¿Cuáles son tus objetivos de escritura para 2020?

Cuando termina un año y empieza uno nuevo siempre nos deseamos salud, felicidad y que se cumplan todos nuestros sueños. Pero los sueños por sí solos no se cumplen, necesitas que se transformen en objetivos, en metas enfocadas que te permitan alcanzar lo que te propones. ¿Cuáles son tus objetivos de escritura para 2020? ¿Te los has planteado ya? En el vídeo de este post te comparto los cinco que yo me he propuesto por si alguno te resuena.

Puedes ponerte objetivos en diferentes áreas de tu vida, por ejemplo, en tu faceta profesional, personal, espiritual, de formación… Hacer una lista y priorizarlos en función de los que sean más importantes para ti. Sé realista, no te pongas demasiados o acabarás frustrándote. Mejor pocos y bien cumplidos, como la mayoría de las cosas buenas de la vida 😉

Los objetivos tienen que ser SMART. ¿Esto qué significa? Son los criterios que sirven de guía para el establecimiento de los objetivos en un proyecto, en el desempeño de un trabajo o a nivel personal. Es el acrónimo en inglés de estas cinco palabras:

  1. Specific (Específicos). No generalices. Cuando más concretes, mejor. Por ejemplo, voy a escribir dos párrafos (o 1.000 palabras) tres días a la semana.
  2. Medibles. Tienen que poder medirse en porcentaje o en tiempo. Por ejemplo, voy a escribir todos los días una hora por la tarde, de 17:00 a 18:00 hrs.
  3. Alcanzables. Tienen que ser realistas en función del resto de las ocupaciones y responsabilidades de tu vida. Igual ganar el Premio Nobel en tres meses, es un poco dificilillo…
  4. Relevantes. Procura que sean objetivos que te apasionen, que te remuevan por dentro y te motiven. Si yo me planteo cocinar todos los días (me gusta mucho comer, pero nada meterme en la cocina) es probable que no lo cumpla. Tienen que darte además un poco de vértigo. Sé realista pero no te lo pongas fácil.
  5. Temporales. Acótalos en el tiempo. Lo mejor para cumplir un objetivo es ponerle un plazo. Por ejemplo, quiero terminar mi novela el 30 de diciembre de 2020.

Y una última recomendación, lo mejor para cumplirlos es comprometerte públicamente, contárselos a tu pareja, amigos, familiares… Ellos ejercerán de testigos de tus logros, pero también de todas las metas que no cumplas.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle cuáles son mis objetivos de escritura para 2020. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario más abajo:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo desarrollar una idea para una historia de ficción?

Toda historia de ficción parte de una idea, que no es otra cosa que el germen de lo que posteriormente será el tema y el desarrollo del argumento, la trama, los personajes… Es lo que está en el sustrato de ese relato o novela. Suele ser algo minúsculo, como un fogonazo que te atrapa y te hace imaginar que puede llegar a convertirse en algo más grande. Entonces, ¿cómo desarrollar una idea para una historia de ficción?

Pero antes me gustaría responder a otra pregunta: ¿de dónde surgen las ideas?

Pueden surgir de lecturas de artículos, libros, reportajes… Mi novela “La mujer que vendía el tiempo” surgió de un artículo de la revista Yorokobu. También pueden brotar de una frase escuchada en la calle, en el trabajo, en el gimnasio, en el metro… O de ver situaciones mientras paseas por la ciudad, o de una película, un anuncio publicitario, un episodio de una serie… Las ideas están en el aire y son tan universales que si no las atrapas tú, lo hará otro.

Una vez que tienes esa idea, ¿qué haces con ella? ¿Cómo la puedes desarrollar para que crezca? Yo hago lo que te cuento a continuación y te comparto mi proceso por si te resulta de utilidad:

  1. Reúno las ideas en un “cuaderno de ideas”. Puede ser un cuaderno real, un documento word (como es mi caso), un papel de cocina… Algún soporte que te permita tener todos esos “fogonazos” incluidos en el mismo sitio. Yo apunto conversaciones con amigos, frases de desconocidos, imágenes de un parque, enlaces a publicaciones interesantes… Dejo que esas ideas reposen un tiempo.
  2. Cuando me apetece escribir un relato, reviso el cuaderno de ideas y veo cuál de ellas me resuena. Es decir, qué ideas me apasionan, cuáles me duelen, qué necesito contar, cuáles son las ideas que pueden resultar un tema interesante como para meterme tiempo a escribir sobre ella.
  3. De esas ideas que me resuenan, saco los temas, que es el foco de la narración. Es la materialización de la idea, es la concreción de ese germen. El tema te tiene que resonar, vas a pasar mucho tiempo con esa idea y si no te convence, mejor busca otra. Es lo mismo que estar con una pareja, asegúrate de que la quieres antes de ir a vivir con ella.
  4. Para desarrollar la idea, leo sobre el tema que he decidido, veo películas o series, me documento si voy a contextualizar la historia en otra época, la construyo en mi cabeza (normalmente pienso en el final, en cómo va a terminar la historia) y me pongo a escribir y a escribir y a escribir. No hay más secreto.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle cómo desarrollar una idea para una historia de ficción. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario más abajo:

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Trucos para ambientar una novela o relato

Todas las acciones que suceden en una novela o en un relato están enmarcadas dentro de unas coordenadas espaciotemporales. El espacio y el tiempo, tanto cronológico como atmosférico, sirven para contextualizar y dar vida a los movimientos de los personajes. Porque ellos, como nosotros en la vida real, no pueden vivir sin un lugar y sin una época. Hay varios trucos para ambientar una novela o relato, para trabajar el espacio y el tiempo de la narración.

En el vídeo te comparto cuatro que son fundamentales para que la historia sea reconocible en la mente del lector:

  1. Puedes utilizar pinceladas de un lugar que conozcas para sacarlo de contexto y usar esa ambientación en otro espacio totalmente distinto. O ser explícito y contextualizar tu historia en una ciudad, pueblo o sitio del que puedas documentarte.
  2. Dibuja una línea temporal cronológica antes de ponerte a escribir. Piensa qué acciones suceden antes, durante y después. Así te resultará más fácil intercambiar las piezas temporales, hacer flashbacks o flashforward y no perderte en el tiempo.
  3. Los elementos atmosféricos son muy interesantes para asociarlos a las emociones y sentimientos de los personajes. Juega a cambiarlos: utiliza una emoción triste en un día de sol espectacular, o una emoción alegre en un día de lluvia.
  4. La documentación es siempre necesaria, aunque no estés escribiendo novela histórica. Tendrás que conocer el tema del que escribes, al menos para no meter la pata. Pero ten cuidado porque la documentación “se come” la narración. Evita que parezca un corta-pega de la Wikipedia y haz que los personajes muestren con sus acciones toda la información que has recogido sobre su espacio y su tiempo.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle los trucos para ambientar una novela o relato. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario más abajo:

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¿Qué es el subtexto de una historia?

Los últimos años que trabajé en un banco antes de dedicarme por completo a la literatura lo hice gestionando los contenidos visibles (imágenes y textos) de las webs de la compañía. En aquella época tenía mucha relación con el área tecnológica porque por debajo de lo que vemos los usuarios en una página, hay un código “invisible” que se encargan de desarrollar los informáticos. Es decir, que lo que vemos en internet es solo un 10% de la información que contienen las webs. La famosa teoría del iceberg de Hemingway. Lo que se omite en un texto es lo que más importa. Entonces, ¿qué es el subtexto de una historia?

Para que una novela o un relato tenga profundidad literaria y conecte con los lectores, necesita varias capas de significado por debajo de lo que se dice a simple vista. El texto visible es la superficie pero por debajo tiene que tener un código invisible, que es la historia B del relato, y es lo que la convierte en literatura. Eso es el subtexto, la cara no visible de la luna, lo que nos guardamos cuando escribimos, lo que no mostramos explícitamente. Si ese significado profundo está ausente, la magia del relato o de la novela se pierde.

En este vídeo te comparto dos ejemplos personales que me parecen bastante reveladores. El comentado al principio de este post sobre el código invisible de internet y el de las capas de una lasaña. ¡Ñam!

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¿Qué es la autoficción?

De un tiempo a esta parte, los que nos dedicamos a esto de la literatura, la escritura y la lectura, hablamos de un tema que parece que se ha puesto de moda: la autoficción. Pero la verdad es que es una palabreja inventada en 1977 por un crítico y novelista francés que acuñó este término para designar su novela. Entonces, ¡demonios!, ¿qué es la autoficción?

Contarse a sí mismo. Auto, del griego “sí mismo” + ficción. Vale, pero si buscáis esta palabra en el diccionario de la RAE no la vais a encontrar. O sea, que hablamos demasiado de algo que no existe. ¿O sí? Digamos que la autoficción es entonces un pacto contradictorio que hacemos con el lector. Le decimos, lector, esto que estás leyendo es mi vida/autobiografía. El autor, narrador y protagonista coinciden. En cambio, en lo que conocemos como literatura clásica, como ficción pura, no podría darse esta coincidencia.

La verdad es que contarse a uno mismo es más viejo que la humanidad. Todos los que escribimos lo hacemos partiendo de nuestras experiencias personales, de nuestros problemas, miedos, frustraciones y demás “mierdas”. Así que la cuestión de lo que es autoficción (que si te soy sincera, no tengo muy claro) está más en el nivel de “desnudez” del autor/a. ¿Hasta dónde nos desnudamos los autores para contar nuestras historias personales? ¿Qué se debe/puede contar de las experiencias propias? ¿Interesa la vida real? ¿Dónde está el límite entre lo real y la ficción? Todas estas preguntas y muchas más las lanzo en el vídeo con el fin de reflexionar sobre la universalidad de la literatura.

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¿Cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo?

¡¡¡Hemos llegado a los 100 suscriptores en el canal de YouTube!!! Sí, sí, ya sé que es una cifra muy modesta comparada con los cientos de miles que tienen otros canales a los que sigo y admiro. Pero para mí es todo un logro porque nunca pensé que fuera un medio interesante en mi sector y porque me daba pánico hacer un vídeo. Me veía fea y artificial, y me daba un miedo horrible la visibilidad. A base de hacer más y más vídeos, me di cuenta de que lo importante no soy yo, sino mi mensaje. Y ese mensaje por suerte está llegando a la audiencia y calando. Por eso, quiero celebrar este pequeño gran paso para mí con este vídeo-post sobre ¿cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo después de trabajar 17 años en un banco?

Además de ser un vídeo-post de celebración, es un reto de uno de los suscriptores del canal, que me dejó un comentario: ¿Te apetecería hacer un vídeo especial sobre literatura, pero relacionado contigo, cuando lleguemos a los 100 suscriptores? Dicho y hecho, adoro los retos 🙂 Espero que te sirva de inspiración, ayuda y motivación lo que cuento en él, porque lo importante no es mi historia sino lo que puede servir en tu vida.

En el vídeo hablo de cómo fui construyendo un “plan B” mientras trabajaba para otros, de cómo pude dejar aquel trabajo, de cómo me hice lectora profesional, de cómo seguí escribiendo y leyendo sin parar a lo largo de los años, de los miedos, las ayudas y de este viaje duro y a la vez maravilloso, que es emprender en el mundo literario.

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¿Qué es la voz propia de un personaje?

Este post surge a raíz de un comentario de un suscriptor de mi canal de YouTube. Me ha parecido una cuestión interesante que puede inquietar a más personas. Por eso me he decidido a crear una publicación y un vídeo específicos para intentar resolver esta duda. ¿Qué es la voz propia de un personaje? El comentario dice lo siguiente:

A pesar de conocer a mis personajes e incluso sentirme ellos mientras escribo, me cuesta dotarlos de voz propia. He oído mucho esto de la voz propia y siendo franco, no sé a qué se refieren, no sé cómo aplicarlo en mi novela. Otro punto es que no sé muy bien cómo diferenciar a los personajes en los diálogos y no estoy seguro de que estén perfectos (considero que son una de las partes más difíciles de la novela). Por ejemplo: uno de mis personajes es muy curioso y suele ser quien pregunta a cada rato; luego hay otro personaje que suele gritar a la hora de expresarse. Pero considero que es demasiado cansado poner todos sus intervenciones entre exclamaciones.

Esta voz se refiere a que, al igual que las personas, cada personaje en una novela debe expresarse según sus parámetros de edad, educación, nivel social… No habla igual un chico de 20 años que se ha educado en un colegio trilingüe de un barrio rico que otro que vive en un barrio pobre. O a lo mejor sí, pero tiene que estar justificado. Y no se expresará igual una mujer alemana de 80 años que una niña de 10 que vive en Venezuela. Cada uno es diferente y requiere de un tratamiento distinto. Para que puedas conocer mejor a cada uno de tus personajes, tendrás que hacerles preguntas sobre su vida. Debajo del vídeo, tienes una ficha con cuestiones básicas para que puedas construir tu personaje y convertirlo en un ser de carne y hueso en la ficción. Puedes descargar el pdf, es completamente gratuito.

La forma de expresarse en los diálogos

Respecto a la pregunta sobre los diálogos, en el caso del personaje curioso, se puede utilizar el estilo indirecto para expresar lo que dice sin cansar al lector. Para la forma de expresarse del personaje gritón, se pueden utilizar mayúsculas, que también gritan, y alternarlas con las exclamaciones. De todas formas, una vez que el lector ha entrado en el juego narrativo, no hace falta que se repita constantemente la forma de hablar de los protagonistas.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre la voz propia de los personajes y tomar nota de los ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario. Son de gran ayuda para crear nuevos contenidos gracias a tus dudas e inquietudes:

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eBook: Ficha de personaje

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¿Qué tres ingredientes son básicos para la ficción?

Hay tres ingredientes fundamentales que no pueden faltar a la hora de cocinar una ficción literaria. Si tu novela o relato carece de alguno de ellos, no te quedará tan sabroso y nutritivo como para mantener al lector enganchado a tus páginas. Por mi trabajo de lectora profesional, me encuentro muchas novelas de autores noveles (y no tan noveles) en las que alguno de estos tres requisitos (o los tres) brillan por su ausencia. ¿Quieres saber cuáles son los tres ingredientes básicos para la ficción?

  1. Conflicto. Es el detonante de la acción. La motivación, es decir, el motivo que mueve a la acción al protagonista. Puede ser interno, externo o ambos y no puede faltar para el desarrollo de la trama. En la ficción, como en la vida, pasan cosas y el protagonista se tiene que encontrar con una serie de obstáculos, de pruebas, que tenga que solucionar para volver a restablecer el equilibrio. Si la ficción está llena de acciones no literarias (el protagonista se levanta, desayuna, se peina, va al trabajo, envía un email, sale a comer con los compañeros, vuelve al trabajo…) se convierte en un aburrimiento. Esto puede estar bien para mostrar la rutina de tu protagonista, pero si se repite en todos los capítulos, no está pasando nada y la acción no avanza.
  2. Emoción. Los personajes tienen que mostrar sentimientos porque los humanos empatizamos con seres de carne y hueso que sienten ira, frustración, decepción, alegría, amor, etc. Esto se consigue gracias al estilo, a las metáforas, las imágenes… Y a mostrar las acciones, no a decir lo que le está pasando al personaje. Las emociones son universales (con algunos matices culturales en función del lugar y la época) y son capaces de atrapar al lector que siente como suyos todos esos sentimientos que están viviendo los personajes.
  3. Transformación. El protagonista no puede ser el mismo cuando empieza que cuando acaba la novela. Ha vivido una serie de experiencias que lo han hecho evolucionar y aprender algo que al comienzo de esa historia no sabía. Igual que tú no eres el mismo que hace cinco años, tu personaje tiene que cambiar, dure la ficción un día o cuatro décadas. Tiene que estar en un nivel de conocimiento distinto al del punto de partida. Se ha convertido en otra “persona” con una visión diferente de que la que arrancó la aventura.

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¿Cómo resistir y no tirar la toalla en la escritura?

¿Llevas un tiempo pensando en abandonar la escritura? ¿Has recibido muchas negativas y estás a punto de tirar la toalla? Todos hemos pasado por momentos complicados en los que nos hubiese encantado mandar nuestra escritura a tomar por saco. ¿Quieres saber qué cosas puedes hacer para seguir resistiendo y perseverar? Hay tres tips que a mi me han ayudado a resistir y no tirar la toalla en la escritura.

En el mundo actual, es difícil hacer frente a los obstáculos. Porque vivimos en una sociedad en la que queremos todo para ya, en la que buscamos el éxito fácil y rápido. La cultura de la perseverancia está menospreciada. Y es importante trabajar la resiliencia. Si bien, creo que hay un punto en que hay que darse por vencido, también hay muchos momentos en los que la capacidad de resistir nos lleva a un nivel superior que nunca habríamos imaginado. Se trata de tomarlo como un reto, de ir un poco más allá sin desfallecer.

Tres claves que te pueden servir para continuar en el camino de la escritura

  1. Ten claros tus objetivos. ¿Te has planteado cuál es tu visión de la escritura? ¿Para qué escribes? Para ser leído,  publicar, <<forrarte>>, disfrutar, para dejar escrita tu historia a tus nietos… Sea cual sea tu objetivo, tenlo siempre presente porque será la guía que te indique el camino y no permita que desfallezcas.
  2. No seas tan exigente contigo mismo. Nos solemos tratar muy mal y exigirnos demasiado. Escribes, ¡ya eres un héroe! No hace falta terminar un relato o una novela, o ganar 1.000 concursos… A veces hay que darse el permiso de no escribir, tomarse un tiempo para hacer otras cosas y no castigarse con una actividad que no nos satisface en un momento dado.
  3. Conéctate a un grupo de apasionados por la escritura. Haz cursos, talleres, comparte en grupos de Facebook, apúntate a clubes de lectura… La escritura es una actividad muy solitaria y ayuda mucho estar conectado con otras personas que resuenan contigo, que tienen tus mismas preocupaciones. Con ellas puedes contrastar tu escritura, aprender nuevas técnicas y sentirte acompañado.

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¿Cómo gestionar la decepción en la escritura?

¿Has enviado un manuscrito a varias editoriales y te lo han rechazado en todas? ¿Mandas relatos a concursos pero nunca resultan ganadores? ¿Vas a clase de escritura creativa con un cuento que te ilusiona pero tus compañeros te lo critican? Todos hemos sufrido en algún momento una decepción en nuestras vidas, no solo en la escritura, sino también en una relación amorosa, en un ascenso laboral frustrado, en un despido del trabajo, en un negocio hundido… ¿Quieres saber cómo gestionar la decepción en la escritura? 

Creo que una de las actividades más gratificantes y a la vez más decepcionantes es la escritura. La decepción es una pérdida de la ilusión, de las expectativas que tenías puestas en ese proyecto de escritura o de vida. Eso siempre va a ocurrir, pero de ti depende no quedarte en ese agujero de tristeza, dolor y pena que te hará convertirte en un cínico, amargado y resentido. Se puede salir fortalecido del proceso de duelo que genera la decepción. Aquí te doy unas pautas:

  1. Vive el duelo, no lo niegues y date el permiso de no escribir durante ese periodo de desilusión. Necesitas tiempo para despedirte de lo que podría haber sido, reordenar el cambio de situación y generar nuevas expectativas.
  2. Tú decides cómo reaccionar ante la situación. Si ser una víctima o hacerte responsable y tomar acción. Seguir escribiendo es la mejor forma de no caer en el pozo de amargura de la decepción.
  3. Porque aunque algo no haya ocurrido en el pasado, o esté ocurriendo en el presente, no significa que no vaya a ocurrir en el futuro. Nunca sabes lo que está por venir, no te cierres puertas.
  4. Actúa con mentalidad de crecimiento y aprendizaje. ¿Qué conclusiones positivas puedes extraer de este proceso?
  5. Evita los pensamientos negativos del tipo soy un fracasado, la escritura no es para mí, no sé por qué sigo escribiendo si no valgo para esto. No te digo que todo vaya a ser color de rosa y flower power, pero intenta minimizar el impacto del victimismo porque caerás en la autodecepción.

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