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El narrador, ¿quién cuenta la historia?

En toda historia, ya sea novela, relato corto, ensayo, reportaje, crónica…hay siempre una voz que transmite esos hechos a un lector. Todos los textos, incluso los más “objetivos” tienen siempre un punto de vista concreto, con un enfoque y un tono de voz determinados. Respondería a la pregunta: ¿Quién cuenta la historia y desde dónde la cuenta?

El narrador sirve para construir nuestra historia. Gracias a él, podemos describir a los personajes, ambientes y acciones. También transmitir emociones, crear los diálogos, las opiniones y dosificar la información para crear suspense o intriga. El narrador es la “voz mágica” que selecciona lo que cuenta y lo que omite, que elige los momentos para mostrar la información o anticipa los acontecimientos que todavía no han ocurrido.

Hay varios tipos de narradores y múltiples puntos de vista. Pero lo más importante es que el narrador que comienza a contar la historia sea el mismo que la termina. A veces leo borradores de novela en los que empieza a narrar una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor. El narrador tiene que ser coherente desde el principio hasta el final. Aunque puede haber dos narradores (o más) intercalados en la acción, por ejemplo, un narrador en primera en forma de diario o de cartas, y un narrador omnisciente que cuenta el resto de puntos de vista de los otros personajes.

  • Narrador en primera persona. Se cuenta la historia desde el yo, a través de los ojos y opiniones de un personaje. Puede ser el protagonista o un secundario. Para mi es el más difícil de construir porque no te puedes despegar nunca de su visión. Es el que más engancha al lector porque automáticamente te metes en la piel de ese protagonista
    pero es el que tiene un punto de vista más reducido.
    También en primera persona podemos encontrar al narrador testigo, que es un personaje implicado en la historia de manera más o menos directa y nos la cuenta desde su punto de vista, como hace Scott Fitzgerald en “El gran Gatsby”.
  • Narrador en tercera persona. El más usado. Alguien, implicado en la historia o no, cuenta en tercera persona lo sucedido. Es un observador, pero puede ser de dos tipos: 1. Omnisciente. El narrador lo sabe todo, como un dios que mira. Alberga un conocimiento superior al del protagonista y al de los secundarios. 2. Limitado o equisciente: también en 3ª persona pero desde el punto de vista de un solo personaje. Puede contarnos lo que siente, ve y opina dicho personaje, pero no lo que les pasa por la cabeza a los otros.
  • Narrador en segunda persona. El menos utilizado de todos, pero uno de los más interesantes. Apela directamente al lector mediante el tú o el vosotros. Consigue que el lector se involucre en lo que se le cuenta porque se apela directamente a él. Se suele usar en el género epistolar. Un ejemplo clásico sería “Cinco horas con Mario”  de Miguel Delibes.
  • Según el punto de vista, puede haber un narrador desapegado, que describe de manera objetiva lo que ocurre. Se limita a narrar los hechos tal y como se ven o se oyen, sin opiniones. Es sutil y, a veces difícil, pero gratificante para el lector, que añade su interpretación a la historia, sin verse influido por el narrador. Es el estilo periodístico o de informe, como si se contase lo que se ve a través de una cámara de vídeo. También puede haber un narrador comentarista que, aunque no participe en la historia, puede introducir reflexiones sobre lo que sucede.

Y ahora viene lo complicado… ¿Cómo elegir uno u otro para contar tu historia? Por desgracia, como todo en la literatura, no hay fórmulas mágicas ni una respuesta definitiva. Lo importante es tener claro qué quieres contar, qué emociones y sentimientos quieres despertar en el lector. Creo que más que una decisión racional, es algo intuitivo, que surge de una especie de voz interior con la que te encuentres cómod@ y con la que la historia fluya. Cuando te hable, déjate llevar por ella.

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¿Qué dos cualidades son esenciales para escribir?

En el último vídeo de este año, he me puesto a reflexionar sobre cómo contar historias y desde dónde si ya está todo contado cientos de veces. He llegado a la conclusión de que todos, absolutamente todos los humanos, tenemos dos cualidades esenciales que sirven para escribir y que podemos utilizar para dar un nuevo punto de vista a nuestros relatos. ¿Quieres saber cuáles son?  Porque la escritura es eso, un punto de vista, una forma de mirar lo que tenemos a nuestro alrededor, una manera de entender la vida que es única e intransferible.

Espero que te resulte útil este vídeo. Si quieres ver más trucos de escritura, te invito a suscribirte a mi canal de Youtube.

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El recurso inagotable que tienes y puedes utilizar para escribir

A veces cuando me quedo sin ideas para describir un ambiente, una situación o un personaje, recurro a una fuente inagotable a la que no solemos dar demasiada importancia. En el vídeo de esta semana te cuento cuál es. Lo he grabado en el Parque de María Luisa en Sevilla por una razón que tiene que ver con este recurso que tenemos todos y es muy práctico a la hora de escribir.

 

Espero que te resulte útil este vídeo. Si quieres ver más trucos de escritura, te invito a suscribirte a mi canal de Youtube.

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¿Por qué y para qué escribes?

¿Nunca te has preguntado por qué escribes? ¿Cuáles son las razones que te impulsan a sentarte delante del ordenador o del cuaderno, a pesar de la falta de tiempo o de inspiración? ¿Qué buscas con tu escritura: ser ric@, famos@, simplemente conectar con los demás a través de tus palabras…?

Todos los que nos dedicamos a escribir tenemos una o varias razones y a veces ocurre que perdemos el foco, nos desconectamos de los motivos que nos impulsan a seguir. A veces es necesario recuperar la zanahoria, esa con la que se engaña al burro para que avance. ¿Cuál es tu zanahoria? En este vídeo te cuento lo importante que es reconectar con el porqué y el para qué de tu escritura si no quieres perder la ilusión y tirar la toalla.

Espero que este vídeo te sirva para volver a enamorarte de tu escritura.

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Todo comienza con una llamada. Primera etapa del Viaje del héroe

Todo viaje tiene un punto de partida, un pistoletazo de salida que arranca la acción. Suele ser una llamada irrefrenable, una voz interna, una información desconocida, un dato que cambia la historia… algo tan potente que obliga al héroe a emprender la aventura.

En este vídeo anterior hablaba sobre los ingredientes fundamentales de la estructura clásica del “Viaje del héroe”. Y ahora comenzamos el viaje con la primera etapa, la salida del héroe. Que a su vez está formada por 5 fases que el protagonista tiene que recorrer en orden cronológico para avanzar en la trama.

En este nuevo vídeo te lo cuento en solo 3 minutitos y poco. 👇

Las 5 fases de esta primera etapa son:

  • La llamada a la aventura: el héroe recibe esa información o esa voz interior que le incita hacia lo desconocido, a salir de su vida cotidiana y enfrentarse a algo distinto.
  • El rechazo de la llamada: el héroe mira hacia otra parte y no presta atención a la llamada, no quiere traspasar su zona de confort por miedos, obligaciones, inseguridades, debilidades…
  • La ayuda sobrenatural: aparece un guía o ayudante mágico que proporcionará talismanes para proteger al héroe en su viaje y le dará pautas para aprender a enfrentarse a lo desconocido.
  • El cruce del primer umbral: el héroe deja atrás las fronteras conocidas y se aventura en lo peligroso, un mundo donde no hay reglas o al menos él/ella no las conoce.
  • El vientre de la ballena: el protagonista se separa de su mundo conocido y se compromete con su metamorfosis.

Fuertecito para ser un comienzo, no? Revisa si tu novela o relato comienza con estos pasos, con esta llamada a la acción.

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¿Te has quedado sin ideas para tu novela? [Vídeo-truco para avanzar en tu escritura]

En el vídeo de la semana pasada hablaba del enorme problema que supone tener demasiadas buenas ideas que contar en tu novela. Pero, ¿qué pasa cuando se te agota la creatividad para las descripciones, los diálogos o las metáforas? ¿Cómo puedes recuperar la inspiración?

¿Quieres saber cuál es la fuente inagotable para incentivar tu imaginación y que nunca te falten los recursos en tu escritura?

Aquí tienes el cuarto vídeo de la serie veraniega, fresca y playera, en la que te cuento trucos en menos de un minuto para avanzar en tu escritura. 👇👇

Vídeo-truco

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Lee cosas parecidas a lo que estás escribiendo. Te permite asimilar el estilo de ese autor que ha escrito antes lo que tú quieres escribir. O te puede dar ideas para construir un nuevo personaje, una descripción o una subtrama. Por ejemplo, a una autora a la que estoy ayudando con su novela de género chick lit, le he recomendado que lea Sheila Levine está muerta y vive en Nueva YorkCumbres borrascosas o cualquier novela de Ingrid Noll, una divertidísima escritora alemana de novela policíaca. Porque la autora descubrió escribiendo el final de su novela, que necesitaba darle un punto más negro.

¿Has escrito el principio de tu novela y no sabes cómo seguir? [Vídeo-truco para avanzar en tu escritura]

Esta semana va el segundo vídeo de la serie veraniega, ligerita y gazpachera, en la que te cuento trucos en menos de un minuto (este dura 46 segundos exactamente) para avanzar en tu escritura. Y este consejo te aseguro que es ORO puro. Es uno de los más efectivos que yo utilizo y que le comparto a l@s autor@s a los que ayudo en su proceso de escritura.

Normalmente empezamos a escribir porque hemos tenido una idea “genialísima”, o hemos parido una primera frase “perfecta”. Pero la escritura es como los matrimonios, al principio hay un enamoramiento loco. Ahora bien, en cuanto empiezan los problemas, ya puedes tener un fin en mente, un propósito y una intención que quieres transmitir con esa historia.

[¡¡Lo prometido es deuda!! En este vídeo no se escucha mucho el viento y a cambio te regalo unas vistas increíbles de la desembocura del río San Pedro, con sus marismas, y al fondo, la bahía de Cádiz.]

Vídeo-truco

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Escribe el final. Escribe a dónde quieres llegar, como si tuvieras un GPS y le pusieras un punto de llegada al salir. Puede que luego lo cambies, pero si en tu viaje tienes un destino, es más fácil que puedas trazar la ruta entre el punto A y el B, aunque sea un camino tortuoso.

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¿Qué hacer con las Redes Sociales en agosto?

Los que como yo hayáis nacido en el último cuarto del siglo XX, seguro que recordáis aquellos veranos en los que todas las familias se montaban apiñadas en el coche con los bártulos playeros y las ciudades parecían un desierto donde las típicas bolas del oeste rodaban por las calles. Aquellos veranos en los que había largas colas en las cabinas telefónicas para hablar con los familiares que se habían quedado trabajando. Aquellos veranos en los que la gente se sentaba en la terraza del paseo marítimo a charlar y leer el periódico… Pues ¡¡fuera nostalgia!! porque aquellos veranos han sido arrasados por el 4G y la movilidad digital que era ciencia-ficción en nuestra infancia.

Ahora no desconectamos. Han cambiado nuestros hábitos sociales y cada vez pasamos más horas en las Redes. Incluso cuando estamos tumbados en la playa o remojando los pies en la piscina de la sierra. El verano es una época crítica en lo que a digital se refiere. Aumentan de forma exponencial los contenidos relativos al ocio y al turismo. Cambian las rutinas, los horarios matinales se retrasan y los nocturnos se alargan, y otros factores que no tendríamos en cuenta la mayor parte del año. Sin embargo, aunque los hábitos cambien eso no significa que la audiencia de las redes sociales desaparezca. Todo lo contrario: tenemos más tiempo para perderlo.

Por esta razón, yo recomiendo a l@s autor@s con los que trabajo en la gestión de sus Redes que no desaparezcan, que reduzcan un poco si quieren su presencia online. Pero que continúen porque es un momento idóneo para destacar, para hacer cosas diferentes. Algun@s me hacen caso y continuamos publicando en sus cuentas y otr@s prefieren desconectar totalmente. Allá cada cual. Si tuvieras una tienda física, ¿cerrarías? ¿Cambiarías tu horario o contratarías a una persona para ayudarte en ese mes? El mundo virtual funciona de la misma manera, pero con la gran ventaja de que puedes preparar con antelación todo el contenido y luego programarlo. ¡¡Bendito internet!!

Cosas que puedes hacer para no cerrar tu chiringuito virtual

  • Crear un calendario editorial de vacaciones. Puedes plantear contenidos más frescos y relajados pero ser constante y publicar todos los días, aunque sea una única publicación diaria. Te aseguro que no todo son fotos de pies en la playa. Cada vez leemos y compramos más en el móvil.
  • Programar las publicaciones. Después de tener el calendario preparado, planifica y programa los impactos en una de las múltiples herramientas del mercado. Yo utilizo el programador de Facebook porque esta red es muy suya y le gusta que utilices todas sus aplicaciones. Hay que decir en su favor que funciona bastante bien. También utilizo Hootsuite, CoShedule y TweetDeck. Sin estas herramientas no podría vivir, estaría continuamente pensando qué publicar, a qué hora…¡¡Qué ansiedad!!
  • Lanzar promociones y sorteos. Si tienes un libro publicado o autopublicado, el verano es genial para darle visibilidad y fidelizar lectores. Con promociones tipo “lee el primer capítulo gratis”, o una gymkana con pistas sobre el libro, o un sorteo entre los que suban la mejor foto de tu libro a Instagram con un hashtag concreto, o regalar algo de “merchandising” (marca páginas, dedicatorias personalizadas…) para los que respondan a una pregunta… Esta clase de cosas que te pueden parecer insustanciales, funcionan fenomenal en el cálido y ocioso verano.
  • Promocionar el blog y la newsletter. Si tienes un blog puedes aprovechar para rescatar artículos antiguos o hacer post/vídeos menos sesudos, más lúdicos y divertidos. Que puedas leer/ver en dos minutos antes de pegarte un chapuzón. Y lo mismo si envías una newsletter a tus lectores: aprovecha para “jugar” a contarles otras cosas o cambiar la estructura de contenido que utilizas el resto del año.
  • Analizar y leer a los referentes. Si tienes escritor@s que te encantan o personas que te inspiran en cualquier ámbito, es el momento para cotillear en profundidad lo que hacen, aprender de sus buenas prácticas y aplicar las que te resuenan.
  • Interactuar con la comunidad. Aprovecha unos 10 minutos por la mañana y otros 10 por la tarde/noche para buscar grupos nuevos en Facebook que te interesen y pedir que te inviten a entrar, para compartir y conectar con gente diferente, con escritor@s de otros géneros y países.

También recuerda que el verano es una de las mejores fuentes de inspiración: apaga el móvil (de vez en cuando) y escucha a las señoras que se sientan a tomar el fresco a la puerta de su casita del pueblo o a la familia numerosa que se harta de sandía bajo la sombrilla. ¡¡Ahhh!! y compra una de esas revistas de papel de toda la vida y no olvides hacerte una foto de tus pies en la orilla. 😃

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Los clásicos son para el verano. Trucos que aprender de los libros de toda la vida

En verano el ritmo varía, los hábitos se rompen. Viajamos, cambiamos de ubicación, incluso llegamos a desconectar del resto del planeta. Por eso, las vacaciones estivales son uno de los momentos perfectos del año para sumergirse en la lectura sin horarios. Tenemos más tiempo para disfrutar de una novela larga o con un tempo más lento. Para leer relato corto que requiere más atención, novelas frescas e intrascendentes, sumergirse en toda la bibliografía de un aut@r o para adentrarse en ese sesudo ensayo procrastinado a lo largo del año. Y todo a la sombra de una palmera, mientras escuchas al vendedor playero, o en un casita rural en mitad de los Pirineos.

Soy una privilegiada. Estas semanas de verano puedo disfrutar de mi paraíso terrenal (Cádiz) y practicar una de mis actividades favoritas, además de ir a la playa y montar en bici. Siempre aprovecho esta época para hacer una lectura tranquila de libros que he ido acumulando en meses. Y sobre todo para leer o releer clásicos. En este post os propongo cinco más que conocidos. ¿Por qué? Por eso mismo, porque los damos por conocidos. Porque nos sabemos el argumento, hemos visto mil películas sobre ellos, pero ¿de verdad, los hemos leído? Y lo mejor de todo, ¿sabemos qué nos pueden enseñar? ¿Qué trucos utilizan l@s grandes autor@s? ¿Qué podemos “apropiarnos” de ellos para nuestra escritura?

  • Drácula, Bram Stoker. ¿Qué te voy a contar que no sepas del vampiro? El año pasado se cumplieron 120 años de la publicación de la novela y es alucinante lo bien que se mantiene, no solo el mito, sino la estructura del relato. Parece que fue escrito ayer. Si la lees, vas a flipar con los usos de la primera persona y el manejo de los puntos de vista. El recurso de contar la historia a través de cartas, telegramas, diarios de a bordo, recortes de periódico y otras pruebas escritas, ordenadas “luego” de forma cronológica, era algo ya muy visto en el siglo XIX. Lo habían hecho Frankenstein o Wilkie Collins, el pionero de la narrativa detectivesca, en La piedra lunar. Stoker escribía entonces para sacarse un dinero extra, novelas y relatos de corte sensacionalista, gótico y de terror que gustaban mucho a sus contemporáneos. Tras varios años interesado por el folklore europeo y tras absorber varias lecturas e influencias, construyó la novela que ha sentado las bases de lo que entendemos actualmente por un vampiro, a pesar de que para entonces ya existían Carmilla de Sheridan Le Fanu, Varney the Vampire de James Malcolm Rymer, y el Vampyre de John Polidori. Hay que decir que la película de Francis Ford Coppola es la versión que más se acerca al libro, aunque con un punto más romántico.
  • Frankenstein, Mary Shelley. En el mismo verano en el que Polidori daba forma a su Vampyre, Mary Shelley dio a luz a su criatura. Alojados en dos villas junto a las orillas del lago Lemán (la famosa Villa Diodati), cerca de Ginebra, el círculo de amigos de Shelley pasaron aquel tormentoso, frío y oscuro verano contando historias de fantasmas y charlando en lugar de hacer excursiones o navegar. Habría que ver a la pandilla… De esa oscuridad nacerían las pesadillas y el arte, sumidos en ese caldo decimonónico de superstición, religión, razón, ciencia y romanticismo. La figura de Mary Shelley merece un post entero, pero ¿por qué leer a su monstruo? Por la misma razón que Drácula. Hemos visto tantas reinterpretaciones del mito que se ha perdido su valor original, que va más allá del terror. Es un texto principalmente filosófico, que hace reflexionar sobre el sentido de la existencia, la figura del creador y la divinidad, la maldad y la fealdad, el miedo a lo desconocido… Es una novela de la que no se sale indemne.
  • Historia de dos ciudades, Charles Dickens. De este maestro habría que leerlo todo porque es un grande en la construcción de “culebrones”de relatos con unos personajes inolvidables, de argumentos universales y “copiados” hasta la náusea. Si quieres aprender a estructurar y a crear una trama que enganche, ya sabes. Pero ¿por qué esta novela? Primero, porque tiene el comienzo más maravilloso de todos los tiempos. Y segundo, porque es un poco diferente a las demás que escribió. En su mayoría eran historias protagonizadas por niños o adolescentes que pretendían denunciar a la sociedad británica de la época y las consecuencias de la industrialización. Pero en esta novela histórica se narra la vida en el siglo XVIII. Se desarrolla entre Londres y París, en los comienzos de la Revolución Francesa. Fue publicada en la revista All the Year Round (fundada por el propio Dickens, ¡¡qué crack!!) en 31 entregas semanales entre abril y noviembre de 1859.​ Fue la primera publicación de la revista con una enorme aceptación. Llegó a tener una tirada de 120.000 ejemplares. Un bestseller en toda regla, ¡vaya!
  • Madame Bovary, Gustave Flaubert. He de reconocer que es de esos clasicazos con los que nunca me atreví por su tamaño. Hace dos años lo leí en la playa y me enamoré del personaje. Bien es cierto que es una obra realista con un comienzo bastante lento para mi gusto. Pero que tiene tantas capas de significado profundo en Emma que tendré que volver a leerla para exprimir al máximo su épica y su alegoría. Si quieres aprender cómo se construye la psicología de un personaje con todas sus aristas y redondeces, esta es tu novela. Solo la escena maravillosa de Emma con su amante dentro del coche de caballos, esa elipsis que Flaubert se marca para contar el polvo que están echando los protagonistas, es una de las cumbres de la literatura. Magistral: lee y “copia”.
  • Cumbres Borrascosas, Emily Brönte. Como las dos primeras novelas de la lista, esta publicada por primera vez en 1847, ha dado lugar a mil  adaptaciones, incluyendo varias películas, dramatizaciones radiofónicas y televisivas, un musical, telenovelas y canciones. Todos tenemos en la cabeza que es la gran historia de amor, el super culebrón que no puede superar ningún serial colombiano…Pero nada más lejos de la realidad. Cumbres Borrascosas es una historia oscura y atormentada con una estructura innovadora para su época, que se suele comparar con un conjunto de muñecas de matryoshka, y que dejó a los críticos boquiabiertos y ojipláticos. Por supuesto, se ganó el mito de incomprendida, tanto la obra como la autora. Si quieres aprender sobre descripción de ambientes y pintura de los espacios, sumérgete en la finca Cumbres Borrascosas y la Granja de los Tordos.

Ya te he dado unas cuantas razones para bañarte en los clásicos. Si aún así no te sirven, déjate llevar y léelos por el simple placer de leer. Porque estás en tu paraíso, sea cual sea.

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Escritores y emprendedores, ¿qué tienen en común? [Vídeo]

La semana pasada tuve el placer de participar en la sección de “Historias Emprendedoras” del canal de youtube de Lucía Jiménez Vida. Ella trabaja con emprendedores de España y Latinoamérica para ayudarles a extraer su potencial creativo y aplicarlo de forma estratégica a sus negocios. Es experta en Storytelling y fue un privilegio charlar con ella porque es uno de mis referentes en el arte de contar historias.

En la conversación virtual tratamos tanto temas de escritura como de emprendimiento. Y quedó grabada, así que esto es lo que te vas a encontrar en el vídeo de más abajo. Espero y deseo que sirva de inspiración a todas aquellas personas que pueden estar pensando en emprender un negocio:

  • Mi historia, ¿en qué trabajaba antes de emprender?
  • ¿Qué fue lo que me llevó un día a decidir que iba a crear mi propia empresa? ¿Cuál fue mi principal motivación?
  • Los retos a los que me he enfrentado en estos primeros pasos de mi emprendimiento.
  • Lo que he aprendido de los obstáculos, la experiencia que me llevo de enfrentar los retos.
  • ¿Cómo me ha servido el Storytelling para destacar con mi marca?
  • Consejos para todos aquellos que quieran escribir un libro o tengan ya un borrador que les gustaría publicar guardado en el cajón.
  • Mis servicios para incrementar la visibilidad de los escritores en internet.
  • Los éxitos y metas cumplidas en los primeros meses del emprendimiento.
  • Recomendaciones de libros y mentores que me han inspirado como emprendedora.

*[Si ves el vídeo directamente en Youtube, tienes los enlaces de toda la información adicional sobre libros y referentes que comento]

A raíz de esta charla empecé a pensar qué cosas tienen en común los escritores y los emprendedores. Según nuestra mente tradicional, parece que no tienen ninguna conexión. Pero si lo pensamos con nuestro cerebro creativo, podemos encontrar que los dos:

  • Tienen clientes. Sí, los lectores son personas que compran un “producto”. Eligen a un escritor porque les gusta su forma de escribir, porque conectan con sus historias. Igual que los emprendedores: la afinidad y la conexión de los clientes con la marca es fundamental. Sin esta seducción, no hay impulso de compra.
  • Tienen que aprender a vender. Sé que este punto en nuestra mente española nos da asco. Es así. Es lo que todos odiamos hacer, probablemente por nuestras creencias limitantes al respecto. Pero a día de hoy, con la competencia tan brutal y la audiencia/público objetivo tan atomizada, mejor aprender a vender si queremos hacer funcionar nuestro negocio o carrera profesional como escritores. En este post comentaba las razones por las cuáles es tan complejo vender libros.
  • Están solos. La escritura es una de las actividades más solitarias que conozco. Por eso es tan importante fomentar la red de contactos, apuntarse a cursos presenciales de escritura, conocer a otras personas que tengan nuestra misma pasión, que compartan nuestra manera de ver las cosas. Ser emprendedor es también una forma de vivir. Somos unos “jodidos locos” y no todo el mundo está preparado para entender este estilo de vida. Buscar mentores y asociarse con personas que tenga tu visión, te puede asegurar el empuje y la motivación que necesitas para salir de tu burbuja.
  • Tienen un sueño poderoso en la vida. Llámalo misión, llámalo razón de la existencia, llámalo por qué te levantas cada mañana. Si no tienes esta energía, va a ser muy complicado superar los primeros obstáculos que se presenten, porque te aseguro que los va a haber (de todos los colores y pelajes). Escribir y emprender son fuerzas arrasadoras, venenos con los que hay que lidiar. Es imposible dejarlo, es algo superior a ti. Si escribes o emprendes solo y exclusivamente por dinero, hazte un favor, déjalo. Hay muchas más formas de ganar euros y seguro que más fáciles.
  • Fracasan. ¡Cuánto miedo nos da el fracaso! El temor a que una editorial rechace mi manuscrito, a que no gane el concurso de relatos, a que no funcione la campaña promocional y no venda ni un boniato…¿Y si le diéramos la vuelta y no hubiera posibilidad de fallar sino solo de aprender? Porque ¿qué es el éxito? Y en contraposición, ¿qué es el fracaso? Solo hay aprendizaje, se miden los resultados y se valora lo que ha funcionado y lo que no. Para la próxima vez mejorar la estrategia. A-P-R-E-N-D-I-Z-A-J-E
  • Tienen que promocionarse. Este último punto está muy relacionado con el de vender. De hecho, antes de vender, tienes que alcanzar una cierta visibilidad y notoriedad en internet. ¿Cómo pretendes que te compren si no te conocen de nada? Sería como vender a puerta fría, que puedes hacerlo, no digo que no. Pero es un desgaste enorme y tiene resultados pobres y contraproducentes para tu marca como escritor o emprendedor. Primero piensa en tu público, qué quiere, qué necesita, cómo puedes darle contenido de calidad. Y una vez que tengan confianza en tu marca, puedes empezar a ofrecerles tu libro o tu ayuda profesional. En este post escribía sobre el miedo a la visibilidad en redes sociales y lo necesario que es que nos conozcan antes de vender.

Seguro que escritores y emprendedores tienen más similitudes, pero de momento estas son las seis que se me ocurren. ¿Tienes alguna idea más?  Me harás muy feliz si me la cuentas en los comentarios 👇👇 Y si te ha gustado este post, compartir es vivir 😃