¿Cómo crear un blog de escritor para tus lectores?

¿Estás pensando en escribir un blog enfocado a tu público? Pero, ¿no tienes muy claro qué temas tratar o cómo lo vas a estructurar? En este vídeo-post te cuento cómo crear un blog de escritor dirigido a sus lectores.

Te pongo como ejemplo mi blog que, aunque está pensado para escritores, te puede servir de inspiración y para tomar ideas que poner en práctica. El contenido que vas a encontrar es el siguiente:

1.- La importancia de plantearte objetivos

Los objetivos son el mapa, la hoja de ruta que deberás trazar para tener claro por qué quieres crear el blog. Te ayudarán a mantenerte en el camino y a no abandonar cuando te des cuenta del trabajo que requiere dotarlo de contenido con frecuencia. ¿Qué estás buscando? ¿Visibilidad, ser conocido? ¿Crear una comunidad de tus lectores? ¿Convertirte en un referente y que las editoriales llamen a tu puerta? ¿Vender tu/s libro/s? Antes de empezar a escribir posts a lo loco, siéntate y plantéate qué quieres conseguir.

2.- La mejor plataforma para crearlo

Sin lugar a dudas, WordPress. A día de hoy, es el gestor de contenidos más potente y que mejor posiciona en Google. Si quieres relevancia y que los lectores encuentren tus posts con facilidad en este buscador, esta es la mejor opción.

3.- Áreas temáticas en función de los objetivos

Antes de concretar qué tipo de artículos van a escribir, plantéate grandes áreas temáticas que quieras abordar. Por ejemplo, en el caso de mi blog, yo trabajo sobre cuatro, que están relacionadas con mis objetivos: Formación (recursos para escritores principiantes, trucos de técnica narrativa…), Motivación/Inspiración (miedos, excusas, “página en blanco”…), Escritores avanzados (artículos sobre temas muy específicos para autores con cierta experiencia, por ejemplo, visibilidad en redes sociales, cómo hacer una carta de presentación a una editorial, cómo corregir tu novela…) y Reseñas (un cajón de sastre donde hay desde reseñas de libros y editoriales, hasta temas relacionados con mi novela).

4.- Ejemplos de post de cada área

Una vez tengas establecidos los objetivos de tu blog, tendrás que dividir los posts en áreas temáticas para más tarde hacer un listado de los posibles artículos que pueden encajar en cada gran tema. Por ejemplo, puedes trabajar con reseñas, making of de tus libros (cómo escribiste tu novela, cómo creaste los personajes, la ambientación, la documentación…), temas personales para que tu audiencia te conozca mejor, concursos para incentivar tu obra, lecturas conjuntas con otros/as autores/as, retos a tus lectores (se me ocurre un “cadáver exquisito” partiendo de una frase de tu novela)…

5.- Frecuencia de publicación

Mantener un blog requiere bastante tiempo. Plantéate con qué frecuencia vas a publicar. Un post por semana es exigente, cada dos semanas es interesante. Si vas a publicar un post al mes, quizá es mejor que te pienses si realmente lo vas a poder alimentar de contenido. Porque no hay nada más “raro” que entrar en un blog y ver artículos muy antiguos. A los robots de Google les encanta el contenido actualizado.

6.- Organización y calendario de contenidos

Para no perder tiempo y energía, lo más útil es organizar tus artículos por áreas temáticas y ponerlos en un calendario. Si los preparas con antelación (por ejemplo, tener un mes planificado), no te agobiarás, ni te “pillará el toro” y subirás lo primero que se te ocurra. Puedes crear tu calendario en excel por meses, en word, en un cuaderno de toda la vida… pero lo importante es que te anticipes y ahorres tiempo.

7.- Recomendación final

Lánzate a la piscina. Cuando abrí este blog, no tenía mucha idea de por dónde ir. Pero poco a poco fui corrigiendo el rumbo y progresando con la práctica. Muévete y las cosas sucederán. Por eso en este vídeo te cuento mi experiencia por si te resuena y quieres llevarlo a la práctica. Ser consciente de los objetivos con antelación y las áreas temáticas que vas a tratar, te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre cómo crear un blog de escritor dirigido a sus lectores. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Qué es y para qué sirve una sinopsis?

La palabra “sinopsis” viene del griego y significa visión de conjunto. Normalmente, este resumen breve que se coloca en la contraportada de los libros es tarea del editor, una vez que la obra se va a publicar. Pero tú, como autor/a, deberías tener esta visión general antes de lanzarte a escribir. Entonces, ¿qué es y para qué sirve una sinopsis?

La sinopsis es también el esquema de los puntos fundamentales de un tema. Por eso es importante que tengas el resumen de tu novela antes de comenzar a escribirla, dado que se trata de esquematizar al máximo qué vas a contar en tu libro. Además, es muy aspiracional y motivador comprobar que ya tienes el resumen de tu obra, que estás casi casi a punto de tenerla en tus manos. Te animará a seguir escribiendo y te servirá como faro en la tormenta, cuando veas que el barco de tu escritura está a punto de naufragar.

Lo mismo ocurre con el título. Suele ser lo último que se decide y es muy muy difícil titular. Así que cuanto antes lo tengas, mucho mejor. No tiene que ser el definitivo, luego lo puedes cambiar. Pero te sirve de mini-resumen de tu obra.

No hay un criterio unánime con respecto a los títulos. Actualmente, se utilizan tanto los cortos como los largos. Aunque los segundos se usan más para novelas épicas o muy comerciales. Pero no hay una norma establecida. Lo que sí tiene que ser es la condensación del tema que deberá contener también la sinopsis.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre qué es y para qué sirve una sinopsis. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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Seis formas de comenzar tu novela, conócelas

La primera frase de una novela es fundamental para atrapar la atención de tus lectores. En las primeras líneas te la estás jugando. Entonces, ¿qué tipos de arranques de historias hay? ¿Cómo puedes empezar tu novela para enganchar a tu público? En este post te cuento seis formas de comenzar tu novela para que puedas elegir la que más encaja con la historia que quieres contar.

Atravesar el umbral

El comienzo es el umbral que separa el mundo real que habitamos del mundo que el escritor ha creado. Y debe arrastrarnos, cosa que no es fácil porque todavía no nos hemos familiarizado con el estilo del autor, su vocabulario…Y además, tenemos mucha información que recordar: nombres de personajes, sus relaciones, los detalles de tiempo y lugar… ¿Vale la pena tanto esfuerzo? La mayoría de los lectores seguirán adelante y entrarán en lo que se llama el pacto del autor, el pacto de la ficción que ha creado ese escritor. Aunque lo ideal es que la primera frase enganche sin lugar a dudas.

Hay comienzos fabulosos como el de “Emma” de Jane Austen. Te recomiendo que lo leas porque es todo un clásico. En muy pocas líneas prepara la caída de la heroína. Nos anticipa que se va a contar la historia de Cenicienta pero al revés. Y lo consigue con solo tres adjetivos elegantemente combinados: bella, inteligente y rica. En el tercer párrafo del comienzo, la autora nos hace que oigamos la voz de la propia Emma en el discurso, al mismo tiempo que la juiciosa y objetiva voz del narrador.

Hay primeras frases que se ponen siempre de ejemplo en los talleres de escritura porque son tan atractivas que captan inmediatamente la atención del lector. Si yo te digo “Esta es la historia más triste que jamás he oído, seguro que quieres leer lo que sigue… La primera persona es potentísima y además, nos encanta que nos cuenten historias, somos curiosos por naturaleza. Pues es la primera frase de “El buen soldado” de Ford Madox Ford.

Otra primera frase que se pone de ejemplo en los cursos de escritura es “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. El comienzo de la grandiosa “Ana Karenina” de Tolstói.

Seis formas de comenzar tu novela

Las historias pueden empezar de varias maneras, aquí te comparto seis que puedes practicar:

  • Con una larga descripción, la de un paisaje natural o urbano que va a ser el principal escenario de la historia, como “El regreso del indígena” de Thomas Hardy.
  • En medio de una conversación como “Un puñado de polvo” de Evalyn Waugh.
  • Con una sorprendente autopresentación del narrador, es del caso de “Llamadme Ismael” del comienzo de “Moby Dick” de Herman Melville.
  • Rompiendo la tradición literaria de la autobiografía como hace J. D. Salinger en “El guardián entre el centeno”.
  • Con una reflexión filosófica como es el caso de “Historias de dos ciudades” de Charles Dickens. Y como es uno de mis comienzos favoritos y además lo puse de epígrafe de mi novela “La mujer que vendía el tiempo”, te lo copio aquí:

    «Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la compara­ción en grado superlativo».

  • Poniendo al personaje en apuros desde la primera página como hace Graham Greene en “Brighton, parque de atracciones”.

Ahora dale al play si quieres conocer el detalle de las seis formas de comenzar tu novela. Y déjame un comentario si tienes alguna duda o consulta.

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¿Para qué sirven los epígrafes?

¿Para qué sirven los epígrafes? Esas frases que encontramos en los libros que estamos leyendo y nos resuenan, nos atrapan y nos las “apropiamos”. ¿Son útiles para encabezar un relato o una novela? ¿Los utilizas antes de ponerte a escribir?

Puede resultar un asunto obvio, pero los epígrafes tienen más importancia de lo que parece a simple vista. Sirven para tres funciones principales:

  1. Enfocar el tema. A veces es demasiado abstracto lo que estamos contando y no encontramos las palabras exactas para expresarlo. Por eso, recurrir a frases de otros autores/as nos puede abrir los ojos, dar una nueva perspectiva o aterrizar nuestros pensamientos antes de ponernos a escribir.
  2. Dan pistas al lector. Sugieren el contenido de lo que nos vamos a encontrar dentro de esa historia. También expresan el pensamiento o la idea que ha motivado a escribirla.
  3. Inspirar y motivar. Hay otros autores que han llegado a la misma (o parecida) conclusión que nosotros. Recurrir a sus palabras hace que el proceso de escritura se convierta en un diálogo con otros/as escritores/as. Porque al fin y al cabo, la literatura son vasos comunicantes, es la retroalimentación entre las historias de unos y de otros.

Te animo a que hagas un listado de las frases que más te gusten y las guardes para encabezar posibles relatos o novelas. Ya verás como te sirven de faro para dar luz a tus historias.

Ahora dale al play si quieres saber para qué sirven los epígrafes. Y déjame un comentario aquí debajo o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

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¿El antagonista puede ser algo no físico?

A lo largo de los meses, voy recopilando las dudas sobre escritura que me llegan por email, a través de comentarios en YouTube o del blog. Y en agosto, el mes de vacaciones por excelencia en España, me gusta convertirlas en vídeos muy cortos, de aproximadamente un minuto, para dar respuesta a las que me parecen más interesantes o que no he tratado antes en mis contenidos. Así que a los próximos cuatro posts les llamaremos dudas exprés veraniegas. Y vamos con la primera, ¿el antagonista puede ser algo no físico?

¿Algo no físico?

¡Por supuesto! El antagonista suele ser un ser físico. Pero no necesariamente. También puede ser un condicionante mental como miedo, inseguridad, desconocimiento, dudas, etc… Es decir, un oponente interno del protagonista que impida que consiga lo que se propone en tu historia. Este tipo de antagonista es más difícil de crear porque, al ser algo no físico, tendrás que ingeniártelas para transmitir al lector las emociones y sensaciones que provoca este tipo de “adversario” en tu personaje protagónico.

También puede ser algo externo pero no visible. Por ejemplo, un dios-demonio por encima de todos los personajes que maneja los hilos de tus criaturas.

Antagonista sí o sí

Lo más importante es que en tu novela nunca falte un antagonista. Ya sea una persona o ser tangible externo a tu protagonista. O algo inmaterial, mental o invisible que condicione la búsqueda del personaje principal. Siempre, siempre, tienes que crear algo o alguien que se oponga a los deseos y los objetivos del protagonista. Porque sin conflicto entre fuerzas opuestas, no hay literatura.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre si el antagonista puede ser algo no físico. Y déjame un comentario si tienes alguna duda o consulta.

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