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¿Es lo mismo argumento y tema de una historia?

Cuando en las clases de asesoramiento de escritura le pregunto a un/a autor/a que está empezando a construir su novela que me diga qué es lo que quiere transmitir al lector, todos/as me cuentan el argumento de su historia. Y sí, el argumento es fundamental, pero por debajo de él, tiene que existir también el sentido o el significado profundo que queremos contar. Te invito a leer y ver este vídeo-post donde contesto a la pregunta ¿es lo mismo argumento y tema de una historia?

El relato de los hechos

Existen diferencias entre el relato de los hechos, es decir, aquello que ocurre en la narración, que sería el argumento, y lo que queremos contar al lector, que sería el significado o el sentido profundo. El argumento es la capa superficial, los acontecimientos que le van pasando al protagonista en función del arco del personaje, su conflicto y transformación.

Por debajo de la capa superficial tenemos que tener muy claro cuál es el tema que sostiene nuestro argumento, porque si no iremos dando tumbos en el proceso de escritura y no seremos capaces de conectar con los lectores, de empatizar con ellos y que se enganchen hasta el capítulo final.

La semilla de nuestra historia

El tema es la semilla que plantamos en la capa profunda de nuestra historia. El problema está en que mientras que el argumento es concreto, los temas suelen ser abstractos. Decía Gabriel García Márquez que “solo hay tres temas, la vida, la muerte y el amor”. Fijaos lo amplio que puede ser este concepto. Por eso hay que intentar materializarlos y concretarlos.

El tema es como un faro que impide que nos estrellemos contra las rocas, es el foco al que tenemos que dirigir nuestra narración para no perder el rumbo de la escritura. En una novela puede haber varios temas relacionados que se desarrollen en subtramas, pero no podemos utilizar temas sin conexión y saltar de uno a otro porque el lector terminará aburriéndose si no entiende nada.

Ejemplos para clarificar la diferencia

Con un mismo argumento podemos tratar diferentes temas. Voy a poner unos ejemplos para aclarar si es lo mismo el argumento y el tema de una historia. Con el argumento de “La Metamorfosis”Una mañana, después de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa trata de levantarse para asistir a su trabajo, pero se da cuenta de que durante la noche se ha transformado en un insecto – Kafka podría haber tratado diferentes temas, pero elige aquellos que como escritor más le resuenan y que aparecen también en otras de sus obras: la pérdida de la identidad del individuo, la alienación, la soledad…

Es importante que elijas temas que te interesan, porque pasarás mucho tiempo hablando de ellos, sobre todo si escribes una novela. Cuanto mejor te conozcas a ti mismo, tus valores, lo que adoras y lo que odias, más concretarás los temas sobre los que quieres escribir.

También te pongo un ejemplo propio. En la sinopsis de mi novela breve “La mujer que vendía el tiempo” están contenidos los tres temas relacionados que trato en mi historia: “Ruth pelea por mantener su negocio a flote. Erika manda cartas al frente, con la esperanza de mantener el amor de Willy. Mary observa las velas de una tarta con un único deseo. Y, mientras las tres intentan sobrevivir en un mundo en guerra, un gran péndulo resuena en los salones de Greenwich. Es el tiempo, que parece inamovible en este breve novelón sobre el amor propio, los cambios de paradigma y las oportunidades. Una historia que confirma a Nuria Sierra como una escritora audaz, hábil para contar grandes historias”.

Con el escenario de la II Guerra Mundial podría haber contado mil temas, pero me enfoqué en tres que me interesaban como escritora y que casaban a la perfección con Ruth, la protagonista, con su conflicto y evolución como mujer empresaria en un mundo hostil sometido a un movimiento constante: el amor propio, los cambios de paradigma y las oportunidades.

Ejercicios prácticos sobre argumento y tema

Haz dos listados, en uno de ellos apunta los argumentos que te vengan a la cabeza y en el otro los temas que te interesan. Luego júntalos y observa cuáles encajan mejor, qué argumento podría desarrollar a la perfección según qué tema o temas relacionados.

También puedes acudir a librerías y bibliotecas para leer las sinopsis de libros sin mirar el título ni la portada, e intentar averiguar cuál es el tema que quiere desarrollar el/la autor/a en esa obra.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre si es lo mismo argumento y tema de una historia. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Qué son los detonantes de la acción?

Cualquier historia de ficción, ya sea un relato corto, novela, película o serie, necesita unos ingredientes básicos para que funcione, para enganchar al lector o al espectador y despertar su interés. Uno de los elementos que desencadena el conflicto y la transformación del protagonista es el catalizador de la acción. En este post te comparto ¿qué son los detonantes de la acción?

La chispa adecuada

También llamados premisa dramática o evento incitador, los detonantes de la acción son la chispa que enciende la mecha de la historia. Hacen que se desarrolle el cambio para que la acción evolucione y se resuelva la búsqueda de aquello que ansía el héroe de la historia.

Se tiene que producir en las primeras páginas de una novela o en los 10-15 minutos iniciales de una película, en el planteamiento de la historia. Este catalizador va a desembocar en la segunda parte que sería el nudo, dando paso a todos los obstáculos, problemas y conflictos con los que tiene que hacer frente el protagonista.

Un suceso que genere interés

En definitiva, un detonante es un suceso que afecta al personaje principal provocando un cambio de actitud en él y que va a definir el conflicto a resolver. Lo fundamental es que sea un giro potente que genere interés en el lector (o espectador) por la resolución del problema. Debe provocar un interrogante sobre si el protagonista conseguirá o no su objetivo. Se trata de que el lector quiera seguir leyendo tu historia para darle una solución al enigma del planteamiento.

Puede ser un acontecimiento, un encuentro inesperado con otro personaje, un cambio de trabajo, una ruptura con su pareja, la necesidad de hacer un viaje… todo elemento que permita un giro en la vida del protagonista, que le haga cambiar su forma de vivir y le obligue a evolucionar. Tenemos que hacer que nuestro héroe (o heroína) se transforme. Al final de la historia tiene que ser diferente a cuando empezó.

Ejemplos de detonantes de la acción

En el vídeo puedes ver con más detalle dos ejemplos clásicos de detonantes en “Drácula” y en “Madame Bovary”. En el primer caso, el desencadenante de la acción es que Jonathan Harker, un pasante de un bufete de abogados londinense, tiene que ir al castillo de un conde en los Cárpatos para ayudarle con el traspaso de una propiedad y otros papeles legales. El detonante es el encuentro del joven con Drácula. A partir de ese momento, Harker es prisionero del vampiro y se desarrolla todo el conflicto.

En el caso de Emma Bovary, será el encuentro con Léon Dupuis la chispa que encienda la mecha del drama. Aburrida de su existencia y gran lectora de novelas románticas, Madame Bovary iniciará una aventura extramatrimonial que la convertirá en otra mujer y la arrastrará sin remedio al trágico final.

También te pongo un ejemplo propio: el detonante de mi novela breve “La mujer que vendía el tiempo”. Mi protagonista, Ruth Burrell, se enfrenta a unas declaraciones malintencionadas hechas por el dueño de la empresa que es su principal competidor. A partir de ese enfrentamiento, Ruth irá de mal en peor hasta tener que tomar una decisión drástica sobre su negocio que representa toda su vida.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué son los detonantes de la acción. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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El argumento universal del ser desdoblado

¿Qué tienen en común el Doctor Jekyll, el hombre lobo y Norman Bates? A simple vista podría parecer que nada, pero la realidad es que estos tres pintorescos personajes literarios y cinematográficos son arquetipos, y además son también protagonistas de una misma historia: el argumento universal del ser desdoblado.

La figura del doble

La figura del doble se ha asociado en la tradición literaria clásica al tema de la identidad, la muerte y el lado oscuro que todos tenemos. Aunque a veces el recurso se ha utilizado para crear comedias de enredo, tipo los hermanos gemelos que se intercambian las parejas o que son separados al nacer y viven en ciudades distintas, casi siempre tiene una connotación maligna, diabólica y siniestra.

Antecedentes: El mito de Narciso

Este desdoblamiento se remonta al mito de Narciso, ese adolescente insensible al amor y fascinado solo consigo mismo. Tan enamorado está de su reflejo en las aguas del estanque que cae en él y muere ahogado. Luego lo utilizaron autores de literatura fantástica o de terror como E.T.A. Hoffmann o Edgar Allan Poe. También F. Dostoievski en su novela “El doble”. Cada autor ha ido adaptando este argumento en función de su época y su estilo.

Tres protagonistas de una misma historia

Pero los tres protagonistas encarnan la misma historia: un ser bondadoso con una vida aparentemente normal, que se transforma por las noches en un monstruo horrible, sediento de sangre.

El tema del doble como desdoblamiento de un ser único parte de la formulación clásica de la novela corta de R. L. Stevenson: “El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde”. Esta obra nos habla de la naturaleza dual del alma. Los experimentos del médico le conducen a la creación de un alter ego maligno, Edward Hyde, que escapa a su control y se dedica a matar. Esta historia, escrita en 1886, denuncia la hipocresía moral de la sociedad victoriana: un médico puritano y reprimido que libera sus inclinaciones malignas y no sujetas a la coacción de una cultura civilizadora. Más tarde los psicoanalistas le pondrían nombre a este término: el ello reprimido socialmente.

La bestia cinematográfica

Muy vinculada al cine aparece la figura del hombre lobo que entronca con otro arquetipo de la tradición griega: Licaón. Este personaje, al negarse a ofrecerle a Zeus sacrificios humanos, fue castigado y convertido en lobo junto a su familia. En noches de luna llena se metamorfosea en una bestia sangrienta. De nuevo tenemos la misma historia que en Stevenson, un ser respetable a la luz diurna que se transforma en un alter ego impulsivo y horripilante por las noches. Una criatura sin represiones culturales que se dedica a matar, igual que Mr. Hyde.

La figura del psicópata: Norman Bates

Alfred Hitchcock, en su obra maestra “Psicosis”, reinventa la historia para mostrarnos al personaje de Norman Bates, un psicópata que representa al perfecto Hyde, hijo del experimento de su Jekyll familiar (una madre monstruosa a la que ha asesinado, pero que sigue dentro de su cabeza). Norman, al igual que Jekyll, vive cada vez más poseído por su Hyde materno. Cobra vida en los diálogos esquizofrénicos que tienen lugar en ese cuarto de la icónica y terrorífica mansión que la cámara del director de cine no llega a mostrar nunca.

Como ves, el argumento es prácticamente similar, aunque cada escritor o director haya dado una vuelta de tuerca a la historia para llevarla a su terreno. Tú puedes hacer lo mismo, utilizar un argumento universal y reinventarlo a tu manera.

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¿Cómo adquirir el hábito de la lectura y mantenerlo?

Casi todos los problemas que nos encontramos cuando estamos escribiendo, se solucionan con una sola actividad: la lectura. Leer, leer y leer. No conozco a ningún/a escritor/a que no haya sido antes un gran lector y siga leyendo toda su vida. Pero, ¿qué pasa cuando no hemos desarrollado esta rutina desde niños? ¿Cómo adquirir el hábito de la lectura y mantenerlo?

Crear una nueva rutina nos resulta difícil y no sabemos qué libros empezar a leer para engancharnos. ¿Quieres conocer qué trucos sencillos utilizo yo para que puedas aplicarlos a tu día a día? Porque la lectura es una de las claves para comenzar a escribir. En este vídeo-post te comparto cinco recomendaciones para que des respuesta a esta pregunta.

Establecer una rutina de lectura asociada a un ritual

Elige un tiempo determinado de tu día, un espacio cómodo y tómate un café/té/cerveza (pon aquí tu bebida favorita) mientras lees siempre a la misma hora. La idea es concentrarte en la tarea de la lectura mientras disfrutas de un momento para ti, asociar la lectura a un rato de relax placentero.

Repite la rutina durante 21 días

Todos los gurús de este tema afirman que hace falta 21 días para integrar un nuevo hábito en tu vida. Yo diría que incluso algunos días más. Para que no se te olvide que llega tu momento de lectura, ponte alarmas en el móvil o post-it en la nevera de tu casa, hasta que ya tengas interiorizado el hábito.

Elimina el móvil y otras distracciones

Cuando no tienes el hábito de la lectura, concentrarte en la página que estás leyendo cuesta. Por eso lo mejor es concentrarse en la tarea evitando todo tipo de distracciones como brujulear por internet, hacer caso a las notificaciones de las Redes Sociales, contestar un whatsapp…

Reflexiona sobre para qué quieres adquirir el hábito

Cualquier rutina que integras en tu vida tiene que tener un para qué. Si no lo tiene, no lograrás mantenerla. Piensa para qué quieres leer: ¿para tener más cultura?, ¿para aprender sobre un tema concreto?, ¿para disfrutar del placer de leer simplemente? ¿para mejorar en tu escritura? El “para qué” te hará avanzar y no desistir en el intento.

Trata de ir paso a paso

Empieza leyendo periodos cortos de tiempo. Hace años, cuando me aficioné a correr, me ponía pequeños retos en la cinta del gimnasio, correr cinco minutos, luego seis… y llegué a correr la maratón de Madrid. No puedes pegarte el atracón de lectura el primer día porque acabarás aborreciendo los libros. Elige un género literario que te guste o un/a autor/a que te resuene, ponte un plazo de quince minutos y vas aumentando el tiempo día a día. Llegará un punto en el que estés tan enganchado que se te olvidará mirar el reloj y dirás “por favor, por favor, cinco minutitos más”.

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Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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