¿Cómo escribir tu página de “Quién soy” con storytelling?

Si te gusta escribir, es interesante que tengas una web, no solo para dar a conocer tus libros o para compartir los artículos de tu blog. También puedes utilizarla para desarrollar tu marca personal, para contar quién eres, qué haces y cómo lo haces. Porque, de verdad, créeme, nada conecta más con tus lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus artículos y libros. En este vídeo-post te comparto ¿cómo escribir tu página de “Quién soy” con storytelling?

No solo te cuento la teoría, también te pongo el ejemplo de mi propia página y te destripo los secretos para escribirla. La puedes leer aquí antes de seguir con el post y de ver el vídeo.

En un artículo anterior te hablaba sobre el arte del Storytelling. En él comentaba que sirve para contar el relato de una marca y también como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, tenemos el ejemplo de cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy”.

Narrar la página “Quién soy”

Para escribir este relato, nos sirve el esquema clásico aristotélico de la estructura en tres actos que también vale para la ficción: planteamiento, nudo y desenlace. Seguro que lo utilizas en tu escritura o lo recuerdas de tus años de escuela. En el planteamiento, debemos presentarnos, hablar sobre nuestros valores y misión. En el desarrollo/nudo es donde sucede lo primordial. Donde conocemos más sobre tu historia, vemos tu conflicto y cómo has superado los obstáculos. Recuerda que en una buena historia siempre, siempre, siempre tiene que haber un conflicto, un cambio. El protagonista (es decir, tú) no puede ser el mismo que al comienzo, tiene que sufrir una transformación. En el desenlace deben unirse de forma lógica todos los puntos de la historia. Es el momento de hablar de tus logros y de tu visión.

Hasta aquí la teoría. Pero, ¿qué te parece si analizamos un caso práctico para aterrizarlo? Como todo queda en casa, no se me ocurre mejor ejemplo que mi propia página de Quien soy. Sería interesante que la leyeras antes para hacerte una idea de lo que viene a continuación porque voy literalmente a destripar 🔪🔪🔪 mi página:

  • Para el planteamiento, en lugar de utilizar un orden cronológico temporal y empezar a contar desde lo más antiguo a lo más reciente, comienzo in media res, es decir, anticipando el conflicto. Así comienza el 90% de las series actuales, con el cadáver en el suelo. Toda la trama trata de reconstruir lo que ha ocurrido hacia delante y hacia atrás. Genera mucha expectación y engancha. Este arranque lo utilizo para presentarme, anunciar mis valores y anticipar a lo que me dedico en la actualidad.
  • En la primera parte del nudo, comienzo a contar mi infancia, cómo era de niña, lo que me gustaba hacer. ¿Por qué cuento esto? Porque para mi historia es relevante, porque fui una niña atrapada en las palabras. Importante: todo lo que cuentes en tu historia tiene que tener un sentido. No vale contar anécdotas o chistes.
  • En la parte final del nudo hablo sobre mi “trabajo alimenticio”, a qué aprendizajes, obstáculos y retos me enfrenté.
  • En el desenlace, escribo sobre el momento “revelación”, el clímax de la historia que desencadena mi evolución. También junto todos los puntos y vuelvo al principio, para rescatar de nuevo los valores, la misión y la visión.

Utilizando estas piezas y componentes del storytelling, estoy segura de que te va a quedar un página de “Quién soy” más que resultona. Ahhh, se me olvidaba contarte que en la web utilizo un truco visual que funciona muy bien: dividir tu historia en párrafos y ponerle un titular a cada parte. Sería algo así como mini-capítulos. Además, lo genial de tener esta página escrita es que también puedes aplicarla (acortando algún párrafo) a la descripción de tu perfil de LinkedIn.

Por último, recuerda que tu página de “Quién soy” no está escrita en piedra, está en continua evolución como tú. Tendrás que ir modificándola a medida que vayas cambiando, para contar nuevos logros, retos o giros en tu vida personal y profesional.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo escribir tu página de ‘Quién soy’ con storytelling. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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El registro de una obra y los derechos de autor

Dime la verdad, ¿te lees toda la letra pequeña de los contratos que firmas? Yo no. Y alguna vez he tenido un buen disgusto por no pararme en los detalles legales. Te confieso que este tema me parece un aburrimiento, pero es importante conocerlo para que no te la cuelen. Por eso en este post-podcast te hablo sobre el registro de una obra y los derechos de autor.

Hace años, cuando trabajaba en un banco, a la mayoría de los clientes les pasaba lo mismo. No siempre tenemos un abogado a mano que nos interprete las cláusulas y el lenguaje jurídico es farragoso y enrevesado. Pero una vez que has firmado, solo te queda el derecho a reclamar y a la pataleta.

Lo mismo sucede en el mundo editorial. Aunque el registro de una obra en el Registro de la Propiedad Intelectual no es un paso obligatorio ni imprescindible para publicar tu libro, es importante que lo tengas en cuenta si vas a enviar tu novela, relatos, ensayo, etc., a algún concurso o a editoriales.

Si tienes un número registral, este siempre será un respaldo legal frente a plagios y otros problemas derivados de la autoría. Te ahorrará muchos disgustos.

En este episodio del podcast he invitado a Cristina López Barrio, escritora finalista del Premio Planeta 2017 y abogada especializada en Propiedad Intelectual, para que nos hable de la importancia del registro legal y de los dos tipos de derechos de autor: los derechos morales y los derechos de explotación.

El registro de una obra

Es un trámite sencillo y asequible que no te llevará mucho tiempo. Tendrás que ir al Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Antes de la pandemia, la presencia física era obligatoria para dar fe de la autoría y firmar como autor/a. Con la COVID-19 es bastante probable que lo puedas tramitar vía online siempre que dispongas de un certificado digital o firma electrónica.

En Internet encontrarás toda la información sobre la oficina de registro más cercana a ti (dirección, teléfono, email), así como el procedimiento para realizar el trámite y los documentos necesarios. Te pedirán una o dos copias del manuscrito encuadernadas (o su versión digital), una fotocopia de tu DNI y el pago de la tasa correspondiente (entre 10-15 euros dependiendo de la ciudad).

Una vez registrada, tu obra pasa por un proceso de valoración para certificar que la autoría te pertenece, que no hay copia de otra obra anterior ni indicios de plagio. Este trámite suele tardar semanas o meses, dependiendo de la carga de trabajo que tenga el Registro.

Después de la valoración, te darán un número registral que puedes poner en tu manuscrito antes de enviarlo a concursos y editoriales. Así siempre podrás certificar tu autoría, dado que la fecha de registro es la que se tiene en cuenta a efectos legales si surge algún problema de plagio o de robo de la obra.

Los derechos de autor

Cristina López Barrio nos cuenta que hay dos tipos según el Derecho Continental y más en concreto en el Derecho Civil Español:

  1. Derechos morales. Son irrenunciables ya que están vinculados a la autoría del escritor. Por tanto, son intransferibles.
  2. Derechos de explotación. Como por ejemplo, el derecho de edición, reproducción, comunicación pública o transformación para adaptar una novela a una serie de televisión o al cine. Estos derechos son susceptibles de ser cedidos a una editorial. Las condiciones de explotación aparecen reflejadas en las cláusulas de los contratos de edición. Por eso es tan importante leer bien todo el contenido jurídico.

Las editoriales tradicionales suelen quedarse durante bastantes años estos derechos de explotación e impiden que los autores tengan poder de acción y de decisión sobre sus obras y los beneficios de estas. En la edición tradicional las editoriales suelen acogerse a los derechos de explotación durante tres, cinco, diez años… Esto no ocurre en la autoedición, dado que los derechos de explotación siempre van a pertenecer a los autores. Es importante que lo tengas en cuenta y lo valores a la hora de plantearte publicar tu obra.

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre el registro de una obra y los derechos de autor. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

También puedes escuchar este episodio en Ivoxx, Spotify y Google Podcasts.

 

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Recomendaciones para documentar una historia de ficción

Antes de ponernos a escribir nuestra novela o libro de relatos, es importante tener en cuenta un paso previo: la documentación. Esta fase de la escritura trata de la recopilación de una serie de datos e informaciones que permitan contextualizar y ambientar la historia. La contextualización es fundamental porque crea el marco espaciotemporal de una obra. El mundo que estamos creando necesita beber de unas fuentes reales que le confieran verosimilitud y credibilidad. En este vídeo-post te comparto recomendaciones para documentar una historia de ficción y no morir en el intento.

La documentación puede ser tan extensa como quieras. Pero ten en cuenta que si es demasiado exhaustiva, puede “comerse” a la narración, es decir, corres el riesgo de sepultar al lector bajo un montón de cifras, datos y detalles históricos que le aburran y que no permitan avanzar a la acción. Toda documentación que incluyas en tu obra debe estar justificada y formar parte de la vida de los personajes que estás creando.

Aunque estés escribiendo una historia de ciencia ficción, también tendrás que crear unas coordenadas de espacio y tiempo de tu mundo fantástico. Y si tu novela es histórica, muy cercana a la realidad, la documentación tendrá que ser más detallada y exhaustiva para no meter la pata. Eso ocurrió con mi novela breve “La mujer que vendía el tiempo” en la que toda la acción transcurre en 1940 en Londres durante la batalla de Inglaterra. Si bien no sucede en el frente de guerra, tuve que documentarme sobre los tipos de aviones, las armas, los globos antiaéreos, la vida en la ciudad, etc… También detalles para no cometer anacronismos como si existían los bolígrafos o no en aquella época.

El proceso de documentación puede ser anterior a la escritura o puedes ir haciéndolo de forma paralela según vas escribiendo para no esperar a tener toda la información y quedarte paralizado. Ve avanzando y cuando te surjan dudas de contexto, puedes ir solucionándolas por el camino. Aunque lo ideal es tener todo el material antes de arrancar a escribir.

Aquí van cinco recomendaciones para documentarte:

  1. Tener claro el tema que vas a tratar. Es importante hacer una lista de detalles de la época en los que te vas a centrar: comida, vestimenta, edificios, hechos históricos, peinados, costumbres… Anota todos aquellos frentes que quieres abrir en tu historia.
  2. Estudio de campo del contexto histórico. Si se trata de un periodo alejado del momento actual, la labor de documentación será más ardua porque ese tipo de datos se pierden en el tiempo y es más difícil encontrar información veraz. Aquí Google será tu gran aliado para encontrar mapas de ciudades, imágenes, cuadros… Te recomiendo que utilices algún tipo de programa de organización de obras, como Scrivener, para guardar todos los enlaces, fotos y documentos que encuentres. Cuando tienes poco material, es manejable. Pero si va tomando volumen, llegará un momento en el que pierdas las referencias.
  3. Asegúrate de que las fuentes sean fiables. Esta frase nos la decían mucho los profesores en la carrera de Periodismo. Ahora con Internet es más fácil encontrar documentación que cuando yo era estudiante y tenía que patearme hemerotecas, bibliotecas y registros oficiales para hacer un reportaje. Pero también es más peligroso. No te fíes de la Wikipedia porque cualquiera puede crear una entrada. Están bien los artículos para hacerte una primera idea, pero acude a las páginas de sitios oficiales y verificados, tipo Ministerios, NASA, observatorios oficiales, archivos de periódicos…
  4. Realiza entrevistas a expertos. Queda con aquellas personas que conozcan a la perfección el tema de tu historia, hazles preguntas, pídeles bibliografía y agradece su colaboración en tu libro.
  5. Pégate un viaje al sitio donde vas a ambientar tu obra. Lo mejor para crear un buen escenario es visitar y conocer de primera mano el lugar donde va a suceder la acción. Si puedes permitírtelo, la inmersión en el contexto de tu ficción le dará una verosimilitud y credibilidad extra.

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¿Qué hago cuando termine mi libro?

Cuando un autor está llegando al punto final de su novela, libro de relatos, poemario, ensayo, etc… hay una pregunta que le obsesiona: ¿qué hago cuando termine mi libro?

Bien, siempre puedes dejarlo metido en un cajón o en una carpeta de tu ordenador pero estoy segura de que quieres que tu historia llegue a los lectores. ¿Qué pasos tienes que dar una vez que pones la palabra FIN? En este episodio de mi canal de podcast “Pasión por la escritura creativa”, te comparto qué tienes que hacer para avanzar en el camino de la publicación de tu manuscrito. Paso a paso, para que no te pierdas en el viaje editorial que tiene cierta complejidad.

  1. Contacta con un lector profesional para que elabore un informe de lectura. Te dará una visión externa de tu obra, la valorará, pondrá de relevancia los puntos fuertes y débiles y te dará pistas sobre cuáles son las editoriales más afines en las que podría encajar. Es importante que busques a un profesional de la lectura para que te comparta su opinión objetiva, igual que si tienes un problema legal vas a un abogado o si te duele una muela, vas a un dentista. Aunque todos sepamos leer, eso no significa que cualquiera pueda hacer un informe de valoración. Hay que tener conocimientos muy detallados del mercado editorial.
  2. Revisa tu manuscrito. Sigue los consejos del lector profesional y corrige todos aquellos puntos débiles que pueda tener tu obra.
  3. Busca un corrector ortotipográfico y de estilo. No hay nada peor que un manuscrito lleno de faltas de ortografía. Cuando tengas la versión final de tu libro, envíaselo a un corrector para que pula los últimos detalles como erratas, signos de puntuación, estilo… Sobre todo si vas a autopublicar tu historia, dado que no habrá un filtro del editor. Así que asegúrate de que esté revisado para dar la mejor impresión a tus lectores.
  4. Registra tu obra en el Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Este no es un punto imprescindible pero valóralo, sobre todo si vas a enviar tu manuscrito a concursos o a varias editoriales para tener las espaldas cubiertas en caso de plagio. Una vez lleves una copia de la obra y pagues las tasas, el proceso se demora unos meses hasta que finalmente se aprueba y te dan un número de registro.
  5. Decide si vas a ir por el camino de la autopublicación o de la editorial tradicional. El informe de lectura del lector profesional ya te habrá dado pistas sobre por dónde puedes moverte. Si merece más la pena que inviertas tu mismo en la publicación de tu libro o podría encajar en el mercado editorial. Si es este este segundo caso, no te vuelvas loco y mandes tu novela sin criterio como si no hubiera un mañana. Busca aquellas editoriales que se acercan más al estilo de tu obra, que han publicado libros similares. Y por supuesto, no envíes una novela a una editorial que solo publica relato, o envíes un poemario a una editorial de ensayo. Por eso es tan importante conocer el mercado en el que te mueves.
  6. Valora la posibilidad de un agente literario. Si tu libro tiene posibilidades en el mercado y hay editoriales que apostarían por publicarlo, también puedes buscar un agente en lugar de dedicarte tú a enviar tu libro. Ten en cuenta que el agente es un representante que cobra un porcentaje por los servicios que presta al autor.

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