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¿Eres un escritor erizo o un escritor zorro?

¿Has pensado alguna vez qué clase de escritor eres? ¿Cómo afrontas en tus historias las obsesiones que te persiguen en la vida? ¿Eres de los que escriben sobre un solo tema? ¿O te gusta indagar en una amplia gama de experiencias? En este vídeo-post vas a saber si eres un escritor erizo o un escritor zorro.

Espero que esto no se convierta en un documental de National Geographic, aunque con lo que me gustan los animales, todo es posible 🙂

¿Cómo abordas “los ogros” que te persiguen en la vida?

La clasificación de escritores erizos o zorros la acuñó el filósofo Isaiah Berlin en su ensayo “El erizo y la zorra”. Te confieso que yo lo acabo de descubrir a través de una entrevista a la periodista y escritora Rosa Montero. Aquí tienes el podcast por si quieres escucharlo.

Todos los que escribimos tenemos una serie de temas recurrentes que nos persiguen como ogros, que nos obsesionan y no nos dejan en paz hasta que los ponemos en palabras.

Isaiah Berlin divide a los escritores y pensadores en dos tipos en función de cómo abordan las temáticas en su vida y en su obra.

Bolas de púas

Los erizos se repliegan sobre sí mismos, se hacen una bola de púas. Este tipo de escritores son los que ven el mundo a través de la lente de una sola idea, trabajan sobre una misma temática y van profundizando en ella a lo largo de las historias que cuentan. Algunos ejemplos de escritores de este tipo son Platón, Dante, Dostoyevski o Proust.

Olisqueando la estepa

En cambio, los zorros van por la estepa olisqueando para ver si hay unas presas y se quedan al acecho para cazarlas. Los escritores de este estilo se basan en una amplia gama de experiencias, les interesan diferentes temáticas y abordarlas desde ángulos distintos. Por ejemplo Aristóteles, Shakespeare, Joyce o Balzac.

Te confieso que me siento más zorro que erizo, aunque reconozco que hay temas que me obsesionan y llevan toda la vida persiguiéndome. ¿Y tú? ¿A qué animal te sientes más cercano? O a lo mejor eres una mezcla de los dos, una especie nueva 🙂

Ahora dale al play si quieres saber más sobre si eres un escritor erizo o un escritor zorro. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cuál es el mejor momento para escribir?

¿Mañana, tarde, noche, madrugada? ¿Entre semana, los fines de semana? ¿Y cuánto tiempo, media hora, una hora? ¿De verdad hay un momento perfecto en el que la inspiración y la concentración están a tope para escribir? En este vídeo-post te despejo estas dudas. También te cuento cómo me organizo yo en mi espacio de escritura y otros temas relacionados por si te sirven de ayuda para poder llevarlo a tu terreno.

¿Eres alondra o búho?

Antes de entrar en materia, me gustaría hacerte una pregunta, ¿te sientes más alondra que búho o al revés? Es decir, si eres de los que madrugan o si prefieres acostarte tarde. Esto parece una tontería, pero marca nuestros ritmos creativos y nuestro nivel de energía.

Yo te confieso que he sido búho toda la vida. He hecho todo lo posible por transformarme en alondra, pero no hay manera. Estudié la carrera de noche y me encuentro con mucha energía en el silencio y la calma de la madrugada cuando todo el mundo duerme. Pero no soy capaz de levantarme a las 5 de la mañana como otros compañeros que escriben en las primeras horas del día antes de irse a trabajar.

Todo depende de cuándo te encuentres más despierto y activo. Luego el mejor momento del día es aquel en el que tú te sientas más concentrado.

Lo ideal es escribir todos los días

No hay fórmulas mágicas, tendrás que adaptar tu escritura a tu forma y estilo de vida. Lo ideal es escribir al menos media hora todos los días con el fin de establecer un hábito. Y siempre a la misma hora, como si fuera una tarea que tienes incluida en tu agenda diaria. Así se va creando la necesidad y cuando ya esté establecida dentro de tu rutina, echarás en falta si no puedes escribir un día por alguna razón.

Escribe siempre en el mismo lugar

Busca un lugar cómodo y luminoso. Puede ser tu mesa de trabajo o cualquier otro rincón de la casa. Hay autores que escriben en bares con los auriculares puestos, o tumbados en la cama, o en un parque rodeados de gente paseando… De nuevo, el mejor espacio es el que te permita estar concentrado. Ahora, si estás teletrabajando y utilizas el mismo escritorio para ambas actividades, intenta romper los límites entre tu espacio de trabajo y el de escritura.

Te confieso que hace años yo escribía en el trabajo en los momentos de baja actividad, escribía rodeada de gente que pasaba por la oficina, con llamadas de teléfono, compañeros que venían a preguntar cosas a mi mesa, emails entrando… Ahora no puedo escribir con distracciones, ¡ni siquiera con música!, necesito silencio, cerrar todas las pestañas del navegador y guardar el móvil en un cajón.

Como ves, no hay reglas. Tendrás que analizar cómo eres y cuáles son tus pautas de vida. En función de eso, establecer un horario y un lugar para escribir. Recuerda que el tiempo que le dedicas a la escritura es un tiempo que te dedicas a ti mismo.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cuál es el mejor momento para escribir. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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¿Cómo mantenerse enfocado en la escritura?

¿Sientes que no logras coger el ritmo a tu escritura? ¿Que te distraes fácilmente? ¿Que empiezas una historia con mucha ilusión pero a los pocos días la abandonas? Normal, esto nos pasa a todos los que escribimos. Es difícil mantenerse enfocado en la escritura porque la vida es una apisonadora, puede pasar por encima de todo. Tenemos familia, trabajo, obligaciones, responsabilidades… el día a día nos come y vamos aparcando nuestra afición. En este vídeo-post te comparto recomendaciones sobre cómo mantenerse enfocado en la escritura.

Como decía John Lennon, “La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”.

Sí, tú quieres escribir, pero lo vas dejando porque siempre hay algo más importante que hacer, ¿verdad? Nos han enseñado que en la vida tenemos que ser útiles y productivos y sobre todo, ganar dinero con lo que hacemos. Como la escritura es una afición, en muchos casos no remunerada, vamos dejando a un lado la actividad que probablemente nos hace más felices y nos alimenta el alma. Aquí van las cuatro pautas que te pueden servir para mantener el foco en tu escritura. A pesar de todo lo que te vaya sucediendo en la vida.

1. Pregúntate para qué escribes

Los porqués son las causas y están siempre en el pasado. Si quieres avanzar en tu escritura, mejor pregúntate el para qué escribes, cuáles son tus objetivos, qué te motiva para seguir. El para qué es como la zanahoria que se le pone al burro para que avance, es tu incentivo y tu aliciente. Es como cuando empiezas a ir al gimnasio. Si no tienes un para qué potente, nunca cogerás el hábito y lo abandonarás con la primera excusa que te surja.

¿Escribes para publicar, para que te lean, para mostrar tu historia al mundo? Si tu objetivo es hacerte rico y famoso, mejor que te dediques a otra actividad.

2. Escribe todos los días

Solo se aprende a escribir escribiendo. Pueden ser quince o veinte minutos al día dedicados a escribir. No hace falta que sea un relato elaborado, pueden ser párrafos sueltos, o reflexiones de tu cuaderno de ideas… Para que el hábito se instaure en tu vida, ponte una alarma en el móvil que te recuerde que tienes que hacerlo. Poco a poco, ese “tener que” se convertirá en “querer” y en una necesidad que no podrás dejar.

3. Ponte retos

La idea es tener un acicate para terminar tu historia en un plazo determinado de tal forma que no la vayas dejando abandonada. Un reto puede ser enviar un relato a un concurso, o mandar tu novela a las editoriales que consideras afines o participar en retos de escritura semanales como hay muchos en los grupos de Facebook. En mi grupo “Escribiendo historias de ficción” estamos llevando a cabo un juego durante el mes de marzo de 2021. Si quieres unirte, puedes pedir el acceso aquí.

4. Apúntate a un curso de escritura

A veces nos quedamos bloqueados en un punto de la historia. A lo mejor hemos escrito unas cuantas páginas de una novela pero no sabemos seguir. Por mi experiencia, muchas veces esto ocurre porque nos falta técnica narrativa y herramientas de escritura. Y es normal porque solemos empezar a escribir de forma autodidacta. Pero llega un momento en el que necesitamos subir un nivel más. La formación es el atajo para acortar tu camino y hacer crecer tu escritura. Además te permite adentrarte en el mundo literario, que tiene su complejidad. Búscate un asesor o un lector profesional para que te ayude a enfocar tu historia.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo mantenerse enfocado en la escritura. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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Fórmulas de la escritura que no se pasan de moda

¿Recuerdas aquellos vaqueros pesqueros que te ponías con trece años? ¿Y las hombreras en las camisetas? ¿Y ese pelo cardado que llevabas en los ochenta? Por suerte, hay modas que no vuelven. Otras se reciclan y se ponen de nuevo de actualidad, como los estampados, algunas telas o los pantalones de campana. Y luego hay prendas que son clásicas y atemporales como fórmulas de la escritura que no se pasan de moda.

Está claro que los tiempos cambian, las sociedades evolucionan y los paradigmas obsoletos van siendo sustituidos por los actuales. Esto pasa a todos los niveles y uno de los ejemplos más evidentes es de la ropa.

Y sí, todo cambia, de acuerdo. Pero hay determinadas prendas de vestir que nunca, nunca se pasan de moda, los llamados básicos. Te confieso que la chaqueta negra que llevo en el vídeo es la que se puso mi tía en mi bautizo… o sea que tiene ¡¡¡45 años!!!.

Eso mismo ocurre en la escritura con determinadas fórmulas. Pueden pasar siglos y siglos y seguirán funcionando en la literatura. En el vídeo-post de esta semana te comparto tres recursos que son ese “fondo de armario” que todo escritor debería tener siempre en su cajón de escritura.

1. Contar historias en primera persona

Somos cotillas por naturaleza 🙂 Nos gusta saber de la vida de otras personas y más si lleva la etiqueta de “basado en hechos reales”. El narrador en primera persona es el más potente. Arrastra al lector desde el comienzo. Nos permite meternos de forma muy rápida en la historia y vivirla desde dentro de la cabeza del protagonista.

El género de la autobiografía nació en el siglo XIX y sigue estando de moda ahora en su versión del género autoficción que es una vuelta de tuerca a las historias “verídicas”, esas narraciones sobre la vida, logros, fracasos, acontecimientos, etc. del autor que coincide con el narrador de la obra.

2. La estructura del viaje del héroe

Otro “fondo de armario” literario es la estructura del viaje del héroe. Es la más universal, recurrente y eficaz. Fíjate si es un recurso clásico que ya lo utilizó Homero en la Odisea y a día de hoy sigue siendo habitual en novelas comerciales y también como base para películas y series.

Si quieres saber más sobre las tres partes del viaje del héroe, encontrarás el detalle en estos posts: Todo comienza con una llamada, Cuando el héroe inicia la aventura y El final está cerca…

3. Los géneros literarios

Es cierto que actualmente cada vez hay más hibridación de géneros. Se mezcla la novela con el cuento, el relato con el ensayo, la distopía con la novela negra…

Sin embargo, hay géneros que siguen vigentes, aunque se vayan adaptando a los nuevos tiempos: la novela histórica, la novela de detectives, la novela romántica, la novela negra… Por ejemplo, en los últimos años se han vuelto a poner de moda las historias sobre relaciones familiares, que siempre han estado ahí, latentes y, de pronto, han resurgido en el panorama literario.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre las fórmulas de la escritura que no se pasan de moda. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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Diferencias entre autobiografía y autoficción

Hace algo más de un año publiqué un vídeo-post sobre qué es la autoficción. No pensaba que el tema interesaría tanto. Pero a día de hoy todavía sigue siendo uno de los vídeos más vistos y comentados de mi canal de YouTube. Así que en este post, te traigo un tema que amplía este concepto en relación con otro término que podría considerarse similar: diferencias entre autobiografía y autoficción.

Y sí, aunque ambos géneros están escritos en primero persona y el autor coincide con el narrador, presentan algunos matices que los diferencian. Sobre todo el pacto que hace cada tipo de obra con el lector.

Autobiografía

Este género nació en Inglaterra en el siglo XIX. Se trata de la narración de una vida o parte de ella, escrita por el propio protagonista. Muestra su nacimiento, logros, fracasos, experiencias, reconocimientos y hechos relevantes. Se encuentra en la frontera entre literatura e historia, cercano a la biografía, las memorias o los diarios.

En este tipo de libros el autor hace un pacto autobiográfico con el lector, es decir, el escritor/narrador se compromete a que todo lo que cuente en la obra ocurrió de verdad. Y el lector entonces se compromete a creérselo como hechos reales.

Pero, ¿quién puede comprobar que lo narrado sucedió? ¿Cómo se podría contrastar? Y además, el proceso de recordar es en parte una ficción, porque consiste en rescatar solo unos hechos de la memoria, es decir, un relato construido por la mente del escritor. Pero, ¿de verdad es lo que pasó? En cualquier caso, el lector decide que se lo va a creer porque el género autobiografía se basa precisamente en ese pacto.

Autoficción

En cambio, el término autoficción lo creó un crítico y novelista francés en 1977. Son obras escritas en primera persona por el propio autor, que coincide con el narrador, pero aquí algunos nombres, lugares o hechos han sido modificados para darles un barniz de ficción.

Si en el pacto autobiográfico el autor se compromete a contar la verdad de los hechos y el lector a creérselo, al otro extremo tenemos el pacto de la ficción. Por ejemplo, en una novela se supone que todo lo narrado es verosímil, es decir, es una simulación de la realidad, pero nada ocurrió como cuenta la historia.

En la autoficción el pacto que se establece es ambiguo, dado que se encuentra a medio camino entre el pacto autobiográfico y el de ficción. Algunos hechos narrados pueden haber sido verdad, aunque se han cambiado nombres o lugares o matices de la realidad para darle una capa de ficción. ¿Qué es la realidad y qué es lo inventado? Solo lo sabe el autor y, en todo caso, aquellas personas cercanas que vivieron lo contado.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre las diferencias entre autobiografía y autoficción. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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