Charlando con Cristina López Barrio, Finalista del Premio Planeta 2017

Para terminar el mes de enero a lo grande, inauguramos sección en el canal de Youtube. Y ya que estamos, te invito a suscribirte para recibir antes que nadie los vídeos con trucos y consejos de escritura.

El título de la nueva lista de reproducción es «Charlando con». Va de entrevistas a escritores y escritoras que se atrevan a charlar un rato conmigo y contarnos su día a día, sus hábitos de escritura, sus trucos mágicos, sus secretos más inconfesables… en definitiva, lo que les de la gana.

Cristina López Barrio ha sido la valiente que ha roto el hielo, la primera en charlar conmigo. Por si alguien que quiera ver el vídeo no conoce a Cristina, ella además de escritora es abogada. Estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en propiedad intelectual en la Universidad Pontificia Comillas.

En el año 2000 dio un giro a su carrera como escritora cuando se apuntó al Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado. Se dio a conocer en el mundo literario con “El hombre que se mareaba con la rotación de la Tierra”, una obra de género juvenil que le valió el Premio Villa Pozuelo de Alarcón en 2009.

Con “La casa de los amores imposibles”, Cristina dio el salto a la narrativa adulta y consiguió llegar al mercado internacional, con un notable éxito de público tras ser traducida a más de quince idiomas. Luego llegó “El cielo en un infierno cabe”en 2013 y “Tierra de brumas”en 2015, las tres publicadas por Plaza & Janés.

Y en 2017 “Niebla en Tánger”, novela maravillosa con la que quedó Finalista del Premio Planeta de ese año. ¡¡Vaya curriculum, señoras y señores!! Si todavía hay algun@ que no haya leído a Cristina, ya puede salir corriendo a comprar cualquiera de sus libros.

No os perdáis los consejos de escritura que nos da en el vídeo porque son oro puro. Pero la charla dio mucho de sí. ¿Qué más perlas vas a encontrar en la entrevista?

  • ¿Cuál de sus novelas es su favorita y por qué?
  • ¿Qué es lo más interesante de los talleres de escritura y por qué los recomendaría?
  • ¿Cree que se puede aprender a escribir? ¿Y a leer?
  • ¿Cómo es su día a día cuando está escribiendo una novela?
  • ¿Tiene un hábito o un plan que le resulte eficaz a la hora de escribir?
  • ¿Cuál fue la novela que más le costó sacar adelante y por qué?
  • ¿Cómo recuerda aquel comienzo cuando todavía era abogada, pero se moría de ganas de ser escritora?
  • ¿Cuál fue la primera “cosa” que escribió y que se podría considerar ficción?
  • De todas sus novelas, ¿cuál es la que tiene más de ella, de su historia personal?
  • ¿Qué supuso el Premio Villa de Pozuelo de Alarcón, luego el Premio a la escritora revelación en 2010 y por último el finalista del Planeta?
  • ¿Qué les dice a los que están viendo el vídeo y tienen una novela en mente, pero no saben si su idea es buena, o tienen miedo al ponerse a escribir porque les falta confianza?
  • Adelanto de su nueva novela… sin spolier.

Y ahora sí, tómate unos minutos para ti, sírvete tu bebida favorita y disfruta tranquilamente de la charla.

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Narrador en tercera persona u omnisciente

¿Te imaginas que lo supieras todo y lo entendieras todo? ¿Que pudieras predecir el futuro, juzgar y meterte en la cabeza de todos tus personajes? Pues esto es lo que puedes hacer con el narrador omnisciente. Ya vimos en este post la definición de narrador y los tipos que existen. Vamos a empezar con el más sencillo de todos. El que nos cuenta la historia en tercera persona. No como un personaje del relato, sino como alguien externo, que no se sabe bien quién es.

Dios caprichoso

Actúa como un dios caprichoso, lo ve todo y lo sabe absolutamente todo. Está o puede estar en todas partes. Penetrar en la mente de todos los personajes, conocer sus pensamientos, sus deseos más íntimos, sus sueños, sus temores… El narrador omnisciente describe en tercera persona del singular lo que los personajes ven, oyen, piensan y sienten. También puede narrar hechos que no hayan sido presenciados por ningún personaje. O viajar al pasado y conocer también el futuro, utilizando para ello recursos temporales como el flashback o la anticipación. Así el lector tiene una mayor información de la escena que aquellos que la protagonizan. Aporta un amplio cuadro de la vida humana o una escena de mínimos detalles.

Narrador del siglo XIX

Es el narrador más utilizado en las novelas del siglo XIX y el que deberías utilizar si no quieres complicarte mucho la vida o si es la primera historia que cuentas. Veamos algunas características de este narrador:

  1. Proporciona credibilidad: tiene una autoridad absoluta en la historia e impone esa autoridad al lector, es decir, lo que explica es lo que ocurre. Por eso resulta un narrador mucho más verosímil que, por ejemplo, un narrador en primera persona que solo contaría su versión de los hechos. Piensa que puede ser una buena elección para las historias mágicas, fantásticas o absurdas.
  2. Explica, no insinúa: este narrador no sugiere, sino que se encarga de explicar lo que ocurre, juzgar y desmenuzar las causas y comportamientos de los personajes. Hace lo que quiere. Puede presentar una situación de un modo objetivo sin colarse dentro de la conciencia de los personajes. O puede elegir ser la conciencia de un personaje solo para lograr un efecto especial. El margen que se deja al lector para imaginar y deducir por su cuenta no es tan grande como con otros narradores.
  3. Puede identificarse con el escritor: y a veces sucede que los autores noveles pueden confundir las dos voces. Es importante saber diferenciar que esta voz en tercera no tiene nada que ver con el autor que escribe la historia. Al no formar parte directa de la narración y mantenerse fuera de ella, pueden llegar a confundirse, sobre todo si el narrador realiza algún juicio de valor.
  4. Permite los saltos en el tiempo y el espacio: este es el narrador más sencillo para anticipar el futuro, volver al pasado, omitir escenas innecesarias mediante la elipsis, cambiar de escenarios… Es muy versátil para contar novelas de aventuras o históricas.
  5. No atrapa tanto como una voz en primera persona: el narrador testigo se mete rápidamente en la cabeza del lector, mientras que el omnisciente está más separado. La fuerza del personaje principal se ve perjudicada, ya que el lector no solo recibe información de los sentimientos de este, sino de todos los personajes.

Como cualquier otro narrador, el omnisciente no es mejor ni peor. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y de cada escrit@r depende la decisión de escoger quién cuenta su historia. Porque ya sabes que no hay fórmulas mágicas ni una respuesta definitiva. Lo importante es tener claro qué quieres contar, qué emociones y sentimientos quieres despertar en el lector.

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El narrador, ¿quién cuenta la historia?

En toda historia, ya sea novela, relato corto, ensayo, reportaje, crónica…hay siempre una voz que transmite esos hechos a un lector. Todos los textos, incluso los más «objetivos» tienen siempre un punto de vista concreto, con un enfoque y un tono de voz determinados. Respondería a la pregunta: ¿Quién cuenta la historia y desde dónde la cuenta?

El narrador sirve para construir nuestra historia. Gracias a él, podemos describir a los personajes, ambientes y acciones. También transmitir emociones, crear los diálogos, las opiniones y dosificar la información para crear suspense o intriga. El narrador es la «voz mágica» que selecciona lo que cuenta y lo que omite, que elige los momentos para mostrar la información o anticipa los acontecimientos que todavía no han ocurrido.

Hay varios tipos de narradores y múltiples puntos de vista. Pero lo más importante es que el narrador que comienza a contar la historia sea el mismo que la termina. A veces leo borradores de novela en los que empieza a narrar una primera persona, pero luego sin razón aparente cambia el foco y se mezcla con la voz del autor. El narrador tiene que ser coherente desde el principio hasta el final. Aunque puede haber dos narradores (o más) intercalados en la acción, por ejemplo, un narrador en primera en forma de diario o de cartas, y un narrador omnisciente que cuenta el resto de puntos de vista de los otros personajes.

  • Narrador en primera persona. Se cuenta la historia desde el yo, a través de los ojos y opiniones de un personaje. Puede ser el protagonista o un secundario. Para mi es el más difícil de construir porque no te puedes despegar nunca de su visión. Es el que más engancha al lector porque automáticamente te metes en la piel de ese protagonista
    pero es el que tiene un punto de vista más reducido.
    También en primera persona podemos encontrar al narrador testigo, que es un personaje implicado en la historia de manera más o menos directa y nos la cuenta desde su punto de vista, como hace Scott Fitzgerald en «El gran Gatsby».
  • Narrador en tercera persona. El más usado. Alguien, implicado en la historia o no, cuenta en tercera persona lo sucedido. Es un observador, pero puede ser de dos tipos: 1. Omnisciente. El narrador lo sabe todo, como un dios que mira. Alberga un conocimiento superior al del protagonista y al de los secundarios. 2. Limitado o equisciente: también en 3ª persona pero desde el punto de vista de un solo personaje. Puede contarnos lo que siente, ve y opina dicho personaje, pero no lo que les pasa por la cabeza a los otros.
  • Narrador en segunda persona. El menos utilizado de todos, pero uno de los más interesantes. Apela directamente al lector mediante el tú o el vosotros. Consigue que el lector se involucre en lo que se le cuenta porque se apela directamente a él. Se suele usar en el género epistolar. Un ejemplo clásico sería «Cinco horas con Mario»  de Miguel Delibes.
  • Según el punto de vista, puede haber un narrador desapegado, que describe de manera objetiva lo que ocurre. Se limita a narrar los hechos tal y como se ven o se oyen, sin opiniones. Es sutil y, a veces difícil, pero gratificante para el lector, que añade su interpretación a la historia, sin verse influido por el narrador. Es el estilo periodístico o de informe, como si se contase lo que se ve a través de una cámara de vídeo. También puede haber un narrador comentarista que, aunque no participe en la historia, puede introducir reflexiones sobre lo que sucede.

Y ahora viene lo complicado… ¿Cómo elegir uno u otro para contar tu historia? Por desgracia, como todo en la literatura, no hay fórmulas mágicas ni una respuesta definitiva. Lo importante es tener claro qué quieres contar, qué emociones y sentimientos quieres despertar en el lector. Creo que más que una decisión racional, es algo intuitivo, que surge de una especie de voz interior con la que te encuentres cómod@ y con la que la historia fluya. Cuando te hable, déjate llevar por ella.

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