¿Por qué tenemos miedo cuando escribimos?

Está claro que el miedo más típico es a la página en blanco. Nos entran dudas al sentarnos al escribir, pensamos ¿esto le interesa a alguien, esto que estoy escribiendo es bueno, merece la pena seguir esforzándome? Ainssss…. ¿Por qué tenemos miedo cuando escribimos?

Decía Shakespeare que

«Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios».

Lo cierto es que podríamos fundar un club de miedosos y dudosos al escribir. Pero tampoco seríamos tan especiales ni sería un club exclusivo porque, déjame que te confiese, que es lo más normal del mundo.

Cuando escribimos tenemos miedo también de no ser capaces de terminar el relato o la novela. Y cuando hemos terminado nuestro libro tenemos miedo de que nos lean, de si gustará, del qué dirán… Estamos llenos de horrores imaginarios que nos paralizan y no nos hacen avanzar. Pero hay que tomar acción, enfrentarte a tus miedos y trascenderlos porque detrás de ellos está la verdadera literatura.

La realidad es que si no puedes dejar de escribir, si te tiene agarrado por el cuello y no te deja vivir, vas a tener que vencer esos miedos y trascender las dudas para convertirte en una mejor versión de ti mismo y alcanzar tus objetivos como escritor. O también puedes pensar, ¿qué es lo peor que puede pasar si termino la novela y se la enseño al mundo? Seguro que nada de lo que puedas imaginar es tan grave como para no seguir desarrollando tu pasión.

Ahora dale al play porque solo en 45 segundos te comparto la inutilidad de los miedos imaginarios y la necesidad de trascenderlos. Me encantará que dejes tu opinión en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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Tres cualidades de las buenas historias de ficción

La primera vez que vi la película «Los Goonies» en la gran pantalla fue en diciembre de 1985. Tenía 10 años recién cumplidos. Me llevó mi tía a verla a unos cines en Madrid que ya no existen. Recuerdo que acababa de tener una gripe tremenda que me tuvo varios días en cama y que fue la primera vez que salía a la calle ya recuperada.

El impacto que me provocó esa película quizá fue culpa de los restos de la fiebre. Pero la realidad es que luego la he visto unas veinte veces más y siempre siento el mismo cosquilleo. Esta semana de agosto la han vuelto a poner en los cines de España y he ido a verla one more time 34 años después con amigos de mi generación. Y a todos nos pasa lo mismo con esa historia, nos encanta, nos remueve, nos levanta del asiento como si tuviéramos de nuevo 10 años…

¿Qué cualidades tienen las grandes historias de ficción que no puedes sacarte de la cabeza?

Dicen que dijo Kafka que:

«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros»

Esto viene a significar que la literatura nos debe conmover, emocionar, removernos por dentro. Las buenas historias siempre te tocan el corazón. Así que la primera cualidad que deben tener es la emoción.

Las grandes ficciones que nunca olvidas siempre tienen acción, pasan cosas buenas, malas, regulares… como en la vida. El proceso de los personajes durante la narración transcurre por diferentes momentos críticos y tienen que tomar decisiones para darle solución a los problemas. Por eso la segunda cualidad es el conflicto. No me canso de decirlo, sin conflicto no hay literatura, ya sea conflicto externo, interno o de ambos tipos.

Y muy relacionada con la anterior cualidad, nos encontramos con la tercera y última: una historia inolvidable nunca te deja indiferente, siempre te cambia, te hace convertirte en una persona distinta. El protagonista sufre un cambio, un momento «ajá» en el que comprende o descubre algo que antes no sabía. Sufre una epifanía. Eso supondrá un antes y un después: comienza la historia siendo una persona y evoluciona hasta convertirse en otra distinta. Si la historia está bien construída, empatizaremos con el/la protagonista y evolucionaremos también como lectores.

Ahora dale al play porque solo en 47 segundos te comparto estas tres cualidades de las historias de ficción que no puedes olvidar. Me encantará que me cuentes más cualidades en los comentarios:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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¿Cómo sabes si tienes talento para escribir?

Hay una frase del escritor portugués Gonçalo Tavares que dice:

«La escritura tiene mucho que ver con el esternocleidomastoideo, el músculo que permite girar el cuello y cambiar el punto de vista».

Y es que la escritura está relacionada con la visión que tenemos sobre lo que nos pasa, sobre las personas que nos rodean, sobre nuestra forma de mirar el mundo. Así que el talento es esa mirada particular de cada uno.

Todos llevamos un narrador dentro. Porque todos miramos la vida de una manera diferente. Es posible enseñar la técnica y desatar las palabras de nuestro interior. Pero también hace falta tener una pasión enorme por la escritura relacionada con la emoción y la sensibilidad de cada uno. Eso es bastante difícil de enseñar y de aprender. Aunque sí se puede desarrollar la mirada gracias a la perseverancia y al entrenamiento del punto de vista.

Aprender a mirar los detalles más allá de lo que pueden parecer, entrenar la curiosidad y la atención se consigue a base de tiempo y de experimentación. No hay otra fórmula mágica. Ver, escuchar y apuntar todo lo que te resulte interesante para aplicarlo luego a tus historias.

Ahora dale al play porque solo en 38 segundos te comparto mi opinión sobre la importancia de la mirada para escribir. Me encantará que dialoguemos sobre este tema en los comentarios:

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¿Cuál es el requisito fundamental para escribir?

¿Te has preguntado alguna vez si hay un requisito fundamental que cumplen todas las personas que escriben? ¿Alguna cualidad absolutamente necesaria que tengas que desarrollar para perseguir tus objetivos de escritura?

Pues sí, hay algo que tienen en común todos los autores que consiguen resultados. Y está muy relacionado con una frase de la Premio Nobel de Literatura, Doris Lessing, que dice:

«El talento es algo corriente. No escasea la inteligencia sino la constancia».

Y ese es el requisito fundamental que necesitas para escribir, la constancia. Seguir escribiendo, perseverar a pesar de los obstáculos, los miedos, las dudas. La constancia te llevará a la acción continuada a lo largo del tiempo y, la acción, tarde o temprano, te dará buenos resultados. Aunque no importa demasiado el fin sino el proceso. Porque la escritura es un camino, una evolución, un aprendizaje continuo que nunca acaba. Se trata de subir niveles, de escribir cada vez mejor y con más soltura.

Ahora dale al play porque solo en 36 segundos te comparto el requisito fundamental para escribir. Déjame en los comentarios si se te ocurre alguna otra cualidad necesaria:

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