Lecciones del kitesurf que sirven para la escritura

Hace unos meses, escribí un post sobre las lecciones del deporte que sirven para escribir. Pues bien, esta semana con septiembre ya mordiéndonos los pies, me resisto a abandonar el verano. Es mi época del año favorita y disfruto muchísimo de la playa. Me encantan los deportes náuticos, ver los barcos, las velas arrastradas por el viento, los saltos en las tablas… Hace años practiqué windsurf y este verano me he dicho, ¿y si me apunto a kitesurf? Planazo, porque además de descargar adrenalina y ser un potente anti estrés, te permite por unos segundos, experimentar la sensación de volar.

El kitesurf, como la escritura, es un invento antiguo. En el siglo XII en China e Indonesia se utilizaban cometas para arrastrar pequeñas embarcaciones. En noviembre de 1903, el inventor americano Samuel Cody atravesó el Canal de la Mancha navegando con este artilugio. Pero hasta 1977 no es cuando Gijsbertus Adrianus Panhuise patenta un sistema de navegación sobre una tabla de surf arrastrada por una especie de paracaídas. Y se convierte así en el padre de este deporte.

En el sur de Cádiz se lleva practicando poco más de una década. Antes, el rey era el windsurf, pero el kite se está imponiendo porque necesita mucha menos parafernalia, los instrumentos son más fáciles de transportar, de montar y desmontar que una vela. Aunque después de varios días intentando entender el manejo de la cometa, me di cuenta de que no es tan fácil como parece – la verdad es que es dificilísimo mantenerse en equilibrio sobre la tabla y al mismo tiempo manejar la cometa 😅😅 – y aprendí varias lecciones que se pueden aplicar a la escritura.

  • Ir siempre a favor del viento. A veces nos empeñamos en escribir una historia que no fluye, que se queda atascada sin saber la razón. No intentes ir contra tu propia escritura. Si ves que la cometa no vuela, olvídate, escribe otra cosa y aparca esa historia para cuando el viento sea favorable.
  • Existe un viento protagonista y un antagonista. Como en todas las buenas historias. En la playa en la que yo he practicado, está el Poniente, el viento que viene del Oeste. Es el bueno, el que te arrastra a tierra y te hace volar rápido. Y luego está el Levante, que viene del Este y es el malo malísimo de la película. Te lleva hacia el interior del mar, es imprevisible y si te descuidas, acabas cruzando el Estrecho 😃
  • Hay horas del día con mejor viento. De esto no tenía ni idea, pero resulta que por la combinación entre las altas y las bajas presiones (y un rollo técnico que no entiendo y que prefiero llamar “la magia de la naturaleza”), cuando la tierra está más caliente, es decir, entre las 14:00 y las 16:00, el mar enfría la tierra y hace mucho más viento. Cuando la tierra se va enfriando, hacia las 18:30- 19:00, el mar ya no ejerce de compensador y el viento baja. ¿Recuerdas el primer punto? Todos tenemos horas en las que fluimos mejor y otras peor. No te guíes por consejos del tipo, escribe mejor por la mañana porque recién levantado, la cabeza blablabla…Yo por la mañana no soy capaz de juntar tres palabras seguidas y este post lo estoy escribiendo a las 12 de la noche. Elige tu hora de viento bueno.
  • La importancia de estar presente. Si cuando practicas kite estás pensando en el pasado (¿qué habría pasado si…?) o en el futuro (¿qué pasará si…?), te ahogas. Literalmente. Tienes que estar en el presente, moviéndote y alerta, disfrutando del “aquí y ahora”, y sin pensar en otra cosa que en la dirección del viento. Eso mismo ocurre con la escritura: te permite fluir en el presente y estar concentrad@ en esa tarea. Solo avanzar.
  • Hazte con un buen profesor y apúntate a un curso. Esta afirmación que parece obvia cuando practicas un deporte arriesgado por primera vez en la vida, no la solemos tener en cuenta cuando escribimos. Como todos aprendemos a escribir de niñ@s…Ya, pero la literatura es otra cosa, la ficción requiere de sus normas y su técnica. El talento que tienes hay que ponerlo a trabajar y para eso, lo mejor es buscar ayuda profesional que ponga las bases y te guíe. Uno de los principales motivos de abandono de la escritura es la soledad, demasiadas horas con un@ mism@, luchando contra un párrafo, desesperándote porque no te salen las palabras…Por eso, los talleres y escuelas de escritura cumplen un papel fundamental, no solo en la formación técnica de los autores, sino en la emocional. Juntarse con personas que tienen tus mismas inquietudes y pasiones es lo mejor que te puede pasar.  Practicar kite acompañado supone la diferencia entre la vida y la muerte, ¿y si el viento te arrastra mar adentro y estás sol@?
  • Todo es cuestión de práctica. Cada nueva habilidad que adquieres, tiene su curva de aprendizaje. Dicen que hacen falta más de 1.000 horas para convertirse en un experto en algo. Escribe, escribe, escribe, borra, borra, borra…una y otra vez. Y se te caes, lo peor que te puede pasar es que te mojes.

Ya sabes, todo es cuestión de viento, de práctica y de presente. Así que si estás empezando una novela o a la mitad o terminando o atascad@ o no sabes ni qué viento te está dando, déjame que te preste mi ayuda. Aquí tienes más información de cómo te puedo echar una mano.

“Entre los vivaces brazos del viento. Si pudiera insinuarme”, Emily Dickinson.

¿Qué te ha parecido este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes

 😃

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *