Convierte tus historias personales en universales

¿Quieres saber cómo transformar tus historias personales en literatura? ¿Cómo convertir lo que te ocurre en tu día a día en ficción?

Estas preguntas sobre la universalidad de las historias surgen a raíz de dos reflexiones:

  • La primera está relacionada con mi trabajo. Como lectora profesional, leo muchos manuscritos que llevan la etiqueta de “autoficción”. Parece ser un género que está muy de moda. Y me pregunto: ¿todos los que escribimos nos autoficcionamos? ¿Escribimos basándonos en nuestras historias personales? ¿En lo que nos ocurre entre levantarnos de la cama y acostarnos? La respuesta es SÍ. Todos escribimos de lo que conocemos, incluso los escritores de género fantástico o de ciencia-ficción.
  • La segunda tiene que ver con una novela que estoy leyendo: “La pasión” de Jeanette Winterson. El epígrafe que encabeza el libro dice:

“Navegando con furia te alejaste del hogar paterno, fuiste más allá de los escollos del mar y ahora habitas un país extranjero”, “Medea”.

Y estas reflexiones me llevan a pensar sobre el poder que tienen los textos para tocarnos el alma. Para resonarnos, del latín re-sonare: volver a sonar, sonar mucho. Esta frase la escribió el griego Eurípides (431 c.C.) en su tragedia “Medea”, un texto formidable con una protagonista sabia, fuerte, hábil, luchadora, respetada y temida por todos. Y me planteo cómo estas palabras me tocan a mí después de tantos siglos, cómo me dice tantas cosas algo escrito en ese tiempo y en ese lugar tan ajenos a mí.

La literatura son vasos comunicantes

Porque la literatura son las vidas personales que se tejen unas a otras. Se convierten en universales y llegan a nosotros a través del tiempo y el espacio. Pero, ¿qué hace que esa colección de anécdotas personales sean algo más que un relato pormenorizado de lo que hago en mi día a día sin trascendencia? Para convertir el relato personal en universal hacen falta tres pilares:

  1. La emoción: es aquello que engancha y empatiza con el lector.
  2. El conflicto: sin descenso a los infiernos, ruptura y cambio no hay literatura.
  3. El momento epifánico: el punto de inflexión en el que el protagonista se da cuenta de una revelación, de un aprendizaje clave para evolucionar y convertirse en otra persona.

Y ahora, dale al play y dime en los comentarios si crees que hay algún punto más que permita que un relato se convierta en universal.

Vídeo relacionado:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiéndolo con quien creas que le puede interesar.

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