¿De dónde partir para comenzar una novela?

Hay momentos en la vida en los que nos brotan sin control las historias de la cabeza. Pero también hay otras etapas en las que no sabemos qué contar ni por dónde empezar a escribir. Por eso en este episodio de mi podcast te comparto cuatro fuentes de inspiración de las que puedes partir para comenzar tu novela cuando estás en momentos de sequía creativa.

Algunos escritores consideran que la historia que han contado en su novela ya estaba contada, es decir, ya existía en un “plano abstracto” del mundo de las ideas. Lo que han hecho ellos, dicen, es traer esa historia a este plano de la realidad para ponerla al servicio de los lectores. Sí, sé que esto suena un poco friki y esotérico, pero estos autores dicen que han actuado como mediums, como intermediarios entre los dos planos, el visible y el invisible.

La verdad es que la mayoría de los que escribimos lo hacemos porque hemos leído a otros/as y nos han dejado una huella. La literatura es un gran tapiz de vasos comunicantes en el que todos los hilos están unidos entre las historias del pasado y las del futuro.

Así que ¿de dónde partir? ¿Cómo materializar esa historia que ya está “pululando” sobre nuestra cabeza y plasmarla en el mundo real? Estos son cuatro puntos de arranque para activar el comienzo:

  • Las frases. Todo aquello que escuchas cuando vas por la calle, en el autobús, en el metro, en un bar… y que no sabes por qué te ha resonado. Quizá no es la primera frase de tu novela, pero puede inspirarte el comienzo. Yo suelo anotar todo lo que me interesa en la aplicación de recordatorios del móvil o en notas de voz.
  • Las ideas. ¿Y qué es una idea? Todo aquello que lees en diferentes formatos y te llama a la atención. Yo saco muchísimas ideas de mis lecturas: periódicos, dominicales, revistas especializadas… Mi novela “La mujer que vendía el tiempo” surge precisamente de la lectura de un artículo en la revista de innovación Yorokobu en el que conocí la historia de Ruth Belville que luego inspiró a mi personaje protagonista. Todas las ideas para posibles temas las apunto en mi cuaderno de ideas. Puede que te parezcan inconexas a priori, pero si las has pensado y relacionado en tu cabeza, significa que para ti tienen un significado profundo y conectado. De ti depende encontrar esa unión.
  • El mundo de los sentidos. La vista, el olfato, el oído, el tacto… Yo soy muy visual y siempre parto de imágenes. Pero puedes arrancar con un olor o un sonido. Los sentidos son una fuente inagotable para utilizar en las descripciones y para darle verosimilitud a las sensaciones y sentimientos de nuestros personajes.
  • La experiencia propia y la ajena. Todos los que escribimos, lo hacemos sobre lo que conocemos y nos importa. Anécdotas de la infancia, del primer trabajo, situaciones que hemos vivido en una relación sentimental, una historia que nos contó una prima o un amigo… Puede ser un material muy rico para plasmar en una novela porque nada como utilizar la propia vida y la vida ajena para darle cuerpo y alma a una historia. Pero recuerda siempre que la literatura tiene que trascender las anécdotas para convertirse en universal, es decir, ese material tendrás que recrearlo y convertirlo en ficción.

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¿Cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo?

Hay autores/as que tienen una voz personalísima, un estilo inconfundible que deja una huella profunda en los lectores. Esa voz es como el ADN de ese escritor. ¿Cuánto tiempo crees que lleva construirla? ¿Hay cifras exactas? ¿Se puede contabilizar en días, meses o años? En este vídeo-post te comparto mi visión sobre cuánto tarda un escritor en desarrollar su estilo.

Y también te cuento lo que necesitas para desarrollar la voz propia en tu escritura y las bases sobre las que se construye un estilo a largo plazo.

Vamos a poner un símil entre la escritura y tocar un instrumento musical. Imagínate que hay dos personas con el mismo talento que quieren aprender a tocar el piano. Una ensaya tres horas al día y la otra seis. ¿Cuál crees que encontrará primero su estilo? Está claro, la que más horas dedique a la actividad. Lo mismo ocurre con la escritura, cuanto más tiempo pases escribiendo, antes encontrarás la voz que mejor se adapta a tu forma de contar las cosas.

Paralelamente, el estilo narrativo se va adquiriendo con las lecturas de otros/as autores/as y con el estudio de la técnica.

El estilo se desarrolla al mismo tiempo que se va descubriendo. ¿Por qué? Porque va en consonancia con el crecimiento del escritor. La mirada sobre el mundo que luego se plasma en la literatura es única y depende de las vivencias y las circunstancias de cada cual. Por eso, la voz está en continua construcción, va mutando y transformándose a lo largo de los años.

La escritura no se puede desligar de la vida. Se va nutriendo de las lecturas que hacemos de aquellos autores que más nos resuenan, que nos emocionan y nos impactan. De ese proceso de imitación partimos todos los que escribimos. Porque Mozart, volviendo al símil musical, hay uno solo. Desde muy niño era un prodigio de la naturaleza, un talento innato que, gracias a la disciplina y el hábito, encontró desde la infancia su forma original de componer y tocar el piano. Lo mismo ocurre con algunos escritores especialmente dotados desde su nacimiento.

El resto vamos desarrollando nuestra voz a lo largo del tiempo gracias a las miles de horas de práctica, las lecturas y la imitación de los autores que parece que escriben directamente para nosotros.

Yo empecé imitando a Raymond Carver en mis relatos y al cabo de los años, mi estilo ha ido evolucionando sobre todo hacia autoras como Lorrie Moore. Me parece que este enriquecimiento es interesante, porque sin perder la esencia que te hace único, te permite ir variando los géneros y tocar otras temáticas. Y todo ello sin quedarte anquilosado en una misma voz.

Encontrar tu estilo es imposible de cuantificar en un tiempo concreto porque depende de todos los factores anteriores y en literatura no hay cifras exactas. Ahora bien, lo fundamental es que no dejes nunca de escribir.

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¿Qué es la lectura profesional?

lectura profesional

“¿Y dices que te pagan por leer? ¿Y puedes hacerlo tumbada en el sofá y en pijama?”… Cuando le comento a la gente que no trabaja en el mundo editorial que soy lectora profesional, siempre me miran con cara de incredulidad y me preguntan cosas por el estilo. “Pero si leer y escribir lo hace todo el mundo, ¿cómo que esa actividad vale dinero?” Cierto, leer y escribir son las dos primeras cosas “serias” que nos enseñan en el colegio después de pintar con los dedos y colorear sin salirse de las líneas, tareas que ahora vistas con la perspectiva de los años me parecen mucho más interesantes… A lo que voy, todos sabemos leer y escribir y lo hemos tenido que hacer en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en el periodo escolar.

Entonces, ¿cuál es el plus que aporta un lector profesional? Imagínate que quieres reformar tu cocina o necesitas hacer tu declaración de la Renta o te duele un horror la muela del juicio. ¿A quién acudirías? En cada caso a su profesional correspondiente. Asegúrate de que llamas a un obrero, un asesor financiero y un dentista, y además en ese orden. Esto que parece tan obvio, en el mundo de la escritura parece que hay que justificarlo continuamente. “No, como mi madre sabe leer, le he impreso la novela que estoy escribiendo y aprovechando la comida de Navidad se la he dado para que le eche un vistazo”…

No, no pongo en duda que tu madre lea. La mía también es una gran lectora pero antes que lectora es mi madre y me quiere a morir. No podría ser jamás objetiva. Hazte un favor, si tienes una novela, libro de relatos, ensayo, guion o cualquier cosa escrita que creas que tiene potencial para ser publicado, no se la des a nadie de tu familia. Necesita la mirada de un “lector cero” para que la valore y te haga un informe.

Qué incluye un informe de valoración

lectura profesional para editorialesTengo que reconocer que me encanta la visión romántica y frívola del lector que tiene la gente: ese ser relajado que se tumba en el sofá con una batamanta y el portátil sobre el regazo, y lee mientras escucha su lista favorita de Spotify… Pero la realidad es mucho menos sexy. Es un trabajo que requiere de gran concentración, de ir tomando notas, de ejercitar la memoria para saber qué posibles errores de fechas, de nombres o de continuidad de escenas se pueden producir…Vamos, que no recomiendo hacerlo tumbado. Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra: es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal: es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables: este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción: las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo: ¿quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes: cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo: la voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria: normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Si tienes un borrador de novela o cualquier otra tipología de libro guardado en una carpeta de tu ordenador (o mejor aún, en un cajón de tu escritorio) y no sabes qué hacer con ello, lo más práctico para salir de dudas es dárselo a un profesional y testarlo. Quién sabe, igual se convierte en el próximo bestseller.

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¿Cómo crear un curriculum atractivo en LinkedIn? [Guía descargable de regalo]

15 claves de un curriculum impactante en LinkedIn

Este post va de seducción. Sí, del latín seducere: persuadir, embargar o cautivar el ánimo de alguien. Porque ¿qué crees si no que hace un currículum, ya sea en papel o en su versión LinkedIn? Ese alguien puede ser el departamento de Recursos Humanos de tu empresa soñada, un cliente que necesita tus servicios, la competencia de tu sector que está buscando perfiles diferentes o – ¿por qué no? – un lector de tus libros o artículos que quiere saber más sobre tu vida profesional. En este podcast-post quiero compartirte cómo crear un currículum atractivo en LinkedIn.

Un currículum es algo más que un listado de títulos

Un currículum es algo más que el listado de empresas en las que has trabajado, los estudios y cursos que tienes o las habilidades adquiridas. Eso está muy bien, pero en el siglo XXI se necesita algo más para atraer la atención hacia ti en un escenario en el que cada vez nos parecemos todos más, en el que a base de las mismas carreras, masters, postgrados… el valor diferencial de las personas se está perdiendo.

Saber volar… ¿Te acuerdas del anuncio de la Cuenta Nómina del banco ING de hace unos años? Te invito a verlo antes de seguir leyendo. Está basado en “Espantapájaros”, un poema de Oliverio Girondo en el que cuenta por qué se enamoró locamente de María Luisa: “Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa”… No hace falta que vueles, solo piensa:  ¿Qué te hace diferente de alguien que tiene tus mismos estudios, y tus mismos años de experiencia en, casualmente, tu mismo sector profesional? ¿Qué puedes aportar al mundo que tú y solo tú sabes hacer? Esto tiene mucha relación con tus valores, tu visión y tu misión en la vida.

Utiliza la potencia de LinkedIn

Cuando hace unos años, me acogí al ERE de la empresa en la que trabajaba (si quieres leer más sobre esto, date una vuelta por mi historia), los que nos marchamos tuvimos unos meses pagados en una agencia de recolocación para reenfocar nuestras carreras y encontrar un puesto acorde con nuestro currículum. Había cursos de formación en nuevas habilidades y me apunté a uno de ellos: cómo hacer tu currículum en LinkedIn. Cuál sería mi sorpresa cuando llegué al aula y allí está mi foto proyectada en la pared. La formadora estaba poniendo como ejemplo de impactante y original mi perfil de LinkedIn. Ejemmm… Cierto que yo dentro del mundo bancario en el que trabajé era una “rara avis”: por mi formación alejada de lo financiero y por mi desarrollo de carrera vinculado con el marketing, la gestión contenidos y las redes sociales.

¿Te gustaría saber qué lo hace diferente? ¿Qué es lo que invita a seguir leyendo?

¿Cómo puedes sacar el máximo partido a tu currículum gracias al poder de las palabras?

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Soy Nuria Sierra, experta en desatar el poder ancestral de las palabras. Ayudo a escritores y emprendedores a encontrar las palabras que necesitan para conseguir sus objetivos. He preparado un completo ebook con las 5 claves de un currículum impactante en LinkedIn. Gracias a ellas conocerás la manera de sacar el mejor partido a tu valor diferencial.

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Claves de una novela de misterio para triunfar

La novela de misterio, también conocida como de detectives o novela negra, es una de las más complicadas de escribir, dado que el público lector es muy exigente y el/la autor/a tiene que manejar en su cabeza la construcción de personajes muy diferentes: el detective, el asesino, la víctima… Este género de intriga siempre esconde un secreto, puede ser un asesinato, un secuestro, un robo… Y a través de una serie de pistas, relevantes o falsas, hay que ir descubriendo al culpable del crimen. En este vídeo-post te comparto una serie de claves de una novela de misterio para triunfar. 

Crear un argumento “sexy” en el sentido de que sea atractivo para el lector y mantener el suspense durante muchas páginas, no resulta fácil. Requiere de mucha habilidad y capacidad de análisis. También te exigirá una labor de investigación y de documentación exhaustiva para convertir en verosímil esa historia criminal. El lector sabe que es ficción pero debe ser lo más creíble posible, debe tener la sensación de que podría haber ocurrido de verdad.

Aquí van los siete elementos más comunes y fundamentales de este género novelístico. Espero que los pongas en práctica y le des vida a esa historia inquietante que lleva un tiempo rondándote.

  1. El detonante de la acción es siempre un asesinato, secuestro, robo… cualquier tipo de crimen cometido en extrañas circunstancias. Wilkie Collins inaugura en 1868 este género de detectives con su novela “La piedra lunar”. Más de 1.000 páginas y un manejo brutal de las primeras personas. Te la recomiendo porque en este libro ya están apuntadas todas las claves del misterio y la estructura es una auténtica obra de ingeniería.
  2. Hay que ir dejando “miguitas” al lector, es decir, pistas para que pueda ir descubriendo al culpable. Para que se sienta un poco detective y juegue a resolver el misterio. Puede haber pistas falsas y reales, pero lo más importante es que no sean demasiado evidentes.
  3. Todos tus personajes tienen que tener una historia personal. Así el lector puede empatizar con tus protagonistas. Te permitirá crear relaciones y subtramas que enriquezcan la obra para que no sea un simple rompecabezas.
  4. El lugar donde ocurren los hechos cobra protagonismo. Tendrás que describir minuciosamente los escenarios porque la ambientación – sitios lúgubres y siniestros en muchas ocasiones, aunque no siempre – mete al lector de lleno en la situación. El lenguaje descriptivo genera una atmósfera de suspense e intriga.
  5. Aunque es ficción, tiene que ser una historia verosímil. La credibilidad ayuda a que los lectores te sigan el juego, si se creen lo que está pasando seguirán leyendo. Deben tener la sensación de que esa historia rocambolesca podría haber sucedido.
  6. Acción, acción y acción. Siempre tiene que haber movimiento y de vez en cuando un “susto” para que se dispare la adrenalina del lector. Saber combinar la descripción con la acción de tal forma que se mantenga el equilibrio narrativo y el lector no se aburra, pero que tampoco tenga la sensación de estar continuamente subido en una montaña rusa.
  7. El desenlace debe unir todos los puntos de la trama. Debe ser esperado en el sentido de consecuente con todo lo que se ha contado. Puede (y debe) ser un final sorpresivo y poco previsible, pero no podemos engañar ni defraudar las expectativas del lector. Si el asesino es el vecino del quinto (por ejemplo), este personaje tiene que haber aparecido en algún momento de la historia. Hay que procurar no caer en los finales tipo “Deus ex machina”.

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Referencias literarias:

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¿Cómo crear una rutina en tu escritura?

A veces la vida se nos va de las manos. Y reconozcámoslo, hay mil cosas más importantes que escribir. Salvo que vivas de tus novelas y tu editor esté dándote con el látigo todos los días. Pero si escribes por placer, por la sencilla razón de que te encanta y es tu pasión, en ocasiones la vida se desborda y tienes otras prioridades. Por eso en este podcast-post quiero compartirte cómo crear una rutina en tu escritura, aunque te parezca odiosa o precisamente por eso.

Hay momentos en los que todo parece un verdadero desbarajuste: mudanzas, cambios de ciudad, viajes constantes, problemas en el trabajo, hijos enfermos… Incluso en las vacaciones de verano cambiamos el ritmo y todo se vuelve caótico. A mí me pasa que por mucho que intento mantener en agosto la constancia de posts, de vídeos y de publicaciones en las redes sociales, este mes se me va de las manos y el caos puede conmigo.

Bien, esto pasa y tampoco hay que castigarse por ello. Sirve para aprender lo importante que es tener las cosas planificadas con antelación. Así que entonando el “mea culpa”, este artículo lo escribo para que me sirva como recordatorio, y para personas como yo, que aunque son organizadas, dejan bastante campo a la improvisación. ¡Es tan aburrida la planificación! Pero por otro lado, reconozco que la estructura es liberadora de tiempo, minimiza imprevistos y riesgos y te permite tener capacidad de reacción.

Vaya por delante que este post no solo sirve para planificar tu escritura, sino también otras facetas de tu vida que te cueste poner en piloto automático. Porque se trata de crear “caminos mentales” que no te supongan un esfuerzo extra para que las tareas sean más llevaderas, de integrar hábitos en tu rutina diaria.

¿Qué cinco prácticas puedes llevar a cabo?

  1. Incorporar el hábito a una rutina ya establecida. Piensa que hay mil cosas que haces en una cadena rutinaria. Por ejemplo, antes de acostarte te pones el pijama, te lavas la cara, te cepillas los dientes, te pones crema de noche… Y estoy segura de que siempre lo haces en el mismo orden sin darte cuenta. Tengo una amiga que dirige una tienda online de cosmética coreana. La rutina nocturna de exfoliantes, esencias y cremas consta de 10 pasos ¡¡¡10!!! Al principio cuesta entender que tengas que ponerte 10 productos en un orden determinado todas las noches…pero se acaba convirtiendo en una rutina. Con la escritura, pasa lo mismo. Elige una hora del día, siempre la misma e intégrala dentro de tu rutina. Por ejemplo, voy a escribir una hora o media hora entre el café de la merienda y recoger a los niños de la clase de inglés, o entre mi entrenamiento del gimnasio y la hora de la cena. La idea es integrarlo como un paso más dentro de tu día a día.
  2. La repetición es la clave. Una vez que has elegido la hora dentro de tus tareas rutinarias, siéntate y escribe. ES-CRI-BE. Esto significa cerrar las redes sociales, el email, silenciar el móvil… Evitar distracciones y aunque no te salga nada, porque no todos los días está uno con la inspiración a flor de piel, escribe palabras, frases inconexas, recuerdos, posibles párrafos, comienzos de capítulos, descripción de un personaje…
  3. Apunta tu rutina. En post-it, anotaciones en el calendario, avisos en el móvil…Hora de escribir, escribir, escribir…
  4. Recuérdate los “para qué” del hábito. Es importante asociar tu escritura a para qué escribes, cuál es la zanahoria que te motiva a seguir avanzando. Así será más fácil que no lo abandones. Es como el que odia ir al gimnasio pero recuerda que tiene el colesterol alto y hacer ejercicio es muy beneficioso para su salud, para evitar por ejemplo un ataque al corazón. Y es más sencillo si lo pones en positivo, es decir, piensa en las ventajas que tiene el nuevo hábito de escribir. Este es el típico consejo que te dan cuando quieres dejar de fumar, piensa en tooooodos los beneficios para tu salud.
  5. Empieza escribiendo en cortos espacios de tiempo. Yo odiaba correr. Empecé hace 17 años unos días de verano que pasé en Sitges. Mi pareja de aquel entonces corría y me aficionó. Al principio, daba pasitos como un ganso loco y no más de 5 minutos. Pero al final de aquella semana de vacaciones, ya trotaba ida y vuelta por el paseo marítimo. Llegué a correr la media maratón de Madrid. Y ahora no es que sea Usain Bolt, pero hacer 10 kilómetros en un entrenamiento normal, no me asustan. Empieza con 5 minutos, que luego serán 10 y cuando te des cuenta, todas las horas de tu día te parecerán pocas.

Resumiendo, la incorporación del hábito de la escritura en el resto de rutinas de tu vida te permite planificar para avanzar tanto en un relato como en una novela. Solo puedes corregir el rumbo si estás en movimiento. Pero aunque la planificación sea fundamental, deja margen para la improvisación. Algunas veces también hay que dejarse llevar un poco, no?

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¿Cómo escribir un libro de viajes?

Una de las actividades que más me gusta hacer, además de escribir, es viajar. Antes de la pandemia, todos los años me hacía una escapada para conocer otros países, su cultura, sus valores, sus gentes, su historia, su gastronomía… Viajar nos permite abrir la mente a otras formas de entender la vida y relativizar el lugar en el que nacimos y/o vivimos. Las vivencias y experiencias de nuestros viajes son un material muy jugoso para construir una guía que sirva de utilidad para otros viajeros. Por eso en este vídeo-post te comparto cómo escribir un libro de viajes usando tu propio contenido. Y quién sabe, que se pueda convertir en un bestseller del turismo.

Podemos recopilar los recuerdos de nuestros viajes en un cuaderno para nosotros o nuestra familia, como unas memorias de esa escapada. Pero también podemos hacer un libro con datos de utilidad y recomendaciones para otras personas que quieran visitar el mismo destino. Se puede convertir en una obra interesante para compartir con otros lectores.

Antes de nada, te recomiendo que durante tu viaje lleves siempre un cuaderno a mano para ir anotando todo. Ya se sabe que “la peor tinta es mejor que la mejor memoria”. Toma apuntes en el momento porque cuando llegues agotado al hotel por la noche ya habrás olvidado los detalles del día. También puedes dejarte notas de voz o recordatorios en el móvil para más tarde poder recopilar toda la información.

Y ahora sí, ¿qué puedes escribir que sea de interés para otros viajeros?

Recomendaciones útiles

Seguro que alguna vez has encontrado un restaurante donde la relación calidad-precio es excepcional y has pensado en recomendárselo a amigos y familiares. Cuando haces un viaje a una ciudad que no conoces con más razón te gustaría que alguien te hubiera hablado de ese bar o esa taberna donde se come de lujo. Otras recomendaciones que puedes anotar son los medios de transporte más seguros para viajar por esa ciudad o país, los lugares de ocio más peculiares, los alojamientos con clase, las librerías más curiosas…

Detalles personalizados

Para hacer más creíble tu guía y enganchar a los lectores puedes contar anécdotas e historias personales que enriquezcan el texto de tal forma que no parezca solo un listado de referencia, sino que tenga alma y chispa. Nada interesa más que conocer en primera persona las experiencias de alguien que visita por primera vez un lugar. El choque cultural siempre es un elemento que genera tensión y acción en un texto.

Fotos de lugares interesantes

Puedes incluir fotos de monumentos y lugares históricos para hacer tu guía más didáctica. Pero imágenes con tu punto de vista, que sean originales, no las típicas postales que podrías comprar en cualquier tienda de souvenirs.

Rutas curiosas

Por ejemplo, la ruta de las iglesias, la ruta de los bares con las mejores tapas, la ruta de las librerías con encanto,… o cómo viajar entre varias ciudades de un país para conocer un determinado estilo arquitectónico o los escritores más famosos de cada región…

Datos climatológicos

Una de las informaciones más útiles para incluir en la guía es la mejor época del año para viajar a esa zona. Por ejemplo, en el trópico es mejor no coincidir con la época de huracanes, en verano es mejor no viajar al sur de España por el calor extremo o en enero a Rusia por las intensas nevadas. El clima te puede echar a perder el viaje y es importante saber cuáles son los meses más idóneos para visitar según qué regiones. Aunque ya se sabe que la meteorología no es una ciencia exacta.

Aprovecha todo ese material del viaje para compartirlo con el resto de viajeros y que tu libro se convierta en una referencia turística.

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Lecciones del deporte que sirven para la escritura

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¿En qué se parecen el deporte y la escritura? ¿Podríamos extraer alguna característica del ejercicio físico que se pueda aplicar al proceso de escribir? A priori te diré que cualquier actividad que practiques y en la que quieras convertirte en un experto, te va a requerir esfuerzo, disciplina y tiempo. En este podcast-post te comparto seis lecciones del deporte que sirven para la escritura.

Pero antes, déjame que te cuente mi experiencia personal. Te confieso que nunca he sido una gran deportista. De niña era más bien patosa. Aprobaba la gimnasia con un suficiente pelado y era un pelín “paquete” en el equipo de baloncesto del colegio. Con trece años empecé a jugar los veranos al voley playa y eso sí que me gustaba. No el hecho en sí de competir, sino la brisa, la arena, el sol, darse un baño al terminar el partido… las sensaciones, vamos. No, no he sido nunca muy fan del deporte. Me aburren cuando los ponen en la televisión, salvo los de los Juegos Olímpicos, el patinaje, la gimnasia rítmica, la natación sincronizada… que me parecen bellísimos.

Sin embargo, hace unos veinte años empecé a ir habitualmente al gimnasio y luego comencé a correr. Me costó muchísimo incluir esta rutina en mi vida. Eso que dicen que se tarda veintiún días en establecer un hábito, te aseguro que con el deporte no funciona. Necesitas mucho esfuerzo, voluntad, tesón o llámalo “por narices que esto lo hago yo”. Comencé corriendo cinco minutos, luego quince… hasta que en 2010 acabé la media maratón de Madrid.

Ahora corro, monto bici, nado, hago entrenamientos personales y clases colectivas en el gimnasio: boxeo, cardio combat, spinning, abdominales, bodypump… Un variadito para no aburrirme. Y lo tengo tan integrado en mi día a día que cuando no voy al gimnasio, me falta algo. Pero te aseguro que me ha llevado muuuuucho tiempo y que aún, cuando suena el despertador a las 07:00 hrs para ir al gimnasio (sobre todo en invierno, cuando llueve o se está tan a gustito bajo el edredón), me pienso varias veces el levantarme. Pero después de todos estos años de entrenamiento, esfuerzo y disciplina, he aprendido seis lecciones del deporte que sirven para la escritura.

El escritor japonés Haruki Murakami escribió en 2007 un libro que es como el best seller del running: “De qué hablo cuando hablo de correr”. Para mi gusto, aunque pretende ser divulgativo, es un libro espeso y difícil, probablemente porque estoy bastante peleada, estilísticamente hablando, con el autor. Pero tiene algunos hallazgos interesantes como la soledad del corredor, disfrutar de una cerveza después de correr o la reivindicación de la siesta, con los que estoy muy de acuerdo.

Históricamente hemos dividido el cuerpo y la mente en territorios estancos, como si estuvieran peleados: el cuerpo, mundano y la mente, pura espiritualidad. Actualmente, la ciencia sabe de la importancia y la relación tan estrecha que hay entre cerebro y todo lo demás. Y yo, después de todos estos años, me he dado cuenta que de la práctica del ejercicio, se pueden extraer algunas herramientas interesantes para aplicar a la escritura.

1. Luchar contra los límites.

Cuando practicas ejercicio continuado, siempre hay un límite en que tu cuerpo dice “vale, ya está bien, me rindo”. Y es en ese umbral donde se trabaja: cada día ir un poco más allá, correr un minuto más, hacer cuatro abdominales más, o levantar tres kilos más. En el caso de la escritura, sin llegar a caer en el perfeccionismo que inmoviliza, siempre hay que luchar contra la frustración de ese relato que no funciona y no sabes por qué, el atasco en una escena de la novela o ese final que se resiste.

2. Competir contra uno mismo.

Cuando te planteas hacer un tiempo en una carrera, es tu tiempo, no es el del keniata maratoniano que está en la élite mundial. No puedes compararte con nadie, solo bajar el cronómetro que hiciste tú en la carrera anterior.

En la escritura ocurre lo mismo. Siempre buscando la excelencia, se trata de escribir mejor que hace diez años, de conocer con más criterio el estilo y la voz propios, de tener una técnica cada vez más depurada. Además, cada autor/a tenemos un público, un nicho de lectores que no se puede comparar, porque no a todos nos gustan los mismos libros.

3. La importancia del descanso.

Para seguir rindiendo en el deporte, todo deportista sabe que  necesita recargar pilas durmiendo y dejar de hacer ejercicio durante algún día de la semana para no sobrecargar el cuerpo. En el caso de la escritura, los escritores también necesitamos ese descanso. Es una actividad mental intensa en la que se está continuamente uniendo conceptos y conectando distintas partes del cerebro.

Mi descanso es la lectura. Cuando estoy atascada en algún punto del relato, leo alguna obra de un género parecido o de un estilo que pueda servirme para una voz o un personaje.

4. Socialización.

Aunque me gusta montar en bicicleta o ir a correr sola, reconozco que voy al gimnasio porque me divierto. Y sobre todo porque es una forma de socializar, de conocer a más gente que está como tú, esforzándose, dedicando una hora al día a su cuerpo y a ellos mismos, sudando y en muchos casos, pasándolo mal. Uno de los principales motivos de abandono de la escritura es la soledad, demasiadas horas con uno mismo, luchando contra un párrafo, desesperándote porque no te salen las palabras…

Por eso, los talleres y escuelas de escritura cumplen un papel fundamental, no solo en la formación técnica de los autores, sino en la emocional. Juntarse con personas que tienen tus mismas inquietudes y pasiones es lo mejor que te puede pasar. Yo estuve diez años asistiendo al Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, donde comparto experiencias con una gran familia de escritores.

5. Vencer el miedo al ridículo.

Cuando empiezas una nueva actividad deportiva, te sientes estúpido, te miras al espejo y te dices pero ¿qué hago si no me entero de los pasos, de la coreografía, si ya estoy sudando antes de montarme en la bici, la gente me mira cuando corro…? Nuestro cerebro es experto en ponernos excusas, “palos en las ruedas” para no seguir con el ejercicio.

Y déjame que te diga que no eres el centro del universo, que nadie te está mirando y que es muy probable que el resto de la gente esté pensando lo mismo que tú. Esto es una tremenda liberación, de verdad. Y esto también se aprende en las clases de escritura: exponer tus textos a los demás, hacerte visible, que te lean y valoren tu escrito es una forma de darse cuenta de que nadie te juzga a ti, sino a tu texto.

6. Estar presente.

Estamos siempre en el pasado (¿qué habría pasado si…?) o en el futuro (¿qué pasará si…?)… vivimos la vida en condicional. Pero cuando el cuerpo está en movimiento, disfruta del “aquí y ahora”, y no tiene otra cosa en la que pensar. Eso mismo ocurre con la escritura: te permite fluir en el presente y estar concentrado en esa tarea, solo avanzar.

Sin entrar en los beneficios físicos del deporte (mantenimiento del peso, bajada del colesterol, regulación de la presión arterial, aumento del tono muscular…), a mi me aporta energía, flexibilidad mental, concentración, coordinación…

Te animo a que practiques algún deporte, pero no hace falta que te pongas a correr maratones. Elige algún ejercicio con el que te sientas a gusto: nadar, jugar al ping-pong, bailar swing, boxear… o si eres de los afortunados que viven cerca del mar, salir a pasear por la playa. Porque como decía George Orwell, “El deporte tomado en serio es como la guerra pero sin tiros”.

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre las lecciones del deporte que sirven para la escritura. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

También puedes escuchar este episodio en IvoxxSpotify y Google Podcasts.

¿Cómo escribir tu página de “Quién soy” con storytelling?

Si te gusta escribir, es interesante que tengas una web, no solo para dar a conocer tus libros o para compartir los artículos de tu blog. También puedes utilizarla para desarrollar tu marca personal, para contar quién eres, qué haces y cómo lo haces. Porque, de verdad, créeme, nada conecta más con tus lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus artículos y libros. En este vídeo-post te comparto ¿cómo escribir tu página de “Quién soy” con storytelling?

No solo te cuento la teoría, también te pongo el ejemplo de mi propia página y te destripo los secretos para escribirla. La puedes leer aquí antes de seguir con el post y de ver el vídeo.

En un artículo anterior te hablaba sobre el arte del Storytelling. En él comentaba que sirve para contar el relato de una marca y también como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, tenemos el ejemplo de cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy”.

Narrar la página “Quién soy”

Para escribir este relato, nos sirve el esquema clásico aristotélico de la estructura en tres actos que también vale para la ficción: planteamiento, nudo y desenlace. Seguro que lo utilizas en tu escritura o lo recuerdas de tus años de escuela. En el planteamiento, debemos presentarnos, hablar sobre nuestros valores y misión. En el desarrollo/nudo es donde sucede lo primordial. Donde conocemos más sobre tu historia, vemos tu conflicto y cómo has superado los obstáculos. Recuerda que en una buena historia siempre, siempre, siempre tiene que haber un conflicto, un cambio. El protagonista (es decir, tú) no puede ser el mismo que al comienzo, tiene que sufrir una transformación. En el desenlace deben unirse de forma lógica todos los puntos de la historia. Es el momento de hablar de tus logros y de tu visión.

Hasta aquí la teoría. Pero, ¿qué te parece si analizamos un caso práctico para aterrizarlo? Como todo queda en casa, no se me ocurre mejor ejemplo que mi propia página de Quien soy. Sería interesante que la leyeras antes para hacerte una idea de lo que viene a continuación porque voy literalmente a destripar 🔪🔪🔪 mi página:

  • Para el planteamiento, en lugar de utilizar un orden cronológico temporal y empezar a contar desde lo más antiguo a lo más reciente, comienzo in media res, es decir, anticipando el conflicto. Así comienza el 90% de las series actuales, con el cadáver en el suelo. Toda la trama trata de reconstruir lo que ha ocurrido hacia delante y hacia atrás. Genera mucha expectación y engancha. Este arranque lo utilizo para presentarme, anunciar mis valores y anticipar a lo que me dedico en la actualidad.
  • En la primera parte del nudo, comienzo a contar mi infancia, cómo era de niña, lo que me gustaba hacer. ¿Por qué cuento esto? Porque para mi historia es relevante, porque fui una niña atrapada en las palabras. Importante: todo lo que cuentes en tu historia tiene que tener un sentido. No vale contar anécdotas o chistes.
  • En la parte final del nudo hablo sobre mi “trabajo alimenticio”, a qué aprendizajes, obstáculos y retos me enfrenté.
  • En el desenlace, escribo sobre el momento “revelación”, el clímax de la historia que desencadena mi evolución. También junto todos los puntos y vuelvo al principio, para rescatar de nuevo los valores, la misión y la visión.

Utilizando estas piezas y componentes del storytelling, estoy segura de que te va a quedar un página de “Quién soy” más que resultona. Ahhh, se me olvidaba contarte que en la web utilizo un truco visual que funciona muy bien: dividir tu historia en párrafos y ponerle un titular a cada parte. Sería algo así como mini-capítulos. Además, lo genial de tener esta página escrita es que también puedes aplicarla (acortando algún párrafo) a la descripción de tu perfil de LinkedIn.

Por último, recuerda que tu página de “Quién soy” no está escrita en piedra, está en continua evolución como tú. Tendrás que ir modificándola a medida que vayas cambiando, para contar nuevos logros, retos o giros en tu vida personal y profesional.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo escribir tu página de ‘Quién soy’ con storytelling. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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El registro de una obra y los derechos de autor

Dime la verdad, ¿te lees toda la letra pequeña de los contratos que firmas? Yo no. Y alguna vez he tenido un buen disgusto por no pararme en los detalles legales. Te confieso que este tema me parece un aburrimiento, pero es importante conocerlo para que no te la cuelen. Por eso en este post-podcast te hablo sobre el registro de una obra y los derechos de autor.

Hace años, cuando trabajaba en un banco, a la mayoría de los clientes les pasaba lo mismo. No siempre tenemos un abogado a mano que nos interprete las cláusulas y el lenguaje jurídico es farragoso y enrevesado. Pero una vez que has firmado, solo te queda el derecho a reclamar y a la pataleta.

Lo mismo sucede en el mundo editorial. Aunque el registro de una obra en el Registro de la Propiedad Intelectual no es un paso obligatorio ni imprescindible para publicar tu libro, es importante que lo tengas en cuenta si vas a enviar tu novela, relatos, ensayo, etc., a algún concurso o a editoriales.

Si tienes un número registral, este siempre será un respaldo legal frente a plagios y otros problemas derivados de la autoría. Te ahorrará muchos disgustos.

En este episodio del podcast he invitado a Cristina López Barrio, escritora finalista del Premio Planeta 2017 y abogada especializada en Propiedad Intelectual, para que nos hable de la importancia del registro legal y de los dos tipos de derechos de autor: los derechos morales y los derechos de explotación.

El registro de una obra

Es un trámite sencillo y asequible que no te llevará mucho tiempo. Tendrás que ir al Registro de la Propiedad Intelectual de tu ciudad. Antes de la pandemia, la presencia física era obligatoria para dar fe de la autoría y firmar como autor/a. Con la COVID-19 es bastante probable que lo puedas tramitar vía online siempre que dispongas de un certificado digital o firma electrónica.

En Internet encontrarás toda la información sobre la oficina de registro más cercana a ti (dirección, teléfono, email), así como el procedimiento para realizar el trámite y los documentos necesarios. Te pedirán una o dos copias del manuscrito encuadernadas (o su versión digital), una fotocopia de tu DNI y el pago de la tasa correspondiente (entre 10-15 euros dependiendo de la ciudad).

Una vez registrada, tu obra pasa por un proceso de valoración para certificar que la autoría te pertenece, que no hay copia de otra obra anterior ni indicios de plagio. Este trámite suele tardar semanas o meses, dependiendo de la carga de trabajo que tenga el Registro.

Después de la valoración, te darán un número registral que puedes poner en tu manuscrito antes de enviarlo a concursos y editoriales. Así siempre podrás certificar tu autoría, dado que la fecha de registro es la que se tiene en cuenta a efectos legales si surge algún problema de plagio o de robo de la obra.

Los derechos de autor

Cristina López Barrio nos cuenta que hay dos tipos según el Derecho Continental y más en concreto en el Derecho Civil Español:

  1. Derechos morales. Son irrenunciables ya que están vinculados a la autoría del escritor. Por tanto, son intransferibles.
  2. Derechos de explotación. Como por ejemplo, el derecho de edición, reproducción, comunicación pública o transformación para adaptar una novela a una serie de televisión o al cine. Estos derechos son susceptibles de ser cedidos a una editorial. Las condiciones de explotación aparecen reflejadas en las cláusulas de los contratos de edición. Por eso es tan importante leer bien todo el contenido jurídico.

Las editoriales tradicionales suelen quedarse durante bastantes años estos derechos de explotación e impiden que los autores tengan poder de acción y de decisión sobre sus obras y los beneficios de estas. En la edición tradicional las editoriales suelen acogerse a los derechos de explotación durante tres, cinco, diez años… Esto no ocurre en la autoedición, dado que los derechos de explotación siempre van a pertenecer a los autores. Es importante que lo tengas en cuenta y lo valores a la hora de plantearte publicar tu obra.

Ahora dale al play si quieres escuchar el podcast sobre el registro de una obra y los derechos de autor. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

También puedes escuchar este episodio en Ivoxx, Spotify y Google Podcasts.

 

Espero que este podcast te sirva de utilidad y muchísimas gracias por escucharlo.

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