Epígrafes, ¿qué son y para qué sirven?

¿Te has parado a pensar alguna vez qué son los epígrafes? Y sobre todo, ¿para qué sirven? ¿Son útiles esas frases que ponemos al comenzar un relato o una novela? ¿Los utilizas antes de ponerte a escribir?

Puede resultar un asunto obvio, pero los epígrafes tienen más importancia de lo que parece a simple vista por dos razones:

  1. Sugieren el contenido de lo que nos vamos a encontrar dentro de la obra.
  2. Expresan el pensamiento o la idea que ha motivado a escribirla.

Teniendo en cuenta las dos razones anteriores, las funciones primordiales de los epígrafes son:

  1. Enfocar el tema. A veces es demasiado abstracto lo que estamos contando y no encontramos las palabras exactas para expresarlo. Por eso, recurrir a frases de otros autores/as nos puede abrir los ojos, dar una nueva perspectiva o aterrizar nuestros pensamientos antes de ponernos a escribir.
  2. Inspirar y motivar. Hay otros autores que han llegado a la misma (o parecida) conclusión que nosotros. Recurrir a sus palabras hace que el proceso de escritura se convierta en un diálogo con otros escritores/as. Porque al fin y al cabo, la literatura son vasos comunicantes, es la retroalimentación entre las historias de unos y de otros.

En el vídeo te cuento lo siguiente:

  • ¿De dónde ha surgido la reflexión sobre los epígrafes?
  • Truco muy práctico para tener organizados tus epígrafes.
  • Funciones de los epígrafes.
  • Número máximo de epígrafes.
  • Ejemplos de epígrafes.

Utilizar las frases de autores/as que nos resuenan puede ser muy útil y motivador a la hora de ponernos a escribir sobre una temática complicada. También sirven para contextualizar nuestra historia o dar pistas al lector de lo que se va a encontrar dentro del libro. Ahora dale al play y dime en los comentarios si utilizas los epígrafes. O escríbeme alguna frase que te apasione y que hayas utilizado para enmarcar alguna de tus historias.

Contenido relacionado:

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Más allá de los escollos del mar. Reseña de «La mecánica del agua» de Silvana Vogt

Contar las olas

¿Quién no se ha sentado alguna vez en la playa a contar las olas? ¿Y los segundos que tardan en romper en la orilla?* Vera, la protagonista de «La mecánica del agua» es una experta en contar olas, en desentrañar el mecanismo del agua, esa mecánica del fluido que erosiona las rocas y las convierte en arena blanca que tapiza las playas. Y así durante milenios, acción y reacción. Porque ya se sabe que después de la erosión siempre llega la calma y que el mar está sujeto a unas leyes enigmáticas como las que obligan a los seres humanos a reinventarse una y otra vez. A luchar por vivir cuando lo fácil sería dejarse arrastrar por la corriente en un planeta cuajado de cobardes, corruptos y mentirosos.

No hay señales luminosas o carteles de dirección en el mar ni en el cielo. Y Vera solo podrá valerse para este viaje de una brújula que siempre apunta al sur. Con ella y con su perro Kantiano, un teckel con cuerpo de salchicha, emprenderá la huida de su país, Argentina, que se ahoga en un nuevo corralito, que ha dejado de hablar de crisis para decir «estado natural de las cosas». Vera abandona la patria (¿qué es la patria y hasta dónde hay que serle fiel?), abandona a Darío, un amor cobarde que nunca se decidirá a dar el paso definitivo y se abandona a sí misma a la melancolía, a vivir en el pasado como apunta el epígrafe de la novela:

«Escribimos para recordar lo que hemos perdido/Cada palabra es póstuma», Anise Koltz.

* Por cierto, si nunca has contado olas, no sabes lo que te pierdes.

Nadar hacia la vocación

Vera no solo emprende un viaje de huida a España. También es un periplo de búsqueda. Busca un libro, desaparecido de Argentina tras el nuevo colapso, un libro que la salve de la autodestrucción. «Encontrar un búnker de papel y letras donde pueda esconderse de los políticos, de los muertos inocentes, del clamor del pueblo, de las mentiras del gobierno, de las promesas de Darío». Y busca poder dedicarse a su vocación, la literatura. «Elegir la literatura ya que no puedo elegir la realidad». Pero, ¿cómo una «sin papeles» podrá demostrar su talento más allá de trabajos precarios en negro? Barcelona no es Buenos Aires, ni siquiera el idioma es el mismo.

Aunque la nueva ciudad parece que se rompe bajo sus pies, en Barcelona está la editorial del libro que Vera busca, de ese salvavidas que le permitirá despedirse del dolor, del agujero negro del pasado. En ella, el editor Eliseo Mussol se refugia de una rabia antigua y conocida, de tres muertos en la memoria que le arrastran hacia el acantilado. Ambos personajes encontrarán en la palabra ese bote que les permita contar su relato porque «Eliseo se da cuenta de que, como él, Vera también tiene necesidad de explicarse. De relatarse». ¿Podrían estar inventándose el pasado? Sí. ¿Podrían mentir? También.

Remar a favor del viento

«La mecánica del agua» es también una historia sobre la amistad incondicional de Nil, un escritor novel que ayuda a Vera a remar hacia el futuro; sobre el fracaso o más bien sobre la necesidad de no fracasar; sobre el resurgimiento de las cenizas; sobre el amor («…el amor es incómodo, feroz, inaplazable.»); sobre el deseo («…el deseo detiene el mundo externo porque todo quema dentro. Todo arde dentro.»); sobre el miedo que siempre (siempre, siempre, siempre, repite conmigo…) supera al amor, salvo en la factoría Disney. Pero, ayyy amiguit@s, esta novela es la realidad, aunque sea lo suficientemente universal para trascender e impactar en el lector.

Dicen que dijo Kafka:

«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. […] Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo?».

Me alegro de que esta novela me haya apuñalado. Definida como autoficción, signifique lo que signifique, utiliza una estructura fragmentada como el pensamiento y un hilo lírico que hilvana toda la trama. Narrada en una tercera persona que, con toda probabilidad la autora utiliza para tomar distancia de lo contado, pero que en la mente del lector es una voz en primera con todas sus consecuencias. Y un estilo, para mi gusto el mayor acierto, cargado de emoción, de metáforas brillantes, de lenguaje sensorial certero y afilado («Lila era lavanda./Virgilio, madera./Mateo, tiza»). Casi poesía. Y ese final… Pero ya he contado demasiado.

Solo me queda decirte que si vas a leer «La mecánica del agua», coge lápiz porque te vas a hartar de subrayarlo que es lo mejor que le puede pasar a un libro.


Extras

Te gustará si…

  • Adoras los relatos «inspirados en hechos reales» pero con espíritu de trascendencia.
  • Eres fan de los estilos potentes y las voces peculiares.
  • Las historias de resurgimiento y superación te ponen.
  • Buscas una novela diferente y con mucha personalidad.
  • Quieres que un libro te estruje el alma y la tire contra la pared.
  • Crees que la LITERATURA (mayúsculas, negrita, ¡ojo!) existe.

Sinopsis de la contraportada

Argentina se colapsa bajo el peso de la economía y se ahoga en la densidad de los gases lacrimógenos. Sin embargo, Vera no se abraza al patriotismo para salvarse del naufragio, todo lo contrario, detesta este país que ha dejado sin libros a su patria imaginada: las librerías. Y decide huir con una brújula que no funciona junto a su perro Kantiano, el único ser vivo que no la ha abandonado en esta parte del mundo.

De todos es sabido que hay más de una Barcelona: la Barcelona de Vera, la del recién llegado que sobrevive a merced de la suerte; la Barcelona de Eliseo, editor prestigioso que aparentemente lleva una vida cómoda y aburguesada, y quien también, en su día, decidió romper con su destino. Tal vez por este motivo le concede una oportunidad a Vera, como si, indirectamente, se la concediera a sí mismo antes de que sea demasiado tarde.

Dos ciudades, dos culturas, dos maneras de entender la vida y la literatura. Y un puente hecho de libros.

«Un relato maduro sobre la migración, la vocación y el legado. Un relato autobiográfico inspirado en hechos reales pero con ambición de trascender», Jorge Carrión

Sobre la autora 

Silvana Vogt (Morteros, Argentina, 1969) estudió Filosofía y ejerció de periodista radiofónica antes de que el cisma económico de su país la empujara hacia una ciudad del norte, desconocida pero con rastros literarios. En Barcelona, tras sobrevivir con varios empleos, se vinculó al mundo de los libros trabajando como lectora editorial, columnista en prensa gratuita y emisoras de radio y, finalmente, como librera en Cal Llibreter, en Sant Just Desvern.

Ficha técnica

La mecánica del agua · Autora: Silvana Vogt

Editorial EntreAmbos · Barcelona

Colección: Narrativa, 11 · Primera edición: febrero de 2019

ISBN: 978-84-16379-14-9 · 208 páginas · 17,00 €

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Convierte tus historias personales en universales

Técnica para convertir tus historias personales en ficción

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Espero que esta reseña te anime a leer la novela y si la lees, por favor déjame un comentario. Si te ha gustado, me harás muy feliz compartiendo este post con quien creas que le puede interesar.

Técnica para convertir tus historias personales en ficción

La semana pasada en unas jornadas sobre Storytelling aprendí una técnica muy sencilla, más bien un juego divertido, para convertir tu historia personal en ficción literaria, en un relato universal que atrape la atención de los lectores.

Sé que tú tienes una historia que contar pero en ocasiones no sabes cómo empezar a narrarla: qué anécdotas de tu vida cotidiana elegir para trasladarlas a la ficción, cómo distanciarte de tu historia personal para que se convierta en universal, cómo crear tu mitología íntima para no caer en los tópicos y lugares comunes…

En el vídeo te cuento lo siguiente:

  • ¿Quién me enseñó esta técnica? Juan José Morales, ‘Tate’, dramaturgo, director y actor. Él la aplica a la escritura de obras teatrales pero se puede trasladar perfectamente a una novela o un relato corto.
  • ¿Qué es la mitología íntima vs. los lugares comunes? Crear tus propias metáforas sin caer en los tópicos.
  • Deseo y acción. A todos los personajes de una historia les mueve una motivación, un objetivo que conseguir. Sin acción y sin conflicto no hay historia.
  • Búsqueda del distanciamiento. Para transformar tu historia personal en ficción universal hace falta distanciarse de uno mismo y utilizar un protagonista totalmente ajeno a ti.
  • Los dos pasos de la técnica. Elige un tema, dale características tangibles, busca tu protagonista y las 3 acciones principales que va a realizar. Así contado parece que vas a construir una catedral, pero de verdad que es una técnica muy sencilla.

Contarnos a nosotros mismos y transformar lo cotidiano en épico puede resultar tan fácil como utilizar el juego que te comparto en el vídeo de esta semana. Solo te hacen falta dos folios, un bolígrafo, tu memoria y tu imaginación. Ahora dale al play y ¡¡ponte a jugar/escribir!!

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Tres razones por las cuales vas a escribir toda la vida

Lo sé. A veces te dan ganas de dejar de escribir, te entra el bajón. Te planteas ¿para qué escribo? ¿A dónde me lleva todo esto?

Yo me lo suelo cuestionar bastante, sobre todo en horas bajas, cuando parece que toda tu vida se va a pique y no puedes corregir el rumbo…. Pero esa es otra historia.

Por suerte la semana pasada me llegó este vídeo de Dimitri Uralov, un coach financiero al que sigo desde hace años. Se titula «Vas a trabajar toda la vida». Él da tres razones por las cuales piensa que los que tenemos 40 años o menos no vamos a poder dejar de trabajar.

Lejos de lanzar un mensaje pesimista y derrotista, te explica por qué debes abrazar este valor del trabajo. Y sobre todo, ser feliz haciendo lo que mejor sabes hacer. Te invito a que inviertas 14 minutos en verlo porque es revelador.

Así que he grabado un vídeo en esta línea. Para contarte las tres razones por las cuales creo que vas a seguir escribiendo toda tu vida a pesar de todos los inconvenientes y bajones. Es un vídeo optimista, lo prometo, para darte ánimos y para que desates el poder de las palabras y las abraces.

Las tres razones que se desarrollan en el vídeo:

  1. Lo has hecho toda la vida, desde que eres niñ@: no puedes dejar de poner tu vida en palabras.
  2. Todos tenemos una vocación artística que debemos desarrollar: hay gente que pinta, otra que esculpe, otros tocan un instrumento o se suben a un escenario.
  3. No puedes dejar de hacerlo: es una necesidad como comer o dormir, algo fisiológico que te obliga a desatar todas las palabras que llevas dentro.

Y ahora, dale al play y deja que te cuente las tres razones por las cuales vas a escribir toda la vida. Vale, sí, lo que se ve al fondo es el mar, la bahía de Cádiz 😎

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