¿Qué elementos debes incluir en tu storytelling?

Storytelling. Seguro que esta palabreja anglosajona te suena. Pero, ¿qué es? En este vídeo-post anterior te compartía la definición del arte de contar historias. Y te comentaba que tiene principalmente dos derivadas: contar el relato de una marca (brand story) o como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, podemos utilizar este arte para construir nuestra marca personal y adaptarla a la narración de nuestra página “Quién soy” en la web o las Redes Sociales. Pero antes de meternos en harina, es conveniente saber qué elementos debes incluir en tu storytelling.

Como escritores, es interesante que en la actualidad tengamos una web, no solo para dar a conocer nuestros libros o para compartir los artículos de nuestro blog. También podemos utilizarla para contar quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos.

Porque, de verdad créeme, nada conecta más con nuestros lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus posts y libros. Y para eso, el arte del storytelling es el arte de la seducción con palabras. En este vídeo-post te comparto los seis elementos fundamentales que debe incluir un relato narrado con esta técnica para que puedas aplicarlos a la escritura de tu historia personal.

Antes de empezar a escribir

Nuestro relato personal siempre está conectado a la identidad y a la reputación, es decir, a lo que comunicamos sobre nosotros y a lo que los demás dicen de nosotros. Por eso, antes de ponerte manos a la obra con tu storytelling, es interesante hacer una reflexión sobre la esencia profunda de lo que somos, preguntarse acerca de los siguientes puntos:

  • Valores. Cuáles son mis creencias, los pilares de mi vida que constituyen mi valor diferenciador con respecto a los otros.
  • Misión. Por qué hago lo que hago, cuáles son mis motivaciones, por qué me levanto cada mañana. 
  • Visión. Dónde quiero estar dentro de por ejemplo tres años, hasta dónde quiero llegar con mi escritura.  

Una vez que tengas los tres aspectos anteriores bien claros, es hora de ponerse a contar tu historia personal.

Elementos que debes incluir en tu storytelling

Entonces, ¿qué no puede faltar en una buena historia?

  1. Un comienzo impactante. ¿Por qué no empezar con una pregunta para la que nadie tiene respuesta? Esas grandes preguntas existenciales que seguro que te has hecho alguna vez.
  2. Conflicto. En toda historia hay siempre una transformación, un momento de cambio, ¿dónde estabas y dónde estás y qué ha ocurrido para que haya esa evolución?
  3. Tema. La idea principal que sirve de foco a toda la historia. En el caso de la página de “Quién soy”, el tema principal es mostrar quién eres, contar lo más emocionalmente posible tu historia de evolución y tu relación con la escritura.
  4. Experiencias personales. Se trata de utilizar aquellas historias que te representan, que son la esencia de lo que eres. Deja la ficción para tus novelas, aquí se trata de ser lo más cercano a ti mismo que puedas.
  5. Sentido. Tu historia debería tener el objetivo de persuadir, seducir con tus palabras y conectar empáticamente con tu audiencia.
  6. Autenticidad. Las historias honestas y reales son las más interesantes. Además, a día de hoy, con la transparencia que nos da internet y las redes sociales, es difícil mantener un “personaje ficticio” durante mucho tiempo. ¡Y es tan cansado inventarse una vida!

Con estos componentes fundamentales ya puedes empezar a construir tu relato, tanto para la página “Quién soy” de tu web como para aplicarlo a tu estrategia de Redes Sociales.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué elementos debes incluir en tu storytelling. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Storytelling, ¿qué es y para qué sirve?

Storytelling. Me A-P-A-S-I-O-N-A. He dado varias charlas sobre el arte de contar historias en empresas, universidades y startups. Podría estar hablando horas y horas sobre este tema… Pero, tranqui, voy a intentar resumir en este post, qué es y para qué sirve este palabrejo del mundo anglosajón.

La definición clásica y ampliada dice así: Storytelling es el arte de contar una historia usando un lenguaje sensorial presentado de tal forma que trasmite a los oyentes la capacidad de interiorizar, comprender y crear significado personal de ello. A mi me gusta más la definición menos formal: contar historias es dejar que te lleguen y toquen el corazón y la cabeza, lo racional y lo instintivo. Como dijo la poeta Maya Angelou:

“La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.

Es en EEUU donde surgieron los primeros y grandes ejemplos de este arte. Pensemos en Walt Disney, en Steve Jobs, o en Barack Obama. En España no hemos empezado a darnos cuenta de su importancia hasta bien poco.

En definitiva y después de tanto rollo, el storytelling es el arte de contar historias con el objetivo de seducir, de convencer a alguien de una idea, un proyecto, una empresa… Y esta es una diferencia significativa con respecto a la literatura: la ficción es ficción y no cumple con ninguna función de convencer. Si tuviera un objetivo, ¿cuál sería? ¿Entretener, conectar con el lector…? Pero el storytelling es una historia real (o a veces ficcionada) que nos ayuda a alcanzar un objetivo. Es utilizar la capacidad y el poder narrativo para conseguir mayor empatía y conexión con nuestro público.

Somos un relato con piernas

Somos primates mutualistas, seres sociales que desde que habitábamos las cuevas, empezamos a buscar una forma de poner orden en todo el caos que es la vida. Desde las pinturas de Altamira hasta Facebook, todo es relato. ¿Quién no tiene en mente la escena de nuestros antepasados tribales, reunidos alrededor del fuego en una noche sin luna, contando historias? El chamán inventaba narraciones para alertar de los peligros, transmitir la cultura y los valores de la tribu, aleccionar sobre el bien y el mal…Aunque es bastante probable que fueran las mujeres las que contaran mejores historias. Tenían más tiempo para fantasear mientras recolectaban la miel y las bayas.

Hace unos años leí el ensayo antropológico “Sapiens. De animales a dioses” del historiador israelí Yuval Noah Harari y me impactó. En uno de los capítulos del comienzo, escribe sobre el desarrollo de la conversación en nuestros ancestros, y la define como la necesidad de hablar con los otros acerca de los otros. Es decir, de chismorrear y cotillear.

Dice el autor en una entrevista “Solemos pensar que el chisme es algo malo y poco importante, pero actualmente muchos científicos creen que el lenguaje humano evolucionó sobre todo para chusmear y cotillear, que la función central del lenguaje humano era hablar de las otras personas. Esto tiene sentido si uno piensa en la supervivencia y en que no basta con saber sobre el tiempo, sobre los leones o los peligros del entorno. Como los humanos son seres sociales, su supervivencia depende de la cooperación con otras personas de su tribu. Salen a cazar con los otros, pelean juntos contra otra tribu, compiten por los recursos”. Es decir, necesitamos historias para crear redes de cooperación.

¿Por qué son tan importantes los relatos?

Las cifras y los datos se olvidan, en cambio las emociones se almacenan para siempre en la amígdala cerebral, la parte más antigua del cerebro reptiliano que también acoge el miedo y el instinto de supervivencia. No sé si recordáis la película Django desencadenado. Si no la habéis visto, os la recomiendo. Sin entrar en spoiler, os cuento que transcurre en el sur de EEUU en 1852, unos años antes de la guerra civil, en pleno apogeo del esclavismo. El protagonista es un esclavo negro que trata de conseguir su libertad y salvar a su mujer. En toda la película sobrevive gracias a las historias, al don de la comunicación para escapar de las situaciones más inverosímiles y peligrosas.

Está comprobado que:

  • Cuando la información está presentada en forma de un hecho o una estadística, solo entre un 5-10% de la gente la retiene.
  • Si la información se muestra como una estadística y una historia, entre el 25-30% de la gente la retiene.
  • Pero si la información está contada en forma de una historia, entre el 65-70% de la gente la retiene.

Cuando alguien te cuenta una historia, tu cerebro la procesa y la relaciona inmediatamente con tu propia experiencia. Así aumentan las posibilidades de que retengas esa información. Siempre recordamos las historias, puede que se olviden los detalles, pero la secuencia estructurada de hechos no.

Ahora más que nunca, las historias interesan, las historias importan y cuantas más historias más rica es nuestra visión del mundo. Cada vez tenemos menos tiempo, vamos más acelerados y las redes sociales han propiciado una viralidad que nos convierte en homo narrator, contadores de historias que se propagan como los virus.

¿Para qué sirve el Storytelling?

¿Qué podemos hacer para aprovechar la atmósfera fantástica que se genera a través de las historias? Podemos utilizarlas de dos formas:

  • Para contar la historia de una marca (brand story): puede ser nuestra marca personal, nuestra empresa o la compañía para la que trabajemos. Este relato está conectado a la identidad y a la reputación, es decir, a lo que la marca comunica sobre ella misma y a lo que los demás dicen de ella. En esta derivada del storytelling nos encontramos con valores, creencias, mensaje clave, el manifiesto de marca, el valor diferenciador de otras marcas, etc… Es decir, con el porqué y la esencia de una compañía. Hay que tener estos puntos muy claros para empezar a contar la historia.
  • Como técnica de marketing: En el marketing tradicional la narrativa tiene el objetivo de vender a través de las campañas publicitarias. Consiste básicamente en conectar emocionalmente con los usuarios, ya sea en un discurso hablado, por escrito, en vídeos, en la tienda online o a través de una historia en redes sociales con su personaje y su trama. En una palabra, se trata de empatizar con el comprador. Ahora que la comunicación es “virtual”, el storytelling se adapta perfectamente al medio, demostrando que también a través de Internet consigue apelar al lado emocional de las personas, generando así la relación de confianza y fidelidad que todas las marcas buscan.

Las marcas comerciales son en definitiva relatos, una narración coherente a lo largo del tiempo y de todos los canales por los que se comunica con la audiencia. La publicidad está llena de ejemplos de empresas que utilizan a la perfección los elementos de las narraciones:

  • crean personajes de carne y hueso para humanizar la marca,
  • sacan brillo a las grandes historias que han sobrevivido a los siglos por sus enseñanzas morales,
  • trabajan con los temas universales (miedo, amor, odio, muerte, amistad, dicotomía bien/mal…) y los valores de cada sociedad y época histórica.

Construir una historia sólida lleva tiempo (¡que se lo pregunten a Coca-Cola o McDonald’s!) y además los relatos van cambiando con la sociedad a medida que esta evoluciona. Por eso este arte no solo sirve para las grandes compañías sino para las marcas personales que somos cada uno de nosotros. ¿Qué historia es la que tú estás contando? Cuando te presentas a alguien desconocido, ¿qué le cuentas? ¿Y en una presentación profesional? ¿Contarías lo mismo ahora que hace 5 años, 10 años…? ¿Qué contabas cuando eras niñ@?

Me queda muuuuucho que contarte sobre la estructura del storytelling y cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy” o los mensajes de nuestra marca en redes sociales. Pero eso será en otro artículo, que este ya está quedando largo.

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Pautas para escribir novela de ciencia ficción

¿Quién no ha pensado alguna vez en el futuro? En los avances tecnológicos que llegarán en las próximas décadas, en si viajaremos en el tiempo, o si viviremos en otros sistemas solares. Y la gran pregunta, ¿hay alguien ahí fuera en la oscuridad del Universo? La literatura de ciencia ficción es el campo perfecto para especular sobre lo que vendrá, para explorar mundos desconocidos o cuestionar el papel de la especie humana. En este vídeo-post te comparto las pautas para escribir novela de ciencia ficción.

¿Qué es la ciencia ficción?

Son historias que suceden en el futuro con elementos diferentes a la realidad actual. También pueden estar ubicadas en el pasado, las llamadas ucronías, en un universo paralelo donde todo ocurrió de forma distinta y se ha abierto una línea temporal alternativa, por ejemplo es el caso de “El hombre en el castillo” de Philip K. Dick.

¿Qué dos tipo de ciencia ficción hay?

Los expertos hablan de una división entre:

Aunque algunos de ellos han cultivado las dos vertientes de la ciencia ficción en diferentes obras o etapas de su escritura.

Similitudes con otros géneros

La base de la construcción de una novela es muy similar aunque se trate de diferentes géneros. Escribas ciencia ficción o novela histórica tendrás que tener muy en cuenta la verosimilitud y coherencia de lo que se cuenta en la obra. Cuando escribes, estás creando un mundo para el lector. Ese mundo está regido por una serie de reglas que no puedes saltarte, por muy fantástica que sea tu historia.

Deberás trabajar también la descripción y caracterización de los personajes, así como la trama y el desenlace. Relacionado con este último punto, ten cuidado con los finales deus ex maquina, no puedes sacarte de la manga un cierre sin sentido. Todos los hilos de la trama deben tener coherencia con lo que se ha ido contando en la historia.

Pautas para escribir novela de ciencia ficción

La ciencia ficción como el resto de géneros novelísticos tiene una serie de elementos que son su impronta personal:

  • El eje central es lo humano. Aunque el mundo futuro sea lo más alejado de la realidad, las emociones y valores humanos siempre deben estar presentes. Incluso si se trata de razas extraterrestres, robots, o seres tipo Alien.
  • El escenario es la clave. La construcción del mundo, universo, planeta… en el que sucede tu novela debe estar creado a la perfección. ¿Cómo van a vestir, cómo van a moverse, cómo van a ser las casas o las calles…? Muy importante que sigas el paradigma “muestra, no digas”. No le expliques al lector los detalles, haz que los personajes interactúen y a través de la acción describan el escenario.
  • Las leyes físicas y sociales que rigen el mundo. ¿Qué cultura, valores, reglas de comportamiento de la materia va a tener tu planeta? ¿Hay gravedad, cómo es el frío o el calor? ¿Cómo se reproducen los seres de tu historia? ¿Existe el bien y el mal? ¿Son juzgados por un código penal? ¿Respetan a los ancianos? ¿Cómo distribuyen los alimentos? ¿Trabajan o toda la producción la generan los robots?
  • La base científica y tecnológica. Si en tu historia hay viajes en el tiempo y en el espacio, tendrás que diseñar las naves que permitan estos desplazamientos por el Universo. ¿Existe la teletransportación? ¿Cómo son las armas con las que se defienden? Para aprender a escribir ciencia ficción te recomiendo que leas y leas a los/as autores/as de las diferentes modalidades y también revistas científicas. Aunque sean de carácter divulgativo, te pueden dar muchas pistas sobre avances tecnológicos e inventos futuros.

Referencias bibliográficas de las que hablo en el vídeo

Algunas obras clásicas que te comparto en el vídeo para señalar ejemplos del género:

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¿Qué extensión deben tener los capítulos de una novela?

A veces los alumnos de mis cursos y talleres me lanzan algunas consultas sobre técnica narrativa que me dejan un poco asombrada. Quizá porque yo doy por hecho determinada información que ya tengo asumida por mis años de experiencia. Pero me doy cuenta de que hay un montón de preguntas que no debería dar por sabidas. Por ejemplo, ¿qué extensión deben tener los capítulos de una novela?

En este vídeo-post doy respuesta a esta pregunta que genera inquietud en los escritores principiantes. También contesto a otra muy recurrente: ¿Cuándo y cómo debe terminar un capítulo?

Extensión idónea de los capítulos

En la literatura no hay ninguna fórmula mágica ni en ninguna parte está escrito que los capítulos de una novela tengan que tener por obligación una extensión determinada. Lo más importante es que la historia tenga tensión y ritmo.

Al mismo tiempo le tiene que permitir al lector tener descansos (pensemos que la unidad de lectura es el capítulo), no perderse en la trama y seguir manteniendo el interés. Luego lo ideal es la combinación entre capítulos largos y cortos. Por ejemplo, uno largo y dos de menor extensión.

Terminación de los capítulos

¿Cuándo tiene que terminar un capítulo? Pues como la pregunta anterior, no hay ninguna ley que dicte sentencia al respecto. Así que tenemos que fiarnos de nuestra intuición y pensar como lectores.

Un capítulo debería terminar cuando cambiamos de escenario, o de tiempo, o de personaje que lleva la batuta de la acción. La idea es que tenga una unidad narrativa. Lo más interesante es terminar en un punto álgido, dándole al lector una pista o un hilo importante de la trama para resolverlo más adelante.

Se trata siempre de mantener la atención y la tensión narrativa. Hay que ponérselo ni demasiado fácil ni demasiado difícil al lector para que no se muera de aburrimiento y quiera seguir leyendo tu novela.

Pero ya sabes, no hay nada escrito en piedra. Todo dependerá de la historia que estés construyendo.

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Cinco motivos para escribir cuentos infantiles

¿Estás pensando si es buena idea escribir historias para niñas y niños? Pues si llevas tiempo dándole vueltas a la posibilidad de lanzarte a la literatura infantil, en este vídeo-post te comparto cinco motivos para escribir cuentos infantiles que te pueden animar a dar el paso definitivo.

Te confieso que el público infantil me da pavor porque es uno de los más exigentes, sinceros y sin filtro, les gusta o no les gusta lo que leen en un primer vistazo. Pero también son grandísimos lectores y, de hecho, las cifras más altas de ventas de libros se alcanzan precisamente en esta franja de edad. Los grandes bestsellers están en literatura infantil.

Aquí van las cinco razones por las que creo que escribir cuentos infantiles es una buena idea:

  1. Fomento de la lectura. Los niños que leen son adultos que leen (y que piensan). Si iniciamos a los niños en la lectura desde muy pequeños, hay muchas posibilidades de que sigan enganchados a la literatura en la edad adulta. Aunque es cierto que hay un gap en la adolescencia, momento en el que se pierden muchos lectores. Pero ya se sabe que el fomento de la lectura comienza con los padres y el entorno familiar. Los que hemos sido niños lectores es porque en casa la lectura era un hábito.
  2. Conexión emocional. Los cuentos permiten a los niños poner nombre a las emociones propias y también ser capaces de calzarse los “zapatos” de los otros. Empatizar con los sentimientos de los demás y ponerse en su lugar. Las historias de ficción abren la mente de los pequeños a otras vidas, a otras experiencias y amplían su perspectiva del mundo.
  3. Filtro frente al mundo real. Hay determinados temas espinosos como la injusticia, la maldad, la muerte, el miedo… que incluso a los adultos nos resultan complicados de entender. Imaginemos a los niños que su mente está todavía formándose, lo difícil que puede ser explicarse algunas circunstancias de la vida. Por eso los cuentos actúan como filtro para mostrar a los pequeños aspectos áridos de la realidad y poder asimilarlos a través de la ficción.
  4. Desarrollo de la creatividad y la imaginación. Los cuentos son un campo fantástico para trabajar las habilidades sociales, conectar los hemisferios cerebrales y desarrollar el talento innato de los niños. Además, está más que comprobado que una de las habilidades más valorada a nivel profesional en la pospandemia va a ser la creatividad, como puedes leer en este artículo de LinkedIn. Así que cuanto antes empecemos a formarla en las mentes infantiles, más posibilidades de que se convierta en un hábito.
  5. Vehículo para la transmisión de la cultura y los valores. El conocimiento social del imaginario colectivo se ha ido transmitiendo de generación en generación gracias a la tradición oral. Abuelos contando a los nietos los cuentos de los hermanos Grimm, de Perrault… y afianzando a través de los años la experiencia compartida.

Así que parece muy buena idea escribir cuentos para niños. Además, todos los autores de literatura infantil dicen que es muy divertido escribir para estos lectores. Porque en el fondo están escribiendo para el niño que llevan dentro y contando las historias que a ellos les hubiera gustado leer cuando eran pequeños.

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