La mejor forma de publicar tu novela si no tienes experiencia

¿Cuál es la mejor forma de publicar tu novela si no tienes experiencia ni cuentas con un agente literario? Esta es una pregunta que me hacen muchos escritores/as a los que ayudo corrigiendo y mejorando sus obras. Cuando ya tienen su novela preparada y lista para publicar me dicen: «¿Por dónde empiezo? Quiero publicarla y que llegue al público, pero no me conoce nadie… ¿Qué hago?»

Hay tres vías para publicar tu novela si no tienes experiencia. O si todavía no has publicado, ni tienes a un agente literario interesado en mover tu libro. Unas son más difíciles y largas en el tiempo y otras más fáciles. Cualquier de estos tres caminos son válidos, pero cada uno tiene sus pros y sus contras:

1. Enviar tu novela con una carta de presentación a las editoriales tradicionales. Es el camino más largo y complicado porque las editoriales están saturadas de trabajo. Además, el mercado editorial ha cambiado mucho en los últimos años debido a internet y las Redes Sociales. Si eliges este camino, ármate de paciencia y envía tu manuscrito (con las correcciones de un lector profesional y sin faltas de ortografía ni de estilo) junto con una carta de presentación espectacular, a todas aquellas editoriales cuya línea editorial coincida con el género de tu obra.

2. Autopublicarla con una editorial de autopublicación o subirla a Amazon. Es un camino perfectamente válido y más rápido para ver tu novela publicada y que llegue a los lectores. Elige bien tu editorial de autopublicación, lee toda letra pequeña del contrato porque hay algunas «piratas» y te puedes llevar un disgusto. Yo suelo recomendar tres y trabajo principalmente con una. Pero no les voy a dar publicidad 🙂 También puedes elegir la vía de «do it yourself». Corregir tu novela, maquearla, diseñar la portada… y subirla en el formato de venta de Amazon. Cualquiera de estas dos opciones de autopublicación, te va a requerir  un gran trabajo y esfuerzo para promocionar y visibilizar tu libro en Redes Sociales. Para que los lectores conozcan tu novela, para crear tu marca personal y para vender tu obra.

3. Presentarla a concursos literarios. Es la vía más sencilla, aunque no va a depender de ti, sino de que tu novela merezca la pena y compita con el resto de las que se presentan a ese certamen. Pero es una puerta trasera para entrar en las editoriales tradicionales porque, en la mayoría de los casos, el premio suele ser la publicación. Y a veces, una cuantía económica, que nunca viene mal 🙂 En la página escritores.org tienes un listado muy completo de concursos organizado por meses. Revisa y corrige tu novela y envíala a aquellos certámenes en los que crees que puede encajar.

Ahora dale al play y déjame en los comentarios si se te ocurre algún camino más para publicar tu novela sin experiencia ni agente literario:

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¿Por qué fracasan los aspirantes a escritores?

Muchas personas que empiezan a escribir fracasan. Esto es una realidad. Se quedan a medio camino, se dan por vencidos y dejan la escritura sin alcanzar sus objetivos. Seguro que hay tantas causas como aspirantes a escritores. Pero hay dos razones principales por las que creo que abandonamos nuestra pasión nada más empezar: las falsas expectativas y la falta de resiliencia para afrontar el fracaso.

Crearse falsas expectativas

Cuando empezamos a escribir todos queremos el Premio Nobel de Alice Munro; la carrera de calidad y reconocimiento de García Márquez; el éxito y el dinero de Stephen King o de J.K. Rowling… Queremos la punta del iceberg, solo lo que vemos. Pero no queremos lo que está oculto, lo que está por debajo de ese éxito final. Hay muchos años de trabajo, de esfuerzo, de perseverancia, de compromiso, de tiempo invertido en escribir, escribir y escribir. Y no hay atajos en la escritura. Así que si estás buscando el reconocimiento y el dinero inmediato, mejor dedícate a otra actividad. La buena noticia es que el fracaso no existe: la escritura es un proceso de aprendizaje continuo.

Falta de resiliencia

El concepto de «resiliencia» viene del latín «resilio» que significa «volver atrás, volver de un salto, rebotar». El término procede del mundo de la ingeniería donde se refiere a la magnitud que cuantifica la cantidad de energía que absorbe un material al momento de romperse por un impacto. Para aterrizarlo en lenguaje no tan técnico, la psicología y las ciencias sociales definen la resiliencia como la capacidad de una persona de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro, para sobrellevar situaciones como el fracaso. Como que te digan que «no» una y mil veces, cuando envías tu borrador de novela a las editoriales.

Vas a necesitar trabajar la resiliencia que tiene mucho que ver con la autoestima y con el propósito/objetivos de tu escritura. Sobre el tema de sobrellevar la adversidad, hay un libro maravilloso de Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra de familia judía que sobrevivió a varios campos de concentración, como Auschwitz, entre 1942 y 1945. Se titula «El hombre en busca del sentido», es muy duro porque cuenta todas las penurias, enfermedades, privaciones, necesidades… que vivió hasta que fue rescatado del campo de concentración. Pero merece la pena leerlo.

Ahora dale al play y déjame en los comentarios si crees que hay más razones para abandonar la escritura nada más empezar el camino:

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Narrador testigo

¿Qué es el narrador testigo? ¿Cuántos tipos hay? ¿Cuáles son sus características principales? En este post te comparto los secretos de un narrador muy útil para determinadas novelas, un punto de vista diferente sobre los hechos.

El narrador testigo nos suele contar la historia en tercera persona. Y aunque no es el protagonista, ha presenciado los hechos de primera mano. Es la mirada del observador que cuenta lo acontecido desde su punto de vista. Puede estar más o menos cerca de las acciones, divisarlas a lo lejos, presenciarlas desde dentro, espiarlas, etc… Pero siempre es un personaje que observa la escena y nos la narra haciendo pocas alusiones a sí  mismo.

Tipos de narradores testigo

Existen muchos tipos pero los más utilizados son estos tres:

  • Testigo impersonal. Es la mirada de la cámara, tiene mucho que ver la fotografía y el cine. Casi siempre cuenta en presente y se limita a contar lo que ve. Por ejemplo, el narrador de La Colmena de Camilo José Cela.
  • Observador presencial. Cuenta en pasado los hechos que ocurrieron hace un tiempo y que presenció en persona. Es el caso del Doctor Watson, el ayudante del detective Sherlock Holmes. O el narrador de una de mis novelas favoritas, El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald.
  • El informante. Narra lo que ha pasado transcribiendo los hechos como si fueran un informe, crónica o documento oficial, presentando lo escrito como auténtico. Es el ejemplo de los cuentos de El informe Brodie de J.L. Borges.

Características del narrador testigo

Tienen seis características en común:

    1. No es el protagonista. Este narrador nunca es el protagonista, es alguien que vio lo que ocurrió y lo cuenta de la forma más objetiva posible.
    2. Posee una visión limitada. Nos lo cuenta desde su punto de vista, con su filtro y sus limitaciones. Luego no puede saber lo que piensan o sienten los otros personajes.
    3. Describe y sugiere. Teniendo en cuenta el punto 1 y el 2, esta clase de narrador no puede escribir las razones de las acciones ni tampoco expresar juicios de valor. Describe lo que ve o vio y, alguna vez puede sugerir lo que cree que pasa, pero siempre desde su punto de vista.
    4. Proporciona credibilidad. Porque es como si alguien te cuenta de primera mano, por ejemplo, un accidente que ha visto en la calle. Le da realismo a lo contado y se crea una conexión directa entre el lector y el narrador, casi a modo de confesión.
    5. Utiliza el lenguaje del personaje. Este narrador se expresa como lo haría el personaje. Si la historia la cuenta un niño, no puede hablar como un adulto. Si la cuenta un policía, lo hará en lenguaje de informe pericial. O si es Watson, contará las aventuras de Sherlock desde su visión de hombre de ciencia que solo cree en los hechos empíricos.
    6. El que narra no es el autor. El narrador no debe usarse para que el autor se introduzca en la historia. El testigo tiene que tener vida propia y estar justificado dentro del desarrollo la historia. Cuando se usa este narrador es porque es la mejor manera de contar los hechos.

Ahora dale al play para ampliar el contenido y los ejemplos sobre el narrador testigo. Y déjame tus impresiones en los comentarios si utilizas este tipo de narrador en tus historias.

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¿Hay que tener talento para ser escritor?

¿Hay que tener talento para ser escritor? ¿O todos llevamos ya un potencial escritor/narrador en nuestro interior? Esta es una pregunta que me envió un seguidor de mi página de Facebook y que me ha permitido reflexionar en este vídeo- post sobre un temazo como el talento.

Hace 9 años estudié un Master de Coaching y Gestión del Talento enfocado al área de Recursos Humanos y desarrollo de personas en las empresas. Nos daban una definición de talento muy similar a la que puedes encontrar en el diccionario de la RAE:

«Especial capacidad intelectual o aptitud que una persona tiene para aprender las cosas con facilidad o para desarrollar con mucha habilidad una actividad.»

Creo que esta definición se queda algo corta porque solemos asociar el talento a las artes creativas: pintura, escritura, interpretación, baile, canto… Pero hay talentos científicos, matemáticos, arquitectónicos… Y ahora se está empezando a poner en valor un talento esencial para nuestras sociedades actuales: el talento emocional. La capacidad para gestionar nuestras emociones que tiene mucho que ver con la empatía, con ponerse en el lugar de los otros y, por tanto, con la capacidad para escribir.

Tengo que decir que ese Master fue muy útil, no solo para mi trabajo con escritores/as en el proceso de construcción de su obra. También cuando leo borradores de novelas, dado que se trata de descubrir si el estilo, la voz y la mirada de ese autor/a son lo suficientemente atractivos como para ser publicado/a. O sea, si tiene talento.

¿Talento innato o aprendizaje?

En este vídeo te vas a encontrar con los siguientes contenidos ampliados:

    1. Todos nacemos con un talento innato para hacer algo de manera diferente y extraordinaria. De niños sabemos cuál es nuestra pasión, aunque la educación y formación reglada nos hacen olvidar esos talentos. Hay personas que los descubren cuando ya son mayores. Esa pasión tiene que ver con el concepto de «flow», de fluir. Algo que haces muy bien y que podrías estar haciéndolo siempre. Por ejemplo, cuando estás escribiendo, pierdes la noción del tiempo y del espacio.
    2. El talento para escribir tiene que ver con la mirada, con el punto de vista. Con la forma única en la que cada uno vemos la vida. Como dijo el escritor portugués Gonçalo Tavares en un curso al que asistí en Sevilla:«La escritura tiene mucho que ver con el esternocleidomastoideo, el músculo que te permite girar el cuello y cambiar tu punto de vista».
    3. Todos llevamos un narrador dentro. Porque todos miramos la vida de una manera diferente. Es posible enseñar la técnica y desatar las palabras de nuestro interior. Pero también hace falta tener una pasión enorme por la escritura relacionada con la emoción y la sensibilidad de cada uno. Eso es bastante difícil de enseñar y de aprender. Aunque sí se puede desarrollar la mirada gracias a la perseverancia y al entrenamiento del punto de vista.

Así que a Darío, el chico que me hizo esta consulta, le contesté que las dos cosas son ciertas: hace falta talento para escribir pero la mirada y la técnica puede trabajarse cuando en tu interior palpita la pasión de un escritor. Ahora dale al play y déjame en tus comentarios la idea que tú tienes sobre lo que es el talento:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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