¿Cómo dejar de comparar tu escritura con la de otros?

En mis talleres de escritura creativa he detectado que algunos alumnos tienden a compararse con los/as autores/as de los relatos que leemos en clase. Eso les lleva a la inacción, a la parálisis porque piensan que nunca escribirán como ellos y se sienten frustrados. Entonces, ¿cómo dejar de comparar tu escritura con la de otros?

En este vídeo-post te comparto una reflexión para dar luz al tema espinoso de la comparación y te doy dos antídotos para hacer frente al veneno de la envidia.

Tu escritura no tiene comparación, eres único/a

La realidad es que compararse con escritores que han ganado un Nobel o llevan toda su vida escribiendo conduce a la envidia y a la insatisfacción. Hay que tener en cuenta que solo estamos viendo el resultado, pero ¿cuánto tiempo le ha llevado a ese autor darle forma a su texto? ¿Cuántas horas corrigiendo y revisando? No puedes comparar tu camino con el de nadie porque eres único e irrepetible y tú debes encontrar tu propia forma de escribir y tus lectores.

El problema es que solo queremos el resultado, pero ¿estamos dispuestos a poner el esfuerzo, el tiempo y la dedicación necesarios para conseguirlo? Es como el que quiere bajar de peso, pero no quiere cambiar sus hábitos alimenticios, ni quiere ir al gimnasio porque es muy cansado. Quiere conseguirlo desde el sofá de su casa, viendo Netflix y comiendo patatas fritas. Así no funciona esto, primero tienes que poner la acción y luego obtendrás el resultado. En la escritura como en el resto de facetas de la vida.

El lado positivo de la comparación

El lado positivo de la comparación es que nos puede servir como acicate, como disparador para actuar intentando emular a esos escritores que nos gustan y sacando el mejor partido de lo que han escrito antes que nosotros. Leer a otros sirve para exprimir su literatura, para aprovechar lo que te resuena teniendo en cuenta lo que tú escribes y pasar a la acción.

Si la comparación no te lleva a moverte y a enriquecerte, si cristaliza en la envidia, terminarás en el lado “oscuro”. Así surgen los haters y trolls en Internet, personas insatisfechas que nunca han escrito nada, pero que critican y se quejan por todo.

Es como cuando pasamos horas en Instagram viendo la vida de los demás, comentando y comparándola con la nuestra. Pero, ¿sabemos en el fondo qué hay detrás de esa foto? ¿Cuánto tiempo habrá tardado en hacerla? ¿O cómo realmente se siente esa persona? Es igual que pensar que porque un relato o una novela están publicados, ha costado escribirlos un ratito corto. ¿Somos conscientes del esfuerzo y del trabajo que ha tenido que poner ese escritor para desarrollar su historia? ¿Cómo dejar de comparar tu escritura con la de otros?

Dos antídotos contra la envidia

Frente al veneno de la envidia que genera inacción, está el antídoto de la gratitud. Dar las gracias a los autores/as que te gustan por haber escrito una historia que te ha emocionado, ayuda a avanzar y a querer “imitar” su escritura. Lo mismo ocurre cuando en las Redes lees artículos que te resuenan. Ser agradecido nos hace dejar de mirarnos tanto el ombligo.

Otro antídoto frente a la envidia es cultivar una mentalidad de éxito frente a una mentalidad de escasez. Pensamos que el talento es escaso, que si otro “triunfa” y le van bien las cosas, eso va a mermar mi propio éxito. Todos tenemos talento, somos únicos e irrepetibles y se trata de encontrar cómo desarrollarlo para llegar a los lectores que resuenan con nuestra escritura.

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¿Cómo evitar la procrastinación en tu escritura?

Si estás posponiendo tu escritura, dejando para más adelante ese capítulo en el que te has atascado, o postergando ponerte a escribir ese relato que te da vueltas en la cabeza, quizá esa procrastinación está escondiendo miedos o frenos que te impiden acabar con los objetivos que te has propuesto. Todos aplazamos aquello a lo que no queremos enfrentarnos y no sabemos por qué.

La procrastinación tiene un lado negativo y peligroso, pero también tiene un reverso positivo: evidencia los miedos que nos bloquean. En este vídeo-post te comparto una serie de recomendaciones y ejercicios para vencer aquello que te impide ponerte a desarrollar tu pasión: escribir. ¿Cómo evitar la procrastinación en tu escritura?

Imagínate cómo te sentirás dentro de un año si…

La procrastinación es justo lo contrario del dicho “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Nos permite evidenciar por qué estamos postergando nuestra escritura, saca a la luz esos miedos y frenos que nos están impidiendo avanzar. Eso es lo que esconde dejar las cosas para más tarde, nos ponemos mil excusas para no sentarnos a terminar un capítulo o un relato. Puede ser por el miedo al qué dirán, el más antiguo de todos: “se van a reír de mí, me van a criticar, no le va a gusta a nadie…”

Un ejercicio muy motivador para ponerte en marcha es imaginarte cómo te sentirás dentro de un año si no cumples con el objetivo de tu escritura. ¿Mal? Ahí los miedos y frenos se van a hacer más patentes. Ahora dale la vuelta a la pregunta: ¿Qué tal te sentirás si cumples con tu pasión? ¿Qué has tenido que hacer para llevarlo a cabo? ¿Has escrito todos los días, te has puesto un plazo para terminar tu novela? Visualiza cómo te sientes de las dos maneras.

¿Cuál es el mejor uso que puedes hacer de tu tiempo?

El tiempo es lo único que no se recupera nunca. Y es probable que tengas muy poco para dedicarle a tu escritura. Así que pregúntate qué estás haciendo con él, si te enfocas en lo importante o en lo urgente. O si mareas demasiado la perdiz en las Redes Sociales, por ejemplo. En lugar de enfrentarte a un capítulo o al final de un relato que tienes casi terminado, pasas horas en el muro de Facebook o viendo Historias de Instagram. ¿Aprovechas o malgastas tu tiempo? Piensa en qué tareas estás invirtiendo tus ratos libres y si de verdad le estás dedicando a tu escritura la parcela de tu vida que se merece.

La productividad es fruto de la inspiración

Decía Picasso, “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. La productividad es fruto de la inspiración y al revés. Las dos cosas van de la mano. Piensa en fórmulas para aumentar tu inspiración, cómo podrías motivarte. A mí me sirve por ejemplo, leer, leer y leer a otros/as autores/as y ver cómo ellos/as han escrito algo que me resuena. Otra de mis fuentes de inspiración son las revistas, los periódicos, los blogs… O a lo mejor tú te inspiras saliendo a la calle a pasear o comprando en el supermercado o mirando por la ventana de tu casa. Busca la fórmula que mejor se adapta a ti y comprenderás cómo evitar la procrastinación en tu escritura.

Empieza realizando tareas muy pequeñas

La escritura es un músculo que se trabaja día a día. Si has perdido la motivación, no intentes hacerlo todo de golpe. Puedes ir poco a poco, poniéndote retos mínimos: revisar un capítulo, trabajar el comienzo o el final de un relato, reescribir un párrafo, volver a leer una historia ya escrita para ver si funciona… Pero empieza ya, no esperes a tener la super motivación. Márcate pequeñas metas y ¡adelante! 

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¿Cómo conseguir más lectores?

Todos los que escribimos tenemos el deseo, secreto o no, de ser leídos. Nos gustaría que nuestras historias llegaran a un mayor número de lectores, que se emocionaran y engancharan a lo que escribimos. Lo hayamos confesado o no, la realidad es que queremos una audiencia cada vez mayor con la cual empatizar y transmitir nuestro mensaje literario. En este vídeo-post te comparto tres recomendaciones sobre cómo conseguir más lectores.

La clave está en la visibilidad online

Uno de los frenos principales a la hora de tener más lectores está en el miedo a la visibilidad, a exponernos en internet y en las Redes Sociales. Hay una vocecita interna que nos machaca con frases como “me van a criticar”, “no les va a gustar lo que escribo”, “¿a quién le van a interesar mis textos?”. Olvídate de esa voz y lánzate a conquistar a más lectores. No se trata de gustarle a todo el mundo, sino solo a las personas que resuenen con tu escritura. Ese será tu público y hasta que lo encuentres, tendrás que salir al ruedo de internet y exponerte cada día un poquito más. Lo sé, esto da pánico, pero si no te enfrentas a esos miedos, te estás perdiendo todo un mundo de posibilidades.

Hazte visible en las Redes Sociales

Es la forma más eficaz para llegar a tu público e incrementarlo. Eso sí, tendrás que plantearte una estrategia y una táctica para estar en las Redes, para compartir tu contenido y crear una comunidad de seguidores. Sobre este tema, te puedes descargar gratuitamente mi guía de “Estrategia en Redes Sociales para escritores”.

Ábrete un blog

No tiene que ser mega elaborado. Puede ser un espacio sencillo que te permita ir dando a conocer lo que escribes a tus lectores: microrrelatos, poesías, relatos, capítulos de novela… Puedes compartir tus posts en Redes, con lo cual tendrás un mayor alcance y te irás posicionando como profesional o experto en este mundo.

También puedes incluir en tu blog una caja de suscripción para captar el email y el nombre de las personas interesadas. Y así enviarles información, publicidad de tus libros, promociones, etcétera. Sobre cómo crear un blog para tus lectores, puedes leer este post.

Entra en todos los grupos relacionados con la literatura

En Facebook, sobre todo, hay infinidad de grupos públicos y privados que tienen que ver con la lectura, la escritura, los diferentes géneros literarios, la creación, el marketing para escritores… Búscalos y pide entrar en ellos para empezar a compartir tu contenido y conocer más personas apasionadas por tu campo.

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Diferencias entre arquetipos y estereotipos

Toda historia de ficción, ya sea un relato corto o una novela, le sucede a unos personajes. Ellos serán los protagonistas del argumento que estás creando. Y cuanto más reales sean, más de carne y hueso, más interesantes serán para los lectores. Hay una clasificación muy general que divide a los personajes en dos tipos. En este vídeo-post te comparto las diferencias entre arquetipos y estereotipos y por qué es mejor utilizar los arquetipos para construir a nuestros personajes.

Los arquetipos son universales

El término arquetipo fue acuñado por el psicólogo Carl Gustav Jung. Estableció una clasificación basada en patrones universales de conducta que provienen de imágenes o símbolos, independientes de la cultura o la sociedad en la que vivamos. Provienen del “inconsciente colectivo” y se heredan de generación en generación. En psicología se utiliza para establecer pautas de comportamiento asociadas a una tipología determinada. En la escritura de ficción podemos aplicar estos patrones a la creación de personajes.

A día de hoy, se han desarrollado más arquetipos a raíz de los creados por Jung. Por ejemplo, el héroe, el sabio, el mago, el gobernante, el creador, el explorador, el rebelde, el inocente, el hombre común, el amante, el bufón… Cada uno de ellos lleva asociada una serie de características que puedes utilizar para crear tus personajes. Incluso mezclar las de un arquetipo y otro para generar un protagonista nuevo.

Los arquetipos sobreviven al tiempo, no dependen de una época concreta. Por ejemplo, el arquetipo de Ulises se sigue utilizando actualmente. Y ya ha llovido desde la Odisea  de Homero… Además, siempre se están reinventando. Como provienen del imaginario colectivo, perduran y se van adaptando a cada época y a cada sociedad.

Los estereotipos son clichés

Son lugares comunes en los que es fácil caer. No son universales, dependen de cada cultura, de cada sociedad o momento histórico. Porque son las etiquetas que les ponemos a los personajes en función del grupo/colectivo al que pertenecen: la rubia tonta, la guapa que no sabe que es guapa, el angustiado que solo se lamenta pero no hace nada, los obreros, los millonarios sin escrúpulos, los policías corruptos,…

En lugar de individualizar a tus personajes, los estereotipos son generalizaciones asociadas a un colectivo que tiene características inamovibles. Así, no podrás evolucionar a tus personajes ni convertirlos en seres de carne y hueso que empaticen con los lectores. Los estereotipos son “hijos de su tiempo”, no sobreviven más allá de la idea que en un momento histórico tenemos de un grupo o colectivo social.

Huye de los personajes planos y sin profundidad

Intenta crear arquetipos, reinventando los estereotipos, asignándoles nuevas características o valores, dándole la vuelta al clásico lugar común. Por ejemplo, lo que hizo William Steig con Shrek, transformando el mito del ogro malvado. Recuerda que los estereotipos están faltos de vida. Estamos cansados de ver personajes muy malos o muy buenos, blancos o negros. Los más interesantes son los que tienen una gama de grises, mezcla de diferentes patrones. Si el/la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para que empaticen con tus criaturas.

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Trucos para desbloquear la escritura de tu novela

Como estar rodeada de paredes de ladrillos y no tener ningún superpoder para atravesarlas. A veces me siento así cuando me enfrento a un capítulo de una novela o cuando estoy frente a un relato complicado. Atascada, bloqueada, sin salida. Se ha hablado hasta la náusea de este tema, lo sé, como del miedo a la hoja en blanco o del pánico al qué dirán los lectores. Y sin embargo, sigue y sigue sucediendo. Vale, los que escribimos somos humanos… ya está desvelado el secreto. Por eso, en este vídeo-post te comparto trucos para desbloquear la escritura de tu novela.

¿Cuál es la fórmula mágica? No existe, no me canso de repetirlo. Cada autor es un mundo, y aquellos consejos que funcionan para algunos, para otros no sirven de nada. Pero sí hay una serie de pautas que pueden ayudarte a romper el muro y empezar a ver la luz:

1. Planifica. Antes de pegarte cabezazos contra el muro, hay una fase previa que yo me suelo saltar, lo reconozco. Es la fase de planificación, que para mí es un aburrimiento. Adoro la documentación, me lo paso en grande leyendo sobre un tema o buscando fotos para ambientar los vestidos de una época. Pero odio tener que sentarme a planificar. Si eres un escritor de mapa (no creo mucho en esta clasificación, pero en fin…), te encantará trazar un plan y tenerlo todo atado antes de ponerte a escribir. Yo soy más de brújula y sobre todo más del método de Muriel Spark, que no empezaba a escribir hasta tener mentalmente un comienzo satisfactorio. En definitiva, si vas a escribir algo que tenga más de 20 páginas, haz un esquema previo y fichas de personajes.

2. Mata a un personaje. Cuando ya estés bloqueado y no sepas cómo continuar con una trama que se te ha venido abajo, asesina a un personaje protagónico y párate a pensar cómo va a afectar a la vida de los otros personajes. Si le da “vidilla” a la historia, además de un giro inesperado, sigue por ese camino.

3. Invéntate un personaje. Es similar al ejemplo anterior, sácate de la manga un personaje nuevo que te permita comenzar con una subtrama novedosa. A lo mejor no te lleva a ninguna parte, pero te puede dar ideas para desatascarte.

4. Escribe el final. Es una de las pautas que más me sirven para avanzar y que recomiendo a los autores. Normalmente empezamos a escribir porque hemos tenido una idea “genialísima”, o hemos parido una primera frase “perfecta”. Pero esto es como los matrimonios, al principio hay un enamoramiento loco pero en cuanto empiezan los problemas, ya puedes tener un fin en mente, un propósito y una intención que quieres transmitir con esa historia. Escribe a dónde quieres llegar. Puede que luego lo cambies, pero si en tu viaje tienes un punto de llegada, es más fácil que puedas trazar la ruta, aunque sea un camino tortuoso.

5. Pórtate mal con tus personajes. Hazles putaditas, ponlos a prueba, permítete ser malvado y búscate la vida para que salgan del agujero (o no). No hay nada mejor que la estructura del viaje del héroe que se lleva utilizando en literatura desde La Odisea para darle frescura a una historia que no sabes continuar. Inventa conflicto tras conflicto y cuando tu protagonista ya esté en el sótano de sus miserias, recuerda que siempre hay un sótano del sótano. Y vamos con los últimos cinco trucos para desbloquear la escritura de tu novela.

6. Revisa las motivaciones del protagonista. ¿Por qué está haciendo lo que hace, por qué quiere ir a ese lugar, por qué tiene esa relación con el antagonista? Conocer los motivos, los actantes (razones que mueven a la acción) permite recomponer una trama caída. Si sabes qué es lo que mueve de verdad a tus personajes, podrás adelantarte al futuro y dar el siguiente paso para desbloquearte.

7. Párate y piensa sobre qué estás escribiendo. Ocurre con bastante frecuencia que empezamos a escribir con un tema en mente, voy a hablar de la dependencia emocional de las mujeres, o del paso del tiempo, o de la esclavitud en el sur de EEUU, pero en el fondo no tenemos muy claro qué queremos contar. El tema es fundamental en cualquier relato, es el foco de la narración. Intenta que sea lo más concreto posible, que aunque haya temas secundarios, el principal siempre sirva de guía. Si estás dando bandazos a la historia, es muy probable que no tengas claro el tema. No pasa nada, párate e intenta escribir en una frase de qué va tu novela. Como si fuera un titular de prensa o un tuit.

8. Escribe algo que no tenga nada que ver. Si estás escribiendo un novelón de aventuras, altérnalo con un relato corto con mucho humor e ironía. O si estás escribiendo género fantástico, altérnalo con algún texto de corte realista. La idea es “engañar” a la mente, hacer que se centre en otra cosa mientras tu inconsciente está trabajando para encontrar una solución al bloqueo.

9. Lee cosas parecidas a lo que estás escribiendo. Te permite asimilar el estilo de ese autor que ha escrito antes lo que tú quieres escribir. O te puede dar ideas para construir un nuevo personaje o una subtrama.

10. Olvídate de la perfección. Primero porque no existe. Segundo porque es enemiga de la acción. Tercero porque es una excusa más para ponerte a escribir. Sigue escribiendo, aunque te falten piezas y escenas. Ya volverás sobre ellas. O a lo mejor descubres más tarde que no hacían falta.

Seguro que alguno de los anteriores trucos te sirve para vencer el bloqueo. Si aún así no lo logras, déjate ayudar por alguien que te asesore y vea desde fuera dónde puede estar el problema de tu novela. Si crees que yo puedo ser esa persona, escríbeme contándome tu caso.

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¿Cómo mantenerse motivado cuando estás de bajón?

Hay momentos de la vida en los que nos sentimos desmotivados y faltos de energía para escribir. Por circunstancias externas o por cosas cotidianas, no tienes ganas de contar historias. No sabemos muy bien por qué, pero sentimos que nos fallan las fuerzas. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo mantenerse motivado cuando estás de bajón?

En este vídeo-post te comparto tres recomendaciones basadas en mi experiencia que espero que te resulten útiles y puedas aplicar a tu día a día como escritor/a.

1. Aislarse de los comentarios externos

Es difícil, lo sé, romper con las opiniones de los demás. Esas personas, bienintencionadas seguro, que te dicen lo que tienes o no tienes que hacer. Ellos hablan desde sus miedos y objeciones, intentando hacer valer su punto de vista. Pueden lanzarte comentarios del tipo “¿Por qué escribes, si eso no sirve para nada?… pierdes el tiempo… ya vas a empezar otra novela… ya estás escribiendo otra chorradita de cuento”, etcétera.

Lo que tienes que tener muy claro es que quieres seguir en el camino de la escritura, saber cuáles son tus objetivos e ir a por ellos. Lo que opinen los demás, te tiene que traer sin cuidado si tú sabes cuál es tu pasión. Huye, de verdad, de la energía negativa que te rodea y sigue adelante.

2. Ponte retos con un plazo concreto

Piensa qué sería un reto para ti: ¿Terminar la novela en una fecha concreta?; ¿Presentarte a concursos de relatos?; ¿Escribir un capítulo diario? Tú decides. Pero ponte un plazo para cumplir tu reto y comprométete con él. Compártelo con algún amigo, familiar, pareja… para que tu compromiso sea público y te sientas más motivado a cumplirlo.

3. Rodéate de energía similar a la tuya

Si en el punto 1 hablaba de huir de comentarios negativos, la mejor forma de contrarrestar esto es unirte a personas que están en tu misma onda. Apasionados de la escritura y la literatura que sepan valorar tu esfuerzo y entiendan el camino que has emprendido. Encontrarás mucho contenido por internet, canales de YouTube, como el mío :-), con formación para escritores, recomendaciones de libros, grupos de Facebook donde compartir tus escritos, cursos y talleres de escritura creativa… Únete a los que están en tu misma vibración.

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Practica la máxima “muestra pero no digas”

Por mi trabajo de lectora profesional, me encuentro con manuscritos de autores/as noveles que dicen demasiadas cosas, dan mucha información al lector, pero no siguen la máxima, “muestra pero no digas”. Así la obra se convierte en un discurso sin emoción que no llega al corazón de los lectores. Por eso te animo a lo siguiente: practica la máxima “muestra pero no digas”.

Por sus actos los conoceréis

Se trata de aparcar el discurso y mostrar la emoción que es lo más importante de la ficción. Para conectar de verdad con el lector, no podemos apelar a su cabeza, sino a sus sentimientos. Antes hay que tocar su alma y su corazón.

Te pondré un ejemplo. Puedo escribir Erika estaba nerviosa. Es una frase informativa y correcta. Pero es más interesante si puedo mostrar cómo Erika está nerviosa, sin decirlo directamente, dándole pistas al lector para que interprete sus actos: Erika se mordía las uñas o Erika tamborileaba los dedos en la mesa o Erika daba vueltas sin parar por la habitación… Seguro que se te ocurren muchos más ejemplos que muestren la acción.

Esa es la diferencia entre un contenido informativo y un contenido de ficción.

¿Cómo conseguir mostrar sin decir explícitamente?

Podemos mostrar las acciones de nuestros personajes a través de metáforas, caracterizarlos con sus motivaciones y darles una voz propia. Esto te permitirá pasar del plano del discurso al plano de la emoción que es lo que interesa en la ficción. Para llegar a enganchar con tu historia a los lectores, tendrás que practicar y practicar y practicar cómo contar los hechos de diferentes maneras distintas. Así irás desarrollando tu estilo y voz particular.

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¿Qué es el momento epifánico en la literatura?

Seguro que alguna vez en tu vida has tenido un momento de revelación, un instante mágico en el cual has descubierto algo que no sabías. Te has dado cuenta de que un trabajo que hacías no te gustaba, o de lo que querías dedicarte en la vida, o del engaño de un amigo, o de que esa pareja no era para ti. Este instante trascendental que da un giro a tu vida suele llamarse epifanía, y entonces, ¿qué es el momento epifánico en la literatura?

Lo llaman también catarsis y es el instante en el que el protagonista de la historia descubre algo en la trama que le hace avanzar y evolucionar. Es una revelación, probablemente un conocimiento que ya tenía de forma inconsciente pero que sale a la luz. Esta epifanía está muy relacionada con el conflicto y la transformación del protagonista. Y por supuesto con el subtexto de tu relato o novela.

Según el diccionario de la RAE, epifanía viene del latín tardío epiphanīa, y este del griego ἐπιφάνεια epipháneia. El término tiene dos acepciones:

  1. Manifestación, aparición, revelación.
  2. Festividad de la Iglesia Católica que se celebra el 6 de enero, en conmemoración de la adoración de los Reyes Magos.

La segunda acepción no nos incumbe en este caso.

De las luchas contrapuestas que genera el conflicto surge este momento que yo llamo ¡ajá! ¡Era esto! El protagonista descubre algo que sale a la luz y que le permite cambiar y evolucionar. Si tu historia no tiene estos ingredientes, conflicto, epifanía y transformación, revísala porque le falta lo más importante.

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¿Qué es el conflicto en la escritura de ficción?

Sin conflicto no hay literatura, no hay emoción, ni acción, ni transformación del protagonista. Es uno de los ingredientes fundamentales de las historias de ficción. Así que imagínate lo importante que es que haya fuerzas contrapuestas que luchen entre ellas para hacer avanzar la narración. Porque eso es el conflicto, tensión entre distintos personajes o una batalla interna que está teniendo lugar en la cabeza de tu protagonista. En este vídeo-post, además de definir en profundidad qué es el conflicto en la escritura de ficción, veremos cuántos tipos hay y ejemplos literarios de cada uno de ellos.

¿Qué es conflicto?

Según el diccionario de la RAE, conflicto viene del latín conflictus y el término tiene seis acepciones:

  1. Combate, lucha, pelea.
  2. Enfrentamiento armado.
  3. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.
  4. Problema, cuestión, materia de discusión. Conflicto de competencia, de jurisdicción.
  5. En psicología, coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
  6. Momento en que la batalla es más dura y violenta.

Entonces, ¿qué es el conflicto en la escritura de ficción? Exactamente lo mismo que la definición el diccionario. Son fuerzas contrapuestas que luchan cada una para su terreno y eso es lo que genera la tensión. Como si tiraras de un elástico. De verdad, soy muy categórica en esto, pero sin conflicto no hay historia, ahí es donde se crea la intriga y el avance de la trama. También es lo que genera la evolución y la transformación del personaje protagónico.

Tipos de conflictos

Hay dos grandes grupos: los conflictos internos y los externos.

  • Conflictos internos. Las batallas que tiene que lidiar tu protagonista contra sí mismo, contra su sistema de valores, creencias y emociones. Por ejemplo, tiene que tomar una decisión trascendental que cambiará su vida: ¿qué es más importante el trabajo o la familia?, ¿quiere un trabajo estable o crear un negocio? La literatura está llena de conflictos internos, como la vida, ¿quién no conoce a alguien que no haya tenido un obstáculo, un problema, una desgracia a la que enfrentarse?

Ejemplo de conflicto interno: “Grandes esperanzas” de Charles Dickens. Todo comienza cuando el protagonista, Pip, quiere convertirse en caballero para ganarse el amor de Estella, pero está condenado a ser un humilde herrero. Luego la historia se va complicando con más conflictos externos.

  • Conflictos externos. Te voy a compartir cuatro tipos:
    • Protagonista contra antagonista. Es el conflicto más clásico, que está muy presente en la estructura del viaje del héroe. Hay dos personajes distintos con motivaciones opuestas y que luchan por conseguir objetivos diferentes sobre un mismo hecho u objeto. Por ejemplo, “El Señor de los Anillos” de Tolkien, donde los dos bandos quieren conseguir el anillo de poder.
    • Protagonista contra la naturaleza. Todo tipo de fenómenos atmosféricos, meteoritos, pandemias, grandes animales… Por ejemplo, toda la literatura de catástrofes o el clásico “Moby Dick” de Melville.
    • Protagonista contra la sociedad. La lucha del individuo contra las normas establecidas, las reglas culturales. Aquí tenemos todo el campo de las distopías. Por ejemplo, “El cuento de la criada” de Margaret Atwood.
    • Protagonista contra la tecnología. Los avances científicos que someten al individuo, los robots que se hacen con el poder del planeta… Aquí se enmarca todo el género de ciencia ficción. Un ejemplo que me apasiona es la película “Matrix”, porque no solo muestra el conflicto tecnológico de una “raza” de robots esclavizando al hombre, sino también gran cantidad de conflictos internos del protagonista Neo.

Los conflictos no son estancos. Son híbridos, se mezclan unos con otros y es ahí donde está la riqueza de las historias, la tensión que hace avanzar la acción y evolucionar a tus personajes. Recuerda siempre, sin conflicto no hay literatura.

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Trucos para aprovechar los viajes como material de escritura

¿Qué harías si tuvieras todo el dinero y la libertad para disfrutar de tu tiempo? Yo lo tengo claro: viajar, leer y escribir. Aunque lucho contra mi “respeto” a volar desde unas turbulencias titánicas en un viaje a Grecia, me encanta conocer otros lugares. Sí, a veces voy agarrada al reposabrazos del asiento como si eso me fuera a salvar la vida, pero el placer que me produce patear otras ciudades, probar platos diferentes o ver cómo se vive el día a día en lugares distintos, vence a mi miedo. Y he desarrollado varios trucos para aprovechar los viajes como material de escritura.

En este año 2020 seguro que estamos viajando con menos frecuencia de lo que nos gustaría debido a la pandemia. Pero se pueden hacer viajes locales, provinciales, o dentro del mismo país. Incluso el desplazamiento cotidiano al trabajo también es un viaje. Entonces, ¿qué tiene que ver la escritura con los viajes? T-O-D-O.

Cinco trucos para aprovechar el viaje en tu escritura

  • Lleva siempre un cuaderno encima. No sé a ti pero a mí las “mejores” ideas se me ocurren en los momentos más insospechados. Y ya se sabe que “la peor tinta es mejor que la mejor memoria”. Anota todo aquello que te llama la atención: una conversación que escuchas en un autobús o en la barra de un bar, los nombres de lugares curiosos, los sentimientos que te inspira una cala desierta en Mallorca o una plaza en el centro de Varsovia. También es muy útil la aplicación de “Notas” del móvil que luego puedes copiar y enviarte los textos al ordenador.
  • No subestimes los desplazamientos cotidianos. En las grandes ciudades, ir y volver del trabajo te puede suponer unas dos horas diarias. Si vas en transporte público, además de leer, puedes aprovechar para poner en orden todas las notas y apuntes que has ido tomando, para describir el carácter de un personaje o para, lo que más me gusta, fijarte en los otros viajeros e inventar sus vidas. ¿A dónde irá la chica de los ojos verdes y las botas militares? ¿En qué trabaja el hombre de las gafas que va leyendo un ensayo político?

    Mapa de Amsterdam

    Dentro del laberinto, Amsterdam

  • Consulta mapas. Lo reconozco, soy una friki de los mapas. Me encantan los mapas en papel y siempre que visito una nueva ciudad, procuro ir a la Oficina de Turismo para hacerme con uno. Visualmente te permiten trazar el recorrido por las calles donde se moverán tus personajes, marcar las distancias entre puntos de la ciudad o conocer las fronteras naturales como ríos, lagos, montañas… Si hay un mapa que me vuelve loca, ese es el laberíntico de Amsterdam 😄
  • Déjate llevar por las sensaciones. La escritura tiene mucho que ver con la mirada, con la forma en que cada uno tenemos de enfocar un detalle arquitectónico, una playa, un campo nevado, una bandada de golondrinas… Abandonarse a un paisaje es conectar con las emociones de ese lugar y con las tuyas. Escribe lo que te hace sentir y déjalo que duerma como material descriptivo hasta que decidas la manera en que lo vas a utilizar en tu historia. Incluso puedes hacer este ejercicio mientras paseas por la ciudad o el pueblo en el que vives. Aunque hayas pasado mil veces por esa calle, seguro que si lo haces de forma consciente, encontrarás un nuevo punto de vista. Yo a veces paseo como una “guiri” por mi ciudad, voy como una turista sorprendida por el centro a pesar de que llevo viviendo en la zona varios años.
  • Escribe durante y corrige después. El viaje es siempre acción. Psicológicamente ese movimiento nos hace avanzar también en la escritura. Los desplazamientos son el momento idóneo para darle vida a la trama o construir los diálogos. Cuando paramos o volvemos del viaje, es más útil escribir descripciones sin acción o corregir lo escrito. Y como todo en la escritura, este truco no es ciencia cierta y a cada uno nos funciona una forma de actuar en función de nuestra manera de ser.

Ahora dale al play si quieres saber más sobre los trucos para aprovechar los viajes como material de escritura. Y déjame un comentario aquí o en mi canal de YouTube si tienes alguna duda o consulta.

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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