¿Cómo pasar de asalariado a autónomo? Cinco aprendizajes básicos

Hace unos días, un ex compañero de trabajo me hizo una pregunta que me permitió recapacitar sobre qué significa ser autónomo y mis aprendizajes durante estos meses. Por si no conoces mi historia, antes de ser autónoma y desarrollar mi negocio, trabajé durante 17 años en una entidad financiera. Es decir, pasé de ser una empleada con su sueldo fijo y sus beneficios extrasalariales, a depender única y exclusivamente de mi esfuerzo, mi talento y mis recursos.

“Creo que me voy a hacer autónomo, ¿te puedo preguntar algunas dudas?”, me comentó este ex compañero con el que trabajé durante algunos años. Él, como otros muchos, ha sufrido un ERE y lleva meses buscando trabajo. Tiene una edad, digamos considerable, y eso es un freno a su contratación. Su decisión, que están siguiendo much@s antiguos compañeros que conozco de mi época de empleada, me llevó a meditar sobre qué puntos son importantes, a nivel mental, para emprender el camino del autónomo. Si estás en esta misma situación, pensando en montártelo por tu cuenta, por convicción o por obligación, aquí van cinco aprendizajes que he vivido en mis propias carnes:

1. Autodisciplina. Antes tenía el respaldo de una macro organización, unos horarios, unas tareas, un equipo para repartir el trabajo…Y ahora estoy yo conmigo misma, creando nuevas rutinas, protocolos y sistemas de gestión. Esto requiere mucha disciplina, constancia y sobre todo un “para qué” muy fuerte. Nadie te vigila para que cumplas con tu misión, nadie te ingresa un sueldo a final de mes hagas lo que hagas… Eres el únic@ responsable de tus objetivos.

2. Liderazgo. Según vas subiendo peldaños en tu negocio, empiezas a necesitar un equipo que gestione todo aquello que tú necesitas delegar para seguir creciendo.  Eso implica asumir responsabilidades, tomar decisiones estratégicas, gestionar a personas que trabajan online desde cualquier parte del planeta… Hay que estar al tanto de todos los errores para detectarlos, aprender de ellos y saber corregirlos en el futuro antes de que se produzcan.

3. Manejo del dinero. Un autónomo antes de emprendedor y de dueño de un negocio, es un recaudador. Por tus manos pasará mucho dinero en impuestos que no es tuyo, es de Hacienda. Así que lo primero que es importante aprender es a no gastar lo que no es tuyo. Otro salto al vacío (este es uno de los frenos mentales que más cuesta vencer) es que hasta ahora disponías de un salario y ese era el dinero para los gastos. El autónomo está siempre en la cuerda floja. Puede haber meses de buenos ingresos y otros no tan buenos, es decir, no hay un salario fijo y eso da miedo. Tener un negocio propio supone aprender a gestionar dinero que va destinado a terceros: pagar a proveedores, colaboradores, Hacienda, Seguridad Social, etc. No todo lo que se ingresa es para uso propio y hay que aprender a manejarlo de la forma más rentable.

4. Conciliación de trabajo y vida privada. No dejas de ser autónomo en ningún momento del día. Cuando trabajaba para otros, me iba cuando había cumplido mi jornada laboral y desconectaba. Ahora, es muy muy distinto, siempre estoy pensando en nuevos proyectos, en cómo hacer que un servicio que ofrezco sea más rentable, qué nuevas ideas pueden ayudar a mi público… Puedo trabajar un domingo, pero a cambio puedo decidir no trabajar un lunes o un martes. Esto para mi es una ventaja porque valoro mucho la libertad y el poder gestionar mi tiempo. Pero también hago un esfuerzo por crear espacios para disfrutar de mi familia, mis amigos, mi gata, mis ratos de ocio… Es fundamental crear una rutina de horarios que te permitan conciliar y, en la medida de lo posible, desconectar.

5. Optimismo. Ser autónomo es difícil, no te voy a engañar. Tiene muchas compensaciones y es mejor que las recuerdes continuamente y te tomes todo con un poco de ligereza y sentido del humor. Porque vendrán curvas peligrosas y cuestas muy empinadas que tendrás que subir tú sol@. Trabajar el lado bueno de la vida y la resilencia te llevarán a conseguir tus objetivos. No te olvides nunca de reírte al menos 30 veces al día 😉

Espero que te hayan resultado útiles estas pautas y que las pongas en práctica si estás pensando iniciar un nuevo camino profesional. Me quedan por compartir algunos aprendizajes más pero me los guardo para la próxima entrada.

 

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes 

😃

 

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