Entradas

¿Cómo recuperar la motivación para escribir?

La escritura no podemos separarla de nuestra vida personal y profesional. A veces, sufrimos crisis fuertes, momentos de evolución provocados por fallecimientos, separaciones, rupturas emocionales, cambios de trabajo, etc, que afectan a nuestra escritura. Podemos estar meses o quizá años sin escribir. ¿Cómo recuperar la motivación para escribir? ¿Cómo retomar el hábito después de ese tiempo de crisis? En este vídeo te comparto las razones por las cuales se pueden producir las crisis y te cuento una historia muy personal. También te doy tres consejos para retomar el hábito de escribir después de ese tiempo de cambio:

  1. Apúntate a un taller/curso de escritura. Relacionarte con otras personas que tienen tu misma pasión por la escritura y la literatura es muy motivador. Compartir semanalmente con los demás tus textos es la mejor forma para recuperar el hábito de escribir.
  2. Date el permiso de no escribir. Concédete un tiempo para no escribir nada que tenga un desarrollo, nudo y desenlace. Date el gustazo de escribir títulos, frases sueltas o incluso nada. Si la escritura es algo que te surge de dentro, volverás a recuperarla tarde o temprano. Todo lo que es tuyo, vuelve a ti.
  3. Indaga en la emoción que te ha provocado esa crisis. Y escribe sin ninguna pretensión lo que te salga, los sentimientos que te asalten sin orden ni lógica. Cuando tengas algo más claro y pasado un tiempo, para que esas emociones maceren, ya podrás darle una estructura de ficción y convertirlo, por ejemplo, en un relato.

Ahora dale al play y amplia el detalle de cada consejo para saber cómo recuperar la motivación para escribir después de una crisis de escritura. Si se te ocurren más trucos que tú utilices, por favor compártelos en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenidos relacionados:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas

que le puede interesar.

¿Cuál es el truco para escribir si no te sientes inspirado?

Estar tocado por la musas… Seguro que has escuchado alguna vez esta frase. Aunque yo no creo demasiado en estas divinidades inspiradoras de las Artes (soy más de la opinión de que «la inspiración te pille trabajando») hay momentos en los que estás más bajo de energía y no surge la chispa. Te sientes bloqueado, no sabes cómo continuar ese relato o ese capítulo de tu novela… ¿Cuál es el truco para escribir si no te sientes inspirado?

Realmente este post debería haberlo titulado en plural porque en el vídeo te cuento, no solo uno, sino cuatro trucos. Pero me voy a reservar el último 😉 Así que aquí van tres trucos +1 en el vídeo que te advierto que es el que más me ayuda:

  1. Cambia de actividad. Haz cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con la escritura, sobre todo que implique movimiento y actividad física. Sal a la calle, date un paseo, corre, ve al gimnasio, móntate en el autobús, visita un museo… Mientras estás movimiento, tu cerebro trabaja en un segundo plano, resolviendo el bloqueo que tienes al escribir. A mí me ayuda mucho correr. Además mientras corro voy fijándome en el paisaje, la gente, los edificios, escuchando música o los sonidos de la ciudad, del campo… La vista y los demás sentidos se estimulan y eso enciende la creatividad.
  2. Haz listados. Vale, este truco me sirve a mí que soy bastante organizada y suelo hacer listas para todo. La idea es la misma que el anterior truco: darle a tu cerebro una distracción para que trabaje en segundo plano. Y además, es un truco muy útil y motivador, porque puedes hacer listados de temas para posibles relatos, de títulos, de series o películas que quieres ver, o incluso la lista de la compra.
  3. Lee en papel. No vale brujulear por Internet o las Redes Sociales. Coge un libro de alguna temática o género que se asemeje a lo que estás escribiendo y lee cómo ese autor/a ha resuelto el bloqueo que tú tienes. Comprobar que otros se han enfrentado a los mismos problemas que tú tienes, ayuda bastante a relativizar nuestros «dramas» y a tomar distancia sobre lo que estamos escribiendo. Y no te fuerces, ya encontrarás la manera de resolver esa escena o ese capítulo.

Ahora dale al play y conoce cuál es el cuarto truco para escribir si no te sientes inspirado. Si se te ocurren más trucos que tú utilices, por favor compártelos en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenidos relacionados:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas

que le puede interesar.

¿Cuáles son tus excusas para no escribir?

Los que escribimos, tenemos tremendas ganas de sentarnos a escribir, de sacar adelante esa novela que nos obsesiona, de terminarla y enseñársela al mundo para que la lea. Pero hay una parte de nuestra mente que siempre encuentra alguna razón por la que todo esto suena fenomenal, pero luego dice: «esto no es para mí, es muy difícil y en mi caso, imposible». La realidad es que nos ponemos mil excusas para no sentarnos a escribir. Esas excusas esconden miedos que debemos vencer.  ¿Cuáles son tus excusas para no escribir?

En este vídeo te comparto las cuatro excusas clásicas que me ponen las personas que contactan conmigo y a las que ayudo en el proceso de escritura. Cada una de ellas encierra un miedo que afrontar. Si conoces la excusa, conocerás tu miedo y al revés. ¿Quieres saber qué miedos esconden y cómo superarlos?

  1. No tengo tiempo. O también «Ahora no es mi momento». Esta excusa, que me encanta, porque una de las obsesiones de mi vida es el tiempo, esconde el miedo clásico de enfrentarnos a la página en blanco o a ese capítulo de la novela que se me ha atascado o a esa escena del relato que no sé continuar. Es el miedo al bloqueo que intentamos racionalizar dedicándonos a otras cosas: a limpiar la casa, fregar los cacharros, sacar al perro, «inspirarnos» en las redes sociales… Todo sea por procrastinar y no poner acción. Se supera organizando el tiempo en fracciones pequeñas, por ejemplo, dedicar solo media hora al día concentrada, o varias horas el fin de semana. Solo a ESCRIBIR.
  2. No tengo dinero para seguir formándome. Esta excusa encierra el miedo a no estar a la altura, a no dar la talla como escritor/a y sentir la necesidad de formarse hasta el vómito. Es cierto que hay que formarse, aprender técnicas y hábitos de escritura, apuntarse a un taller para compartir con tus compañeros la pasión por la escritura y enseñarles tus textos. Pero hay mil recursos gratuitos en internet y un montón de formaciones con unos precios más que asequibles. No hace falta que inviertas un pastón.
  3. Mi círculo familiar o mi pareja o mis amigos no me apoya. Este razonamiento mentiroso esconde el miedo a la no aceptación social. Estamos necesitados de reconocimiento social aunque no sea de forma consciente. Frases como «los escritores se mueren de hambre», «no me dedicas el tiempo necesario o toda la atención que requiero porque estás con tus tonterías de escribir», «haz algo útil y déjate de juntar palabras»… que en ocasiones nos dicen nuestros familiares y amigos, probablemente para protegerse de sus propios miedos, pueden hacer que dejemos la escritura. La realidad es que tendrás que enfrentarte a esa conversación incómoda con tu pareja o familiares y decirles que te apoyen o no, vas a seguir escribiendo porque es lo que quieres hacer. No necesitas el reconocimiento social para desarrollar tu pasión.
  4. No pasa nada si no escribo. Esta es la excusa más peligrosa, intentar autoconvencerte de que no pasa nada si no escribes. «Si tengo un trabajo que me encanta, una familia maravillosa…¿para qué me voy a complicar la vida?». Esta razón esconde el miedo a no brillar, a no destacar, a no ser «un bicho raro». Es la excusa del conformista y del mediocre, por eso me parece la más peligrosa de todas, no solo para la escritura sino para la vida en general. Estoy convencida de que al final de tu vida solo te arrepentirás de lo que no has hecho. Y solo hay una manera de saber lo que te gusta hacer en la vida: deja de hacerlo por un tiempo. Si no puedes dejar de hacerlo, escribirás toda la vida por mucho que te autoengañes con la frase «no pasa nada si no escribo». Hazte un favor, no te conformes.

Ahora dale al play para conocer más en profundidad cuáles son tus excusas para no escribir, qué miedo esconde cada excusa y cómo afrontarlo. Si se te ocurre alguna excusa más, por muy peregrina o loca que te parezca, por favor compártela en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenidos relacionados:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas

que le puede interesar.

¿Por qué tenemos miedo cuando escribimos?

Está claro que el miedo más típico es a la página en blanco. Nos entran dudas al sentarnos al escribir, pensamos ¿esto le interesa a alguien, esto que estoy escribiendo es bueno, merece la pena seguir esforzándome? Ainssss…. ¿Por qué tenemos miedo cuando escribimos?

Decía Shakespeare que

«Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios».

Lo cierto es que podríamos fundar un club de miedosos y dudosos al escribir. Pero tampoco seríamos tan especiales ni sería un club exclusivo porque, déjame que te confiese, que es lo más normal del mundo.

Cuando escribimos tenemos miedo también de no ser capaces de terminar el relato o la novela. Y cuando hemos terminado nuestro libro tenemos miedo de que nos lean, de si gustará, del qué dirán… Estamos llenos de horrores imaginarios que nos paralizan y no nos hacen avanzar. Pero hay que tomar acción, enfrentarte a tus miedos y trascenderlos porque detrás de ellos está la verdadera literatura.

La realidad es que si no puedes dejar de escribir, si te tiene agarrado por el cuello y no te deja vivir, vas a tener que vencer esos miedos y trascender las dudas para convertirte en una mejor versión de ti mismo y alcanzar tus objetivos como escritor. O también puedes pensar, ¿qué es lo peor que puede pasar si termino la novela y se la enseño al mundo? Seguro que nada de lo que puedas imaginar es tan grave como para no seguir desarrollando tu pasión.

Ahora dale al play porque solo en 45 segundos te comparto la inutilidad de los miedos imaginarios y la necesidad de trascenderlos. Me encantará que dejes tu opinión en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenidos relacionados:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas

que le puede interesar.

Tres cualidades de las buenas historias de ficción

La primera vez que vi la película «Los Goonies» en la gran pantalla fue en diciembre de 1985. Tenía 10 años recién cumplidos. Me llevó mi tía a verla a unos cines en Madrid que ya no existen. Recuerdo que acababa de tener una gripe tremenda que me tuvo varios días en cama y que fue la primera vez que salía a la calle ya recuperada.

El impacto que me provocó esa película quizá fue culpa de los restos de la fiebre. Pero la realidad es que luego la he visto unas veinte veces más y siempre siento el mismo cosquilleo. Esta semana de agosto la han vuelto a poner en los cines de España y he ido a verla one more time 34 años después con amigos de mi generación. Y a todos nos pasa lo mismo con esa historia, nos encanta, nos remueve, nos levanta del asiento como si tuviéramos de nuevo 10 años…

¿Qué cualidades tienen las grandes historias de ficción que no puedes sacarte de la cabeza?

Dicen que dijo Kafka que:

«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros»

Esto viene a significar que la literatura nos debe conmover, emocionar, removernos por dentro. Las buenas historias siempre te tocan el corazón. Así que la primera cualidad que deben tener es la emoción.

Las grandes ficciones que nunca olvidas siempre tienen acción, pasan cosas buenas, malas, regulares… como en la vida. El proceso de los personajes durante la narración transcurre por diferentes momentos críticos y tienen que tomar decisiones para darle solución a los problemas. Por eso la segunda cualidad es el conflicto. No me canso de decirlo, sin conflicto no hay literatura, ya sea conflicto externo, interno o de ambos tipos.

Y muy relacionada con la anterior cualidad, nos encontramos con la tercera y última: una historia inolvidable nunca te deja indiferente, siempre te cambia, te hace convertirte en una persona distinta. El protagonista sufre un cambio, un momento «ajá» en el que comprende o descubre algo que antes no sabía. Sufre una epifanía. Eso supondrá un antes y un después: comienza la historia siendo una persona y evoluciona hasta convertirse en otra distinta. Si la historia está bien construída, empatizaremos con el/la protagonista y evolucionaremos también como lectores.

Ahora dale al play porque solo en 47 segundos te comparto estas tres cualidades de las historias de ficción que no puedes olvidar. Me encantará que me cuentes más cualidades en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenidos relacionados:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

¿Cómo sabes si tienes talento para escribir?

Hay una frase del escritor portugués Gonçalo Tavares que dice:

«La escritura tiene mucho que ver con el esternocleidomastoideo, el músculo que permite girar el cuello y cambiar el punto de vista».

Y es que la escritura está relacionada con la visión que tenemos sobre lo que nos pasa, sobre las personas que nos rodean, sobre nuestra forma de mirar el mundo. Así que el talento es esa mirada particular de cada uno.

Todos llevamos un narrador dentro. Porque todos miramos la vida de una manera diferente. Es posible enseñar la técnica y desatar las palabras de nuestro interior. Pero también hace falta tener una pasión enorme por la escritura relacionada con la emoción y la sensibilidad de cada uno. Eso es bastante difícil de enseñar y de aprender. Aunque sí se puede desarrollar la mirada gracias a la perseverancia y al entrenamiento del punto de vista.

Aprender a mirar los detalles más allá de lo que pueden parecer, entrenar la curiosidad y la atención se consigue a base de tiempo y de experimentación. No hay otra fórmula mágica. Ver, escuchar y apuntar todo lo que te resulte interesante para aplicarlo luego a tus historias.

Ahora dale al play porque solo en 38 segundos te comparto mi opinión sobre la importancia de la mirada para escribir. Me encantará que dialoguemos sobre este tema en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

Contenidos relacionados:

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

Estrategia en Redes Sociales para escritores [Guía descargable de regalo]

Seguro que uno de tus objetivos es incrementar tu audiencia y aumentar el número de lectores de tus libros. Para ello, tienes a tu disposición unas plataformas gratuitas y maravillosas que son las Redes Sociales. Pero no vale con estar de cualquier manera, aparecer o desaparecer, sino crear una estrategia sólida a largo plazo, que te permita seducir a tu público y tenerlo cada día más y más enganchado. ¿Quieres conocer cuáles son los puntos fundamentales de esa estrategia?

Saber dónde están tus lectores

¿Qué webs visitan? ¿Qué blogs leen? ¿En qué Redes Sociales, grupos o foros se encuentran? Reflexiona sobre dónde está tu lector ideal y entonces sabrás en qué redes debes estar tú. No estés en todas solo por estar, eso desgasta y a la larga no tiene ningún sentido. Utiliza solo aquellas que te lleven hacia tus objetivos y lectores.

Elegir tres redes para empezar

Si estás tú sol@ gestionando los contenidos, lo mejor es que empieces solo con tres redes y luego vayas creciendo progresivamente. Las redes consumen mucho tiempo y energía y es mejor que las trabajes de forma inteligente, eligiendo aquellas que mejor te convengan.

Hacer marketing de contenidos

Crea contenido de utilidad para tus lectores. No solo vendas continuamente tu libro porque te convertirás en un pesad@ y aburrirás a tu audiencia. Cuéntales sobre ti y tu obra de una forma original y sincera, que empaticen contigo y cada vez sean más fieles a lo que publicas. Es la forma más atractiva de persuadir y de crear una estrategia sostenible a largo plazo. Olvídate de ser influencer, de comprar likes y seguidores porque eso no es perdurable en el tiempo y se puede volver en tu contra. Recuerda que las Redes Sociales cambian continuamente de algoritmo (son gratis luego el negocio eres tú y tus datos), y solo el contenido de valor para tu público es lo que perdura.

Planificar y programar las publicaciones

Crea el contenido definiendo la frontera entre lo que tú consideras personal, profesional y exhibicionismo, marca una frecuencia de impactos por día y por semana según la red, y prográmalo para olvidarte de ellas el resto de tu tiempo. Yo para organizarme el contenido utilizo un excel dividido en semanas. Y para programarlo puedes probar alguna herramienta que tienen versión free como por ejemplo Hootsuite.

Ahora dale al play y disfruta del contenido ampliado. Debajo de este vídeo tienes un ebook en pdf con la estrategia en redes que te comento. Es gratuito, ¡¡descárgalo ya!!

Soy Nuria Sierra, experta en desatar el poder ancestral de las palabras. Ayudo a escritores y emprendedores a encontrar las palabras que necesitan para conseguir sus objetivos. He preparado un pequeño ebook con los puntos principales de una estrategia sólida y a largo plazo para escritores. Descárgalo, es gratis. [NOTA: Si estás leyendo este post y estás suscrito a mi newsletter, no podrás descargarlo desde aquí. Escríbeme a hola@nuriasierra.com y te lo envío directamente a tu email ;-)]

eBook: Estrategia en Redes Sociales para escritores

Rellena tu nombre e email a continuación y tendrás acceso inmediato

Además, te agregaré a mi lista exclusiva para que puedas estar al tanto de más contenido de calidad.

Contenido relacionado

Y para terminar, si quieres salir a comerte el mundo digital y de las Redes Sociales pero no sabes cómo, quizá te interese mi servicio de visibilidad online.

}

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes.

Convierte tus historias personales en universales

¿Quieres saber cómo transformar tus historias personales en literatura? ¿Cómo convertir lo que te ocurre en tu día a día en ficción?

Estas preguntas sobre la universalidad de las historias surgen a raíz de dos reflexiones:

  • La primera está relacionada con mi trabajo. Como lectora profesional, leo muchos manuscritos que llevan la etiqueta de «autoficción». Parece ser un género que está muy de moda. Y me pregunto: ¿todos los que escribimos nos autoficcionamos? ¿Escribimos basándonos en nuestras historias personales? ¿En lo que nos ocurre entre levantarnos de la cama y acostarnos? La respuesta es SÍ. Todos escribimos de lo que conocemos, incluso los escritores de género fantástico o de ciencia-ficción.
  • La segunda tiene que ver con una novela que estoy leyendo: «La pasión» de Jeanette Winterson. El epígrafe que encabeza el libro dice:

«Navegando con furia te alejaste del hogar paterno, fuiste más allá de los escollos del mar y ahora habitas un país extranjero», «Medea».

Y estas reflexiones me llevan a pensar sobre el poder que tienen los textos para tocarnos el alma. Para resonarnos, del latín re-sonare: volver a sonar, sonar mucho. Esta frase la escribió el griego Eurípides (431 c.C.) en su tragedia «Medea», un texto formidable con una protagonista sabia, fuerte, hábil, luchadora, respetada y temida por todos. Y me planteo cómo estas palabras me tocan a mí después de tantos siglos, cómo me dice tantas cosas algo escrito en ese tiempo y en ese lugar tan ajenos a mí.

La literatura son vasos comunicantes

Porque la literatura son las vidas personales que se tejen unas a otras. Se convierten en universales y llegan a nosotros a través del tiempo y el espacio. Pero, ¿qué hace que esa colección de anécdotas personales sean algo más que un relato pormenorizado de lo que hago en mi día a día sin trascendencia? Para convertir el relato personal en universal hacen falta tres pilares:

  1. La emoción: es aquello que engancha y empatiza con el lector.
  2. El conflicto: sin descenso a los infiernos, ruptura y cambio no hay literatura.
  3. El momento epifánico: el punto de inflexión en el que el protagonista se da cuenta de una revelación, de un aprendizaje clave para evolucionar y convertirse en otra persona.

Y ahora, dale al play y dime en los comentarios si crees que hay algún punto más que permita que un relato se convierta en universal.

Vídeo relacionado:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

Cómo terminar las historias empezadas sin acabar

¿Tienes un montón de historias empezadas pero ninguna está terminada? ¿Mil ideas anotadas pero no sabes cómo desarrollarlas hasta llegar al punto final? La semana pasada recibí una consulta a través de un formulario de la web. Era una chica llamada Elienai que me comentaba lo siguiente:

«Mi problema es que he tenido varias ideas para escribir pero no sé cómo desarrollarlas bien. Tengo el tiempo para escribir y la voluntad para ponerle dedicación. Pero no encuentro la forma de desarrollar una idea bien hasta terminarla. Tengo varias historias empezadas pero ninguna está terminada. Espero que me puedas ayudar».

A raíz de esta cuestión me puse a reflexionar sobre la cantidad de comienzos de relatos, escenas de novelas, ideas para personajes… que tengo almacenadas en el ordenador y sin haber llegado a la palabra «FIN». Escribimos enormes cantidades de palabras que luego no somos capaces de desarrollar hasta el desenlace por tres razones fundamentales. En el vídeo te explico las causas punto por punto pero te adelanto que son las siguientes:

  1. Empezamos a escribir un primer párrafo glorioso o una frase que va a ser la cumbre de la literatura universal, pero no hemos pensado cómo va a terminar, dónde va a estar el protagonista, qué emociones/sensaciones/sentimientos quieres que la historia deje en el lector.
  2. Tenemos miedo a no ser perfectos, a esa voz que nos juzga y nos dice que no escribimos bien, que no merece la pena seguir escribiendo, que esto es una basura… La perfección no existe y para llegar a ser Alice Munro, Cortázar o García Márquez, hay que echarle horas y horas de trabajo. El músculo de la escritura solo se desarrolla escribiendo y escribiendo.
  3. Nos faltan herramientas y técnicas de escritura. Todos sabemos leer y escribir porque nos enseñan de niños. Pero escribir ficción requiere de una serie de habilidades que solo se aprenden en talleres o cursos de escritura. Es importante estar siempre en continuo aprendizaje y, sobre todo, compartir tus textos con compañeros escritor@s para que otros puntos de vista te ayuden a mejorar.

Dale al play y dime en los comentarios en cuál de las tres razones crees que te encuentras tú para no poder terminar tus historias.

Otros vídeos relacionados:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

}

Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

Narrador en tercera persona u omnisciente

¿Te imaginas que lo supieras todo y lo entendieras todo? ¿Que pudieras predecir el futuro, juzgar y meterte en la cabeza de todos tus personajes? Pues esto es lo que puedes hacer con el narrador omnisciente. Ya vimos en este post la definición de narrador y los tipos que existen. Vamos a empezar con el más sencillo de todos. El que nos cuenta la historia en tercera persona. No como un personaje del relato, sino como alguien externo, que no se sabe bien quién es.

Dios caprichoso

Actúa como un dios caprichoso, lo ve todo y lo sabe absolutamente todo. Está o puede estar en todas partes. Penetrar en la mente de todos los personajes, conocer sus pensamientos, sus deseos más íntimos, sus sueños, sus temores… El narrador omnisciente describe en tercera persona del singular lo que los personajes ven, oyen, piensan y sienten. También puede narrar hechos que no hayan sido presenciados por ningún personaje. O viajar al pasado y conocer también el futuro, utilizando para ello recursos temporales como el flashback o la anticipación. Así el lector tiene una mayor información de la escena que aquellos que la protagonizan. Aporta un amplio cuadro de la vida humana o una escena de mínimos detalles.

Narrador del siglo XIX

Es el narrador más utilizado en las novelas del siglo XIX y el que deberías utilizar si no quieres complicarte mucho la vida o si es la primera historia que cuentas. Veamos algunas características de este narrador:

  1. Proporciona credibilidad: tiene una autoridad absoluta en la historia e impone esa autoridad al lector, es decir, lo que explica es lo que ocurre. Por eso resulta un narrador mucho más verosímil que, por ejemplo, un narrador en primera persona que solo contaría su versión de los hechos. Piensa que puede ser una buena elección para las historias mágicas, fantásticas o absurdas.
  2. Explica, no insinúa: este narrador no sugiere, sino que se encarga de explicar lo que ocurre, juzgar y desmenuzar las causas y comportamientos de los personajes. Hace lo que quiere. Puede presentar una situación de un modo objetivo sin colarse dentro de la conciencia de los personajes. O puede elegir ser la conciencia de un personaje solo para lograr un efecto especial. El margen que se deja al lector para imaginar y deducir por su cuenta no es tan grande como con otros narradores.
  3. Puede identificarse con el escritor: y a veces sucede que los autores noveles pueden confundir las dos voces. Es importante saber diferenciar que esta voz en tercera no tiene nada que ver con el autor que escribe la historia. Al no formar parte directa de la narración y mantenerse fuera de ella, pueden llegar a confundirse, sobre todo si el narrador realiza algún juicio de valor.
  4. Permite los saltos en el tiempo y el espacio: este es el narrador más sencillo para anticipar el futuro, volver al pasado, omitir escenas innecesarias mediante la elipsis, cambiar de escenarios… Es muy versátil para contar novelas de aventuras o históricas.
  5. No atrapa tanto como una voz en primera persona: el narrador testigo se mete rápidamente en la cabeza del lector, mientras que el omnisciente está más separado. La fuerza del personaje principal se ve perjudicada, ya que el lector no solo recibe información de los sentimientos de este, sino de todos los personajes.

Como cualquier otro narrador, el omnisciente no es mejor ni peor. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y de cada escrit@r depende la decisión de escoger quién cuenta su historia. Porque ya sabes que no hay fórmulas mágicas ni una respuesta definitiva. Lo importante es tener claro qué quieres contar, qué emociones y sentimientos quieres despertar en el lector.

}

Si te ha gustado este post, me harás muy feliz si me dejas un comentario y más si lo compartes.