Lecciones del deporte que sirven para la escritura

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Lo reconozco. No he sido nunca una gran deportista. De niña era más bien patosa. Aprobaba la gimnasia con un suficiente pelado y era un pelín “paquete” en el equipo de baloncesto del colegio. Con 13 años empecé a jugar los veranos al voley playa y eso sí que me gustaba. No el hecho en sí de competir, sino la brisa, la arena, el sol, darse un baño al terminar el partido…las sensaciones, vamos. No, no he sido nunca muy fan del deporte. Me aburren cuando los ponen en la televisión, salvo el patinaje, la gimnasia rítmica y la natación sincronizada, que me parecen bellísimos.

Sin embargo, hace unos 16 años empecé a ir habitualmente al gimnasio y luego comencé a correr. Me costó incluir esta rutina en mi vida. Eso que dicen que se tarda 21 días en establecer un hábito, te aseguro que con el deporte no funciona. Necesitas mucho esfuerzo, voluntad, tesón o llámalo “por narices que esto lo hago yo”. Comencé corriendo 5 minutos, luego 15…hasta que en 2010 acabé la media maratón de Madrid.

Ahora corro los martes muy temprano en El Retiro con el equipo de corredores del gimnasio y el resto de días de la semana hago entrenamientos de clases colectivas: cardio combat, spinning, walking indoor, abdominales… Un variadito para no aburrirme. Y lo tengo tan integrado en mi día a día que cuando no voy al gimnasio, me falta algo. Pero te aseguro que me ha llevado muuuuucho tiempo y que aún, cuando suena el despertador a las 07:00 hrs para ir a correr (sobre todo en invierno, cuando nieva, llueve o se está tan a gustito bajo el edredón), me pienso varias veces el levantarme.

El escritor japonés Haruki Murakami escribió en 2007 un libro que es como el best seller del running: “De qué hablo cuando hablo de correr”. Para mi gusto, aunque pretende ser divulgativo, es un libro espeso y difícil, que no he terminado de leer, probablemente porque estoy bastante peleada, estilísticamente hablando, con el autor. Pero tiene algunos hallazgos interesantes como la soledad del corredor, disfrutar de una cerveza después de correr o la reivindicación de la siesta, con los que estoy muy de acuerdo. 😃

Históricamente hemos dividido el cuerpo y la mente en territorios estancos, como si estuvieran peleados: el cuerpo, mundano y la mente, pura espiritualidad. Actualmente, la ciencia sabe de la importancia y la relación tan estrecha que hay entre cerebro y todo lo demás. Y yo, después de todos estos años, me he dado cuenta que de la práctica del ejercicio, se pueden extraer algunas herramientas interesantes para aplicar a la escritura:

  • Luchar contra los límites: cuando practicas ejercicio continuado, siempre hay un límite en que tu cuerpo dice “vale, ya está bien, me rindo”. Y es en ese umbral donde se trabaja: cada día ir un poco más allá, correr un minuto más, hacer 4 abdominales más, o levantar 3 kilos más. En el caso de la escritura, sin llegar a caer en el perfeccionismo que inmoviliza, siempre hay que luchar contra la frustración de ese relato que no funciona y no sabes por qué, el atasco en una escena de la novela o ese final que se resiste.

  • Competir contra uno mismo: cuando te planteas hacer un tiempo en una carrera, es tu tiempo, no es el del keniata maratoniano que está en la élite mundial. No puedes compararte con nadie, solo bajar el cronómetro que hiciste tú en la carrera anterior. En la escritura ocurre lo mismo. Siempre buscando la excelencia, se trata de escribir mejor que hace 10 años, de conocer con más criterio el estilo y la voz propios, de tener una técnica cada vez más depurada. Además, cada aut@r tenemos un público, un nicho de lectores que no se puede comparar, porque no a tod@s nos gustan los mismos libros.
  • La importancia del descanso: para seguir rindiendo en el deporte, todo deportista sabe que  necesita recargar pilas durmiendo y dejar de hacer ejercicio durante algún día de la semana para no sobrecargar el cuerpo. En el caso de la escritura, los escritores también necesitamos ese descanso. Es una actividad mental intensa en la que se está continuamente uniendo conceptos y conectando distintas partes del cerebro. Para mi, el descanso es la lectura. Cuando estoy atascada en algún punto del relato, leo alguna obra de un género parecido o de un estilo que pueda servirme para una voz o un personaje.
  • Socialización: aunque me gusta montar en bicicleta o ir a correr sola, reconozco que voy al gimnasio porque me divierto. Y sobre todo porque es una forma de socializar, de conocer a más gente que está como tú, esforzándose, dedicando una hora al día a su cuerpo y a ellos mismos, sudando y en muchos casos, pasándolo mal. Uno de los principales motivos de abandono de la escritura es la soledad, demasiadas horas con un@ mism@, luchando contra un párrafo, desesperándote porque no te salen las palabras…Por eso, los talleres y escuelas de escritura cumplen un papel fundamental, no solo en la formación técnica de los autores, sino en la emocional. Juntarse con personas que tienen tus mismas inquietudes y pasiones es lo mejor que te puede pasar. Yo hace 10 años que asisto al Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, donde comparto experiencias con una gran familia de escritores.
  • Vencer el miedo al ridículo: cuando empiezas una nueva actividad deportiva, te sientes estúpid@, te miras al espejo y te dices pero ¿qué hago si no me entero de los pasos, de la coreografía, si ya estoy sudando antes de montarme en la bici, la gente me mira cuando corro…? Nuestro cerebro es experto en ponernos excusas, “palos en las ruedas” para no seguir con el ejercicio. Y déjame que te diga que no eres el centro del universo, que nadie te está mirando y que es muy probable que el resto de la gente esté pensando lo mismo que tú. Esto es una tremenda liberación, de verdad. Y esto también se aprende en las clases de escritura: exponer tus textos a los demás, hacerte visible, que te lean y valoren tu escrito es una forma de darse cuenta de que nadie te juzga a ti, sino a tu texto.
  • Estar presente:  estamos siempre en el pasado (¿qué habría pasado si…?) o en el futuro (¿qué pasará si…?)…vivimos la vida en condicional. Pero cuando el cuerpo está en movimiento, disfruta del “aquí y ahora”, y no tiene otra cosa en la que pensar. Eso mismo ocurre con la escritura: te permite fluir en el presente y estar concentrad@ en esa tarea, solo avanzar.

Sin entrar en los beneficios físicos del deporte (mantenimiento del peso, bajada del colesterol, regulación de la presión arterial, aumento del tono muscular…), a mi me aporta energía, flexibilidad mental, concentración, coordinación… Te animo a que practiques algún deporte, pero no hace falta que te pongas a correr maratones. Elige algún ejercicio con el que te sientas a gusto: nadar, jugar al ping-pong, bailar swing, boxear… o si eres de los afortunad@s que viven cerca del mar, salir a pasear por la playa. Porque como decía George Orwell, “El deporte tomado en serio es como la guerra pero sin tiros”.

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5 puntos débiles de los borradores de libros

correcciones textos literarios

En este post comentaba en qué consistía la lectura editorial y cómo la figura del lector profesional suele estar vinculada a una editorial o a una agencia literaria. Desde 2006 he trabajado para diferentes sellos de Penguin Random House y para la agencia literaria Dos Passos. En la época pre-crisis leí mucho, muchísimo, más de 300 lecturas de libros maravillosos y otros no tanto. Había presupuesto para dedicar a la labor de “filtro” que en el fondo es lo que hace un buen lector: seleccionar para el editor aquellos libros que merecería la pena ser publicados teniendo en cuenta el enfoque editorial que se esté buscando.

Cuando no hay una editorial por medio, el lector hace de filtro directo para el autor. Es una especie de testeo de si el “producto” merece la pena o habría que corregirlo antes de ponerlo en circulación, ya sea para enviarlo a una editorial o para autopublicarlo. Se trata de hacer de espejo donde el autor pueda ver reflejados los puntos débiles de su obra que tendría que retocar. Es, digamos, una lectura más crítica y en profundidad para convertir el borrador en una novela, libro de relatos, ensayo, etc…Por mi experiencia, las flaquezas de la mayoría de los borradores de ficción que leo están en:

  • Los personajes: suelen ser planos y sin profundidad. Estereotipos faltos de vida que caen en lugares comunes. Está claro que Madame Bovary solo hay una pero si la protagonista de tu historia es tan previsible que el lector se adelanta a sus pasos, no será memorable, que al final es lo que importa para empatizar con ella.
  • La acción y la tensión: a veces los comienzos de las novelas son tan buenos que luego es difícil mantener el nivel. Se frustran las expectativas del lector y las acciones se convierten en una sucesión de anécdotas sin pies ni cabeza.
  • La credibilidad de la historia: cuando un escritor cuenta una historia, está creando un pacto con el lector. Y si ese pacto se rompe, toda la ficción se viene abajo. Esto nos lleva a la siguiente problemática de los borradores: la vida de uno mismo no es ficción; en cambio, la ficción sí es una recreación de la vida, un material veraz que tiene que convertirse en universal, en literario.
  • El narrador: ¿quién cuenta y desde dónde lo cuenta? Hay borradores de novela en los que comienza a contar la historia una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor.
  • El estilo: los lectores normalmente buscamos rasgos frescos y diferenciadores, que no te sugieran el tan temido “esto ya lo he leído antes”. El estilo es complicado de definir. Es algo tan personal e intransferible porque tiene mucho que ver con la mirada del autor. Si bien, se puede “copiar” el de otros autores, hacerse con un estilo propio es como conocerse a uno mismo, como saber qué ropa o qué corte de pelo te va mejor. A veces me encuentro estilos pedantes, pastelosos, plagados de metáforas y adjetivos ñoños, demasiado informativos…

Hay más puntos débiles que se pueden mejorar. Pero no quiero extenderme más, así que los dejaremos para otra ocasión.

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¿Cómo crear un curriculum original e impactante en LinkedIn? [Guía descargable de regalo]

15 claves de un curriculum impactante en LinkedIn

Este post va de seducción. Sí, del latín seducere: persuadir, embargar o cautivar el ánimo de alguien. Porque ¿qué crees si no que hace un curriculum, ya sea en papel o en su versión LinkedIn? Ese alguien puede ser el departamento de RRHH de tu empresa soñada, un cliente que necesita tus servicios, la competencia de tu sector que está buscando perfiles diferentes o – ¿por qué no? – un lector de tus libros o artículos que quiere saber más sobre tu vida profesional.

Un curriculum es algo más que el listado de empresas en las que has trabajado, los estudios y cursos que tienes o las habilidades adquiridas. Eso está muy bien pero en el siglo XXI se necesita algo más para atraer la atención hacia ti en un escenario en el que cada vez nos parecemos todos más, en el que a base de las mismas carreras, masters, postgrados…el valor diferencial de las personas se está perdiendo.

Saber volar…Os acordáis del anuncio de la Cuenta Nómina de ING de hace unos meses? Te invito a verlo antes de seguir leyendo. Está basado en “Espantapájaros”, un poema de Oliverio Girondo en el que cuenta por qué se enamoró locamente de María Luisa: “Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa”… No hace falta que vueles 😃 solo piensa:  ¿Qué te hace diferente de alguien que tiene tus mismos estudios, y tus mismos años de experiencia en, casualmente, tu mismo sector profesional? ¿Qué puedes aportar al mundo que tú y solo tú sabes hacer? Esto tiene mucha relación con tus valores, tu visión y tu misión en la vida.

Cuando hace algo más de un año, me acogí al ERE de la empresa en la que trabajaba (si quieres leer más sobre esto, date una vuelta por mi historia), los que nos marchamos tuvimos unos meses pagados en una agencia de recolocación para reenfocar nuestras carreras y encontrar un puesto acorde con nuestro curriculum. Había cursos de formación en nuevas habilidades y me apunté a uno de ellos: cómo hacer tu curriculum en LinkedIn. Cuál sería mi sorpresa cuando llegué al aula y allí está mi foto proyectada en la pared 😳 La formadora estaba poniendo como ejemplo de impactante y original mi perfil de LinkedIn. Ejemmm…Cierto que yo dentro del mundo bancario en el que trabajé era una “rara avis”: por mi formación alejada de lo financiero y por mi desarrollo de carrera vinculado con el marketing, la gestión contenidos y las redes sociales.

¿Te gustaría saber qué lo hace diferente? ¿Qué es lo que invita a seguir leyendo?

¿Cómo puedes sacar el máximo partido a tu curriculum gracias al poder de las palabras?

Soy Nuria Sierra, experta en desatar el poder ancestral de las palabras. Ayudo a escritores y emprendedores a encontrar las palabras que necesitan para conseguir sus objetivos. He preparado un pequeño ebook con las 5 claves de un curriculum impactante en LinkedIn. Gracias a ellas conocerás la manera de sacar el mejor partido a tu valor diferencial.

eBook: 15 claves de un curriculum impactante en LinkedIn.

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El síndrome Salinger o el miedo a la visibilidad en Redes Sociales

visibilidad en redes sociales

Hace unas semanas mientras comía con una amiga escritora, hablábamos sobre las redes sociales y la continua exposición a los medios. Me comentaba que sentía pereza y a la vez rechazo a la visibilidad social porque a ella lo que le gustaba era escribir, publicar y poder llegar cada vez a un público más amplio. Pero sin tener que estar siempre exhibiéndose, sin tener que airear su vida…solo pasear a sus perros y escribir. Nada más. “Quiero ser como Salinger”. Me quedé mirando el plato que compartíamos y le pregunté “¿De verdad crees que en 2018 puedes y “debes” ser como Salinger?”

visibilidad de Salinger amenazando a un fotógrafo

Salinger de “buen rollo” amenazando a un fotógrafo

No sé por qué razón el autor de “El guardián entre el centeno” intentó, después de publicar su única novela, escapar a la presión mediática y huir por todos los medios de la atención que el público le requería. «Los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedida». Quizá esta frase le sirvió como excusa en los años ‘70 pero a día de hoy, la visibilidad y la transparencia que nos brinda internet hacen que sea imposible esta huida. De hecho, Salinger se vio obligado a luchar continuamente contra toda la atención no deseada y quizá por eso se convirtió en una figura de culto. Ya sabemos que no hay nada que nos atraiga más que los secretos, lo confidencial, lo clandestino, lo que no se dice.

Cuando el escritor se enteró de que Ian Hamilton, un autor británico, tenía la intención de publicar su biografía, “J. D. Salinger: A writing life”, incluyendo cartas que Salinger había escrito a amigos y a otros escritores, interpuso una demanda para detener la publicación del libro. Pero no pudo evitarlo y uno de los resultados no intencionados del juicio fue que salieron a la luz muchos detalles de la vida privada de Salinger.

Supongo que debajo de ese rechazo a la exposición hay muchas razones ocultas. Aunque desde mi experiencia, creo que las principales son el miedo a mostrarnos, el qué dirán y el desconocimiento de cómo funcionan los medios sociales. Normal, ¿quién no ha sentido pánico al subirse a un escenario por primera vez? Nos han enseñado a no ser el foco, sobre todo a las mujeres. Por suerte, muchas cosas de las que nos imaginamos que podrían suceder si nos hacemos visibles, nunca ocurren. Como decía William Shakespeare, “los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios”.

Pero dejemos a un lado las razones para no mostrarnos y resolvamos la pregunta: y entonces ¿por qué es importante estar presente en las redes sociales? ¿Para qué sirve la visibilidad?

Razón nº 1: Cuenta tu historia. Quieras o no, van a hablar de ti, sobre todo cuando eres un escritor con cierto recorrido y visibilidad pública. Cuenta tu historia como tú quieres antes de que los demás digan lo que les da la gana. Si lo dejas al libre albedrío, solo puede conducir a equívocos, malas interpretaciones y posteriores cabreos.

Razón nº 2: Evita crisis de reputación. Ser dueño de tu comunicación te permite controlar las posibles crisis de reputación online que puedan surgir, los “haters” que andan sueltos, y estar preparado frente a posibles críticas tanto sobre tu trabajo como sobre ti mismo. No puedes gustar a todo el mundo, por eso es importante ir encontrando tu público afín y mantener conversaciones con ellos.

Razón nº 3: Fideliza a tus lectores. Para que se conviertan en fans y apóstoles de tu libro. La gente quiere saber de ti, quiere conocer a la persona que está detrás de esas páginas que les han hecho vibrar, de esa novela que les ha cambiado la vida, de ese personaje que es como si fuera de su familia. Con esto no digo que haya que mostrar toooooda tu vida al detalle (o sí, tú decides hasta dónde quieres llegar) pero sí es importante tener un plan de contenidos organizado que equilibre la promoción (presentación del libro, encuentros literarios, charlas, reseñas…) con la vida personal y sobre todo con compartir el trabajo y las publicaciones de otros escritores.

Razón nº 4: Crea vínculos. Si solo hablas cuando tienes un libro nuevo y lo estás promocionando, la gente va a sospechar – y con razón – de que solo te interesan para venderles tu producto. Pero que no tienes nada más que decir. El diálogo con los lectores debe ser constante, desde la transparencia y la sinceridad. Al final se trata de crear relaciones, establecer vínculos aunque sean digitales. Cuando más atractivo te vuelvas para tu audiencia y más constante seas en los mensajes, más posibilidades tendrás de que se decidan por tu libro entre la más que abultada oferta del mercado.

Razón nº 5: Marca personal. Este punto da para un millón de entradas en el blog. Pero resumiendo, la marca personal es la huella que dejas en los demás. Tiene que ver con la reputación, la credibilidad, la emoción que despiertas en los otros. Promover tu imagen y tus valores a través de una comunicación constante, te permite expandirte y crear relaciones más estrechas con tus seguidores y lectores. Y aunque no sea directamente, créeme, impacta en tu cifra de ventas.

Si has llegado hasta aquí y tienes más interés en saber sobre la visibilidad online para escritores, te recomiendo esta lectura.

¿Se te ocurre alguna razón más por la cual estar presente en las redes sociales es un plus? Entonces cuéntamela en un comentario. 👇👇👇 

Los viajes como material de escritura y trucos para aprovecharlos

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¿Qué harías si tuvieras todo el dinero y la libertad para disfrutar de tu tiempo? Yo lo tengo claro: viajar, leer y escribir. Aunque lucho contra mi “respeto” a volar desde unas turbulencias titánicas en un viaje a Grecia, me encanta conocer otros países. Sí, a veces voy agarrada al reposabrazos del asiento como si eso me fuera a salvar la vida, pero el placer que me produce patear otras ciudades, probar platos diferentes o ver cómo se vive el día a día en lugares distintos, vence a mi miedo. Viajo con menos frecuencia de lo que me gustaría, aunque parezca lo contrario en mis redes sociales, que magnifican cualquier detalle. Hace poco, un contacto de Facebook me escribió: tú que siempre estás viajando, ¿por qué no abres un blog de viajes? Quién sabe…en alguna otra vida… Pero sí me dio una idea, ¿qué tiene que ver la escritura con los viajes? T-O-D-O

Género y estructura

Está claro que la literatura de viajes es un género bien potente y en esto los americanos son los reyes (Jack Kerouac, Patricia Highsmith, John Steinbeck…) que luego transforman en esas road movies que tenemos todos en mente. El viaje es siempre movimiento y permite que la acción se desarrolle con una fluidez natural. También sirve como recurso estructural para una novela, es decir, de andamiaje para la trama: un personaje tiene que ir de un punto A a uno B, tendrá que pasar por una serie de dificultades y peligros que le conducirán a una “batalla final” en la que resultará ganador o perdedor, pero en cualquier caso, se habrá convertido en otra persona diferente. Este esquema anterior muy reducido, es lo que se conoce como “viaje del héroe”. En esta entrada de la wikipedia está perfectamente explicado este mito único que es la base del 90% de las historias desde las leyendas griegas o bíblicas hasta “La Guerra de las Galaxias”. Es una forma universal y épica de contar un relato que entronca con nuestras experiencias más ancestrales. ¿Quién no se ve reflejado en ese héroe que sufre tantas dificultades hasta conseguir su objetivo?

Después de un buen viaje no regresamos a nuestra casa siendo los mismos. De igual manera, después de leer un buen libro también deberíamos ser diferentes, deberíamos haber cambiado nuestra forma de pensar. “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros”, decía Kafka. El viaje representa, por tanto, un proceso de cambio igual que la literatura, donde hay un conflicto y un momento epifánico, esto es, una revelación, un instante excepcional que cambia las cosas, marcando un antes y un después en el personaje.

Ambientación

La escritura también es tiempo y espacio. Sin ambientación, sin un lugar que podría ser cualquier parte o ningún sitio, los relatos no existen. Hay novelas en las que el lugar en que transcurren es fundamental, es un personaje más. Por ejemplo Barcelona en “La ciudad de los prodigios” de Eduardo Mendoza, París en “Rayuela” de Cortázar, Nueva Orleans en los relatos de Kate Chopin o la América rural sureña de la obra de Flannery O’Connor. En otras ocasiones, el espacio no es una ciudad o una zona reconocible, sino un lugar universal que podría ser cualquier parte. Por ejemplo, en mis relatos de “Nido ajeno” los espacios importan solo como una extensión de los sentimientos de los personajes o como metáfora de un estado de ánimo. Extraigo la esencia que puede tener un pueblo o un paisaje para transformarlo en algo universal, que cualquiera podría reconocer, pero sin decir nunca dónde ha sucedido. La ambientación de mi relato “En su boca”  es la bahía de Cádiz; en “El viento del norte siempre trae lluvia” todo el conflicto sucede en el barrio de Salamanca de Madrid; en “Un ascensor en la colina”, aunque los lectores piensen que es Valparaíso, Chile, realmente el escenario surgió después de un viaje a la decante Oporto. Cualquiera de las ambientaciones son válidas siempre que sean acordes con la historia: mientras la primera requiere de una mayor documentación si no conoces el lugar, la segunda necesita una mirada distinta que convierta lo local en universal. En ambos casos, lo más interesante es poder viajar y/o vivir en el lugar que sirve de telón a tu relato.

Trucos para aprovechar el viaje en tu escritura

  • Lleva siempre un cuaderno encima: no sé a ti pero a mí las “mejores” ideas se me ocurren en los momentos más insospechados. Y ya se sabe que “la peor tinta es mejor que la mejor memoria”. Anota todo aquello que te llama la atención: una conversación que escuchas en un autobús o en la barra de un bar, los nombres de lugares curiosos, los sentimientos que te inspira una cala desierta en Mallorca o una plaza en el centro de Varsovia. También es muy útil la aplicación de “Notas” del móvil que luego puedes copiar y enviarte los textos al ordenador.
  • No subestimes los desplazamientos cotidianos: en ciudades como Madrid, ir y volver del trabajo te puede suponer unas dos horas diarias. Si vas en transporte público, además de leer, puedes aprovechar para poner en orden todas las notas y apuntes que has ido tomando, para describir el carácter de un personaje o para, lo que más me gusta, fijarte en los otros viajeros e inventar sus vidas. ¿A dónde irá la chica de los ojos verdes y las botas militares? ¿En qué trabaja el hombre de las gafas que va leyendo un ensayo político?

    Mapa de Amsterdam

    Dentro del laberinto, Amsterdam

  • Consulta mapas: lo reconozco, soy una friki de los mapas. Uno de mis sitios favoritos es el Archivo General de Indias de Sevilla con sus cartas de navegación que iban dibujando el planeta según se descubrían nuevos territorios. Me encantan los mapas en papel y siempre que visito una nueva ciudad, procuro ir a la Oficina de Turismo para hacerme con uno. Visualmente te permiten trazar el recorrido por las calles donde se moverán tus personajes, marcar las distancias entre puntos de la ciudad o conocer las fronteras naturales como ríos, lagos, montañas… Si hay un mapa que me vuelve loca, ese es el laberíntico de Amsterdam 😄
  • Déjate llevar por las sensaciones: la escritura tiene mucho que ver con la mirada, con la forma en que cada uno tenemos de enfocar un detalle arquitectónico, una playa, un campo nevado, una bandada de golondrinas… Abandonarse a un paisaje es conectar con las emociones de ese lugar y con las tuyas. Escribe lo que te hace sentir y déjalo que duerma como material descriptivo hasta que decidas la manera en que lo vas a utilizar en tu historia. Incluso puedes hacer este ejercicio mientras paseas por la ciudad o el pueblo en el que vives. Aunque hayas pasado mil veces por esa calle, seguro que si lo haces de forma consciente, encontrarás un nuevo punto de vista. Yo a veces paseo como una “guiri” por Madrid, voy como una turista sorprendida por el centro a pesar de que llevo viviendo en la zona 14 años.
  • Escribe durante y corrige después: decía unos párrafos más arriba que el viaje es siempre acción. Psicológicamente ese movimiento nos hace avanzar también en la escritura. Los desplazamientos son el momento idóneo para darle vida a la trama o construir los diálogos. Cuando paramos o volvemos del viaje, es más útil escribir descripciones sin acción o corregir lo escrito. Y como todo en la escritura, este truco no es ciencia cierta y a cada uno nos funciona una forma de actuar en función de nuestra manera de ser.

Como lees, son consejos sencillos que puedes aplicar incluso en tus viajes cotidianos. Espero que te sirvan si estás en pleno proceso de construcción de una novela, libro de relatos, ensayo, etc…y si sientes que necesitas una ayuda extra, aquí tienes toda la información sobre mi servicio de asesoramiento literario.

¿Se te ocurre algún truco más para aprovechar los viajes? Entonces cuéntamelo en un comentario y si te ha gustado el post, no dudes en compartirlo 👇👇👇 

¿Qué es la lectura profesional?

lectura profesional

“¿Y dices que te pagan por leer? ¿Y puedes hacerlo tumbada en el sofá y en pijama?”… Cuando le comento a la gente que no trabaja en el mundo editorial que soy lectora profesional, siempre me miran con cara de incredulidad y me preguntan cosas por el estilo. “Pero si leer y escribir lo hace todo el mundo, ¿cómo que esa actividad vale dinero?” Cierto, leer y escribir son las dos primeras cosas “serias” que nos enseñan en el colegio después de pintar con los dedos y colorear sin salirse de las líneas, tareas que ahora vistas con la perspectiva de los años me parecen mucho más interesantes 😄 A lo que voy, todos sabemos leer y escribir y lo hemos tenido que hacer en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en el periodo escolar.

Entonces, ¿cuál es el plus que aporta un lector profesional? Imagínate que quieres reformar tu cocina o necesitas hacer tu declaración de la Renta o te duele un horror la muela del juicio. ¿A quién acudirías? En cada caso a su profesional correspondiente. Asegúrate de que llamas a un obrero, un asesor financiero y un dentista, y además en ese orden. Esto que parece tan obvio, en el mundo de la escritura parece que hay que justificarlo continuamente. “No, como mi madre sabe leer, le he impreso la novela que estoy escribiendo y aprovechando la comida de Navidad se la he dado para que le eche un vistazo”… No pongo en dudo que tu madre lea. La mía también es una gran lectora pero antes que lectora es mi madre y me quiere a morir. No podría ser jamás objetiva. Hazte un favor, si tienes una novela, libro de relatos, ensayo, guion o cualquier cosa escrita que creas que tiene potencial para ser publicado, no se la des a nadie de tu familia. Necesita la mirada de un “lector cero” para que la valore y te haga un informe.

Qué incluye un informe de valoración

lectura profesional para editorialesTengo que reconocer que me encanta la visión romántica y frívola del lector que tiene la gente: ese ser relajado que se tumba en el sofá con una batamanta y el portátil sobre el regazo, y lee mientras escucha su lista favorita de Spotify… Pero la realidad es mucho menos sexy. Es un trabajo que requiere de gran concentración, de ir tomando notas, de ejercitar la memoria para saber qué posibles errores de fechas, de nombres o de continuidad de escenas se pueden producir…Vamos, que no recomiendo hacerlo tumbado. Cuando la lectura se realiza para una editorial o para una agencia literaria, estos son los apartados que no pueden faltar en el informe:

  • Sinopsis de la obra: es un breve resumen del argumento para que el editor/agente se haga una idea del tema principal de la historia.
  • Impresiones y valoración personal: es uno de los aspectos que más valoran las editoriales. ¿Qué te hace sentir un libro, qué emociones te provoca? ¿Lo comprarías, lo recomendarías…?
  • Puntos fuertes y mejorables: este apartado ayuda sobre todo a los autores porque pueden hacerse una idea del valor de su historia y de aquellas cosas en las que flojea y podría mejorar. Si te interesa saber cuáles son los principales puntos débiles que encuentro en los manuscritos, lee este post.
  • Lugar, época y ambiente de la acción: las coordenadas espacio-temporales en las que se ubica la historia.
  • Género y público objetivo: ¿quién sería el lector ideal de ese libro? ¿Sería sencillo catalogarlo en algún género? Este punto aporta tanto a la editorial para saber si el manuscrito encajaría en su mercado, como para un autor que quiere autopublicarse y necesita buscar su nicho de potenciales lectores.
  • Personajes: cómo están construidos, sus motivaciones y actantes, su psicología, las relaciones entre ellos, los protagónicos y los secundarios…
  • Tono y estilo: la voz del narrador, el lenguaje utilizado, la estructura, el tempo interno de la trama…
  • Valoración comercial/valoración literaria: normalmente es una puntuación del 0 al 10.

Estas cuestiones varían en función de si es una lectura para una editorial o agencia que solicita un trabajo específico (a veces requiere más profundidad en uno u otro punto) o si es un informe directo para un autor que en ese caso se trabaja más sobre los aspectos a mejorar.

Si tienes un borrador de novela o cualquier otra tipología de libro guardado en una carpeta de tu ordenador (o mejor aún, en un cajón de tu escritorio) y no sabes qué hacer con ello, lo más práctico para salir de dudas es dárselo a un profesional y testarlo. Quién sabe, igual se convierte en el próximo bestseller.

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