¿Cómo organizar tu tiempo para escribir más y mejor?

Siempre me han fascinado las teorías sobre los universos paralelos, los viajes por el tiempo y su relatividad. Desde niña, adoro la ciencia-ficción y aunque no escriba en este género (¡¡me parece dificilísimo!!), me encanta leerlo. Así que no lo puedo evitar, me obsesiona el tiempo y sin embargo…[al final de este post te contaré un secreto].

Decía Albert Einstein que:

La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión persistente”. 

Yo creo que es la invención más torturadora del ser humano. Porque el concepto temporal no es más que un relato compartido por todo el planeta. De hecho es una invención del siglo XIX, nacido al calor de la Revolución Industrial y las máquinas de vapor. ¿Sabías que la forma de medir el tiempo surgió para estandarizar los horarios de los trenes en Inglaterra? Pero esa es otra historia…

Te confieso que este post se iba a llamar ¿Cómo ser más rentable en tu escritura?, pero después de trabajar tantos años en el sector financiero, la palabra rentabilidad me da un poco de grima, me sabe rancia y sobada. Tampoco me gusta mucho “productividad”. Pero vale, va de eso, de “producir más en tu escritura”.

He preferido enfocarlo a pequeñas cosas que están en tu mano, que solo con cambiar tus hábitos, notarás la diferencia. Pero advierto, no creo en las reglas estándar escritas en piedra para todos. Cada escrit@r es un mundo y lo más práctico (y productivo) es conocerse a uno mismo, testarse, ver qué cosas te funcionan mejor y repetirlas. Sé que esto no es sencillo, el sistema educativo tradicional nos ha preparado a todos para la fábrica, para trabajar bajo los mismos patrones, para tener horas y espacios de producción determinados…Por suerte los paradigmas están cambiando. 😃

En la siguiente lista hay consejos que he ido probando a lo largo de los últimos años y me funcionan. Utiliza aquellos que te vayan bien a ti y ponlos a prueba. Como en la escritura, no hay fórmulas mágicas. Si las hubiera, sería un aburrimiento 😄:

  • Agrupación de tareas en días. Organizo la agenda (en papel, soy una romántica) con antelación y coloco las tareas que voy a hacer en los siguientes días, divididos por categoría de trabajo: el lunes lo dedico a programar las redes sociales, el martes a escribir posts, el miércoles a leer manuscritos, el jueves a escribir ficción…O a veces lo fragmento en horas dentro del mismo día: dos horas para escribir, dos para leer… Si solo tienes media hora para escribir al día, márcala en tu agenda, deja ese espacio reservado única y exclusivamente para escribir. La idea de agendar el tiempo de esa tarea es “sitiar” al cerebro, decirle que te vas a concentrar solo en escribir, en enfocarte en un único tema, aunque sea un rato reducido.
  • Poner plazos. Trabajar con fechas en España es duro, lo sé…Mientras que en otros países es algo lógico marcarse plazos, aquí lo dejamos todo para el último día. Siempre que me piden algún texto o informe, pregunto ¿Para cuándo? No he encontrado otra forma de poder organizar mi trabajo y sobre todo de desmenuzar las tareas que conlleva un proyecto. Por ejemplo, me va a llevar X días leer el manuscrito y otros X hacer el informe. O necesito X horas para generar los contenidos de las Redes Sociales del escrit@r Y y una vez que tengan el ok, necesitaré X horas para programar los espacios. Además, tener un objetivo temporal me sirve para luchar contra la resistencia y la procrastinación, que son miedos a si seré capaz de hacerlo, a qué pasará si…voy acallando a mi “juez” interior marcándome objetivos medibles y acotados por el reloj. Si vas dejando tu novela para cuando tengas tiempo, créeme, nunca lo vas a tener. Ponte una fecha, escríbela por todas partes, hazte una camiseta, cuéntasela a tu gente o tatúatela…Es la única forma de que te comprometas con tu escritura.
  • Levantarse pronto o acostarse tarde. ¿Eres alondra o búho? ¡¡Cuántas veces habré escuchado esta frase!! Me levanto entre 7:30 – 8:00 de lunes a viernes. Me gustaría hacerlo antes, pero soy búho hasta la médula, y a mis años ya me he dado por vencida. ¿Por qué tengo que madrugar si es lo más parecido a que me arranquen el hígado? Hay gente que es más productiva a las 6 de la mañana y otras personas que están a tope a las 10 de la noche. Yo estudié toda la carrera de noche y sigo viva. Adoro el silencio de la oscuridad y mi cabeza funciona mejor según va avanzando el día. Escribe cuando estés más despierto, si es antes de ir a trabajar por las mañanas o al volver del trabajo por la tarde o cuando la familia duerme, lo deciden tus biorritmos.
  • Elegir un espacio. Somos animales de costumbres. Incluso cuando éramos una tribu nómada, elegíamos una cueva para resguardarnos de la lluvia. Como te decía en el punto anterior, prefiero el silencio así que muchos días trabajo en la biblioteca que hay cerca de mi casa. Me ayuda a concentrarme y me “obliga” a no estar haciendo llamadas o cogiendo el teléfono, que puedo hacer en otros momentos del día. Pero conozco escritor@s que escriben en cafeterías abarrotadas, en trenes (sin vagón de silencio), en su casa con la televisión puesta o encerrados en un cuarto sin ventanas. Siempre que tengas adquirido el hábito de escribir, lo harás en cualquier parte, aunque yo soy partidaria de tener “una habitación propia”.
  • Cerrar las redes sociales y el resto de programas. Qué difícil es esto, sobre todo si trabajas como yo en proyectos online. La idea es la misma que en el primer punto: concentrarse en la tarea sin distracción. Mensajes que entran y necesitas contestar ya o sucede una desgracia en el mundo, gente que te saluda por el chat…Si eres de los que escriben a mano, lo tienes mucho más fácil. De momento el cuaderno y el boli no tienen conexión a internet. Yo estoy pegada todo el día al portátil y es un verdadero reto cerrar todas las demás aplicaciones. Estoy pensando volver al papel…
  • Moverse. Si vas a escribir varias horas/días seguidos, lo mejor para relajarse y cargar las pilas, es moverse, salir a la calle, dar un paseo, ir al gimnasio, nadar, bailar…Cualquier cosa que te active. En este artículo comentaba las lecciones del deporte que sirven para la escritura y hablaba sobre mi rutina de entrenamiento físico. Necesito deportes de sudar y de adrenalina. El yoga me estresa.
  • Constancia y sin excusas. Escribe aunque solo sea un párrafo todos los días, y no pasa nada si al día siguiente lo borras. El músculo se entrena dándole caña de forma sistemática. Si escribes en casa, cuántas cosas “chulas” hay que hacer en lugar de escribir, sobre todo si estás atascad@, ¿verdad? Poner la lavadora, tender la ropa, una pelusa en el suelo, el vecino que necesita azúcar, la gata que quiere jugar y te araña las piernas, los deberes de los niños, el partido del Mirandés… ¿Cuántas excusas somos capaces de inventarnos? El que quiere algo encuentra el momento y la forma de hacerlo; el que no, encuentra excusas.
  • Utilizar programas de organización. El tiempo se esfuma, se evapora, se pierde, pero también se gana. Y en esto último la tecnología es la diosa. Hay que aprovecharla en nuestro beneficio para que nos facilite la vida. Te cuento mi caso: abro un documento de word y lo guardo tan bien, tan bien, que luego no soy capaz de encontrarlo. Tengo la documentación de la nueva novela que estoy preparando desorganizada y dispersa. Una idea en un documento, un enlace interesante en otro, un trozo de diálogo que se me ocurrió mientras iba en el autobús, carpetas con imágenes de lugares para la ambientación, otras con fotos de vestidos de la época, una web que tenía una cosa que…¡¡¡El caos!!! Hasta que descubrí Scrivener, un programa bien interesante para escritor@s, que te permite escribir y organizar tus textos, tenerlos en un único lugar y poder compilarlos rápidamente. ¡Una pasada! Si quieres saber cómo funciona, he organizado un webinar gratuito para que Gema Moratalla, escritora y friki de Scrivener, nos cuente en directo todas sus utilidades. Será el jueves 24 de mayo a las 20:00 hrs. Aquí tienes más información y el enlace para apuntarte.

Y ya para terminar, después de tanto hablar del tiempo y de lo que me obsesiona, te contaré el secreto prometido: no llevo reloj. Me lo quité hace casi tres años y no he tenido necesidad de volver a ponérmelo. ¿Qué pasaría si te lo quitas? Te dejo las instrucciones de Cortázar para darle cuerda al reloj por si quieres reflexionar sobre ello… 

¿Te ha gustado este post? Me harás muy feliz si me lo cuentas y más si lo compartes 😃

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