Vigas y columnas de tu novela. Estructura en 3 actos

La estructura de una narración son como las vigas y columnas de cualquier edificio: no se ven pero dan forma y carácter a todo el conjunto. Y sobre todo, lo sostienen. En el vídeo de esta semana me gustaría hablaros de la estructura más clásica, el esquema aristotélico de 3 actos: 1. planteamiento 2. nudo y 3. desenlace.

  1. En el planteamiento debemos introducir el incidente detonador, es decir, el suceso que lo va cambiar todo. También presentar al protagonista, el lugar de la acción y dar una idea del tema que será el foco de tu historia: libertad, amor, pérdida, infancia, vejez…
  2. En el desarrollo de una novela es donde sucede lo primordial. Donde conocemos más sobre el personaje principal y vemos cómo se enfrenta al conflicto y cómo supera los obstáculos. Recuerda que en una novela siempre, siempre, siempre tiene que haber un conflicto, un cambio. El protagonista no puede ser el mismo que al comienzo de la obra, tiene que sufrir una transformación. Esta es la clásica estructura del viaje del héroe, que ya contaré más detenidamente en otro vídeo, lo prometo 😃
  3. En el desenlace deben unirse de forma lógica todos los puntos de la historia. Incluso aunque plantees un final abierto, lo que sucede en el desenlace tiene que desprenderse de lo que ha venido ocurriendo hasta el momento. Las fuerzas del conflicto vuelven a quedar en reposo y el personaje completa su evolución. Te recomiendo que cuando empieces a escribir tu siguiente novela, escribas primero el final. Puede que luego lo cambies, no pasa nada, pero te ayudará a que tu cerebro vaya del punto A al punto B, como si fuera un GPS, llenando todos los huecos de la trama que vas a ir encontrando en el viaje/proceso de escritura.

Si escribes sagas compuestas por varias novelas, también cada una de ellas debe tener un final. Aunque la trama principal vaya a continuar desarrollándose en las sucesivas entregas, debes ponerle el punto final a alguna de las tramas secundarias que manejas para que el lector perciba esa sensación de resolución.

Además de esta estructura clásica, puedes utilizar otras formas que me guardo para contarte en otra ocasión. Y ahora, si te interesa profundizar en el punto de la estructura de las obras de ficción, te recomiendo que escuches esta charla del escritor argentino Federico Falco. A partir del minuto 24 habla sobre comienzos y finales, aunque todo el podcast merece muchísimo la pena.

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La técnica del robo en la escritura

Te has quedado sin ideas para escribir porque cuanto más lees, más tienes la sensación de que todo está ya escrito… Esta afirmación es bastante más común de lo que crees y además te confieso que es una realidad. Ahora que estoy leyendo un libro de guión, “La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine”, me estoy dando cuenta de que llevamos desde la tragedia griega escribiendo lo mismo. Shakespeare reinventó los temas y a partir de ahí…toda historia sigue unos patrones universalmente reconocibles. ¿Entonces? ¿Qué hacemos si no hay nada nuevo bajo el sol?

La semana pasada en un grupo de escritores de Facebook en el que participo, una escritora que está corrigiendo su primer libro para autopublicarlo (una distopía de ciencia-ficción) comentaba que estaba a punto de llorar porque cuantas más novelas leía de su género, más descubría que muchas ideas que aparecían en su novela ya estaban de manera similar en libros con mucho éxito que no había leído antes. En este caso, mi recomendación fue…dejar de leer forever 😂😂 No, en serio, lo que le comentamos muchas personas en el grupo es que las ideas, los argumentos, las tramas, los personajes, las motivaciones…son universales pero que lo que difiere es la VISIÓN, desde dónde se cuenta y cómo se cuenta. Y eso es único e intransferible.

Dos personas podemos estar viendo una misma escena y contarla desde puntos de vista totalmente distintos. Uno se puede fijar en la luz, en los detalles y el otro en las relaciones entre los personajes, en el sonido de fondo… La literatura es una VISIÓN sobre la vida, no me cansaré de repetirlo.

Llegados a este punto entonces, lo mejor es relajarse y robar. Así de claro, robar. En el buen sentido de la palabra, ya me entiendes. Porque ¿es robar algo que ya ha sido robado? Se trata de reinventar las visiones sobre las mismas historias. ¿Y qué podemos “tomar prestado”, amigos de lo ajeno? Salvo plagiar la novela palabra por palabra, T-O-D-O lo demás:

  • Estructura. Los grandes clásicos nunca fallan. Lee a Charles Dickens (cualquiera de sus novelas) y haz un mapa del argumento. Dónde están los puntos de giro, cómo avanza y retrocede en el tiempo, dónde pone la acción y dónde la descripción… Copia los puntos del mapa y rellénalos con tu historia.
  • Comienzo. Si no sabes cómo arrancar, fíjate en un principio que te guste y cambia las palabras, donde dice “abuelo” pon “tío”, donde pone “casa de la playa”, pon “piso en el extrarradio”… Es decir, utiliza el andamio y luego rellena con tu argumento.
  • Estilo. Esto es bastante fácil de robar, dado que si te gusta un género o estás escribiendo algo similar, es probable que leas mucho de él y se te acabará “pegando” el ritmo de las frases, la musicalidad, el campo semántico…
  • Motivaciones de los personajes. Para esto Shakespeare es el rey. De hecho, la mayoría de las series actuales, son copias de los actantes del siglo XVI. Pues sí que hemos avanzado…Obviamente la sociedad ha cambiado pero nos siguen moviendo las mismas cosas: el poder, el dinero, los celos, la venganza, la traición, la mentira, el miedo, el amor…

El escritor Ronaldo Menéndez en su libro de relatos “Covers. En soledad y compañía”  utiliza esta técnica del “robo” magistralmente. Es un ejercicio de intertextualidad, de vasos comunicantes con otros escritores. Todos los cuentos son versiones y homenajes a diversos autores. Se apropia de elementos de otros cuentos o de películas, un mismo personaje, técnica narrativa, estructura…Te invito a que lo leas porque es un libro donde se aprende un montón, no solo a escribir relato corto, sino sobre otras obras literarias y cinematográficas. Porque ya lo decía el actor W.C. Fields, “Algo digno de tenerse es algo digno de robar”.

¿Se te ocurre algún punto más? Estoy segura, déjame un comentario y cuéntame. También me harás muy feliz si lo compartes. 😃

Lecciones del kitesurf que sirven para la escritura

Hace unos meses, escribí un post sobre las lecciones del deporte que sirven para escribir. Pues bien, esta semana con septiembre ya mordiéndonos los pies, me resisto a abandonar el verano. Es mi época del año favorita y disfruto muchísimo de la playa. Me encantan los deportes náuticos, ver los barcos, las velas arrastradas por el viento, los saltos en las tablas… Hace años practiqué windsurf y este verano me he dicho, ¿y si me apunto a kitesurf? Planazo, porque además de descargar adrenalina y ser un potente anti estrés, te permite por unos segundos, experimentar la sensación de volar.

El kitesurf, como la escritura, es un invento antiguo. En el siglo XII en China e Indonesia se utilizaban cometas para arrastrar pequeñas embarcaciones. En noviembre de 1903, el inventor americano Samuel Cody atravesó el Canal de la Mancha navegando con este artilugio. Pero hasta 1977 no es cuando Gijsbertus Adrianus Panhuise patenta un sistema de navegación sobre una tabla de surf arrastrada por una especie de paracaídas. Y se convierte así en el padre de este deporte.

En el sur de Cádiz se lleva practicando poco más de una década. Antes, el rey era el windsurf, pero el kite se está imponiendo porque necesita mucha menos parafernalia, los instrumentos son más fáciles de transportar, de montar y desmontar que una vela. Aunque después de varios días intentando entender el manejo de la cometa, me di cuenta de que no es tan fácil como parece – la verdad es que es dificilísimo mantenerse en equilibrio sobre la tabla y al mismo tiempo manejar la cometa 😅😅 – y aprendí varias lecciones que se pueden aplicar a la escritura.

  • Ir siempre a favor del viento. A veces nos empeñamos en escribir una historia que no fluye, que se queda atascada sin saber la razón. No intentes ir contra tu propia escritura. Si ves que la cometa no vuela, olvídate, escribe otra cosa y aparca esa historia para cuando el viento sea favorable.
  • Existe un viento protagonista y un antagonista. Como en todas las buenas historias. En la playa en la que yo he practicado, está el Poniente, el viento que viene del Oeste. Es el bueno, el que te arrastra a tierra y te hace volar rápido. Y luego está el Levante, que viene del Este y es el malo malísimo de la película. Te lleva hacia el interior del mar, es imprevisible y si te descuidas, acabas cruzando el Estrecho 😃
  • Hay horas del día con mejor viento. De esto no tenía ni idea, pero resulta que por la combinación entre las altas y las bajas presiones (y un rollo técnico que no entiendo y que prefiero llamar “la magia de la naturaleza”), cuando la tierra está más caliente, es decir, entre las 14:00 y las 16:00, el mar enfría la tierra y hace mucho más viento. Cuando la tierra se va enfriando, hacia las 18:30- 19:00, el mar ya no ejerce de compensador y el viento baja. ¿Recuerdas el primer punto? Todos tenemos horas en las que fluimos mejor y otras peor. No te guíes por consejos del tipo, escribe mejor por la mañana porque recién levantado, la cabeza blablabla…Yo por la mañana no soy capaz de juntar tres palabras seguidas y este post lo estoy escribiendo a las 12 de la noche. Elige tu hora de viento bueno.
  • La importancia de estar presente. Si cuando practicas kite estás pensando en el pasado (¿qué habría pasado si…?) o en el futuro (¿qué pasará si…?), te ahogas. Literalmente. Tienes que estar en el presente, moviéndote y alerta, disfrutando del “aquí y ahora”, y sin pensar en otra cosa que en la dirección del viento. Eso mismo ocurre con la escritura: te permite fluir en el presente y estar concentrad@ en esa tarea. Solo avanzar.
  • Hazte con un buen profesor y apúntate a un curso. Esta afirmación que parece obvia cuando practicas un deporte arriesgado por primera vez en la vida, no la solemos tener en cuenta cuando escribimos. Como todos aprendemos a escribir de niñ@s…Ya, pero la literatura es otra cosa, la ficción requiere de sus normas y su técnica. El talento que tienes hay que ponerlo a trabajar y para eso, lo mejor es buscar ayuda profesional que ponga las bases y te guíe. Uno de los principales motivos de abandono de la escritura es la soledad, demasiadas horas con un@ mism@, luchando contra un párrafo, desesperándote porque no te salen las palabras…Por eso, los talleres y escuelas de escritura cumplen un papel fundamental, no solo en la formación técnica de los autores, sino en la emocional. Juntarse con personas que tienen tus mismas inquietudes y pasiones es lo mejor que te puede pasar.  Practicar kite acompañado supone la diferencia entre la vida y la muerte, ¿y si el viento te arrastra mar adentro y estás sol@?
  • Todo es cuestión de práctica. Cada nueva habilidad que adquieres, tiene su curva de aprendizaje. Dicen que hacen falta más de 1.000 horas para convertirse en un experto en algo. Escribe, escribe, escribe, borra, borra, borra…una y otra vez. Y se te caes, lo peor que te puede pasar es que te mojes.

Ya sabes, todo es cuestión de viento, de práctica y de presente. Así que si estás empezando una novela o a la mitad o terminando o atascad@ o no sabes ni qué viento te está dando, déjame que te preste mi ayuda. Aquí tienes más información de cómo te puedo echar una mano.

“Entre los vivaces brazos del viento. Si pudiera insinuarme”, Emily Dickinson.

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