Narrador en tercera persona u omnisciente

¿Te imaginas que lo supieras todo y lo entendieras todo? ¿Que pudieras predecir el futuro, juzgar y meterte en la cabeza de todos tus personajes? Pues esto es lo que puedes hacer con el narrador omnisciente. Ya vimos en este post la definición de narrador y los tipos que existen. Vamos a empezar con el más sencillo de todos. El que nos cuenta la historia en tercera persona. No como un personaje del relato, sino como alguien externo, que no se sabe bien quién es.

Dios caprichoso

Actúa como un dios caprichoso, lo ve todo y lo sabe absolutamente todo. Está o puede estar en todas partes. Penetrar en la mente de todos los personajes, conocer sus pensamientos, sus deseos más íntimos, sus sueños, sus temores… El narrador omnisciente describe en tercera persona del singular lo que los personajes ven, oyen, piensan y sienten. También puede narrar hechos que no hayan sido presenciados por ningún personaje. O viajar al pasado y conocer también el futuro, utilizando para ello recursos temporales como el flashback o la anticipación. Así el lector tiene una mayor información de la escena que aquellos que la protagonizan. Aporta un amplio cuadro de la vida humana o una escena de mínimos detalles.

Narrador del siglo XIX

Es el narrador más utilizado en las novelas del siglo XIX y el que deberías utilizar si no quieres complicarte mucho la vida o si es la primera historia que cuentas. Veamos algunas características de este narrador:

  1. Proporciona credibilidad: tiene una autoridad absoluta en la historia e impone esa autoridad al lector, es decir, lo que explica es lo que ocurre. Por eso resulta un narrador mucho más verosímil que, por ejemplo, un narrador en primera persona que solo contaría su versión de los hechos. Piensa que puede ser una buena elección para las historias mágicas, fantásticas o absurdas.
  2. Explica, no insinúa: este narrador no sugiere, sino que se encarga de explicar lo que ocurre, juzgar y desmenuzar las causas y comportamientos de los personajes. Hace lo que quiere. Puede presentar una situación de un modo objetivo sin colarse dentro de la conciencia de los personajes. O puede elegir ser la conciencia de un personaje solo para lograr un efecto especial. El margen que se deja al lector para imaginar y deducir por su cuenta no es tan grande como con otros narradores.
  3. Puede identificarse con el escritor: y a veces sucede que los autores noveles pueden confundir las dos voces. Es importante saber diferenciar que esta voz en tercera no tiene nada que ver con el autor que escribe la historia. Al no formar parte directa de la narración y mantenerse fuera de ella, pueden llegar a confundirse, sobre todo si el narrador realiza algún juicio de valor.
  4. Permite los saltos en el tiempo y el espacio: este es el narrador más sencillo para anticipar el futuro, volver al pasado, omitir escenas innecesarias mediante la elipsis, cambiar de escenarios… Es muy versátil para contar novelas de aventuras o históricas.
  5. No atrapa tanto como una voz en primera persona: el narrador testigo se mete rápidamente en la cabeza del lector, mientras que el omnisciente está más separado. La fuerza del personaje principal se ve perjudicada, ya que el lector no solo recibe información de los sentimientos de este, sino de todos los personajes.

Como cualquier otro narrador, el omnisciente no es mejor ni peor. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y de cada escrit@r depende la decisión de escoger quién cuenta su historia. Porque ya sabes que no hay fórmulas mágicas ni una respuesta definitiva. Lo importante es tener claro qué quieres contar, qué emociones y sentimientos quieres despertar en el lector.

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