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El narrador, ¿quién cuenta la historia?

En toda historia, ya sea novela, relato corto, ensayo, reportaje, crónica…hay siempre una voz que transmite esos hechos a un lector. Todos los textos, incluso los más “objetivos” tienen siempre un punto de vista concreto, con un enfoque y un tono de voz determinados. Respondería a la pregunta: ¿Quién cuenta la historia y desde dónde la cuenta?

El narrador sirve para construir nuestra historia. Gracias a él, podemos describir a los personajes, ambientes y acciones. También transmitir emociones, crear los diálogos, las opiniones y dosificar la información para crear suspense o intriga. El narrador es la “voz mágica” que selecciona lo que cuenta y lo que omite, que elige los momentos para mostrar la información o anticipa los acontecimientos que todavía no han ocurrido.

Hay varios tipos de narradores y múltiples puntos de vista. Pero lo más importante es que el narrador que comienza a contar la historia sea el mismo que la termina. A veces leo borradores de novela en los que empieza a narrar una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor. El narrador tiene que ser coherente desde el principio hasta el final. Aunque puede haber dos narradores (o más) intercalados en la acción, por ejemplo, un narrador en primera en forma de diario o de cartas, y un narrador omnisciente que cuenta el resto de puntos de vista de los otros personajes.

  • Narrador en primera persona. Se cuenta la historia desde el yo, a través de los ojos y opiniones de un personaje. Puede ser el protagonista o un secundario. Para mi es el más difícil de construir porque no te puedes despegar nunca de su visión. Es el que más engancha al lector porque automáticamente te metes en la piel de ese protagonista
    pero es el que tiene un punto de vista más reducido.
    También en primera persona podemos encontrar al narrador testigo, que es un personaje implicado en la historia de manera más o menos directa y nos la cuenta desde su punto de vista, como hace Scott Fitzgerald en “El gran Gatsby”.
  • Narrador en tercera persona. El más usado. Alguien, implicado en la historia o no, cuenta en tercera persona lo sucedido. Es un observador, pero puede ser de dos tipos: 1. Omnisciente. El narrador lo sabe todo, como un dios que mira. Alberga un conocimiento superior al del protagonista y al de los secundarios. 2. Limitado o equisciente: también en 3ª persona pero desde el punto de vista de un solo personaje. Puede contarnos lo que siente, ve y opina dicho personaje, pero no lo que les pasa por la cabeza a los otros.
  • Narrador en segunda persona. El menos utilizado de todos, pero uno de los más interesantes. Apela directamente al lector mediante el tú o el vosotros. Consigue que el lector se involucre en lo que se le cuenta porque se apela directamente a él. Se suele usar en el género epistolar. Un ejemplo clásico sería “Cinco horas con Mario”  de Miguel Delibes.
  • Según el punto de vista, puede haber un narrador desapegado, que describe de manera objetiva lo que ocurre. Se limita a narrar los hechos tal y como se ven o se oyen, sin opiniones. Es sutil y, a veces difícil, pero gratificante para el lector, que añade su interpretación a la historia, sin verse influido por el narrador. Es el estilo periodístico o de informe, como si se contase lo que se ve a través de una cámara de vídeo. También puede haber un narrador comentarista que, aunque no participe en la historia, puede introducir reflexiones sobre lo que sucede.

Y ahora viene lo complicado… ¿Cómo elegir uno u otro para contar tu historia? Por desgracia, como todo en la literatura, no hay fórmulas mágicas ni una respuesta definitiva. Lo importante es tener claro qué quieres contar, qué emociones y sentimientos quieres despertar en el lector. Creo que más que una decisión racional, es algo intuitivo, que surge de una especie de voz interior con la que te encuentres cómod@ y con la que la historia fluya. Cuando te hable, déjate llevar por ella.

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¿Qué dos cualidades son esenciales para escribir?

En el último vídeo de este año, he me puesto a reflexionar sobre cómo contar historias y desde dónde si ya está todo contado cientos de veces. He llegado a la conclusión de que todos, absolutamente todos los humanos, tenemos dos cualidades esenciales que sirven para escribir y que podemos utilizar para dar un nuevo punto de vista a nuestros relatos. ¿Quieres saber cuáles son?  Porque la escritura es eso, un punto de vista, una forma de mirar lo que tenemos a nuestro alrededor, una manera de entender la vida que es única e intransferible.

Espero que te resulte útil este vídeo. Si quieres ver más trucos de escritura, te invito a suscribirte a mi canal de Youtube.

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El recurso inagotable que tienes y puedes utilizar para escribir

A veces cuando me quedo sin ideas para describir un ambiente, una situación o un personaje, recurro a una fuente inagotable a la que no solemos dar demasiada importancia. En el vídeo de esta semana te cuento cuál es. Lo he grabado en el Parque de María Luisa en Sevilla por una razón que tiene que ver con este recurso que tenemos todos y es muy práctico a la hora de escribir.

 

Espero que te resulte útil este vídeo. Si quieres ver más trucos de escritura, te invito a suscribirte a mi canal de Youtube.

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¿Miedos y dudas cuando te sientas a escribir? Bienvenid@ al Club

Tener miedo a la página en blanco, dudas al sentarse al escribir, pensar ¿esto le interesa a alguien, esto que estoy escribiendo es bueno, merece la pena seguir esforzándome? Ainssss…. Pues sí, podríamos fundar un club de miedos@s y dudos@s al escribir. Pero tampoco seríamos tan especiales ni sería un club exclusivo porque, déjame que te confiese, que es lo más normal del mundo.

La realidad es que si no puedes dejar de escribir, si te tiene agarrad@ por el cuello y no te deja vivir, vas a tener que vencer esos miedos y trascender las dudas para convertirte en una mejor versión de ti mism@ y alcanzar tus objetivos como escrit@r. Te lo cuento en el siguiente vídeo:

Espero que estos consejos te sirvan para volver a enamorarte de tu escritura.

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¿Atascad@ en la trama? Pinta, baila o haz teatro en lugar de escribir

Desconecta por un tiempo

Lo reconozco. En ocasiones, cuando me atasco en la trama de un relato, lo mejor que puedo hacer es desconectar durante un tiempo. Darme un descanso y no forzar las cosas. Si no ves la luz al final del túnel, déjalo reposar, escribe un género distinto o comienza otro relato.

También es muy beneficioso dedicarse a leer, salir de tu entorno, o cambiar de arte. ¿Y si durante un tiempo en lugar de escribir, aprendes a pintar, a bailar, a hacer teatro o a tejer? Cualquier otra actividad que te permita estar activ@ y que tu mente siga trabajando en la escritura en un segundo plano.

Espero que este vídeo te sirva para devolverte la ilusión por tu escritura.

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El fin está cerca… Tercera y última etapa del Viaje del Héroe

¿Qué pasa cuando el héroe ya ha conseguido su misión, cuando ya ha alcanzado el objeto de su búsqueda? Todo viaje que comienza irremediablemente tiene que terminar.

La semana pasada te contaba la segunda etapa del Viaje del héroe,  la iniciación, y anteriormente hice un resumen de la primera etapa, la salida.  Vamos ahora con la tercera etapa, el regreso, que está formada por las 6 fases que tiene que atravesar cronológicamente el héroe o heroína para volver a su vida ordinaria y transmitir el conocimiento adquirido en su búsqueda a sus semejantes.

En este nuevo vídeo te lo cuento en solo 5 minutillos.  👇👇

Las 6 fases de esta tercera etapa del regreso son:

  • La negativa a regresar. Después de alcanzar la felicidad y la iluminación, el héroe rehúsa a volver a su mundo ordinario para compartir el don que ha recibido con sus semejantes.
  • El vuelo mágico. A veces el héroe debe escapar con el don que suele ser algo (material o inmaterial) que los dioses guardaban celosamente. El regreso puede ser tan peligroso y aventurero como el camino de búsqueda.
  • El rescate del exterior. Al igual que en el viaje el héroe necesitaba ayudantes para la búsqueda, en el regreso encontrará guías y salvadores de gran poder que lo lleven a su vida cotidiana, sobre todo si el héroe ha sido herido o debilitado por la experiencia del viaje.
  • El cruce del umbral de retorno. El sentido del regreso es la conservación de la sabiduría adquirida en la búsqueda, la incorporación del conocimiento en la vida humana y encontrar la forma de compartirla con el resto.
  • El maestro de dos mundos. Suele convertirse en una figura trascendente, tipo Jesús o Buda. Para el héroe humano, esta fase es el equilibrio entre lo material y lo espiritual. Se siente cómodo con el mundo interior y exterior.
  • La libertad para vivir. El dominio y la sabiduría que ha adquirido el héroe le conducen al temor a la muerte y a la libertad de vivir. Ha alcanzado el poder de vivir el momento presente, sin lamentar el pasado o anticipar el futuro.

La regreso es la parte que une las dos anteriores y le da un sentido de trascendencia a toda la historia. Espero que esta estructura te sirva como andamiaje para tus novelas y relatos, de tal forma que puedas construir con facilidad el desarrollo de los acontecimientos de tu protagonista.

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Cuando el héroe inicia la aventura. Segunda etapa del Viaje del héroe

Cuando el héroe ya se ha lanzado a la aventura, comienza lo bueno. Las pruebas, los dragones, los obstáculos, el amor, las tentaciones, el miedo al poder, el conocimiento, los dones, el elixir de la inmortalidad…

La semana pasada te contaba la primera etapa del Viaje del héroe, cuando recibe la llamada y decide salir de su cómoda vida para enfrentarse a la aventura. Vamos ahora con la segunda etapa, la iniciación, que está formada por las 6 fases más importantes de esta estructura clásica, recurrente y tan eficaz para escribir tus novelas y/o relatos.

En este nuevo vídeo te lo cuento muy resumido.  👇👇

Las 6 fases de esta segunda etapa son:

  • Las distintas pruebas. El héroe tiene que enfrentarse a varias hazañas o tareas difíciles para vivir la transformación. Suelen presentarse en grupos de tres y el héroe fracasa en todas ellas o en alguna. Es la fase de los paisaje difusos porque el protagonista no tiene muy claro dónde se ha metido. También es el momento de resolver acertijos, enigmas, arrancar las escamas al dragón…
  • El encuentro con la diosa/el dios. El héroe o la heroína se encuentran con el amor, el sentimiento que les hace sentirse todopoderosos y ETERNOS. Una de las mayores fuerzas del universo.
  • La mujer/el hombre como tentación. El héroe/la heroína tiene que enfrentarse a tentaciones físicas, materiales, placenteras, lujuriosas…que le van a hacer abandonar por un momento su misión. No necesariamente tiene que ser un hombre o mujer, puede ser una fuerza que le haga extraviarse de su objetivo. El ejemplo clásico son los cantos de las sirenas de Ulises en la Odisea.
  • La reconciliación con el padre. El padre representa en muchas culturas la figura del gran poder sobre la vida y la muerte. Es la fase más importante de esta etapa porque el héroe se tiene que enfrentar a él y reconciliarse para madurar. Abrir los ojos al terror y al miedo para superar este poder.
  • La apoteosis. El protagonista ha llegado a un estado de conocimiento divino, de felicidad, de epifanía. Es el momento de descanso y paz antes del regreso que es la tercera parte del viaje.
  • El don final. El héroe recibe la bendición que es haber logrado la misión de su aventura. Es la recompensa al esfuerzo y su purificación. Suele ser un objeto (o estado inmaterial) trascendente: el elixir de la vida, una planta de inmortalidad, el Santo Grial…

La iniciación es la parte más larga y compleja de la estructura del héroe, la que encierra la profundidad de la trama y los conflictos principales. Revisa si tu novela o relato desarrolla estas fases en el orden cronológico.

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¿Has escrito el principio de tu novela y no sabes cómo seguir? [Vídeo-truco para avanzar en tu escritura]

Esta semana va el segundo vídeo de la serie veraniega, ligerita y gazpachera, en la que te cuento trucos en menos de un minuto (este dura 46 segundos exactamente) para avanzar en tu escritura. Y este consejo te aseguro que es ORO puro. Es uno de los más efectivos que yo utilizo y que le comparto a l@s autor@s a los que ayudo en su proceso de escritura.

Normalmente empezamos a escribir porque hemos tenido una idea “genialísima”, o hemos parido una primera frase “perfecta”. Pero la escritura es como los matrimonios, al principio hay un enamoramiento loco. Ahora bien, en cuanto empiezan los problemas, ya puedes tener un fin en mente, un propósito y una intención que quieres transmitir con esa historia.

[¡¡Lo prometido es deuda!! En este vídeo no se escucha mucho el viento y a cambio te regalo unas vistas increíbles de la desembocura del río San Pedro, con sus marismas, y al fondo, la bahía de Cádiz.]

Vídeo-truco

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Escribe el final. Escribe a dónde quieres llegar, como si tuvieras un GPS y le pusieras un punto de llegada al salir. Puede que luego lo cambies, pero si en tu viaje tienes un destino, es más fácil que puedas trazar la ruta entre el punto A y el B, aunque sea un camino tortuoso.

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¿Cómo escribir tu página de “Quién soy” con el arte del storytelling?

Hace unas semanas escribí un post sobre el arte del Storytelling. En él comentaba que sirve para contar el relato de una marca y también como técnica de marketing. Entre sus aplicaciones al brand story, tenemos el ejemplo de cómo utilizar este arte para construir nuestra página de “Quién soy”.

Como escritores, es interesante que en 2018 tengamos una web, no solo para dar a conocer nuestros libros o para compartir los artículos de nuestro blog. También podemos utilizarla para desarrollar nuestra propia marca personal, para contar quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos. Porque, de verdad créeme, nada conecta más con nuestros lectores que una buena historia personal. Se trata de empatizar con ellos, de hacerles sentir algo distinto para que se enganchen a tus posts y libros. Y para eso, la “madre del cordero”, el “santo grial” son los…

Valores, misión y visión

Nuestro relato personal siempre está conectado a la identidad y a la reputación, es decir, a lo que comunicamos sobre nosotros y a lo que los demás dicen de nosotros. Por eso, antes de ponernos a escribir quiénes somos, es interesante hacer una reflexión sobre la esencia profunda de lo que somos, preguntarse acerca de los siguientes puntos:

  • Valores. Cuáles son mis creencias, los pilares de mi vida que constituyen mi valor diferenciador con respecto a los otros.
  • Misión. Por qué hago lo que hago, cuáles son mis motivaciones, por qué me levanto cada mañana. 
  • Visión. Dónde quiero estar dentro de por ejemplo tres años, hasta dónde quiero llegar con mi escritura.  

Una vez que tengas todos los puntos anteriores bien claros, es hora de ponerse a contar tu historia personal. Pero antes un apunte sobre los…

Componentes de la historia

¿Qué no puede faltar en una buena historia?

  1. Un comienzo impactante. ¿Por qué no empezar con una pregunta para la que nadie tiene respuesta? Esas grandes preguntas existenciales que seguro que te has hecho alguna vez.
  2. Conflicto. En toda historia hay siempre una transformación, un momento de cambio, ¿dónde estabas y dónde estás y qué ha ocurrido para que haya esa evolución?
  3. Tema. La idea principal que sirve de foco a toda la historia. En el caso de la página de “Quién soy”, el tema principal es mostrar quién eres, contar lo más emocionalmente posible tu historia de evolución y tu relación con la escritura.
  4. Experiencias personales. Se trata de utilizar aquellas historias que te representan, que son la esencia de lo que eres. Deja la ficción para tus novelas, aquí se trata de ser lo más cercano a ti mismo que puedas.
  5. Sentido. Tu historia debería tener el objetivo de persuadir, seducir con tus palabras y conectar empáticamente con tu audiencia.
  6. Autenticidad. Las historias honestas y reales son las más interesantes. Además, a día de hoy, con la transparencia que nos da internet y las redes sociales, es difícil mantener un “personaje ficticio” durante mucho tiempo. ¡¡Y es tan cansado inventarse una vida!!

Ahora sí, con estos mimbres podemos empezar a…

Narrar la página “Quién soy”

Para escribir este relato, nos sirve el esquema clásico aristotélico de la estructura en 3 actos que también vale para la ficción: planteamiento, nudo y desenlace. Seguro que lo utilizas en tu escritura o lo recuerdas de tus años de escuela. En el planeamiento, debemos presentarnos, hablar sobre nuestros valores y misión. En el desarrollo/nudo es donde sucede lo primordial. Donde conocemos más sobre tu historia, vemos tu conflicto y cómo has superado los obstáculos. Recuerda que en una buena historia siempre, siempre, siempre tiene que haber un conflicto, un cambio. El protagonista (es decir, tú) no puede ser el mismo que al comienzo, tiene que sufrir una transformación. En el desenlace deben unirse de forma lógica todos los puntos de la historia. Es el momento de hablar de tus logros y de tu visión.

Hasta aquí la teoría. Pero, ¿qué te parece si analizamos un caso práctico para aterrizarlo? Como todo queda en casa, no se me ocurre mejor ejemplo que mi propia página de Quien soy. 😃 Sería interesante que la leyeras antes para hacerte una idea de lo que viene a continuación porque voy literalmente a destripar 🔪🔪🔪 mi página:

  • Para el planteamiento, en lugar de utilizar un orden cronológico temporal y empezar a contar desde lo más antiguo a lo más reciente, comienzo in media res, es decir, anticipando el conflicto. Así comienza el 90% de las series actuales, con el cadáver en el suelo. Toda la trama trata de reconstruir lo que ha ocurrido hacia delante y hacia atrás. Genera mucha expectación y engancha. Este arranque lo utilizo para presentarme, anunciar mis valores y anticipar a lo que me dedico en la actualidad.
  • En la primera parte del nudo, comienzo a contar mi infancia, cómo era de niña, lo que me gustaba hacer. ¿Por qué cuento esto? Porque para mi historia es relevante, porque fui una niña atrapada en las palabras. Importante: todo lo que cuentes en tu historia tiene que tener un sentido. No vale contar anécdotas o chistes.
  • En la parte final del nudo hablo sobre mi “trabajo alimenticio”, a qué aprendizajes, obstáculos y retos me enfrenté.
  • En el desenlace, escribo sobre el momento “revelación”, el clímax de la historia que desencadena mi evolución. También junto todos los puntos y vuelvo al principio, para rescatar de nuevo los valores, la misión y la visión.

Utilizando estas piezas y componentes del Storytelling, estoy segura de que te va a quedar un página de Quien soy más que resultona. Ahhh, se me olvidaba contarte que en la web utilizo un truco visual que funciona muy bien: dividir tu historia en párrafos y ponerle un titular a cada parte. Sería algo así como mini-capítulos. Además, lo genial de tener esta página escrita es que también puedes aplicarla (acortando algún párrafo) a la descripción de tu perfil de LinkedIn.

 

Si te apetece saber más sobre Storytelling y sus múltiples aplicaciones, te recomiendo de verdad de la buena, este curso de storytelling para emprendedores de Lucía Jiménez Vida. Lo hice cuando me embarqué en esta aventura de emprender y me sirvió de gran ayuda para construir mis mensajes de marca.

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Trucos para vencer el bloqueo al escribir una novela

Como estar rodeada de paredes de ladrillos y no tener ningún superpoder para atravesarlas. Así me sentí el año pasado cuando escribí mi primera novela corta y cuando estoy frente a un relato complicado. Atascada, bloqueada, sin salida. Se ha hablado hasta la náusea de este tema, lo sé, como del miedo a la hoja en blanco o del pánico al qué dirán los lectores. Y sin embargo, sigue y sigue sucediendo. Vale, los que escribimos somos humanos… ya está desvelado el secreto. 😉

Desde el mes pasado, estoy ayudando a una autora que llegó a mi buscando una solución a su bloqueo. Había escrito 30 páginas de una novela de género chick lit y de repente, estaba dentro del laberinto, rodeada de muros. Así que lo primero que hice fue leer ese comienzo y empezar a hacerle preguntas. Ahora ha encontrado un camino, ha modificado cosas que ya tenía escritas y avanza a velocidad de crucero…Para agosto quiere tenerla terminada y estoy convencida de que así será.

¿Cuál es la fórmula mágica? No existe, no me canso de repetirlo. Cada autor es un mundo, y aquellos consejos que funcionan para algunos, para otros no sirven de nada. Pero sí hay una serie de pautas que pueden ayudarte a romper el muro y empezar a ver la luz:

1. Planifica. Antes de pegarte cabezazos contra el muro, hay una fase previa que yo me suelo saltar, lo reconozco. Es la fase de planificación, que para mi es un coñazo (con perdón). Adoro la documentación, me lo paso en grande leyendo sobre un tema o buscando fotos para ambientar los vestidos de una época. Pero odio tener que sentarme a planificar. Si eres un escritor de mapa (no creo mucho en esta clasificación, pero en fin…), te encantará trazar un plan y tenerlo todo atado antes de ponerte a escribir. Yo soy más de brújula y sobre todo más del método de Muriel Spark, que no empezaba a escribir hasta tener mentalmente un comienzo satisfactorio. Con los relatos no me ocurre, los escribo sin planificar; luego reescribo y corrijo. Pero cuando escribí la novela el año pasado, me di cuenta de que antes tenía que haber planificado varios “huecos” de la trama, pensar en algunas piezas del puzzle que cuando llevas muchas páginas escritas, da bastante pereza reescribir. En definitiva, si vas a escribir algo que tenga más de 20 páginas, haz un esquema previo y fichas de personajes.

2. Mata a un personaje. Cuando ya estés bloqueado y no sepas cómo continuar con una trama que se te ha venido abajo, asesina a un personaje protagónico y párate a pensar cómo va a afectar a la vida de los otros personajes. Si le da “vidilla” a la historia, además de un giro inesperado, sigue por ese camino.

3. Invéntate un personaje. Es similar al ejemplo anterior, sácate de la manga un personaje nuevo que te permita comenzar con una nueva subtrama. A lo mejor no te lleva a ninguna parte, pero te puede dar ideas para desatascarte.

4. Escribe el final. Es una de las pautas que más me sirven para avanzar y que recomiendo a los autores. Normalmente empezamos a escribir porque hemos tenido una idea “genialísima”, o hemos parido una primera frase “perfecta”. Pero esto es como los matrimonios, al principio hay un enamoramiento loco pero en cuanto empiezan los problemas, ya puedes tener un fin en mente, un propósito y una intención que quieres transmitir con esa historia. Escribe a dónde quieres llegar. Puede que luego lo cambies, pero si en tu viaje tienes un punto de llegada, es más fácil que puedas trazar la ruta, aunque sea un camino tortuoso.

5. Pórtate mal con tus personajes. Hazles putaditas, ponlos a prueba, permítete ser malvado y búscate la vida para que salgan del agujero (o no). No hay nada mejor que la estructura del viaje del héroe que se lleva utilizando en literatura desde La Odisea para darle frescura a una historia que no sabes continuar. Inventa conflicto tras conflicto y cuando tu protagonista ya esté en el sótano de sus miserias, recuerda que siempre hay un sótano del sótano. 😃

6. Revisa las motivaciones del protagonista. ¿Por qué está haciendo lo que hace, por qué quiere ir a ese lugar, por qué tiene esa relación con el antagonista? Conocer los motivos, los actantes (razones que mueven a la acción) permite recomponer una trama caída. Si sabes qué es lo que mueve de verdad a tus personajes, podrás adelantarte al futuro y dar el siguiente paso para desbloquearte.

7. Párate y piensa sobre qué estás escribiendo. Ocurre con bastante frecuencia que empezamos a escribir con un tema en mente, voy a hablar de la dependencia emocional de las mujeres, o del paso del tiempo, o de la esclavitud en el sur de EEUU, pero en el fondo no tenemos muy claro qué queremos contar. El tema es fundamental en cualquier relato, es el foco de la narración. Intenta que sea lo más concreto posible, que aunque haya temas secundarios, el principal siempre sirva de guía. Si estás dando bandazos a la historia, es muy probable que no tengas claro el tema. No pasa nada, párate e intenta escribir en una frase de qué va tu novela. Como si fuera un titular de prensa o un tuit.

8. Escribe algo que no tenga nada que ver. Si estás escribiendo un novelón de aventuras, altérnalo con un relato corto con mucho humor e ironía. O si estás escribiendo género fantástico, altérnalo con algún texto de corte realista. La idea es “engañar” a la mente, hacer que se centre en otra cosa mientras tu inconsciente está trabajando para encontrar una solución al bloqueo.

9. Lee cosas parecidas a lo que estás escribiendo. Te permite asimilar el estilo de ese autor que ha escrito antes lo que tú quieres escribir. O te puede dar ideas para construir un nuevo personaje o una subtrama. Por ejemplo, a la autora que te comentaba más arriba, a la que le estoy echando una mano con su chick lit, le he recomendado que lea Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York, Cumbres borrascosas o cualquier novela de Ingrid Noll, una divertidísima escritora alemana de novela policíaca. Porque la autora descubrió escribiendo el final de su novela, que necesitaba darle un punto más negro.

10. Olvídate de la perfección. Primero porque no existe. Segundo porque es enemiga de la acción. Tercero porque es una excusa más para ponerte a escribir. Sigue escribiendo, aunque te falten piezas y escenas. Ya volverás sobre ellas. O a lo mejor descubres más tarde que no hacían falta.

Seguro que alguno de los anteriores trucos te sirve para vencer el bloqueo. Si aún así no lo logras, déjate ayudar por alguien que te asesore y vea desde fuera dónde puede estar el problema de tu novela. Si crees que yo puedo ser esa persona, escríbeme contándome tu caso.

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