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¿Qué escribo si ya todo está contado?

Seguro que más de una vez te has preguntado, ¿sobre qué voy a escribir si todas las historias están contadas? O también has pensado que lo que escribías no era tuyo, sino algo «copiado» de otros autores. Pues sí, todo está ya escrito. Porque somos herederos de una larga tradición cultural (en nuestro caso occidental, griega y romana) y el arte es un vaso comunicante entre el pasado, el presente y el futuro. Los mitos fundacionales de nuestra cultura se repiten constantemente y han generado a lo largo de la historia los argumentos universales, aquella estructura que se repite con los mismos elementos pero adaptados a cada época y autor. Así que quítate el miedo y la ansiedad por pensar, ¿qué escribo si ya todo está contado?

Los grandes temas de la Humanidad se repiten constantemente. Siempre hablamos de lo mismo: la vida, el amor y la muerte. Argumentos que podemos reinventar y adaptar a nuestra propia voz. Porque son historias universales, muy eficaces y fácilmente reconocibles para los que compartimos una misma cultura y valores.

En el vídeo de este post te pongo el ejemplo de un argumento universal que puedes utilizar para escribir tu propia historia, adaptando sus elementos. Para contártelo, me he basado en un libro que estoy leyendo sobre cine (más abajo te pongo el enlace por si te interesa buscarlo). Y aunque el lenguaje literario y cinematográfico son diferentes, tienen bastantes puntos en común.

El argumento o temática universal es la búsqueda del tesoro, que procede de la tradición de «Jasón y los argonautas». Esta historia de la búsqueda del vellocino de oro siempre tiene la misma estructura: el héroe recibe el encargo de rescatar un objeto (que suele estar cargado de espiritualidad, pero al mismo tiempo tiene un lado oscuro que genera codicia y rivalidad), sufre una serie de viajes y aventuras hasta alcanzar su destino donde una aliada (en el caso de Jasón es Medea) le ayuda a conseguir el objeto. Luego hay una huida precipitada con persecuciones y más aventuras. Y finalmente el héroe regresa a casa victorioso.

En la linea de este argumento que entronca con Jasón, tenemos las historias de espías (James Bond 007), de detectives («El Halcón Maltés») o el más famoso de los arqueólogos del planeta (Indiana Jones). Piénsalo por un momento, ¿a que todas estas historias tienen un esquema común? ¿A que ahora sientes menos la presión de qué escribo si ya todo está contado?

También nos encontramos en esta tradición con las road movies en las que no necesariamente hay un encargo de encontrar un objeto, sino una huida de un viajero que tiene que encontrarse a sí mismo o su camino en la vida. El género de ciencia-ficción también ha trabajado este mito en «2001, una odisea del espacio», tanto en su versión cinematográfica de Stanley Kubrick como en la novela de Arthur C. Clarke. En ambos casos, nuestro héroe, el comandante de la nave Discovery, recibe el encargo de investigar de dónde proceden las señales del extraño monolito que ha llegado a la luna, de buscar la comprensión del Universo.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre qué escribo si ya todo está contado y la importancia de los argumentos universales. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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Plagio: nociones básicas para no liarte

Hace unas semanas un suscriptor de mi canal de Youtube me dejó un comentario en un vídeo. Nunca imaginé que el tema del plagio podría despertar dudas o generar confusión, dado que, por mi formación de periodista, es un término que daba por hecho. Por eso no había pensado nunca hablar de él. Pero luego me dije: es verdad que en ficción hay una delgada línea entre lo que es una copia y lo que puede considerarse inspiración u homenaje. ¿Dónde está ese límite? Así que aquí va este post sobre plagio: nociones básicas para no liarte. Y para no caer en él.

El comentario de este suscriptor dice lo siguiente:

¿Podrías hablarnos sobre el plagio? Hay algunos conceptos de él que no me quedan muy claros y creo que podría ser muy interesante que nos hablarás de él, quizás, poniéndonos algunos ejemplos. Uno de mis quebraderos de cabeza está siendo que mi novela tiene ciertos elementos comunes a otra obra, sin embargo, estos no están tratados de la misma manera, pero temo que esto pueda ser considerado plagio por la similitud que tiene con otra obra. Estoy a punto de entrar en el proceso de corrección (es mi primera novela) y la verdad es que éste asunto del plagio me tiene un poco agobiado; sobre todo por que la inspiración y el plagio se diferencian por una delgada línea. También me gustaría saber si en el caso de que dos tramas fuesen similares, por tener elementos comunes, pero tratados de diferente forma a la original, si sería considerado plagio.

Yo le contesté que la literatura es un vaso comunicante entre escritores pasados, presentes y futuros. Igual que todo el arte. Somos herederos de una tradición y unas referencias culturales que no se pueden obviar. Desde la tragedia griega no se ha escrito nada nuevo y solo hay tres temas universales: la vida, el amor y la muerte. La diferencia estriba en la mirada que cada autor/a arroja sobre ellos, el tratamiento, el estilo, la voz…

Le puse como ejemplo una escena de mi novela «La mujer que vendía el tiempo»  en la que hago un guiño a «Lo que el viento se llevó», y no por eso es un plagio. También suelo manejar frases de otros autores que saco de contexto. Aunque siempre pongo encima de la mesa de dónde he sacado esa inspiración. En mi libro de relatos «Nido ajeno» tengo algunos cuentos que explícitamente son un homenaje a Carver y se los dedico porque «he copiado» su estilo.

En literatura podríamos hablar de plagio cuando copias literalmente una obra o párrafos completos, según el Diccionario de la RAE. O «españolizas», por ejemplo, «Crepúsculo», copiando toda la trama y personajes pero poniéndolos en un instituto de Cuenca. No sé si me explico.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre el plagio: nociones básicas para no liarte. Y también para conocer más ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Cómo desarrollar la voz narrativa?

¿Qué tiene que ver el pelo, las huellas dactilares o el color de los ojos con la voz narrativa? Y te estarás preguntando, ¿esta mujer se ha vuelto loca? ¿Me habla de pelo en un blog de escritura? No… no estoy trastornada, de momento. Pero lo que está claro es que la escritura de cada uno es única e intransferible, es como el ADN. Todos los humanos tenemos los mismos genes, pero recombinados de más de 7.000 millones de formas distintas. Pues eso es la voz narrativa, algo muy difícil de definir porque es tan sutil e intangible como definir a una persona. Entonces, ¿cómo se puede desarrollar la voz narrativa?

La voz, que también se llama estilo, es la esencia de cada escritor/a. Si lo lees lo sabes, pero sería difícil etiquetarlo aunque hayamos adscrito al autor/a en una corriente literaria determinada, por ejemplo, realismo mágico, gótico sureño, realismo sucioEscribimos como somos y no podemos separarlo de nuestra vida interior. Es algo mágico, pero se puede trabajar. Todos tenemos una visión diferente de la vida, un punto de vista único, y eso es la literatura, eso es el estilo literario. Se me ocurren tres cosas que puedes hacer para desarrollar tu voz:

  1. Entrena tu mirada. Sal a la calle y vive. Mira cómo los demás actúan en la plaza de tu pueblo, en un bar, en el mercado… La curiosidad es fundamental para escribir.
  2. Anota todo lo que te sucede. En forma de diario o incluso dos páginas al día, al levantarte o al acostarte. Solo dejándote llevar. Sin ningún tipo de estructura, ni género, ni pretensiones. Deja que fluya la escritura. Escribe lo que te salga porque poco a poco se irá desarrollando la voz interna que cuenta.
  3. Lee. No me cansaré de recomendar este punto. Porque si te gusta escribir, seguro que te gusta leer. Desmenuzar la voz de otros autores te sirve para reconocerlos y sobre todo para ver cómo han resuelto ellos algunos problemas de estilo que tú puedas tener. En cualquier caso, es un ejercicio maravilloso, que te den un texto de un escritor sin el nombre y sepas reconocer solo por el estilo de quién se trata.

Ahora dale al play y amplia el detalle de cómo desarrollar tu voz narrativa. Si se te ocurren más trucos para trabajar el estilo propio, por favor compártelos en los comentarios:

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5 pautas para mejorar rápido tu escritura

Tanto si escribes relato corto como novela, necesitas unas claves para no desistir en el intento. Porque seguro que tienes empezados un montón de cuentos o muchas ideas para novelas guardadas en un archivo, pero no has puesto el punto final a nada de nada. Así que en el vídeo de esta semana te comparto las 5 pautas para mejorar rápido tu escritura. Son trucos sencillos y aplicables a tu día a día en el proceso de escribir:

  1. Ponte un plazo y comprométete públicamente. Para cualquier proyecto u objetivo que quieras emprender en la vida, lo mejor es que le pongas una fecha límite. Porque si no, lo vas dejando, lo vas dejando, para cuando los niños sean mayores, para cuando te jubiles… Y créeme, seguro que tienes mil cosas más que hacer en tu día a día antes que escribir. Así que no procrastines y pon un plazo realista con tu estilo de vida. Además, cuéntaselo a tus familiares, amigos, pareja, perro, gato… de tal forma que te comprometa con ellos a tener tu relato o tu novela escritos en el plazo que te has marcado.
  2. Escribe todos los días. Aunque solo sea un cuarto de hora nada más, al levantarte o al acostarte. Aunque escribas una frase y borres dos. Pero escribir cada día es la única acción que te permite crear el hábito. Si puedes escribir cuatro horas el fin de semana, fantástico. Pero el resto de la semana, escribe TODOS los días.
  3. Empieza por el final. Cuando tengas el capítulo primero (o el comienzo de tu relato) escribe el final. Quizá luego lo cambies cientos de veces. Pero saber desde el principio a dónde quieres llegar, es muy motivador y aspiracional. El proceso de escritura funciona como un GPS: pones las coordenadas del punto de salida y las del punto de llegada. Da igual el camino por el cual llegues. Pero si no sabes dónde quieres llegar, es difícil que llegues a ninguna parte.
  4. Céntrate en un tema. Si tu novela o tu relato tiene varios temas, solo conseguirás desenfocarte y que la escritura vaya dando tumbos. Una novela, un tema. Un relato, un tema. Luego puede haber temas secundarios que corran paralelos al principal. Pero habla solo de una cosa. Y si tienes más cosas que contar, escribe otras historias.
  5. Lee, lee y lee. «Siempre imaginé el paraíso como una especie de biblioteca», decía J.L. Borges. Y sí, la lectura es un paraíso que te permite contrastar tu visión con la de otros/as escritores/as. Ver cómo ellos/as han tratado el tema o el género que tú estás escribiendo. Leer cómo han resuelto una escena, un diálogo o una ambientación que a ti te genera dudas. Tanto si estás bloqueado en la escritura como si no, consulta todos los libros que puedas.

Ahora dale al play y amplia el detalle de las 5 pautas para mejorar rápido tu escritura. Si se te ocurren más pautas que tú utilices, por favor compártelas en los comentarios:

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¿Cómo recuperar la motivación para escribir?

La escritura no podemos separarla de nuestra vida personal y profesional. A veces, sufrimos crisis fuertes, momentos de evolución provocados por fallecimientos, separaciones, rupturas emocionales, cambios de trabajo, etc, que afectan a nuestra escritura. Podemos estar meses o quizá años sin escribir. ¿Cómo recuperar la motivación para escribir? ¿Cómo retomar el hábito después de ese tiempo de crisis? En este vídeo te comparto las razones por las cuales se pueden producir las crisis y te cuento una historia muy personal. También te doy tres consejos para retomar el hábito de escribir después de ese tiempo de cambio:

  1. Apúntate a un taller/curso de escritura. Relacionarte con otras personas que tienen tu misma pasión por la escritura y la literatura es muy motivador. Compartir semanalmente con los demás tus textos es la mejor forma para recuperar el hábito de escribir.
  2. Date el permiso de no escribir. Concédete un tiempo para no escribir nada que tenga un desarrollo, nudo y desenlace. Date el gustazo de escribir títulos, frases sueltas o incluso nada. Si la escritura es algo que te surge de dentro, volverás a recuperarla tarde o temprano. Todo lo que es tuyo, vuelve a ti.
  3. Indaga en la emoción que te ha provocado esa crisis. Y escribe sin ninguna pretensión lo que te salga, los sentimientos que te asalten sin orden ni lógica. Cuando tengas algo más claro y pasado un tiempo, para que esas emociones maceren, ya podrás darle una estructura de ficción y convertirlo, por ejemplo, en un relato.

Ahora dale al play y amplia el detalle de cada consejo para saber cómo recuperar la motivación para escribir después de una crisis de escritura. Si se te ocurren más trucos que tú utilices, por favor compártelos en los comentarios:

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¿Cuál es el truco para escribir si no te sientes inspirado?

Estar tocado por la musas… Seguro que has escuchado alguna vez esta frase. Aunque yo no creo demasiado en estas divinidades inspiradoras de las Artes (soy más de la opinión de que «la inspiración te pille trabajando») hay momentos en los que estás más bajo de energía y no surge la chispa. Te sientes bloqueado, no sabes cómo continuar ese relato o ese capítulo de tu novela… ¿Cuál es el truco para escribir si no te sientes inspirado?

Realmente este post debería haberlo titulado en plural porque en el vídeo te cuento, no solo uno, sino cuatro trucos. Pero me voy a reservar el último 😉 Así que aquí van tres trucos +1 en el vídeo que te advierto que es el que más me ayuda:

  1. Cambia de actividad. Haz cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con la escritura, sobre todo que implique movimiento y actividad física. Sal a la calle, date un paseo, corre, ve al gimnasio, móntate en el autobús, visita un museo… Mientras estás movimiento, tu cerebro trabaja en un segundo plano, resolviendo el bloqueo que tienes al escribir. A mí me ayuda mucho correr. Además mientras corro voy fijándome en el paisaje, la gente, los edificios, escuchando música o los sonidos de la ciudad, del campo… La vista y los demás sentidos se estimulan y eso enciende la creatividad.
  2. Haz listados. Vale, este truco me sirve a mí que soy bastante organizada y suelo hacer listas para todo. La idea es la misma que el anterior truco: darle a tu cerebro una distracción para que trabaje en segundo plano. Y además, es un truco muy útil y motivador, porque puedes hacer listados de temas para posibles relatos, de títulos, de series o películas que quieres ver, o incluso la lista de la compra.
  3. Lee en papel. No vale brujulear por Internet o las Redes Sociales. Coge un libro de alguna temática o género que se asemeje a lo que estás escribiendo y lee cómo ese autor/a ha resuelto el bloqueo que tú tienes. Comprobar que otros se han enfrentado a los mismos problemas que tú tienes, ayuda bastante a relativizar nuestros «dramas» y a tomar distancia sobre lo que estamos escribiendo. Y no te fuerces, ya encontrarás la manera de resolver esa escena o ese capítulo.

Ahora dale al play y conoce cuál es el cuarto truco para escribir si no te sientes inspirado. Si se te ocurren más trucos que tú utilices, por favor compártelos en los comentarios:

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¿Cuáles son tus excusas para no escribir?

Los que escribimos, tenemos tremendas ganas de sentarnos a escribir, de sacar adelante esa novela que nos obsesiona, de terminarla y enseñársela al mundo para que la lea. Pero hay una parte de nuestra mente que siempre encuentra alguna razón por la que todo esto suena fenomenal, pero luego dice: «esto no es para mí, es muy difícil y en mi caso, imposible». La realidad es que nos ponemos mil excusas para no sentarnos a escribir. Esas excusas esconden miedos que debemos vencer.  ¿Cuáles son tus excusas para no escribir?

En este vídeo te comparto las cuatro excusas clásicas que me ponen las personas que contactan conmigo y a las que ayudo en el proceso de escritura. Cada una de ellas encierra un miedo que afrontar. Si conoces la excusa, conocerás tu miedo y al revés. ¿Quieres saber qué miedos esconden y cómo superarlos?

  1. No tengo tiempo. O también «Ahora no es mi momento». Esta excusa, que me encanta, porque una de las obsesiones de mi vida es el tiempo, esconde el miedo clásico de enfrentarnos a la página en blanco o a ese capítulo de la novela que se me ha atascado o a esa escena del relato que no sé continuar. Es el miedo al bloqueo que intentamos racionalizar dedicándonos a otras cosas: a limpiar la casa, fregar los cacharros, sacar al perro, «inspirarnos» en las redes sociales… Todo sea por procrastinar y no poner acción. Se supera organizando el tiempo en fracciones pequeñas, por ejemplo, dedicar solo media hora al día concentrada, o varias horas el fin de semana. Solo a ESCRIBIR.
  2. No tengo dinero para seguir formándome. Esta excusa encierra el miedo a no estar a la altura, a no dar la talla como escritor/a y sentir la necesidad de formarse hasta el vómito. Es cierto que hay que formarse, aprender técnicas y hábitos de escritura, apuntarse a un taller para compartir con tus compañeros la pasión por la escritura y enseñarles tus textos. Pero hay mil recursos gratuitos en internet y un montón de formaciones con unos precios más que asequibles. No hace falta que inviertas un pastón.
  3. Mi círculo familiar o mi pareja o mis amigos no me apoya. Este razonamiento mentiroso esconde el miedo a la no aceptación social. Estamos necesitados de reconocimiento social aunque no sea de forma consciente. Frases como «los escritores se mueren de hambre», «no me dedicas el tiempo necesario o toda la atención que requiero porque estás con tus tonterías de escribir», «haz algo útil y déjate de juntar palabras»… que en ocasiones nos dicen nuestros familiares y amigos, probablemente para protegerse de sus propios miedos, pueden hacer que dejemos la escritura. La realidad es que tendrás que enfrentarte a esa conversación incómoda con tu pareja o familiares y decirles que te apoyen o no, vas a seguir escribiendo porque es lo que quieres hacer. No necesitas el reconocimiento social para desarrollar tu pasión.
  4. No pasa nada si no escribo. Esta es la excusa más peligrosa, intentar autoconvencerte de que no pasa nada si no escribes. «Si tengo un trabajo que me encanta, una familia maravillosa…¿para qué me voy a complicar la vida?». Esta razón esconde el miedo a no brillar, a no destacar, a no ser «un bicho raro». Es la excusa del conformista y del mediocre, por eso me parece la más peligrosa de todas, no solo para la escritura sino para la vida en general. Estoy convencida de que al final de tu vida solo te arrepentirás de lo que no has hecho. Y solo hay una manera de saber lo que te gusta hacer en la vida: deja de hacerlo por un tiempo. Si no puedes dejar de hacerlo, escribirás toda la vida por mucho que te autoengañes con la frase «no pasa nada si no escribo». Hazte un favor, no te conformes.

Ahora dale al play para conocer más en profundidad cuáles son tus excusas para no escribir, qué miedo esconde cada excusa y cómo afrontarlo. Si se te ocurre alguna excusa más, por muy peregrina o loca que te parezca, por favor compártela en los comentarios:

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¿Por qué tenemos miedo cuando escribimos?

Está claro que el miedo más típico es a la página en blanco. Nos entran dudas al sentarnos al escribir, pensamos ¿esto le interesa a alguien, esto que estoy escribiendo es bueno, merece la pena seguir esforzándome? Ainssss…. ¿Por qué tenemos miedo cuando escribimos?

Decía Shakespeare que

«Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios».

Lo cierto es que podríamos fundar un club de miedosos y dudosos al escribir. Pero tampoco seríamos tan especiales ni sería un club exclusivo porque, déjame que te confiese, que es lo más normal del mundo.

Cuando escribimos tenemos miedo también de no ser capaces de terminar el relato o la novela. Y cuando hemos terminado nuestro libro tenemos miedo de que nos lean, de si gustará, del qué dirán… Estamos llenos de horrores imaginarios que nos paralizan y no nos hacen avanzar. Pero hay que tomar acción, enfrentarte a tus miedos y trascenderlos porque detrás de ellos está la verdadera literatura.

La realidad es que si no puedes dejar de escribir, si te tiene agarrado por el cuello y no te deja vivir, vas a tener que vencer esos miedos y trascender las dudas para convertirte en una mejor versión de ti mismo y alcanzar tus objetivos como escritor. O también puedes pensar, ¿qué es lo peor que puede pasar si termino la novela y se la enseño al mundo? Seguro que nada de lo que puedas imaginar es tan grave como para no seguir desarrollando tu pasión.

Ahora dale al play porque solo en 45 segundos te comparto la inutilidad de los miedos imaginarios y la necesidad de trascenderlos. Me encantará que dejes tu opinión en los comentarios:

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Tres cualidades de las buenas historias de ficción

La primera vez que vi la película «Los Goonies» en la gran pantalla fue en diciembre de 1985. Tenía 10 años recién cumplidos. Me llevó mi tía a verla a unos cines en Madrid que ya no existen. Recuerdo que acababa de tener una gripe tremenda que me tuvo varios días en cama y que fue la primera vez que salía a la calle ya recuperada.

El impacto que me provocó esa película quizá fue culpa de los restos de la fiebre. Pero la realidad es que luego la he visto unas veinte veces más y siempre siento el mismo cosquilleo. Esta semana de agosto la han vuelto a poner en los cines de España y he ido a verla one more time 34 años después con amigos de mi generación. Y a todos nos pasa lo mismo con esa historia, nos encanta, nos remueve, nos levanta del asiento como si tuviéramos de nuevo 10 años…

¿Qué cualidades tienen las grandes historias de ficción que no puedes sacarte de la cabeza?

Dicen que dijo Kafka que:

«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros»

Esto viene a significar que la literatura nos debe conmover, emocionar, removernos por dentro. Las buenas historias siempre te tocan el corazón. Así que la primera cualidad que deben tener es la emoción.

Las grandes ficciones que nunca olvidas siempre tienen acción, pasan cosas buenas, malas, regulares… como en la vida. El proceso de los personajes durante la narración transcurre por diferentes momentos críticos y tienen que tomar decisiones para darle solución a los problemas. Por eso la segunda cualidad es el conflicto. No me canso de decirlo, sin conflicto no hay literatura, ya sea conflicto externo, interno o de ambos tipos.

Y muy relacionada con la anterior cualidad, nos encontramos con la tercera y última: una historia inolvidable nunca te deja indiferente, siempre te cambia, te hace convertirte en una persona distinta. El protagonista sufre un cambio, un momento «ajá» en el que comprende o descubre algo que antes no sabía. Sufre una epifanía. Eso supondrá un antes y un después: comienza la historia siendo una persona y evoluciona hasta convertirse en otra distinta. Si la historia está bien construída, empatizaremos con el/la protagonista y evolucionaremos también como lectores.

Ahora dale al play porque solo en 47 segundos te comparto estas tres cualidades de las historias de ficción que no puedes olvidar. Me encantará que me cuentes más cualidades en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo sabes si tienes talento para escribir?

Hay una frase del escritor portugués Gonçalo Tavares que dice:

«La escritura tiene mucho que ver con el esternocleidomastoideo, el músculo que permite girar el cuello y cambiar el punto de vista».

Y es que la escritura está relacionada con la visión que tenemos sobre lo que nos pasa, sobre las personas que nos rodean, sobre nuestra forma de mirar el mundo. Así que el talento es esa mirada particular de cada uno.

Todos llevamos un narrador dentro. Porque todos miramos la vida de una manera diferente. Es posible enseñar la técnica y desatar las palabras de nuestro interior. Pero también hace falta tener una pasión enorme por la escritura relacionada con la emoción y la sensibilidad de cada uno. Eso es bastante difícil de enseñar y de aprender. Aunque sí se puede desarrollar la mirada gracias a la perseverancia y al entrenamiento del punto de vista.

Aprender a mirar los detalles más allá de lo que pueden parecer, entrenar la curiosidad y la atención se consigue a base de tiempo y de experimentación. No hay otra fórmula mágica. Ver, escuchar y apuntar todo lo que te resulte interesante para aplicarlo luego a tus historias.

Ahora dale al play porque solo en 38 segundos te comparto mi opinión sobre la importancia de la mirada para escribir. Me encantará que dialoguemos sobre este tema en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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