Narrador en segunda persona

Si hay un narrador complicado y que se utiliza poco en ficción es el narrador en segunda. Los que escribimos en blogs solemos utilizar este narrador que se dirige a ti o a vosotros. Pero es cierto que hay pocos casos de novelas o relatos que se dirijan directamente al lector.

Bueno, vale, el género epistolar es el rey de la segunda persona y es frecuente encontrar el recurso de las cartas dentro de novelas. También, algunas autobiografías noveladas se dirigen al lector en segunda persona para contar la propia historia del autor, con la idea de que las vivencias y emociones narradas en el libro son cotidianas y podrían ser las de cualquier otro. Así, a través del narrador en segunda persona, el autor logra el efecto de que el lector viva la vida del escritor como si le hubiese sucedido a él.

Características del narrador en segunda persona

  1. El lector es el protagonista. Este narrador consigue una sensación mágica: que los acontecimientos de la historia los protagonice directamente el lector.
  2. La ambientación es clave. Para conseguir que el lector se emocione, sienta miedo, se ría y viva la historia como propia, con tu narrador en segunda persona tendrás que crear una atmósfera real (que no tiene por qué ser realista) para envolver con ella al lector.
  3. El presente es el tiempo fundamental. Utiliza verbos en presente para dirigirte al lector, como si se tratase de un guión. Porque el lector es el actor que interpreta el papel que tú has creado y no tiene recuerdos ni ha vivido las experiencias que le estás contando. Lo está viviendo al mismo tiempo que lee.
  4. Usa la descripción para que el lector visualice. Tu narrador en segunda tiene que describir perfectamente lo que ocurre para que el lector se haga visible a sí mismo en medio de la escena. Además, tendrá que intuir las reacciones del lector para adaptarse a sus emociones y pensamientos. Si quieres que se emocione, tu narrador tendrá que lograrlo a través de la descripción y de los acontecimientos, no diciéndoselo directamente, es decir, no vale la frase “Ahora estás emocionado”.

Ejemplos de narrador en segunda persona

Una novela breve maravillosa: “Aura” de Carlos Fuentes. Considerada como una de las mejores de la narrativa mexicana del siglo XX. Es el relato inquietante de un joven historiador que encuentra trabajo en una casa habitada por dos mujeres. Según avanza la acción, se va transformando en una novela de misterio en la que nada es lo que parece. Como lector, te sientes atrapado en ese ambiente extraño y claustrofóbico que genera el narrador en segunda, gracias a las descripciones en presente:

“Caminas, esta vez con asco, hacia ese arcón alrededor del cual pululan las ratas, asoman sus ojillos brillantes entre las tablas podridas del piso, corretean hacia los hoyos abiertos en el muro escarapelado. Abres el arcón y retiras la segunda colección de papeles. Regresas al pie de la cama; la señora Consuelo acaricia a su conejo blanco.”

El fantástico relato “Carta a una señorita en París” (sí, ese famoso de los conejitos) de Julio Cortázar. Lo he leído unas cuantas veces (no sabría decirte el número) y siempre saco una lectura diferente. Es el cuento de las mil interpretaciones. Pero el desasosiego y la incomodidad que me deja, creo que está relacionado con el narrador en segunda persona:

“Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires.”

 

 

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Si se te ocurren ejemplos de historias contadas en segunda persona, te ha gustado este post o las dos cosas, me harás muy feliz si me dejas un comentario y más si lo compartes.

Los atajos en la escritura no sirven para nada

¿Estás buscando atajos en tu escritura? ¿Fórmulas mágicas que te conviertan en tu escrit@r favorit@ de la noche a la mañana? Pues siento decirte que en la escritura, como en muchas facetas de nuestra vida, los atajos no existen. No llevan a ninguna parte. Si alguien te vende que puedes escribir como los grandes de la literatura en dos semanas, desconfía. La escritura exige trabajo, dedicación, esfuerzo y mucho tiempo, tiempo que no le vas a poder dedicar a otras actividades o personas… No puedes pretender escribir como Alice Munro o Cortázar en cuestión de días. Llegará un momento en el que encontrarás tu voz, tu estilo y la forma de contar tu visión de la vida a través de tus relatos, pero es un proceso de años escribiendo, corrigiendo y leyendo.

En este vídeo te doy dos argumentos por los cuales creo que en la escritura los atajos no sirven para nada.

Primer argumento: Necesitas crecer para merecer

Esta es una ley universal, la del equilibrio y la compensación. Imagínate que la escritura es ir subiendo una escalera, pasando de un peldaño al siguiente. Y no te puedes saltar ninguno. No puedes ir del nivel 1 al nivel 5 de la noche a la mañana. Es como el caso de aquella persona que le toca la lotería, de repente se ve con chorrecientos mil millones en su cuenta y al año se los ha gastado. Esa persona ha pasado del nivel 1 de “pobreza” al nivel superior de “riqueza” sin formarse en finanzas, sin gestionar con cabeza ese dinero, sin pasar por todos los peldaños del esfuerzo y el trabajo que cuesta ganar esos euros.

Cuanto más escribes, corriges y lees, más vas subiendo en esa escalera, en esos niveles. Si pretendes publicar la obra maestra sin escribir y sin leer todos los días, olvídate. Todos queremos el resultado pero la realidad es que no estamos preparados para el trabajo y la energía que conlleva ese proceso.

Segundo argumento: La escritura no es un fin en sí misma, es un proceso

La escritura es una inversión de tiempo y dedicación. El resultado no importa, lo que importa es el/la escritor/a en el que te conviertes en ese proceso a lo largo de los años gracias a la formación y al aprendizaje de nuevas habilidades. Porque subir peldaños supone gestionar nuevos problemas: no son los mismos problemas los que se tienen en el nivel 1 de escritura que en el nivel 30. Y aunque te conviertas en un escrit@r reconocido y consagrado, tendrás otros problemas del nivel “maestro del universo”, pero problemas. Porque la vida es eso, ir resolviendo problemas de diferentes niveles mientras vas transformándote.

Si escribes una novela y la rechazan todas las editoriales a las que la envías, escribes otra, o un libro de relatos, o un ensayo, o una saga completa… De lo que se trata es de escribir independientemente del resultado. Es la única forma de que ese resultado que deseas llegue. Porque ya sabes que es una ley universal.

Ahora dale al play y dime en los comentarios si crees que hay algún atajo infalible para escribir como Alice Munro de la noche a la mañana. Por favor, cuéntamelo.

Vídeos relacionados:

Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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El punto de vista narrativo es el quid de la cuestión

El punto de vista narrativo es la madre del cordero, la base central y crucial de un relato o novela. En serio, no estoy de broma. Elegir en la primera página cuál va a ser la perspectiva desde la que se van a contar los hechos es fundamental para el desarrollo de la historia. Si te equivocas y cuando llevas 100 páginas escritas te das cuenta de que no funciona, es bastante probable que tengas que reescribirla desde el primer párrafo.

¿Qué es el punto de vista?

Es la perspectiva o posición desde la que se van a narrar los acontecimientos de tu historia y también el nivel de conocimiento de los hechos que tiene esa voz que cuenta.

Por eso, el punto de vista tiene mucha relación con el narrador:

  1. Si el narrador es un personaje, forzosamente veremos todo lo que ocurre a través de sus ojos y será un punto de vista interno.
  2. Si eliges un narrador que no es un personaje de la historia y está por encima de todos (o focalizado en varios según la acción), tendrás más margen de maniobra y será un punto de vista externo.

Cualquiera de los dos es válido. Todo dependerá de ti, de lo que quieras contar y sobre todo de quién quieres que transmita lo que vas a narrar. Elígelo bien desde el principio porque es uno de los pilares de la narración que más difícil es de modificar. Y no te digo nada si llevas más de la mitad de la novela escrita…

En el vídeo te cuento lo siguiente:

  • ¿Qué es el punto de vista?
  • Diferencias entre punto de vista interno y externo.
  • Ejemplos de ambas perspectivas.

Es fundamental saber desde el principio de tu historia quién va a contarla porque podría convertirse (y de hecho se convierte) en un relato radicalmente distinto. Ahora dale al play y dime en los comentarios qué punto de vista utilizas con más frecuencia.

[Aviso: Te pido mil disculpas si en algún momento del vídeo el sonido no es el óptimo. Subí a la azotea para explicar el tema de la perspectiva en real y no veas qué viento de levante y qué ensayos de las bandas de música de Semana Santa… Me he jugado la vida para grabarlo 😀]

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Espero que este vídeo te sirva de utilidad y muchísimas gracias por verlo.

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