa escrita que creas que tiene potencial para ser publicado, no se la des a nadie de tu familia. Necesita la mirada de un “lector cero” para que la valore y te haga un informe.

Qué incluye un informe de valoración

lectura profesional para editorialesTengo que reconocer que me encanta la visión romántica y frívola del lector que tiene la gente: ese ser relajado que se tumba en el sofá con una batamanta y el portátil sobre el regazo, y lee mientras escucha su lista favorita de Spotify… Pero la realidad es mucho menos sexy. Es un trabajo que requiere de gran concentración, de ir tomando notas, de ejercitar la memoria para saber qué posibles errores de fechas, de nombres o de continuidad de escenas se pueden producir…Vamos, que no recomiendo hacerlo tumbado. Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra: es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal: es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables: este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción: las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo: ¿quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes: cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo: la voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria: normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Si tienes un borrador de novela o cualquier otra tipología de libro guardado en una carpeta de tu ordenador (o mejor aún, en un cajón de tu escritorio) y no sabes qué hacer con ello, lo más práctico para salir de dudas es dárselo a un profesional y testarlo. Quién sabe, igual se convierte en el próximo bestseller.

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