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¿Qué es la voz propia de un personaje?

Este post surge a raíz de un comentario de un suscriptor de mi canal de YouTube. Me ha parecido una cuestión interesante que puede inquietar a más personas. Por eso me he decidido a crear una publicación y un vídeo específicos para intentar resolver esta duda. ¿Qué es la voz propia de un personaje? El comentario dice lo siguiente:

A pesar de conocer a mis personajes e incluso sentirme ellos mientras escribo, me cuesta dotarlos de voz propia. He oído mucho esto de la voz propia y siendo franco, no sé a qué se refieren, no sé cómo aplicarlo en mi novela. Otro punto es que no sé muy bien cómo diferenciar a los personajes en los diálogos y no estoy seguro de que estén perfectos (considero que son una de las partes más difíciles de la novela). Por ejemplo: uno de mis personajes es muy curioso y suele ser quien pregunta a cada rato; luego hay otro personaje que suele gritar a la hora de expresarse. Pero considero que es demasiado cansado poner todos sus intervenciones entre exclamaciones.

Esta voz se refiere a que, al igual que las personas, cada personaje en una novela debe expresarse según sus parámetros de edad, educación, nivel social… No habla igual un chico de 20 años que se ha educado en un colegio trilingüe de un barrio rico que otro que vive en un barrio pobre. O a lo mejor sí, pero tiene que estar justificado. Y no se expresará igual una mujer alemana de 80 años que una niña de 10 que vive en Venezuela. Cada uno es diferente y requiere de un tratamiento distinto. Para que puedas conocer mejor a cada uno de tus personajes, tendrás que hacerles preguntas sobre su vida. Debajo del vídeo, tienes una ficha con cuestiones básicas para que puedas construir tu personaje y convertirlo en un ser de carne y hueso en la ficción. Puedes descargar el pdf, es completamente gratuito.

La forma de expresarse en los diálogos

Respecto a la pregunta sobre los diálogos, en el caso del personaje curioso, se puede utilizar el estilo indirecto para expresar lo que dice sin cansar al lector. Para la forma de expresarse del personaje gritón, se pueden utilizar mayúsculas, que también gritan, y alternarlas con las exclamaciones. De todas formas, una vez que el lector ha entrado en el juego narrativo, no hace falta que se repita constantemente la forma de hablar de los protagonistas.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre la voz propia de los personajes y tomar nota de los ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario. Son de gran ayuda para crear nuevos contenidos gracias a tus dudas e inquietudes:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

eBook: Ficha de personaje

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¿Qué tres ingredientes son básicos para la ficción?

Hay tres ingredientes fundamentales que no pueden faltar a la hora de cocinar una ficción literaria. Si tu novela o relato carece de alguno de ellos, no te quedará tan sabroso y nutritivo como para mantener al lector enganchado a tus páginas. Por mi trabajo de lectora profesional, me encuentro muchas novelas de autores noveles (y no tan noveles) en las que alguno de estos tres requisitos (o los tres) brillan por su ausencia. ¿Quieres saber cuáles son los tres ingredientes básicos para la ficción?

  1. Conflicto. Es el detonante de la acción. La motivación, es decir, el motivo que mueve a la acción al protagonista. Puede ser interno, externo o ambos y no puede faltar para el desarrollo de la trama. En la ficción, como en la vida, pasan cosas y el protagonista se tiene que encontrar con una serie de obstáculos, de pruebas, que tenga que solucionar para volver a restablecer el equilibrio. Si la ficción está llena de acciones no literarias (el protagonista se levanta, desayuna, se peina, va al trabajo, envía un email, sale a comer con los compañeros, vuelve al trabajo…) se convierte en un aburrimiento. Esto puede estar bien para mostrar la rutina de tu protagonista, pero si se repite en todos los capítulos, no está pasando nada y la acción no avanza.
  2. Emoción. Los personajes tienen que mostrar sentimientos porque los humanos empatizamos con seres de carne y hueso que sienten ira, frustración, decepción, alegría, amor, etc. Esto se consigue gracias al estilo, a las metáforas, las imágenes… Y a mostrar las acciones, no a decir lo que le está pasando al personaje. Las emociones son universales (con algunos matices culturales en función del lugar y la época) y son capaces de atrapar al lector que siente como suyos todos esos sentimientos que están viviendo los personajes.
  3. Transformación. El protagonista no puede ser el mismo cuando empieza que cuando acaba la novela. Ha vivido una serie de experiencias que lo han hecho evolucionar y aprender algo que al comienzo de esa historia no sabía. Igual que tú no eres el mismo que hace cinco años, tu personaje tiene que cambiar, dure la ficción un día o cuatro décadas. Tiene que estar en un nivel de conocimiento distinto al del punto de partida. Se ha convertido en otra «persona» con una visión diferente de que la que arrancó la aventura.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre los ingredientes básicos para cocinar la ficción y tomar nota de los ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Cómo resistir y no tirar la toalla en la escritura?

¿Llevas un tiempo pensando en abandonar la escritura? ¿Has recibido muchas negativas y estás a punto de tirar la toalla? Todos hemos pasado por momentos complicados en los que nos hubiese encantado mandar nuestra escritura a tomar por saco. ¿Quieres saber qué cosas puedes hacer para seguir resistiendo y perseverar? Hay tres tips que a mi me han ayudado a resistir y no tirar la toalla en la escritura.

En el mundo actual, es difícil hacer frente a los obstáculos. Porque vivimos en una sociedad en la que queremos todo para ya, en la que buscamos el éxito fácil y rápido. La cultura de la perseverancia está menospreciada. Y es importante trabajar la resiliencia. Si bien, creo que hay un punto en que hay que darse por vencido, también hay muchos momentos en los que la capacidad de resistir nos lleva a un nivel superior que nunca habríamos imaginado. Se trata de tomarlo como un reto, de ir un poco más allá sin desfallecer.

Tres claves que te pueden servir para continuar en el camino de la escritura

  1. Ten claros tus objetivos. ¿Te has planteado cuál es tu visión de la escritura? ¿Para qué escribes? Para ser leído,  publicar, <<forrarte>>, disfrutar, para dejar escrita tu historia a tus nietos… Sea cual sea tu objetivo, tenlo siempre presente porque será la guía que te indique el camino y no permita que desfallezcas.
  2. No seas tan exigente contigo mismo. Nos solemos tratar muy mal y exigirnos demasiado. Escribes, ¡ya eres un héroe! No hace falta terminar un relato o una novela, o ganar 1.000 concursos… A veces hay que darse el permiso de no escribir, tomarse un tiempo para hacer otras cosas y no castigarse con una actividad que no nos satisface en un momento dado.
  3. Conéctate a un grupo de apasionados por la escritura. Haz cursos, talleres, comparte en grupos de Facebook, apúntate a clubes de lectura… La escritura es una actividad muy solitaria y ayuda mucho estar conectado con otras personas que resuenan contigo, que tienen tus mismas preocupaciones. Con ellas puedes contrastar tu escritura, aprender nuevas técnicas y sentirte acompañado.

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¿Cómo gestionar la decepción en la escritura?

¿Has enviado un manuscrito a varias editoriales y te lo han rechazado en todas? ¿Mandas relatos a concursos pero nunca resultan ganadores? ¿Vas a clase de escritura creativa con un cuento que te ilusiona pero tus compañeros te lo critican? Todos hemos sufrido en algún momento una decepción en nuestras vidas, no solo en la escritura, sino también en una relación amorosa, en un ascenso laboral frustrado, en un despido del trabajo, en un negocio hundido… ¿Quieres saber cómo gestionar la decepción en la escritura? 

Creo que una de las actividades más gratificantes y a la vez más decepcionantes es la escritura. La decepción es una pérdida de la ilusión, de las expectativas que tenías puestas en ese proyecto de escritura o de vida. Eso siempre va a ocurrir, pero de ti depende no quedarte en ese agujero de tristeza, dolor y pena que te hará convertirte en un cínico, amargado y resentido. Se puede salir fortalecido del proceso de duelo que genera la decepción. Aquí te doy unas pautas:

  1. Vive el duelo, no lo niegues y date el permiso de no escribir durante ese periodo de desilusión. Necesitas tiempo para despedirte de lo que podría haber sido, reordenar el cambio de situación y generar nuevas expectativas.
  2. Tú decides cómo reaccionar ante la situación. Si ser una víctima o hacerte responsable y tomar acción. Seguir escribiendo es la mejor forma de no caer en el pozo de amargura de la decepción.
  3. Porque aunque algo no haya ocurrido en el pasado, o esté ocurriendo en el presente, no significa que no vaya a ocurrir en el futuro. Nunca sabes lo que está por venir, no te cierres puertas.
  4. Actúa con mentalidad de crecimiento y aprendizaje. ¿Qué conclusiones positivas puedes extraer de este proceso?
  5. Evita los pensamientos negativos del tipo soy un fracasado, la escritura no es para mí, no sé por qué sigo escribiendo si no valgo para esto. No te digo que todo vaya a ser color de rosa y flower power, pero intenta minimizar el impacto del victimismo porque caerás en la autodecepción.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre cómo gestionar la decepción en la escritura y salir fortalecido de ella.  Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Qué escribo si ya todo está contado?

Seguro que más de una vez te has preguntado, ¿sobre qué voy a escribir si todas las historias están contadas? O también has pensado que lo que escribías no era tuyo, sino algo «copiado» de otros autores. Pues sí, todo está ya escrito. Porque somos herederos de una larga tradición cultural (en nuestro caso occidental, griega y romana) y el arte es un vaso comunicante entre el pasado, el presente y el futuro. Los mitos fundacionales de nuestra cultura se repiten constantemente y han generado a lo largo de la historia los argumentos universales, aquella estructura que se repite con los mismos elementos pero adaptados a cada época y autor. Así que quítate el miedo y la ansiedad por pensar, ¿qué escribo si ya todo está contado?

Los grandes temas de la Humanidad se repiten constantemente. Siempre hablamos de lo mismo: la vida, el amor y la muerte. Argumentos que podemos reinventar y adaptar a nuestra propia voz. Porque son historias universales, muy eficaces y fácilmente reconocibles para los que compartimos una misma cultura y valores.

En el vídeo de este post te pongo el ejemplo de un argumento universal que puedes utilizar para escribir tu propia historia, adaptando sus elementos. Para contártelo, me he basado en un libro que estoy leyendo sobre cine (más abajo te pongo el enlace por si te interesa buscarlo). Y aunque el lenguaje literario y cinematográfico son diferentes, tienen bastantes puntos en común.

El argumento o temática universal es la búsqueda del tesoro, que procede de la tradición de «Jasón y los argonautas». Esta historia de la búsqueda del vellocino de oro siempre tiene la misma estructura: el héroe recibe el encargo de rescatar un objeto (que suele estar cargado de espiritualidad, pero al mismo tiempo tiene un lado oscuro que genera codicia y rivalidad), sufre una serie de viajes y aventuras hasta alcanzar su destino donde una aliada (en el caso de Jasón es Medea) le ayuda a conseguir el objeto. Luego hay una huida precipitada con persecuciones y más aventuras. Y finalmente el héroe regresa a casa victorioso.

En la linea de este argumento que entronca con Jasón, tenemos las historias de espías (James Bond 007), de detectives («El Halcón Maltés») o el más famoso de los arqueólogos del planeta (Indiana Jones). Piénsalo por un momento, ¿a que todas estas historias tienen un esquema común? ¿A que ahora sientes menos la presión de qué escribo si ya todo está contado?

También nos encontramos en esta tradición con las road movies en las que no necesariamente hay un encargo de encontrar un objeto, sino una huida de un viajero que tiene que encontrarse a sí mismo o su camino en la vida. El género de ciencia-ficción también ha trabajado este mito en «2001, una odisea del espacio», tanto en su versión cinematográfica de Stanley Kubrick como en la novela de Arthur C. Clarke. En ambos casos, nuestro héroe, el comandante de la nave Discovery, recibe el encargo de investigar de dónde proceden las señales del extraño monolito que ha llegado a la luna, de buscar la comprensión del Universo.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre qué escribo si ya todo está contado y la importancia de los argumentos universales. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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Plagio: nociones básicas para no liarte

Hace unas semanas un suscriptor de mi canal de Youtube me dejó un comentario en un vídeo. Nunca imaginé que el tema del plagio podría despertar dudas o generar confusión, dado que, por mi formación de periodista, es un término que daba por hecho. Por eso no había pensado nunca hablar de él. Pero luego me dije: es verdad que en ficción hay una delgada línea entre lo que es una copia y lo que puede considerarse inspiración u homenaje. ¿Dónde está ese límite? Así que aquí va este post sobre plagio: nociones básicas para no liarte. Y para no caer en él.

El comentario de este suscriptor dice lo siguiente:

¿Podrías hablarnos sobre el plagio? Hay algunos conceptos de él que no me quedan muy claros y creo que podría ser muy interesante que nos hablarás de él, quizás, poniéndonos algunos ejemplos. Uno de mis quebraderos de cabeza está siendo que mi novela tiene ciertos elementos comunes a otra obra, sin embargo, estos no están tratados de la misma manera, pero temo que esto pueda ser considerado plagio por la similitud que tiene con otra obra. Estoy a punto de entrar en el proceso de corrección (es mi primera novela) y la verdad es que éste asunto del plagio me tiene un poco agobiado; sobre todo por que la inspiración y el plagio se diferencian por una delgada línea. También me gustaría saber si en el caso de que dos tramas fuesen similares, por tener elementos comunes, pero tratados de diferente forma a la original, si sería considerado plagio.

Yo le contesté que la literatura es un vaso comunicante entre escritores pasados, presentes y futuros. Igual que todo el arte. Somos herederos de una tradición y unas referencias culturales que no se pueden obviar. Desde la tragedia griega no se ha escrito nada nuevo y solo hay tres temas universales: la vida, el amor y la muerte. La diferencia estriba en la mirada que cada autor/a arroja sobre ellos, el tratamiento, el estilo, la voz…

Le puse como ejemplo una escena de mi novela «La mujer que vendía el tiempo»  en la que hago un guiño a «Lo que el viento se llevó», y no por eso es un plagio. También suelo manejar frases de otros autores que saco de contexto. Aunque siempre pongo encima de la mesa de dónde he sacado esa inspiración. En mi libro de relatos «Nido ajeno» tengo algunos cuentos que explícitamente son un homenaje a Carver y se los dedico porque «he copiado» su estilo.

En literatura podríamos hablar de plagio cuando copias literalmente una obra o párrafos completos, según el Diccionario de la RAE. O «españolizas», por ejemplo, «Crepúsculo», copiando toda la trama y personajes pero poniéndolos en un instituto de Cuenca. No sé si me explico.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre el plagio: nociones básicas para no liarte. Y también para conocer más ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Cómo desarrollar la voz narrativa?

¿Qué tiene que ver el pelo, las huellas dactilares o el color de los ojos con la voz narrativa? Y te estarás preguntando, ¿esta mujer se ha vuelto loca? ¿Me habla de pelo en un blog de escritura? No… no estoy trastornada, de momento. Pero lo que está claro es que la escritura de cada uno es única e intransferible, es como el ADN. Todos los humanos tenemos los mismos genes, pero recombinados de más de 7.000 millones de formas distintas. Pues eso es la voz narrativa, algo muy difícil de definir porque es tan sutil e intangible como definir a una persona. Entonces, ¿cómo se puede desarrollar la voz narrativa?

La voz, que también se llama estilo, es la esencia de cada escritor/a. Si lo lees lo sabes, pero sería difícil etiquetarlo aunque hayamos adscrito al autor/a en una corriente literaria determinada, por ejemplo, realismo mágico, gótico sureño, realismo sucioEscribimos como somos y no podemos separarlo de nuestra vida interior. Es algo mágico, pero se puede trabajar. Todos tenemos una visión diferente de la vida, un punto de vista único, y eso es la literatura, eso es el estilo literario. Se me ocurren tres cosas que puedes hacer para desarrollar tu voz:

  1. Entrena tu mirada. Sal a la calle y vive. Mira cómo los demás actúan en la plaza de tu pueblo, en un bar, en el mercado… La curiosidad es fundamental para escribir.
  2. Anota todo lo que te sucede. En forma de diario o incluso dos páginas al día, al levantarte o al acostarte. Solo dejándote llevar. Sin ningún tipo de estructura, ni género, ni pretensiones. Deja que fluya la escritura. Escribe lo que te salga porque poco a poco se irá desarrollando la voz interna que cuenta.
  3. Lee. No me cansaré de recomendar este punto. Porque si te gusta escribir, seguro que te gusta leer. Desmenuzar la voz de otros autores te sirve para reconocerlos y sobre todo para ver cómo han resuelto ellos algunos problemas de estilo que tú puedas tener. En cualquier caso, es un ejercicio maravilloso, que te den un texto de un escritor sin el nombre y sepas reconocer solo por el estilo de quién se trata.

Ahora dale al play y amplia el detalle de cómo desarrollar tu voz narrativa. Si se te ocurren más trucos para trabajar el estilo propio, por favor compártelos en los comentarios:

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5 pautas para mejorar rápido tu escritura

Tanto si escribes relato corto como novela, necesitas unas claves para no desistir en el intento. Porque seguro que tienes empezados un montón de cuentos o muchas ideas para novelas guardadas en un archivo, pero no has puesto el punto final a nada de nada. Así que en el vídeo de esta semana te comparto las 5 pautas para mejorar rápido tu escritura. Son trucos sencillos y aplicables a tu día a día en el proceso de escribir:

  1. Ponte un plazo y comprométete públicamente. Para cualquier proyecto u objetivo que quieras emprender en la vida, lo mejor es que le pongas una fecha límite. Porque si no, lo vas dejando, lo vas dejando, para cuando los niños sean mayores, para cuando te jubiles… Y créeme, seguro que tienes mil cosas más que hacer en tu día a día antes que escribir. Así que no procrastines y pon un plazo realista con tu estilo de vida. Además, cuéntaselo a tus familiares, amigos, pareja, perro, gato… de tal forma que te comprometa con ellos a tener tu relato o tu novela escritos en el plazo que te has marcado.
  2. Escribe todos los días. Aunque solo sea un cuarto de hora nada más, al levantarte o al acostarte. Aunque escribas una frase y borres dos. Pero escribir cada día es la única acción que te permite crear el hábito. Si puedes escribir cuatro horas el fin de semana, fantástico. Pero el resto de la semana, escribe TODOS los días.
  3. Empieza por el final. Cuando tengas el capítulo primero (o el comienzo de tu relato) escribe el final. Quizá luego lo cambies cientos de veces. Pero saber desde el principio a dónde quieres llegar, es muy motivador y aspiracional. El proceso de escritura funciona como un GPS: pones las coordenadas del punto de salida y las del punto de llegada. Da igual el camino por el cual llegues. Pero si no sabes dónde quieres llegar, es difícil que llegues a ninguna parte.
  4. Céntrate en un tema. Si tu novela o tu relato tiene varios temas, solo conseguirás desenfocarte y que la escritura vaya dando tumbos. Una novela, un tema. Un relato, un tema. Luego puede haber temas secundarios que corran paralelos al principal. Pero habla solo de una cosa. Y si tienes más cosas que contar, escribe otras historias.
  5. Lee, lee y lee. «Siempre imaginé el paraíso como una especie de biblioteca», decía J.L. Borges. Y sí, la lectura es un paraíso que te permite contrastar tu visión con la de otros/as escritores/as. Ver cómo ellos/as han tratado el tema o el género que tú estás escribiendo. Leer cómo han resuelto una escena, un diálogo o una ambientación que a ti te genera dudas. Tanto si estás bloqueado en la escritura como si no, consulta todos los libros que puedas.

Ahora dale al play y amplia el detalle de las 5 pautas para mejorar rápido tu escritura. Si se te ocurren más pautas que tú utilices, por favor compártelas en los comentarios:

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¿Cómo recuperar la motivación para escribir?

La escritura no podemos separarla de nuestra vida personal y profesional. A veces, sufrimos crisis fuertes, momentos de evolución provocados por fallecimientos, separaciones, rupturas emocionales, cambios de trabajo, etc, que afectan a nuestra escritura. Podemos estar meses o quizá años sin escribir. ¿Cómo recuperar la motivación para escribir? ¿Cómo retomar el hábito después de ese tiempo de crisis? En este vídeo te comparto las razones por las cuales se pueden producir las crisis y te cuento una historia muy personal. También te doy tres consejos para retomar el hábito de escribir después de ese tiempo de cambio:

  1. Apúntate a un taller/curso de escritura. Relacionarte con otras personas que tienen tu misma pasión por la escritura y la literatura es muy motivador. Compartir semanalmente con los demás tus textos es la mejor forma para recuperar el hábito de escribir.
  2. Date el permiso de no escribir. Concédete un tiempo para no escribir nada que tenga un desarrollo, nudo y desenlace. Date el gustazo de escribir títulos, frases sueltas o incluso nada. Si la escritura es algo que te surge de dentro, volverás a recuperarla tarde o temprano. Todo lo que es tuyo, vuelve a ti.
  3. Indaga en la emoción que te ha provocado esa crisis. Y escribe sin ninguna pretensión lo que te salga, los sentimientos que te asalten sin orden ni lógica. Cuando tengas algo más claro y pasado un tiempo, para que esas emociones maceren, ya podrás darle una estructura de ficción y convertirlo, por ejemplo, en un relato.

Ahora dale al play y amplia el detalle de cada consejo para saber cómo recuperar la motivación para escribir después de una crisis de escritura. Si se te ocurren más trucos que tú utilices, por favor compártelos en los comentarios:

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¿Cuál es el truco para escribir si no te sientes inspirado?

Estar tocado por la musas… Seguro que has escuchado alguna vez esta frase. Aunque yo no creo demasiado en estas divinidades inspiradoras de las Artes (soy más de la opinión de que «la inspiración te pille trabajando») hay momentos en los que estás más bajo de energía y no surge la chispa. Te sientes bloqueado, no sabes cómo continuar ese relato o ese capítulo de tu novela… ¿Cuál es el truco para escribir si no te sientes inspirado?

Realmente este post debería haberlo titulado en plural porque en el vídeo te cuento, no solo uno, sino cuatro trucos. Pero me voy a reservar el último 😉 Así que aquí van tres trucos +1 en el vídeo que te advierto que es el que más me ayuda:

  1. Cambia de actividad. Haz cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con la escritura, sobre todo que implique movimiento y actividad física. Sal a la calle, date un paseo, corre, ve al gimnasio, móntate en el autobús, visita un museo… Mientras estás movimiento, tu cerebro trabaja en un segundo plano, resolviendo el bloqueo que tienes al escribir. A mí me ayuda mucho correr. Además mientras corro voy fijándome en el paisaje, la gente, los edificios, escuchando música o los sonidos de la ciudad, del campo… La vista y los demás sentidos se estimulan y eso enciende la creatividad.
  2. Haz listados. Vale, este truco me sirve a mí que soy bastante organizada y suelo hacer listas para todo. La idea es la misma que el anterior truco: darle a tu cerebro una distracción para que trabaje en segundo plano. Y además, es un truco muy útil y motivador, porque puedes hacer listados de temas para posibles relatos, de títulos, de series o películas que quieres ver, o incluso la lista de la compra.
  3. Lee en papel. No vale brujulear por Internet o las Redes Sociales. Coge un libro de alguna temática o género que se asemeje a lo que estás escribiendo y lee cómo ese autor/a ha resuelto el bloqueo que tú tienes. Comprobar que otros se han enfrentado a los mismos problemas que tú tienes, ayuda bastante a relativizar nuestros «dramas» y a tomar distancia sobre lo que estamos escribiendo. Y no te fuerces, ya encontrarás la manera de resolver esa escena o ese capítulo.

Ahora dale al play y conoce cuál es el cuarto truco para escribir si no te sientes inspirado. Si se te ocurren más trucos que tú utilices, por favor compártelos en los comentarios:

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