¿Qué es el subtexto de una historia?

Los últimos años que trabajé en un banco antes de dedicarme por completo a la literatura lo hice gestionando los contenidos visibles (imágenes y textos) de las webs de la compañía. En aquella época tenía mucha relación con el área tecnológica porque por debajo de lo que vemos los usuarios en una página, hay un código «invisible» que se encargan de desarrollar los informáticos. Es decir, que lo que vemos en internet es solo un 10% de la información que contienen las webs. La famosa teoría del iceberg de Hemingway. Lo que se omite en un texto es lo que más importa. Entonces, ¿qué es el subtexto de una historia?

Para que una novela o un relato tenga profundidad literaria y conecte con los lectores, necesita varias capas de significado por debajo de lo que se dice a simple vista. El texto visible es la superficie pero por debajo tiene que tener un código invisible, que es la historia B del relato, y es lo que la convierte en literatura. Eso es el subtexto, la cara no visible de la luna, lo que nos guardamos cuando escribimos, lo que no mostramos explícitamente. Si ese significado profundo está ausente, la magia del relato o de la novela se pierde.

En este vídeo te comparto dos ejemplos personales que me parecen bastante reveladores. El comentado al principio de este post sobre el código invisible de internet y el de las capas de una lasaña. ¡Ñam!

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle qué es el subtexto de una historia. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario más abajo:

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¿Qué es la autoficción?

De un tiempo a esta parte, los que nos dedicamos a esto de la literatura, la escritura y la lectura, hablamos de un tema que parece que se ha puesto de moda: la autoficción. Pero la verdad es que es una palabreja inventada en 1977 por un crítico y novelista francés que acuñó este término para designar su novela. Entonces, ¡demonios!, ¿qué es la autoficción?

Contarse a sí mismo. Auto, del griego «sí mismo» + ficción. Vale, pero si buscáis esta palabra en el diccionario de la RAE no la vais a encontrar. O sea, que hablamos demasiado de algo que no existe. ¿O sí? Digamos que la autoficción es entonces un pacto contradictorio que hacemos con el lector. Le decimos, lector, esto que estás leyendo es mi vida/autobiografía. El autor, narrador y protagonista coinciden. En cambio, en lo que conocemos como literatura clásica, como ficción pura, no podría darse esta coincidencia.

La verdad es que contarse a uno mismo es más viejo que la humanidad. Todos los que escribimos lo hacemos partiendo de nuestras experiencias personales, de nuestros problemas, miedos, frustraciones y demás «mierdas». Así que la cuestión de lo que es autoficción (que si te soy sincera, no tengo muy claro) está más en el nivel de «desnudez» del autor/a. ¿Hasta dónde nos desnudamos los autores para contar nuestras historias personales? ¿Qué se debe/puede contar de las experiencias propias? ¿Interesa la vida real? ¿Dónde está el límite entre lo real y la ficción? Todas estas preguntas y muchas más las lanzo en el vídeo con el fin de reflexionar sobre la universalidad de la literatura.

Ahora dale al play si quieres saber con más detalle qué es la autoficción. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario más abajo:

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¿Cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo?

¡¡¡Hemos llegado a los 100 suscriptores en el canal de YouTube!!! Sí, sí, ya sé que es una cifra muy modesta comparada con los cientos de miles que tienen otros canales a los que sigo y admiro. Pero para mí es todo un logro porque nunca pensé que fuera un medio interesante en mi sector y porque me daba pánico hacer un vídeo. Me veía fea y artificial, y me daba un miedo horrible la visibilidad. A base de hacer más y más vídeos, me di cuenta de que lo importante no soy yo, sino mi mensaje. Y ese mensaje por suerte está llegando a la audiencia y calando. Por eso, quiero celebrar este pequeño gran paso para mí con este vídeo-post sobre ¿cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo después de trabajar 17 años en un banco?

Además de ser un vídeo-post de celebración, es un reto de uno de los suscriptores del canal, que me dejó un comentario: ¿Te apetecería hacer un vídeo especial sobre literatura, pero relacionado contigo, cuando lleguemos a los 100 suscriptores? Dicho y hecho, adoro los retos 🙂 Espero que te sirva de inspiración, ayuda y motivación lo que cuento en él, porque lo importante no es mi historia sino lo que puede servir en tu vida.

En el vídeo hablo de cómo fui construyendo un «plan B» mientras trabajaba para otros, de cómo pude dejar aquel trabajo, de cómo me hice lectora profesional, de cómo seguí escribiendo y leyendo sin parar a lo largo de los años, de los miedos, las ayudas y de este viaje duro y a la vez maravilloso, que es emprender en el mundo literario.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre cómo me dediqué a la literatura a tiempo completo después de trabajar 17 años en un banco. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario. Son de gran ayuda para crear nuevos contenidos gracias a tus dudas e inquietudes:

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¿Qué es la voz propia de un personaje?

Este post surge a raíz de un comentario de un suscriptor de mi canal de YouTube. Me ha parecido una cuestión interesante que puede inquietar a más personas. Por eso me he decidido a crear una publicación y un vídeo específicos para intentar resolver esta duda. ¿Qué es la voz propia de un personaje? El comentario dice lo siguiente:

A pesar de conocer a mis personajes e incluso sentirme ellos mientras escribo, me cuesta dotarlos de voz propia. He oído mucho esto de la voz propia y siendo franco, no sé a qué se refieren, no sé cómo aplicarlo en mi novela. Otro punto es que no sé muy bien cómo diferenciar a los personajes en los diálogos y no estoy seguro de que estén perfectos (considero que son una de las partes más difíciles de la novela). Por ejemplo: uno de mis personajes es muy curioso y suele ser quien pregunta a cada rato; luego hay otro personaje que suele gritar a la hora de expresarse. Pero considero que es demasiado cansado poner todos sus intervenciones entre exclamaciones.

Esta voz se refiere a que, al igual que las personas, cada personaje en una novela debe expresarse según sus parámetros de edad, educación, nivel social… No habla igual un chico de 20 años que se ha educado en un colegio trilingüe de un barrio rico que otro que vive en un barrio pobre. O a lo mejor sí, pero tiene que estar justificado. Y no se expresará igual una mujer alemana de 80 años que una niña de 10 que vive en Venezuela. Cada uno es diferente y requiere de un tratamiento distinto. Para que puedas conocer mejor a cada uno de tus personajes, tendrás que hacerles preguntas sobre su vida. Debajo del vídeo, tienes una ficha con cuestiones básicas para que puedas construir tu personaje y convertirlo en un ser de carne y hueso en la ficción. Puedes descargar el pdf, es completamente gratuito.

La forma de expresarse en los diálogos

Respecto a la pregunta sobre los diálogos, en el caso del personaje curioso, se puede utilizar el estilo indirecto para expresar lo que dice sin cansar al lector. Para la forma de expresarse del personaje gritón, se pueden utilizar mayúsculas, que también gritan, y alternarlas con las exclamaciones. De todas formas, una vez que el lector ha entrado en el juego narrativo, no hace falta que se repita constantemente la forma de hablar de los protagonistas.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre la voz propia de los personajes y tomar nota de los ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario. Son de gran ayuda para crear nuevos contenidos gracias a tus dudas e inquietudes:

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eBook: Ficha de personaje

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¿Qué tres ingredientes son básicos para la ficción?

Hay tres ingredientes fundamentales que no pueden faltar a la hora de cocinar una ficción literaria. Si tu novela o relato carece de alguno de ellos, no te quedará tan sabroso y nutritivo como para mantener al lector enganchado a tus páginas. Por mi trabajo de lectora profesional, me encuentro muchas novelas de autores noveles (y no tan noveles) en las que alguno de estos tres requisitos (o los tres) brillan por su ausencia. ¿Quieres saber cuáles son los tres ingredientes básicos para la ficción?

  1. Conflicto. Es el detonante de la acción. La motivación, es decir, el motivo que mueve a la acción al protagonista. Puede ser interno, externo o ambos y no puede faltar para el desarrollo de la trama. En la ficción, como en la vida, pasan cosas y el protagonista se tiene que encontrar con una serie de obstáculos, de pruebas, que tenga que solucionar para volver a restablecer el equilibrio. Si la ficción está llena de acciones no literarias (el protagonista se levanta, desayuna, se peina, va al trabajo, envía un email, sale a comer con los compañeros, vuelve al trabajo…) se convierte en un aburrimiento. Esto puede estar bien para mostrar la rutina de tu protagonista, pero si se repite en todos los capítulos, no está pasando nada y la acción no avanza.
  2. Emoción. Los personajes tienen que mostrar sentimientos porque los humanos empatizamos con seres de carne y hueso que sienten ira, frustración, decepción, alegría, amor, etc. Esto se consigue gracias al estilo, a las metáforas, las imágenes… Y a mostrar las acciones, no a decir lo que le está pasando al personaje. Las emociones son universales (con algunos matices culturales en función del lugar y la época) y son capaces de atrapar al lector que siente como suyos todos esos sentimientos que están viviendo los personajes.
  3. Transformación. El protagonista no puede ser el mismo cuando empieza que cuando acaba la novela. Ha vivido una serie de experiencias que lo han hecho evolucionar y aprender algo que al comienzo de esa historia no sabía. Igual que tú no eres el mismo que hace cinco años, tu personaje tiene que cambiar, dure la ficción un día o cuatro décadas. Tiene que estar en un nivel de conocimiento distinto al del punto de partida. Se ha convertido en otra «persona» con una visión diferente de que la que arrancó la aventura.

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¿Cómo resistir y no tirar la toalla en la escritura?

¿Llevas un tiempo pensando en abandonar la escritura? ¿Has recibido muchas negativas y estás a punto de tirar la toalla? Todos hemos pasado por momentos complicados en los que nos hubiese encantado mandar nuestra escritura a tomar por saco. ¿Quieres saber qué cosas puedes hacer para seguir resistiendo y perseverar? Hay tres tips que a mi me han ayudado a resistir y no tirar la toalla en la escritura.

En el mundo actual, es difícil hacer frente a los obstáculos. Porque vivimos en una sociedad en la que queremos todo para ya, en la que buscamos el éxito fácil y rápido. La cultura de la perseverancia está menospreciada. Y es importante trabajar la resiliencia. Si bien, creo que hay un punto en que hay que darse por vencido, también hay muchos momentos en los que la capacidad de resistir nos lleva a un nivel superior que nunca habríamos imaginado. Se trata de tomarlo como un reto, de ir un poco más allá sin desfallecer.

Tres claves que te pueden servir para continuar en el camino de la escritura

  1. Ten claros tus objetivos. ¿Te has planteado cuál es tu visión de la escritura? ¿Para qué escribes? Para ser leído,  publicar, <<forrarte>>, disfrutar, para dejar escrita tu historia a tus nietos… Sea cual sea tu objetivo, tenlo siempre presente porque será la guía que te indique el camino y no permita que desfallezcas.
  2. No seas tan exigente contigo mismo. Nos solemos tratar muy mal y exigirnos demasiado. Escribes, ¡ya eres un héroe! No hace falta terminar un relato o una novela, o ganar 1.000 concursos… A veces hay que darse el permiso de no escribir, tomarse un tiempo para hacer otras cosas y no castigarse con una actividad que no nos satisface en un momento dado.
  3. Conéctate a un grupo de apasionados por la escritura. Haz cursos, talleres, comparte en grupos de Facebook, apúntate a clubes de lectura… La escritura es una actividad muy solitaria y ayuda mucho estar conectado con otras personas que resuenan contigo, que tienen tus mismas preocupaciones. Con ellas puedes contrastar tu escritura, aprender nuevas técnicas y sentirte acompañado.

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¿Cómo gestionar la decepción en la escritura?

¿Has enviado un manuscrito a varias editoriales y te lo han rechazado en todas? ¿Mandas relatos a concursos pero nunca resultan ganadores? ¿Vas a clase de escritura creativa con un cuento que te ilusiona pero tus compañeros te lo critican? Todos hemos sufrido en algún momento una decepción en nuestras vidas, no solo en la escritura, sino también en una relación amorosa, en un ascenso laboral frustrado, en un despido del trabajo, en un negocio hundido… ¿Quieres saber cómo gestionar la decepción en la escritura? 

Creo que una de las actividades más gratificantes y a la vez más decepcionantes es la escritura. La decepción es una pérdida de la ilusión, de las expectativas que tenías puestas en ese proyecto de escritura o de vida. Eso siempre va a ocurrir, pero de ti depende no quedarte en ese agujero de tristeza, dolor y pena que te hará convertirte en un cínico, amargado y resentido. Se puede salir fortalecido del proceso de duelo que genera la decepción. Aquí te doy unas pautas:

  1. Vive el duelo, no lo niegues y date el permiso de no escribir durante ese periodo de desilusión. Necesitas tiempo para despedirte de lo que podría haber sido, reordenar el cambio de situación y generar nuevas expectativas.
  2. Tú decides cómo reaccionar ante la situación. Si ser una víctima o hacerte responsable y tomar acción. Seguir escribiendo es la mejor forma de no caer en el pozo de amargura de la decepción.
  3. Porque aunque algo no haya ocurrido en el pasado, o esté ocurriendo en el presente, no significa que no vaya a ocurrir en el futuro. Nunca sabes lo que está por venir, no te cierres puertas.
  4. Actúa con mentalidad de crecimiento y aprendizaje. ¿Qué conclusiones positivas puedes extraer de este proceso?
  5. Evita los pensamientos negativos del tipo soy un fracasado, la escritura no es para mí, no sé por qué sigo escribiendo si no valgo para esto. No te digo que todo vaya a ser color de rosa y flower power, pero intenta minimizar el impacto del victimismo porque caerás en la autodecepción.

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¿Qué escribo si ya todo está contado?

Seguro que más de una vez te has preguntado, ¿sobre qué voy a escribir si todas las historias están contadas? O también has pensado que lo que escribías no era tuyo, sino algo «copiado» de otros autores. Pues sí, todo está ya escrito. Porque somos herederos de una larga tradición cultural (en nuestro caso occidental, griega y romana) y el arte es un vaso comunicante entre el pasado, el presente y el futuro. Los mitos fundacionales de nuestra cultura se repiten constantemente y han generado a lo largo de la historia los argumentos universales, aquella estructura que se repite con los mismos elementos pero adaptados a cada época y autor. Así que quítate el miedo y la ansiedad por pensar, ¿qué escribo si ya todo está contado?

Los grandes temas de la Humanidad se repiten constantemente. Siempre hablamos de lo mismo: la vida, el amor y la muerte. Argumentos que podemos reinventar y adaptar a nuestra propia voz. Porque son historias universales, muy eficaces y fácilmente reconocibles para los que compartimos una misma cultura y valores.

En el vídeo de este post te pongo el ejemplo de un argumento universal que puedes utilizar para escribir tu propia historia, adaptando sus elementos. Para contártelo, me he basado en un libro que estoy leyendo sobre cine (más abajo te pongo el enlace por si te interesa buscarlo). Y aunque el lenguaje literario y cinematográfico son diferentes, tienen bastantes puntos en común.

El argumento o temática universal es la búsqueda del tesoro, que procede de la tradición de «Jasón y los argonautas». Esta historia de la búsqueda del vellocino de oro siempre tiene la misma estructura: el héroe recibe el encargo de rescatar un objeto (que suele estar cargado de espiritualidad, pero al mismo tiempo tiene un lado oscuro que genera codicia y rivalidad), sufre una serie de viajes y aventuras hasta alcanzar su destino donde una aliada (en el caso de Jasón es Medea) le ayuda a conseguir el objeto. Luego hay una huida precipitada con persecuciones y más aventuras. Y finalmente el héroe regresa a casa victorioso.

En la linea de este argumento que entronca con Jasón, tenemos las historias de espías (James Bond 007), de detectives («El Halcón Maltés») o el más famoso de los arqueólogos del planeta (Indiana Jones). Piénsalo por un momento, ¿a que todas estas historias tienen un esquema común? ¿A que ahora sientes menos la presión de qué escribo si ya todo está contado?

También nos encontramos en esta tradición con las road movies en las que no necesariamente hay un encargo de encontrar un objeto, sino una huida de un viajero que tiene que encontrarse a sí mismo o su camino en la vida. El género de ciencia-ficción también ha trabajado este mito en «2001, una odisea del espacio», tanto en su versión cinematográfica de Stanley Kubrick como en la novela de Arthur C. Clarke. En ambos casos, nuestro héroe, el comandante de la nave Discovery, recibe el encargo de investigar de dónde proceden las señales del extraño monolito que ha llegado a la luna, de buscar la comprensión del Universo.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre qué escribo si ya todo está contado y la importancia de los argumentos universales. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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Plagio: nociones básicas para no liarte

Hace unas semanas un suscriptor de mi canal de Youtube me dejó un comentario en un vídeo. Nunca imaginé que el tema del plagio podría despertar dudas o generar confusión, dado que, por mi formación de periodista, es un término que daba por hecho. Por eso no había pensado nunca hablar de él. Pero luego me dije: es verdad que en ficción hay una delgada línea entre lo que es una copia y lo que puede considerarse inspiración u homenaje. ¿Dónde está ese límite? Así que aquí va este post sobre plagio: nociones básicas para no liarte. Y para no caer en él.

El comentario de este suscriptor dice lo siguiente:

¿Podrías hablarnos sobre el plagio? Hay algunos conceptos de él que no me quedan muy claros y creo que podría ser muy interesante que nos hablarás de él, quizás, poniéndonos algunos ejemplos. Uno de mis quebraderos de cabeza está siendo que mi novela tiene ciertos elementos comunes a otra obra, sin embargo, estos no están tratados de la misma manera, pero temo que esto pueda ser considerado plagio por la similitud que tiene con otra obra. Estoy a punto de entrar en el proceso de corrección (es mi primera novela) y la verdad es que éste asunto del plagio me tiene un poco agobiado; sobre todo por que la inspiración y el plagio se diferencian por una delgada línea. También me gustaría saber si en el caso de que dos tramas fuesen similares, por tener elementos comunes, pero tratados de diferente forma a la original, si sería considerado plagio.

Yo le contesté que la literatura es un vaso comunicante entre escritores pasados, presentes y futuros. Igual que todo el arte. Somos herederos de una tradición y unas referencias culturales que no se pueden obviar. Desde la tragedia griega no se ha escrito nada nuevo y solo hay tres temas universales: la vida, el amor y la muerte. La diferencia estriba en la mirada que cada autor/a arroja sobre ellos, el tratamiento, el estilo, la voz…

Le puse como ejemplo una escena de mi novela «La mujer que vendía el tiempo»  en la que hago un guiño a «Lo que el viento se llevó», y no por eso es un plagio. También suelo manejar frases de otros autores que saco de contexto. Aunque siempre pongo encima de la mesa de dónde he sacado esa inspiración. En mi libro de relatos «Nido ajeno» tengo algunos cuentos que explícitamente son un homenaje a Carver y se los dedico porque «he copiado» su estilo.

En literatura podríamos hablar de plagio cuando copias literalmente una obra o párrafos completos, según el Diccionario de la RAE. O «españolizas», por ejemplo, «Crepúsculo», copiando toda la trama y personajes pero poniéndolos en un instituto de Cuenca. No sé si me explico.

Ahora dale al play para ampliar los detalles sobre el plagio: nociones básicas para no liarte. Y también para conocer más ejemplos. Me encantará que si este tema te resuena, me dejes un comentario:

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¿Cómo desarrollar la voz narrativa?

¿Qué tiene que ver el pelo, las huellas dactilares o el color de los ojos con la voz narrativa? Y te estarás preguntando, ¿esta mujer se ha vuelto loca? ¿Me habla de pelo en un blog de escritura? No… no estoy trastornada, de momento. Pero lo que está claro es que la escritura de cada uno es única e intransferible, es como el ADN. Todos los humanos tenemos los mismos genes, pero recombinados de más de 7.000 millones de formas distintas. Pues eso es la voz narrativa, algo muy difícil de definir porque es tan sutil e intangible como definir a una persona. Entonces, ¿cómo se puede desarrollar la voz narrativa?

La voz, que también se llama estilo, es la esencia de cada escritor/a. Si lo lees lo sabes, pero sería difícil etiquetarlo aunque hayamos adscrito al autor/a en una corriente literaria determinada, por ejemplo, realismo mágico, gótico sureño, realismo sucioEscribimos como somos y no podemos separarlo de nuestra vida interior. Es algo mágico, pero se puede trabajar. Todos tenemos una visión diferente de la vida, un punto de vista único, y eso es la literatura, eso es el estilo literario. Se me ocurren tres cosas que puedes hacer para desarrollar tu voz:

  1. Entrena tu mirada. Sal a la calle y vive. Mira cómo los demás actúan en la plaza de tu pueblo, en un bar, en el mercado… La curiosidad es fundamental para escribir.
  2. Anota todo lo que te sucede. En forma de diario o incluso dos páginas al día, al levantarte o al acostarte. Solo dejándote llevar. Sin ningún tipo de estructura, ni género, ni pretensiones. Deja que fluya la escritura. Escribe lo que te salga porque poco a poco se irá desarrollando la voz interna que cuenta.
  3. Lee. No me cansaré de recomendar este punto. Porque si te gusta escribir, seguro que te gusta leer. Desmenuzar la voz de otros autores te sirve para reconocerlos y sobre todo para ver cómo han resuelto ellos algunos problemas de estilo que tú puedas tener. En cualquier caso, es un ejercicio maravilloso, que te den un texto de un escritor sin el nombre y sepas reconocer solo por el estilo de quién se trata.

Ahora dale al play y amplia el detalle de cómo desarrollar tu voz narrativa. Si se te ocurren más trucos para trabajar el estilo propio, por favor compártelos en los comentarios:

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